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BALADA TRISTE DE TROMPETA / España - Francia / 2010
Dirección y guión: Álex de la Iglesia 
Producción: Gerado Herrero y Mariela Besuievsky
Música: Roque Baños 
Fotografía: Kiko de la Rica
Montaje: Alejandro Lázaro
Diseño de producción: Eduardo Hidalgo
Vestuario: Paco Delgado
Interpretación: Carlos Areces (Javier), Carolina Bang (Natalia), Antonio de la Torre (Sergio), Manuel Tallafé (Ramiro), Fernando Guillén Cuervo (capitán miliciano), Enrique Villén (Andrés), Santiago Segura (padre del payaso tonto), Sancho Gracia (coronel Salcedo), Juan Luis Galiardo (Ring Master), Manuel Tejada (jefe de pista), Gracia Olayo (Sonsoles)


Para mucha gente, entre la que me incluyo, la irrupción de Alex de la Iglesia en el cine, cual ariete descontrolado arremetiendo contra los cimientos de tanto celuloide rancio, acomodado e inane, supuso una revelación cuasi generacional. No os voy a dar la brasa con el tema otra vez porque ya traté de explicarlo en la reseña de LOS CRÍMENES DE OXFORD, película, por cierto, causante de que bastantes de sus incondicionales le dieran la espalda (yo no) y que otros tantos agoreros anunciaron como el comienzo de su caída en picado (tampoco me incluyo). El celuloide rancio, acomodado e inane producido por estos lares sigue existiendo a paladas, sólo hace falta mirar las pelis con las que comparte cartelera y sonrojarse con los trailers patrios que nos endosaron en el cine: más de lo mismo. Con este panorama, la dolorosa e intensa patada en los cojones para el respetable y la industria que supone BALADA TRISTE DE TROMPETA merece, sin otras consideraciones, un atronador aplauso desde ya mismo.

Alex de la Iglesia: visión distorsionada

En negro unas risas infantiles se desparraman por la sala. Unos esforzados payasos tratan de entretener a unos críos mientras las bombas que estallan alrededor hacen temblar la pista y a los asustados rostros de los pequeños, que se alternan entre el pánico y la carcajada. Los milicianos republicanos irrumpen  por la fuerza en el sórdido escenario y llaman a filas a los payasos ante el estupor de los niños: se acabó el espectáculo, el horror ya está aquí. Una de las criaturas, el hijo del Payaso Tonto, se queda sólo en medio de la pista, paralizado por el terror entre el polvo de las bombas. Un leon se acerca y se sienta junto a él, construyendo una imagen casi mitológica Comienzan los créditos, sucesión de fotografías de una guerra, de un tiempo oscuro, de una exaltación del miedo y la miseria mientras un quejido flamenco, una saeta, un requiem, te comienza a desgarrar el alma. Franco se alterna con Fu-Manchu, un obispo y el rostro del demonio, atentados de ETA y los Payasos de la Tele, fusilamientos y Massiel cantando el La-La-La... Los pelos de punta, la piel de gallina. Reconozco a Alex de la Iglesia en todo esto, pero esto a la vez es muy distinto: un viraje hacia el dolor, un sesgo dramático casi inédito hasta ahora. No hace falta mucho más, y apenas ha empezado la película: BALADA TRISTE DE TROMPETA no va a ser un viaje fácil ni complaciente, ni siquiera para sus fieles.


BALADA es una película hecha desde las entrañas, una película tan visceral que obliga al espectador a una respuesta en la misma medida. Una obra febril, excesiva, un esperpento grotesco en la que la risa se te congela como una cicatriz en la cara. El humor de BALADA no es que sea negro, es un vacío doloroso al que arrojarse y en el que la risa, si brota, lo hace como un esputo de sangre y saliva. Ese esperpento, ya presente desde los tiempos de ACCIÓN MUTANTE, abandona casi por completo su aire festivo y muta en algo mucho más profundo y tremendo. En esta película no hay risas fáciles, de hecho, apenas hay risas. Ni siquiera diría que es una película divertida en el sentido más superficial, es la historia de un payaso triste que no sabe hacer reir, de su imposibilidad para amar y de la España fratricida, absurda y confusa en la que le ha tocado vivir. Un cuadruple salto mortal sin red en el que Alex de la Iglesia se arroja como un kamikaze contra su propia película en una especie de lúcida, clarividente enajenación mental. Por ejemplo, los ganchos de Santiago Segura o Carlos Areces en el reparto, ambos con unas trayectorias tan marcadas y reconocibles en la comedia, transmutan en sendos personajes más trágicos que dramáticos, en especial Areces, con una interpretación que provoca mucho más que sorpresa, más bien admiración. Un cambio de registro tan brutal y seco como un sopapo en media cara. Y así, toda la troupe habitual de la casa transita por la pantalla con sus glorias y miserias, en especial Carolina Bang, el juguete roto y partido por la mitad, una mala actriz de imponente presencia a la que el bueno de Alex sabe sacar emoción y verdad, y un Antonio de la Torre en estado de gracia y representando algo más que un personaje, una porción de nuestra violenta historia reciente, incapaz ya de ocultar su rostro deforme y lleno de cicatrices.


BALADA es una película desequilibrada en todos los sentidos, imperfecta en su grandeza, que avanza a hostias sin misericordia, con secuencias inacabadas y tramos que se hunden en el delirio, algo que hubiese sido un completo desastre en otras manos menos diestras, porque Alex, aunque no lo parezca, sabe exactamente hacia donde quiere dirigirla. Algo tan personal e intransferible que por primera vez firma el guión en solitario. Su incontestable poderío visual y su nervio narrativo está aquí desbocado, libre y sin ataduras, regalando algunas de las imágenes y los momentos del año que se quedan grabados en la retina a fuego. Un compendio de toda su filmografía pero con una claridad de ideas que, dentro de este caos, funciona como un reloj, eso sí, con una mirada mucho más amarga (y sabia). Ecos de Fellini, de Kusturica, de Gilliam, del FREAKS de Tod Browning, de Berlanga (por supuesto), de Tarantino, todo ello pasado por la turmix Alex de la Iglesia, porque este tipo sigue siendo un cineasta único, y esta su película más atrevida, difícil, valiente e inaudita, sin duda. Una bofetada de honestidad descarnada, de sinceridad brutal; una "obra de madurez" (odio esta expresión) con todas las letras, pero más kamikaze que ninguna. Una tragicomedia ultraviolenta, durísima, descarnada y alucinada en la que da la sensación de que su director se ha vaciado por completo. Una obra catártica y, por tanto purificadora, pero sin contemplaciones ni concesiones. Si el año pasado tuvimos a Terry Gilliam con su IMAGINARIUM, éste 2010 nos ha regalado una triste BALADA para el recuerdo. La representación postmoderna y en movimiento más lúcida y tremebunda de aquel DUELO A GARROTAZOS de Goya. Maldita sea la gracia.


 - Lo mejor: la honestidad y el atrevimiento de esta película tan bárbara y a contracorriente

- Lo peor: se echa de menos la mano de Jorge Guerricaechevarría en los diálogos

  CABEZAS



 DREAM HOME/Hong Kong/2010
Demasiado tiempo que no se dejaba caer por aquí algo asiático, ¡pardiez!. No puede ser. Retomo con DREAM HOME, una de las más comentadas en el Sitges de este año (A SERBIAN FILM y posteriores censuras fundamentalistas a parte), que se llevó un par de jugosos premios. DREAM HOME es una peli sumamente extraña por varias razones: por su insólito argumento para un slasher, por su desparramante violencia trazada con tiralíneas y por su jodida estructura narrativa, rara rara. Es posible que ésta sea la primera película de "terror inmobiliario" de la historia, y no, no me refiero a casas encantadas, sino a su fondo y esencia: la especulación galopante que dio pie a la tremenda crisis mundial que estamos padeciendo, y cómo ésta afecta a las personas. Una marciana fábula gore revestida de apuntes financieros en la que una muchacha está obsesionada con adquirir una vivienda de lujo con vistas al mar, y todo lo que está dispuesta a hacer para conseguir que bajen los precios. Alienada y progresivamente deshumanizada por los cuatro costados monetarios que la amenazan, inmersa en una espiral capitalista que la ahoga y de la que se ve incapaz de salir, la pobre mujer deriva en una degeneración psicopática brutal que la convierte en una asesina con tanta furia como creatividad en el manejo de sus armas. Y no falta brutalidad aquí, no. Violenta y explícita como la que más, pero con una técnica y planificación cristalina, empapada con ese desconcertante sentido del humor negro oriental que no se amilana ante los excesos físicos (atención al momento "¡Te has corrido muchísimo!"), pero que atesora una elegancia sobresaliente y un ritmo pausado. DREAM HOME se toma su tiempo para desgranar las dramáticas circunstancias vitales de la protagonista (estupenda Josie Ho), en una enrevesada narrativa paralela en la que se superponen flashbacks a distintos niveles temporales. Notable la dirección de Pang Ho-Cheung, tan milimétrica en la exposición de la psicología de sus criaturas como en las abundantes escabechinas catárticas, que sabe extraer profundidad de un magma en el que otros sólo hubiesen drenado hemoglobina, apuntando interesantes apuntes sociales que van incluso más allá del contexto capitalista-especulador de la película: así, la abnegación y sumisión de la muchacha respecto a sus partenaires masculinos (novio y padre) es tan brutal como todo lo demás (quizás una revisión en clave sarcástica de la propia cultura oriental), y la constante presencia de la muerte como elemento indisoluble a su vida, que primero la sufre, luego la utiliza para el bien personal, y finalmente la provoca en cantidades industriales para alcanzar un sueño. Una retorcida, macabra y contemporánea revisión en clave gore de la ley de la oferta y la demanda con un cínico epílogo. Muy interesante.

- Lo mejor: su insólito trasfondo social y el notable trabajo de su director, que no escatima vísceras, pero en las antípodas estilísticas de ultragore nipón de los últimos tiempos

- Lo peor: se muestran las cartas demasiado pronto, por lo que el factor suspense se neutraliza y la película acaba resultando demasiado alambicada y retorcida, cuando la historia pedía algo más sencillo

  CABEZAS

Estimados seguidores y jugones de SESIÓN GOLFA, permitidme este inciso porque ya está a la venta, por un muy módico precio, el primer videojuego para móviles en el que participa Lince Studios, el estudio de animación en el que trabajo, realizado en colaboración con Digital Jokers: STREET DANCER (Extremely Funky), disponible en ESTE iTUNES

También se ha creado un facebook, por si quereis bichear AQUÍ

Nuestra labor en esta ocasión ha sido el diseño de todos los fondos, así que si quereis picaros a base de bien en competiciones de baile callejero (os aseguro que engancha lo suyo)... a por él!
Difundid la buena nueva!

Saludos a tutti!


THE GOON es la peli por la llevo salivando meses. Primero porque Blur Studios se iba a hacer cargo de ellas, en la que va a ser su debut en el largometraje (sus cortos son magníficos). Luego porque el mismísimo Eric Powell (autor del cómic original) se encargaría del guión. Y para rematar la faena, porque David Fincher ha tomado las riendas como director del que será, también, su estreno en el cine de animación. En fin, que si no habeis leído todavía nada de EL BRUTO (siete números hasta ahora editados por Norma) os estais perdiendo uno de los cómics más tronchantes y de mejor calidad de los últimos tiempos. Ahora, a babear un poco con el primer poster y estos dos suculentos adelantos, que en mi opinión han capturado al 100% la esencia de los cómics originales. Impresionante.





 THE EXPENDABLES / EEUU / 2010
Aunque no pudo contar con todos los que quiso (Van Damme declinó participar), Sylvester Stallone logró reunir a la plana mayor de la testosterona mundial para LOS MERCENARIOS (THE EXPENDABLES), una especie de celebración nostálgica (y cínica) de un género, el de la pura acción macho-man ochentera, que ya hace años pasó a mejor vida en su pura esencia. Eran tiempos testosterona desatada, argumentos imposibles, acción desmelenada por la cara y miriadas de muertos y explosiones y arsenales y munición derrochada como para destruir el planeta un par de veces. Tiempos en los que los héroes tenían la profundidad psicológica de un percebe, era divertido derrocar repúblicas bananeras, las venas de los biceps amenazaban con estallar en cada secuencia y la virilidad descerebrada era una forma de mirar el mundo. Los ochenta ya quedan lejos, el s.XXI gravita sobre nuestras cabezas como una densa nube negra de confusión internacional, todo es mucho más oscuro y retorcido, pero mira tú por dónde, a Stallone todo esto se la sopla. Firme en sus convicciones cinematográficas, Sylvester firma la película-viagra definitiva, una oda a violencia geriátrica conscientemente absurda, inteligentemente estúpida, inverosímil de principio a fin, pero, qué bien amigos, tronchante y disfrutable en su total desmesura autoparódica. LOS MERCENARIOS parece el sueño húmedo del geriátrico de John Rambo, un delirium tremens donde unos señores con edad de estar tomandose un caldito con una manta en las rodillas prefieren pilotar hidroaviones, hacer concursos de lanzamientos de cuchillos, volar por los aires pueblos tropicales, terminarse un tatuaje en la espalda, pasear por la ciudad con sus choppers o salvar damiselas en apuros. Y, en medio, dar y recibir ostias como fundas de piano. Yo es que pierdo el raciocinio con la perpetua competición de botox entre Stallone y Mickey Rourke jugando a ver quién se tira más titis y comportándose como adolescentes en celo con la movilidad facial de un action-man. Todo esto dentro de una trama de parvulario, un batiburrillo de tópicos idiotizantes sin el menor interés pero, y esto es lo más gordo, rezumando inteligencia por los cuatro costados. ¿Comorl? Pues porque Stallone y el resto de abueletes son conscientes de la tonterida, que en ningún momento pretende tomarse en serio a sí misma, como sí hacían sus referentes ochenteros. Aunque el guión es una chorrada, los diálogos tienen momentos brillantes por su ironía y sacarsmo, todo el conjunto huele a cachondeo crepuscular (atención a algunas lineas de Dolph Lundgren y al tan cacareado encuentro-cameo entre los otros dos que faltaban en la ecuación, vibrante) y la incursión de los relativamente jóvenes Jason Stanham y Jet Li (éste con un personaje muy gracioso) rebajan el nivel de caucho por centímetro cuadrado y le otorgan cierta frescura al conjunto. Uno de esos casos en los que los brochazos que definen a los personajes son pocos pero funcionales, logrando un grupúsculo de descerebrados, cada uno con su debilidad (a cual más delirante), que logra ser carismático y que pide segunda parte a gritos. Además, la contundente dirección de Stallone, lo mejor que ha rodado hasta el momento, busca la acción física y los efectos reales, huyendo como la peste de los excesos infográficos, recuperando una puesta en escena más transparente y menos confusa de lo que se lleva hoy en día. Así pues, carismática tonterida 100% disfrutable sin prejuicios, espectáculo de acción old school pero (y es un pero importante) auto-reflexivo y auto-consciente con el propio género. Jugando sólo la baza de la nostalgia bobalicona, el invento podría haber sido desastroso. Vuelve el hombre.

- Lo mejor: lo bien que funciona a sus dos niveles, como espectáculo descerebrado old school y como divertida reflexión sobre sí misma

- Lo peor: ¿no podrían haberse currado una trama un poco más interesante?

  CABEZAS

 FURIA / Francia / 1999
Regreso después de una semana de semi-vacaciones y temporales varios. Gracias a la magia del amigo alexcore pude disfrutar de la ópera prima de mi adorado Alexandre Aja, una rareza muy difícil de encontrar. Y de paso os animo a visitar su otro estupendo blog, MELTING MAN, toda una caja de pandora audiovisual llena de sorpresas y mucha calidad. A lo que vamos, FURIA es una interesante película que, no obstante, puede que decepcione a los más acérrimos, pero en la que ya están latentes muchas de las constantes de su cine, sobre todo su tremenda capacidad para la puesta en escena, su firme pulso cinematográfico y su querencia por los ambientes psicológicos opresivos y la sordidez, aunque he de advertir que todo eso está aún en fase larvaria, construyendo los cimientos para ese descomunal puñetazo en la jeta que supuso HAUTE TENSION y el resto de su apasionante filmografía. FURIA es una adaptación de un cuento de Julio Cortazar, nada menos, una muestra de distopía social a vueltas con los totalitarismos, con una hermosa premisa  revolucionaria de base pero que ha sido estirada como un chicle, como suele pasar en estos casos. Aja y su coguionista habitual Grégory Levasseur deciden tirar por la vía del estudio psicológico y las confrontaciones entre sus personajes en una situación extrema. El ritmo es más bien lento, construyendo una especie de historia de amor con estructura de thriller (o al revés), punteado por unas (contadas) secuencias de acción muy bien resueltas que tienen su cénit en su tramo final, en el que el impacto visual y emocional se intensifica y se acerca bastante al potencial audiovisual que este genio galo ha demostrado posteriormente, dejando el subtexto político como un mero paisaje en el que los personajes se enfrentan, sin que por ello las implicaciones metafóricas y sociales del relato pierdan fuerza. Marion Cotillard se luce con una potente interpretación en su difícil y enigmático personaje, pero a su partenaire Stanislas Methar le falta fuerza y presencia. Por fortuna, el estupendo elenco de secundarios dota de solidez al conjunto, en especial una madura y potente Laura del Sol. Lo dicho, interesante arranque de un gran director, que seguramente no provoque gran entusiasmo pero que se degusta con calma e interés, en el que a Alexandre Aja ya se le nota experimentando y buscando su estilo y su  propia mirada. Como debe ser en cualquier ópera prima.

- Lo mejor: disfrutar descubriendo los primeros pasos de un gran cineasta

- Lo peor: con algunes ajustes de guión y otro protagonista podría haber ganado mucho enteros

  CABEZAS


Pues sí, ya ha pasado una semana desde que nos dejó Berlanga, parece mentira carajo. Anárquico, cruel, tierno, cínico, fetichista, sarcástico, contradictorio, inocente, erotómano... maestro de maestros. Pocos directores en la historia del cine pueden presumir de haber convertido su apellido en un adjetivo por méritos propios para definir un estilo, una forma de hacer y de mirar, muy pocos. Aún menos pueden afirmar que encontraron a SU guionista, y que junto a él construyeron una simbiosis perfecta, sin fisuras, como fueron sus obras maestras junto a Rafael Azcona. Curioso cuando el propio Berlanga consideraba el guión "como una Gestapo en el cine que había que minimizar", una de sus muchas contradicciones que le hacían aún más grande. Un luchador militante sin militancia que tuvo el valor de contar, en tiempo real, una época oscura de nuestra historia (hacerlo a posteriori es bastante más fácil), que fue capaz de sortear a la cegata censura franquista a través del humor y la energía cinética de sus personajes en plano, siempre en movimiento, siempre dialogando como ametralladoras en sus magistrales planos secuencia. Berlanga, siempre más interesado en los detalles que en lo que se presupone principal, el tipo que encumbró un cine de personajes por encima de la historia, que subió a un pedestal a la fabulosa cantera de secundarios que hemos tenido por aquí, un director de actores como la copa de un pino. Berlanga, siempre al lado de los humildes y los desarrapados, cuyas películas son, sin excepciones, crónicas de un fracaso pequeño y cotidiano, y por tanto universal. Hasta cuando se acercó en primer plano al poder y la ostentación, a los que manejan el cotarro, fue para no dejar títere con cabeza. Sin Berlanga, seguramente ni el cine de Almodóvar, ni el de Alex de la Iglesia serían lo que son, por poner sólo dos ejemplos de distintas generaciones. Cerrar los ojos y recomendar cualquiera de sus películas es un acierto seguro, así que yo me limito a nombrar mis preferidas (no necesariamente las mejores): EL VERDUGO y BIENVENIDO MR. MARSHALL, dos obras maestras incontestables; LOS JUEVES MILAGRO, impagable; LA ESCOPETA NACIONAL, pura mala leche destilada; LA VAQUILLA, o cómo desmontar una guerra a base de sarcasmo e inteligencia; PARÍS-TOMBUCTÚ, amargo, anárquico y lúcido epitafio vital; y en el podium, PLÁCIDO, su película más pequeña y la más redonda, la que más veces me ha hecho disfrutar, una tragicomedia delirante y trepidante rebosante de crueldad y ternura por igual, precisa, divertida, emocionante, entretenida, ácida, surreal... perfecta. Descanse en paz Berlanga, siempre con nosotros.
 THE HORSEMAN / Australia / 2008
Vamos a ponermos serios ahora, porque la ocasión lo requiere. Recupero la producción australiana de 2008  THE HORSEMAN, ópera prima de Steven Kastrissios que desde que la vi la tengo clavada en las meninges. Dentro de los millones de subgéneros del cine de terror, tenemos uno que nació en los setenta y que el personal ha dado en llamar "rape & revenge", nomenclatura bastante explícita que se basa en: 1. Chica/s joven/es (habitualmente adolescente) es violada/torturada, casi siempre con resultado de muerte; 2. Familiar de la  chica (su padre o su hermano mayor, normalmente) se venga de los asesinos con verdadera saña, lo que desemboca en un baño de sangre. Oficialmente, el género nace con LA ÚLTIMA CASA A LA IZQUIERDA de Wes Craven, una infame baratija de atroz violencia y nula calidad cinematográfica que, curiosamente, muchos reivindican ahora, pero hay precedentes más lejanos, como EL MANANTIAL DE LA DONCELLA de Ingmar Bergman, o posteriores muestras colaterales, como HARDCORE de Paul Schrader. El caso es que semejante subgénero apuesta por una "pornografía de la violencia" injustificada, manoseando además discutibles argumentos éticos para el tremendo despliegue de odio. Personalmente, son películas que, salvo los ejemplos citados, no me interesan lo más mínimo, por lo que me enfrenté a THE HORSEMAN con reparos: me encanta equivocarme. La jugada de Kastrissios es sólida y sorpresiva, sabiendo además que firma el guión y edita la película. El tipo opta por un enfoque hiperrealista del tema en el fondo y en la forma, comenzando por el protagonista, ese padre herido con el alma mutilada, que precisamente por su precisa construcción dramática y acertada evolución resulta un ser humano, no un pelele ultraviolento con un hacha. Por lo tanto, es imposible no empatizar con este hombre corriente destrozado por el dolor, dejando las posibles implicaciones éticas de sus actos (e incluso morales/religiosas, si uno se atiene al título y al nombre, Christian) para las cañas posteriores a la peli, porque THE HORSEMAN no se ve, se devora de principio a fin. Pero de nada serviría un personaje tan bien escrito si detrás no hay un actor que le aporte carne y huesos, sentimiento y sentido. Peter Marshall, intérprete de dilatada carrera en la TV australiana, obra el milagro con su primer protagonista: no creo exagerar si digo que su extraordinario, repito, extraordinario trabajo es uno de los más intensos, deslumbrantes y emocionantes que he visto en mucho tiempo, sin recurrir a alardes innecesarios, utilizando cada fibra de su rostro para hacernos sentir su experiencia. Imaginad a uno de los personajes masculinos habituales de los dramas proletarios y suburbiales de Ken Loach en una peli de género, por ahí van los tiros. Además, la construcción de la historia es sumamente inteligente: comienza con un (literal) hostiazo en los morros, y de ahí para arriba, con un ritmazo acojonante, que juega muy bien la baza de la violencia real, seca y contundente, dolorosa, pero sin regodearse en ella, tanto que la película se salta el punto 1 y nunca vemos la desgraciada muerte de la hija, que además contiene  la suficiente ambigüedad como para hacerse preguntas. Como contrapunto, una subtrama de redención personal perfectamente hilada en la figura de una muchacha embarazada, pero que nadie se asuste: no se trata de una ñoñería, es otro trozo de vida herida al que Christian se agarra para evitar su total naufragio personal. Lamentablemente, no todo en esta película es perfecto: la idea de esta redención, que podría haber concluído en determinada carretera desierta, se estira en un último acto que me chirría y me molesta, seguramente los únicos minutos en los que la película cae en el cliché del género, zambulléndose en todo aquello que había evitado, con subrayados innecesarios y, ahora sí, una explosión de violencia demasiado gratuíta y fácil. Este bache narrativo impide que le coloque el sobresaliente a este duro, áspero e intenso drama humano, de visonado obligatorio para cualquier amante del séptimo arte y las emociones fuertes. Muy buena.

- Lo mejor: la construcción del protagonista, su evolución vital, y la sobresaliente interpretación de Peter Marshall

- Lo peor: el último acto, demasiado facilón y verbenero

  CABEZAS




 PREDATORS / EEUU / 2010
El sábado pasado vi PREDATORS y ya no me acuerdo de nada. Bueno, sí, tengo un vago recuerdo de Adrien Brody haciendo de la hermana pequeña de Schwarzenegger, pero poco más. Con esto podría finiquitar la reseña a la última vuelta de tuerca a la saga/franquicia/loquesea de los cazadores espaciales parida por John McTiernan y los hermanos Thomas en aquel lejano 1987. Creo que la mayoría estaremos de acuerdo en que el DEPREDADOR original fue uno de los mejores ejemplos de cine de acción de esa década, una peli pequeña en esencia pero que con el paso de los años ha adquirido un estatus que roza el "clásico", sólida como una roca, planificada con mano maestra  y un notable sentido del suspense y capaz de crear imágenes y personajes para el recuerdo. Nada de esto hay en la nueva ¿entrega? ¿semi-remake? dirigida por Nimród Antal bajo la sombra tex-mex de Robert Rodriguez y su estudio chicano, sólo una vaga intención de alejarse de los crossovers con los aliens que sufrimos en los últimos tiempos, algo que sólo se logra  a medias. PREDATORS suplica escena por escena la complicidad del público por la vía rápida, haciendo guiños constantes a la original, imitando secuencias enteras y esos diálogos lapidarios que funcionaron tan bien entonces, pero que ahora sólo invitan a la carcajada (sobre todo cuando salen de la boca de Brody), porque apestan a eso, simple imitación. El sableo es tan constante y evidente que, en una maniobra de vergüenza ajena, en el clímax tenemos que tragarnos al buen Adrien marcando pectorales, embadurnado en barro con una antorcha y soltando alaridos prehistóricos... otra vez. Las (escasas) novedades pasan por ubicar el circo en una selva extraterrestre (que es alienígena sólo porque hay una planta que echa babas y dos planetas raros en el cielo), introducir al típico superviviente majara aislado del mundo que parece el más listo pero que fenece a la primera de cambio (un desaprovechado Laurence Fishburne con las formas de un cachalote), y finalmente ampliar el merchandising de Mattel con dos especies nuevas de depredadores, sólo para que acaben dándose sopapos entre ellos. Tres ideas interesantes de partida pero totalmente desaprovechadas en el cansino devenir de la película. El resto, una tosca repetición del esquema original, paso por paso, en el que ni siquiera la correcta puesta en escena del director, cuya VACANCY me hizo mucha gracia, logra brillar lo suficiente, a pesar de intentarlo (ese cenital en un prado con el yakuza y el mostrenco muerto...). Y poco más que decir. Solvente para pasar el rato sin ninguna exigencia, insuficiente desde cualquier otro punto de vista.

- Lo mejor: el impactante arranque

- Lo peor: a un paso de la parodia involuntaria

  CABEZAS




 MONSTERS / Inglaterra / 2010
Una pareja lucha por volver a casa desde México hasta EEUU, atravesando una zona infectada por alienígenas gigantes mientras el ejército trata de contenerlos y evitar que se extiendan. Esta podría ser, a grandes rasgos, la sinopsis de MONSTERS, la ópera prima en la ficción del documentalista británico Gareth Edwards, una especie de "Juan Palomo" que firma en solitario dirección, guión, producción y f/x, con el handicap (que me parece increíble) de que la película ha costado poco más de 200 mil $. ¿Historia resobada? ¿Ya os la sabeis de principio a fin? ¿Estamos pensando automáticamente en CLOVERFIELD o DISTRITO 9?. Pues sí, eso pensaba yo, y me alegro de lo mucho que me equivocaba. Para empezar, MONSTERS es una película de ciencia-ficción  de bajísimo presupuesto en la que la ciencia-ficción es meramente contextual, apenas hay acción y nada de gran espectáculo pirotécnico, y los monstruos a los que irónicamente alude el título en la mayor parte del metraje aparecen de forma indirecta, en informativos televisivos y carteles. De hecho, su acepción a los cánones de género se podrían reducir al arranque de la película, con el habitual texto de introducción, y un primer (y único) combate entre ejército y alienígenas visualizado como un video de la CNN durante los créditos. Y ya está. A partir de aquí, Gareth Edwards juega a frustrar una tras otra las expectativas del aficionado medio, que seguramente espera secuecia tras secuencia alguna set-piece antológica que le dispare la adrenalina que nunca llega, avanzando por una trama-viaje que sin prisa pero sin pausa nos conduce a un clímax en el que, una vez más, tira por tierra el prototipo de enfrentamiento-destrucción final. Descartado lo que la película no es, nos queda la hermosa realidad del film: MONSTERS cuenta el nacimiento de una historia de amor en un momento de conflicto bélico desde la intimidad de su pareja protagonista. El conflicto, ubicado en centroamérica, es la clave esencial de su armazón: no es casualidad que él sea fotógrafo (probablemente de guerra) y ella una turista perdida. No es un recurso vacío que el film avance a través de unas tierras arrasadas y marcadas por la tragedia humana, en las que  vemos sólo las consecuencias de la "guerra" y la forma en la que ésta incide en las personas, nunca el conflicto en sí.  No son gratuítas la referencias al aquí y al ahora, como esa monumental muralla que separa los EEUU de la "tierra infectada" (México), pero que da entrada a una tierra militarizada e individualista, en contraposición a la calidez que desprende el arranque mexicano. Y no es casual que el tono de la película sea tan triste y desolado (aunque nunca tremendista), arañando ejemplos de mezquindad humana pero también dejando espacio para la esperanza, visualizado en ese abrupto pero magnífico y poético final, espectacular y bellísimo a un tiempo, que deja bien a las claras las intenciones metafóricas de Edwards con respecto a sus "monstruos". Así pues, una película netamente indie en su concepto, utilizando herramientas visuales cercanas al documental con maestría, con un guión sólido y unas  buenas interpretaciones para dos personajes que pasan un 90% del metraje en pantalla. Se le perdonan ciertas licencias geográficas, como que en la frontera sur de los EEUU el desierto haya sido sustituido por selva y pirámides aztecas (¿?), y un ritmo excesivamente uniforme sin demasiadas sorpresas, en aras de un resultado final insólito y extrañamente evocador para el género y los tiempos audiovisuales que vivimos, mucho más íntimo que truculento o efectista. Una propuesta algo suicida que no sé si encontrará su público con facilidad, pero que ha dado como resultado una película pequeña, hermosa y admirable.

- Lo mejor: la constante y firme huída de los clichés del género

- Lo peor: la falta de "picos" en la narración

  CABEZAS



PIRANHA 3D / EEUU / 2010
Antes de entrar en materia, una advertencia: Alexandre Aja me parece una bestia parda, así que me va a ser dificil tratar PIRAÑA 3D con un mínimo de ecuanimidad. Aún no sé cual es exactamente el don que posee este tipo, pero en cualquier cosa que filma es capaz de dejar su sello personal sin resultar cargante ni forzado, como otros. Un tío que sólo ha rodado cuatro películas (excluyendo la primera, FURIA, dificil de encontrar, que no he visto), de las cuales dos son puñeteras obras maestras incontestables del terror contemporaneo, es que algo especial tiene en la sesera. Él fue quien dio el aldabonazo de salida a la estimulante nouvelle horreur vague francesa de la que tanto se ha hablado con esa pieza de orfebrería brutal que fue HAUTE TENSION, el que abrió la veda que tanto espanto y placer nos ha proporcionado estos últimos años. Y eso no es todo: tras su salto a las américas ha rodado tres remakes consecutivos (!!!) de los que el primero, LAS COLINAS TIENEN OJOS, es infinitamente superior al original desde cualquier ángulo (y su segunda obra maestra), y el segundo, MIRRORS, aún a medio gas y sufriendo una especie de jet-lag creativo, también era mejor que el original coreano. Muy fuerte. Y en estas que llega el tercero, nada más y nada menos que arremetiendo contra la deliciosa PIRAÑA de Joe Dante, una de esas joyitas setenteras en las que sus defectos (pocos) pesaban tanto como sus virtudes (numerosas) para el disfrute colectivo, y que se convirtió en la mejor explotation, de las muchas que hubo, del grandioso TIBURÓN de Steven  Spielberg. Pues bien, la jugada de Aja y de su coguionista y compinche habitual Grégory Levasseur desparrama inteligencia, como siempre: sólo toma del original dos elementos, la premisa básica (grupo de bañistas domingueros acosados por pirañas muy carnívoras) y, sobre todo, el descacharrante sentido del humor. A sabiendas de que imitar el brillante guión de John Sayles de la original era un suicidio (con esos chispeantes diálogos escupidos a la velocidad de la luz), ambos franchutes se pertrechan con sendos portátiles frente a frente, ingentes cantidades de sustancias tóxicas y una pizarrita para apuntar sus delirios hiperbólicos, presupongo, cuelgan el "No Molesten" de la puerta del chalet y deciden involucionar hacia una evidente fase anal del subconsciente cercana a los doce años, pero advierto, unos doce años muy punkis. ¿Y qué nos molaba a los doce años cuando ibamos al cine en sesión veraniega con sobredosis de palomitas en vena?: monstruos, tetas y sangre. Con tan sencilla ecuación preadolescente, pero con la experiencia audiovisual de un maestro, el bueno de Alexandre se monta el divertimento veraniego definitivo de los tiempos del 3D amigos, conscientemente descerebrado y anárquico, usando la nueva tecnología como un dadaista escatológico, tratando de provocar la arcada y la carcajada (¿arcajada?) del respetable en un mismo plano. ¿Cómo si no interpretar ese fastuoso vómito tridimensional lanzado directamente a la platea? ¿o ese pene submarino  devorado y regurgitado por sendas pirañas en primer plano? Pero es que hay muchas tablas en el preciso pulso fílmico de esta barrabasada, en el sobresaliente manejo de los crescendos hasta llegar a un climax final ENORME, de lo más bruto-festivo de los últimos tiempos en una pantalla comercial, en donde la abundancia de cuerpos macizos de ellos y ellas de los que ya hemos disfrutado previamente en toda clase de poses cárnicas (en especial de ellas, para regocijo de onanistas heteros) son convenientemene troceados, mutilados, desmembrados, desollados y triturados de mil formas creativas, desperdigando silicona y "arcajadas" por doquier, y encima estructurada con un montaje paralelo en el que un yate varado y lo que allí ocurre (planificado como una set-piece independiente de muchos quilates) sirve como contrapunto de suspense a la salvaje masacre. Sumadle los pertinentes (y bien integrados) homenajes, en especial al mismísimo Richard Dreyfuss entonando la canción etílica de TIBURÓN justo antes de ser escabechado, jejeje, referencias a los Pixies, papelito para un Christopher Lloyd desatadísimo y un final-susto ochentero que mola cantidad y... por dios... ¿qué más quereis para pasar la próxima hora y media? La golfería macarra del año, sin duda. Los franceses también tienen sentido del humor. Muy grande Aja.
- Lo mejor: su total y absoluta falta de control y vergüenza, un gozoso cachondeo gore envuelto con una factura sobresaliente, marca de la casa

- Lo peor: que no la hayan estrenado en verano por estos lares... y seguimos a la espera...

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 JONAH HEX / EEUU / 2010
Batacazo de impresión el que se ha dado JONAH HEX en la taquilla yanqui amigos, tanto que ya se ha cancelado su secuela y es posible que no goce de estreno comercial por las europas, como tantas otras dentro de la categoría "próximamente en su Megaupload" (entre ellas, la última de Kevin Smith, que ya se ha confirmado su estreno directo en DVD... extraños tiempos...). Dicen que JONAH HEX es una flagrante traición a su homónimo publicado por DC Comics, pero como no lo he catado, me guío únicamente por el despiporre peliculero, que no es poco. El fantástico es el más caníbal de los géneros, y sus devaneos con el western no han sido muy explotados, aunque nos han dejado curiosas muestras a lo largo de los tiempos. Sin ser nada exhaustivo, tenemos desde delirios psicotrópicos sesenteros de la calaña de BILLY THE KID VS DRÁCULA (!) y JESSE JAMES MEETS FRANKENSTEIN´S DAUGHTER (!!), pasando por EL TOPO de Jodorowsky (aún más psicotrópico), ALMAS DE METAL de Michael Crichton, EL DESAFÍO DEL BÚFALO BLANCO de J. Lee Thompson, REGRESO AL FUTURO III de Robert Zemeckis, ATOLLADERO de nuestro Oscar Aibar, DUST DEVIL de Richard Stanley, la extraordinaria BLUEBERRY de Jan Kounen  y la popular WILD WILD WEST de Barry Sonnenfeld, con la que JONAH HEX comparte no pocos elementos. Además, siguiendo la fiebre zombie de los últimos tiempos, hay un par de muestras recientes que más vale olvidar, una que conviene rescatar (SURVIVAL OF THE DEAD, de George A. Romero) y luego otras tantas en las que entes sobrenaturales del viejo oeste irrumpen en el presente de forma más episódica, como en POLTERGEIST II, HOUSE II y en la maravillosa THE FRIGHTENERS, de Peter Jackson. Así pues, a lo que vamos: JONAH HEX pasa a engrosar la lista sin pena ni gloria, un nuevo producto netamente palomitero con muy poca personalidad, que despliega un ritmo y estilo atropellado y apresurado, que da la sensación de haber sido montada y remontada con desesperación, tratando de llegar con un mínimo de coherencia a los ajustados 80 min de rigor, algo de lo que la peli se resiente, y mucho, dando la sensación de que lo que estamos viendo en pantalla es más bien uno de esos productos "de estudio" en el que han metido mano demasiadas personas. Su guión es un mero esquema sin desarrollar que, al menos, está trufado de algunos momentos brillantes (los escasos insertos animados son muy chulos, en los que se nota la mano del director, que previamente trabajó en el medio en la deliciosa HORTON, y las conversaciones de Hex con los cadáveres están bien resueltas), y se beneficia de un Josh Brolin que hace lo que puede para dotar de personalidad y carisma al protagonista, que a la postre resulta bastante efectivo, y de un John Malkovich en uno de esos villanos de manual en el que, al menos, se nota que se lo pasa bien haciendo el chorra (al estilo de Kenneth Branagh en la nombrada WILD WILD WEST). De la lamentable presencia de la "más buscada en Google" Megan Fox mejor no hablar, insípida e inexpresiva a más no poder. Poco más que decir de esta hambuguesilla tejana que funciona como divertimento insustancial para una tarde de lluvia, que no es tan rematadamente mala como dicen por ahí, digna y entretenida para pasar el rato, y que guarda una sorpresa para la parroquia metalera: su banda sonora, firmada a la limón por Marco Beltrami y... ¡Mastodon!, que nos regalan cuatro temas instrumentales cañeros y bien integrados en la película, además de un cameo del pelirrojo Brent Hinds (buscadlo en el asalto al tren del comienzo).

- Lo mejor: Brolin & Malkovich & Mastodon

- Lo peor: imaginación bajo mínimos, historia manida, ritmo caótico

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 A NIGHTMARE ON ELM STREET/EEUU/2010
Retomamos el expolio a los grandes hitos del terror de los ochenta con la que fue la más feliz e imaginativa consecuencia a la plaga slasher iniciada con el fundacional Michael Myers de HALLOWEEN: Freddy Krueger y PESADILLA EN ELM STREET, ya un icono generacional para los que crecimos en paralelo a la saga. New Line, propietaria de los derechos del personaje creado por Wes Craven, encargó al temible Michael Bay la producción de este remake, a sabiendas de que sus productos son baratos, resultones y siempre funcionan en taquilla. Y ¡voila!, en poco más de un año el Freddy para las nuevas generaciones estaba dispuesto a amasar sus buenos millones de $$, y así fue, tanto que este verano ya se anunció la previsible secuela de la nueva franquicia. Por lo tanto y para las arcas del estudio, prueba superada. Imagino que los "crepusculitos" habrán disfrutado tope guay con este producto tan correcto, medido y fashion, pero ¿qué pasa conmigo y con los que flipamos en tiempo real con las sangrientas andanzas del demonio del jersey a rayas? Pues que esta nueva pesadilla, como remake, es totalmente prescindible, no aporta nada nuevo, funciona en un 90% de su metraje con el piloto automático y se limita a repetir los hallazgos de la original, que supo plasmar en imágenes una idea central imaginativa y brillante en su concepto. Se percibe un intento por recuperar el lado más sórdido y terorífico del personaje, alejándolo del payasete sobrenatural en el acabó convirtiéndose a partir de la tercera entrega, y se añade al título el socorrido epígrafe EL ORIGEN (como ya se hizo con los remakes de LA MATANZA DE TEXAS y HALLOWEEN), pero en ambos frentes la película se queda en  una insípida tierra de nadie. La nueva caracterización de Freddy pretende ser más realista y adulta, pero la cosa se queda en un intento, a años luz del carisma socarrón que el bueno de Robert Englund derrochaba con ese maquillaje que era una declaración de amor al latex desparramado. Una pena, porque el estupendo Jackie Earle Haley poco puede hacer con un personaje esquemático, al que pretenden dotar de cierto espesor dramático con unos flashbacks apresurados que no funcionan y dejan con ganas de más, algo que Rob Zombie sí consiguió notablemente con su deconstrucción de Michael Myers, por ejemplo. Ni se profundiza en el pasado del psicópata ni, finalmente, se le otorga ninguna novedad reseñable en sus dominios oníricos que, como no podía ser de otra manera, están impecablemente rodados y fotografiados, especialmente en las transiciones entre sueño y vigilia, seguramente los únicos detalles visuales de cosecha propia que Samuel Bayer, mercenario con buen ojo para la planificación y la creación de atmósferas estilizadas, es capaz de colar en el producto final. Por supuesto, su insípido casting, más allá de la estrella de la función, está acorde con el resto del film: guapos y guapas dibujados con tres funcionales brochazos (sabemos que Nancy es "especial" porque pinta y lleva gorros de lana...) pero carentes del empuje y el carisma de los originales ochenteros. PESADILLA EN ELM STREET: EL ORIGEN acaba siendo una hija de su tiempo: un producto desvaído de consumo rápido para ver y olvidar al instante, perfectamente planificado y medido, técnicamente notable pero sin un ápice de talento, riesgo ni sorpresas delante ni detrás de las cámaras, cuyos únicos méritos ya fueron plasmados en celuloide mucho mejor hace 26 años. El viejo Freddy se merecía mucho más.

- Lo mejor: su envolvente y climática música, y la estilizada paleta cromática del conjunto

- Lo peor: todo está irritantemente calculado y medido para, al final, no ofrecer nada nuevo ni mínimamente personal

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MACHETE / EEUU / 2010
Dirección: Robert Rodriguez y Ethan Maniquis 
Guión: Robert Rodriguez y Álvaro Rodriguez
Producción: Elizabeth Avellan, Robert Rodriguez y Rick Schwartz
Música: Chingon
Fotografía: Jimmy Lindsey
Montaje: Robert Rodriguez y Rebecca Rodriguez
Diseño de producción: Christopher Stull
Vestuario: Nina Proctor
Interpretación: Danny Trejo (Machete), Steven Seagal (Torrez), Michelle Rodriguez (Luz), Jessica Alba (Sartana), Robert De Niro (senador McLaughlin), Jeff Fahey (Booth), Lindsay Lohan (April), Cheech Marin (Padre), Don Johnson (Von)


 Vaya mes de octubre que llevo amigos. Entre el curro, que me tiene totalmente abducido, y un par de fines de semana de total juerga fuera del hogar, apenas he tenido un rato de relax para sentarme a escribir por estos lares, así que voy a intentar darle un pequeño empujón al asunto y retomo con una que seguro ya habeis visto todos/as. Aunque no era el trailer más sorprendente de los cuatro insertados en GRINDHOUSE, ese insólito retro-proyecto perpetrado a cuatro manos entre Tarantino y Rodriguez que aquí nos llegó mutilado en dos partes, perdiendo así su esencia y gran parte de su gracia, el falso trailer de MACHETE, digo, sí que se hizo el más popular entre la parroquia, tanto como para empujar al buen Robert Rodriguez a rodar la película completa. Dicho y hecho. Sólo tres años después de su hilarante PLANET TERROR (y con SHORTS en medio, otra de sus pelis infantiles), el vengador mexicano con la agrietada jeta de Danny Trejo llega a la gran pantalla por todo lo alto, y dispuesto a no dejar títere con cabeza. Si nunca has comulgado con el cine de Robert Rodriguez, si los conceptos  explotation o serie B setentera no forman parte de tu vocabulario, mejor pasa a otra cosa.


Robert Rodriguez rueda mucho, rápido y barato, epítome palmario y real de lo que en otro ámbitos más "intelectualizados" se viene a llamar cine independiente. En su rancho de Texas, Rodriguez & Familia disfrutan de un completo miniestudio (los Troublemaker) que abarcan todos los procesos de producción hasta el corte final, por lo que sólo se relaciona con las majors para labores de distribución de sus películas. Este control total del desarrollo de sus obras supone, sin aditivo alguno, otorgarle la categoría de autor total, o dicho de otra modo: Rodriguez es creador y responsable absoluto de sus películas, para lo bueno y lo malo. MACHETE da exactamente lo que promete, en grandes dosis y con una notable falta de vergüenza y contención. Hija directa del concepto que se reivindicaba con fervor en GRINDHOUSE (acaso la única, pues Tarantino viró a su propio mundo en MALDITOS BASTARDOS), el prólogo de esta historia (de lo mejor de la peli) pone las cartas sobre la mesa con su ritmazo tremebundo, su tendencia a la hipérbole sangrienta, tetas y culos, torrente de referencias, desparramo visual, violencia comiquera y, aquí viene la gran novedad, un discurso militante más allá del divertimento puro y duro.


Todos sabemos que el chicanoamericano no es precisamente amigo de las sutilezas, por lo que todo en MACHETE está expuesto con la delicadeza de una patada en la entrepierna, desde los diálogos a la puesta en escena, pasando por el montaje (soberbio, porque no es casual que su montador figure como co-director en los créditos, un detalle que honra a Rodriguez, al igual que hizo con Frank Miller en la fabulosa SIN CITY), las desmesuradas y excelentes actuaciones y ese mensaje pro-inmigración mexicana que, de tan evidente y caricaturesco, quizás pierda algo de efectividad. Picando de aquí y de allá en su película, tan multirreferencial como siempre, pero centrándose en el "cine de venganza" de los 70, Machete, el personaje, es un trasunto chicano, feo y malencarado de cualquier Charles Bronson de esos tiempos, trasmutando la evidente ideología neofascista de aquellas películas en su polo opuesto a base de mala leche y humor negro,  al modo que Paul Verhoeven utilizó en los informativos televisivos insertados en ROBOCOP y STARSHIP TROOPERS (sobre todo), de los que los tronchantes anuncios protagonizados por Robert De Niro en MACHETE son herederos directos, tanto o más reveladores cuando buceando por Youtube uno puede encontrar similares comerciales "reales" protagonizados por algunos senadores untraderechistas texanos. Así pues, el discurso militante de Rodriguez, tan delicado como unos gallumbos de esparto, insisto, juega la baza de la "discriminación positiva" en clave de esperpento, pues todos los personajes mexicanos de MACHETE militan en el bando de los íntegros, mientras que casi todos los blancos norteamericanos resultan un repugnante catálogo de desperdicios éticos (a excepción del personaje de Jessica Alba), impresión que, además, Roberto subraya con un  climax final que juega con cachondearse de la mítica batalla de El Álamo por pura acumulación (secuencia en la que se juntan TODOS los personajes de la peli, transformados y trastornados, a cada cual más delirante), sustituyendo a los nativos norteamericanos por una panda de chicanos revolucionarios muy enajenados que no dejan piedra sobre piedra.


Finalmente, no puedo dejar de insistir en el tremendo casting de la peli, apuntalado por unas interpretaciones sencillamente extraordinarias, una panda de actores y actrices que se nota que gozan sobremanera dentro de este desmadre, todos y todas sabiendo en la liga en la que juegan. No es la primera vez que Rodriguez trufa una de sus pelis con un batallón de estrellas (ahí está ÉRASE UNA VEZ MÉXICO como ejemplo negativo para una mediocre película en la que le salió el tiro por la culata), pero esta vez ha dado en el clavo por completo. Si la presencia del nombrado Robert De Niro es hasta cierto punto sorprendente, con su mejor interpretación en años (teniendo en cuenta que toda la peli ha costado lo que este señor cobra por cualquiera de sus comedietas sobre familias disfuncionales), es que Steven Segal está sorpendente (y orondo) como villano repulsivo adicto a las katanas, peleandose en cada secuencia con su acento chicano; Jeff Fahey y Don Johnson bordan sus respectivos desechos humanos con medida autoparodia; las chavalas, excepto Lindsay Lohan, cuyo papel es puramente publicitario, están tremendas, en especial Michelle Rodriguez, que destila potencia y encanto a partes iguales, hasta cuando no lleva una ametralladora encima; y para redondear el pastel tenemos los agradecidos papelitos para Cheech Marin y Tom Savini, sendos freaks habituales de la casa. Y no, no me olvido de Danny Trejo, puro carisma y parquedad gestual de granito bien entendida, al estilo de Clint Eastwood en sus años mozos, que debe decir menos de quince frases en toda la peli, en el que es su primer protagonista tras veinticinco años de carrera. Así pues y contra todo pronóstico, MACHETE, puro pulp tex-mex ideologizado, es una de las mejores y más disfrutables pelis de la ya dilatada e irregular filmografía de Robert Rodriguez, un tipo al que se le pueden señalar muchas carencias, pero no la de la honestidad.

PD: por supuesto y más que nunca,  imprescindible en v.o.s.



- Lo mejor: el elenco al completo se divierte y nos divierte, ¡chapeu!

- Lo peor: ritmo irregular en su tramo central y un guión, en el fondo, algo fofo

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 HUMAINS/Francia-Suiza/2009
Otro survival franchute al canto amigos: un grupo de científicos (y otro de domingueros) coinciden en los Alpes suizos, los primeros para investigar un hallazgo que puede cuestionar la evolución humana, los otros para disfrutar en familia de un fin de semana campestre. Tras el obligado accidente, perdidos en el monte, tendrán que organizarse para sobrevivir a la amenaza que les acosa. Y esto es todo amigos. Sustituyan los habituales rednecks caníbales / mutantes / endogámicos (táchese lo que no proceda) por un grupo más bien escaso de Hombres de Neanderthal, y esta es toda la novedad novedosa que esta cansina película nos ofrece. Por lo demás, guión raquítico que pretende vuelta de tuerca final sin sorprender a nadie, personajes dibujados de un sólo trazo, sobreactuaciones a mansalva realmente cargantes con sobredosis de gritos y alaridos de un terror que sólo ellos sienten (incluída la del pequeñín Dominique Pinon, habitual de Jean-Pierre Jeunet), realización más bien chusca, ramplona, y por momentos confusa, especialmente imberbe en las (escasas) secuencias de acción, carestía total de nervio y empuje en el ritmo, alarmante ausencia de violencia y sangre siendo sus culpables franceses, unas caracterizaciones Neanderthales con las que los actores acaban pareciendo Ron Perlman sin caracterizar, y una sensación agobiante de aburrimiento y "ya visto" que hace que sus escasos 80 minutos acaben pesando como una losa. Tenía que ocurrir y ha ocurrido: tras años atesorando un nivel técnico y creativo que era la envidia de las europas en cine de género, HUMAINS es el primer fiasco total que estos ojos han visto con marchamo francés. Totalmente prescindible.

- Lo mejor: el apabullante despiporre paisajístico y algunos planos aislados

- Lo peor: aburrida, torpe y reiterativa en todos sus aspectos

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Así es terrícolas, le hemos pegado un buen repaso a la web de la serie de animación 3D online COSMO TRIP, todo un universo de nuevos contenidos (entre otros su propio facebook, podcast, Cosmo Fans, descargas gratis etc...) y el estreno mundial del ¡EPISODIO 03! Os invito a todos/s a bichear a placer, simplemente pinchando en el careto de este "petit cabrón" intergaláctico.


Y próximamente, una jugosa tienda online con todo tipo de artículos absurdos que no podreis dejar de desear irracionalmente...

EQUINOX / EEUU / 1967-1969
Inenarrable como pocas, EQUINOX es una serie Z ignota hasta hace poco, una auténtica rareza mundial que la prestigiosa distribuidora Criterion recientemente desempolvó del más pestilente sótano y... vaya tela amigos. A primera vista, sobre todo si estás completamente ebrio, la mejor manera de ver esta película,  EQUINOX no destaca en nada de otros efluvios tóxicos de la época (hablamos de mediados de los 60), pero garantiza risas y eructos por doquier. Cuando se junta un alarmante amateurismo (siendo buenos), por no hablar de total incompetencia (siendo realistas), con ideas delirantes y una total falta de vergüenza, suele dar resultados como este, a saber: al terminar los créditos, bastante potables, el título de la peli nos ataca con efectos estroboscópicos. Si logramos evitar el ataque de epilepsia, ya no hay vuelta atrás, pues un tipo con tupé y calcetines blancos corre aterrorizado por un bosque más bien poco frondoso hasta ser rescatado. Ya en el frenopático, en una celda acolchada, dice incongruencias a cerca de Satán, un libro maldito y el Mal con mayúsculas, mientras los psiquiatras le someten a un incomprensible experimento con un muro rojo o yo que sé. Más calmado, el macarra con tupé cuenta su historia, que es un largo flashback en el que averiguamos que: 1. Es geólogo, lo que le capacita automáticamente para traducir latín y tener conocimientos de enfermería. 2. Su profesor ha perdido la chaveta en un bosque a causa de un libro satánico, y ha grabado sus conclusiones de parvulario en cinta magnetofónica 3. Como hace buen dia, nada mejor que irse de picnic al susodicho bosque acompañado de dos mancebas, un colega graciosillo y unas alitas de pollo.

 De picnic con calcetines blancos

Como son curiosos por naturaleza, dan una vuelta diciendo sandeces en la que descubren que: 1. En el bosque hay un castillo 2. Bajo el castillo una cueva en la que habita un anciano retardado junto con un esqueleto y el dichoso libro ominoso, que amablemente les entrega entre risas esquizoides. Tras una persecución completamente a oscuras (hablo de negro total), ideal para rellenar metraje sin coste presupuestario, se topan con una especie de guarda forestal de nombre Asmodeus y expresión de querer destruir el mundo. Ninguno de los universitarios repara en sus connotaciones diabólicas hasta que dicho individuo intenta ¿violar? a una de las rubias mediante un extraño proceso hipnótico con  antinaturales gestos con la boca. La chavala olvida el percance (¿?), pues el del tupé está enfrascado leyendo el libro, página a página...

Asmodeus en plena faena

 El Necronomipop

Cinco minutos después de tan apasionante secuencia, anticipando inenarrables terrores que se avecinan, su colega le espeta "¡Vaya coñazo!" (literal) y se larga. El del tupé, que es el más despierto, decide fabricar símbolos paganos con ramitas de abedul para protegerse, mientras las chicas sólo piensan en disfrutar de los filetes empanados. Craso error. Tras una aparición por sorpresa del profesor detrás de un seto y una breve persecución tras la que se golpea la cabeza con una piedra y su cadáver desaparece, al igual que el castillo, los horrores del Averno se abren paso a esta dimensión, demandando recuperar el libro. A partir de aquí, los jovenzuelos deben luchar por sus vidas, encarando, por este orden, a un pulpo gigante multicolor, a un gorila gigante con patillas, a un pitufo neanderthal gigante envuelto en una alfombra  y, finalmente, luchar contra el mismísimo Asmodeus, ahora reconvertido en un diablo rojo de plastilina con alas. Antes de la confrontación definitiva, el del tupé y el graciosillo consiguen penetrar al Otro Lado, que más bien parece el Mismo Lado pero con un filtro sepia, con tan mala suerte que el graciosillo es poseído por el espíritu de Asmodeus (cosa que sabemos por las ojeras pintadas y los absurdos gestos de la boca). La rubia maciza sufre el mismo y funesto destino antes de tirarle de los pelos a su amiga. Todos mueren, incluído Asmodeus, que en un vuelo rasante se estrella contra una cruz de piedra él solo, y el del tupé huye por el bosque, enajenado, en la misma secuencia inicial plano por plano, ideal para llegar a los 80 minutos con el mínimo gasto. De regreso al frenopático, un malvado doctor le quita la protección de una cruz al muchacho, que desespera porque intuye que vienen a por él. Efectivamente, la maciza se acerca lentamente a las puertas del hospital mientras aparece un The End entre interrogaciones.

 La cuchipandi al completo, antes de ser escabechada

Visto así, no le recomendaría la película ni a mi peor enemigo, pero a veces las apariencias engañan:  por alguna razón EQUINOX engancha desde el principio, tiene algunas cosas visuales sorprendentes (cámara en mano con encuadres imposibles y grandes angulares), destila encanto naif por los cuatro costados (esas animaciones en stop-motion imitando al gran Harryhausen, pero con Parkinson) y, ante todo, algo que es imposible obviar: que Sam Raimi se empapó de esta película en su infancia y es un referente clarísimo para esa obra maestra que fue EVIL DEAD, con algunos planos, secuencias e ideas literalmente calcadas de este demencial subproducto escondido, Necronomicón incluído. Ya lo dijo el propio Raimi cuando le preguntaron por la esencia del séptimo arte: "el cine sale de debajo de las piedras". Para el que se atreva, la teneis disponible por cortesía de los siempre atentos chicos de cultmoviez. Ya me direis, jejeje.

- Lo mejor: los parecidos razonables con la famosa peli de Raimi, y el cachondeo generalizado que provoca

- Lo peor: ¡me encanta!

CABEZAS
Soy incapaz de puntuar esto. Ni un ocho ni un dos le harían justicia.