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ROOM 237 / EEUU / 2012
Ilustrados catedráticos me decían en tiempos de facultad que hay determinadas películas que corren el riesgo de sobre-interpretarse debido a la inexplicable fascinación que provocan en determinados espectadores. O dicho de otro modo: el que quiere encontrar, encuentra. Obviamente, esto es aplicable sólo a un 1% de las películas, pero cuando ocurre es un ejercicio apasionante para el que sólo necesitas dos condiciones: amar el cine y tener una obsesión previa. EL RESPLANDOR de Stanley Kubrick, sin duda, ha sido y será uno de estos films multicapa, siempre preparado para ser diseccionado por el espectador más dispuesto. Justo en aquellos tiempos universitarios tuve que elegir una adaptación cinematográfica para un trabajo teórico, y mi elección fue precisamente THE SHINING. Mis conclusiones fueron tres: es una obra maestra del séptimo arte, le da mil vueltas al original literario desde cualquier punto de vista... y encierra misterios que soy incapaz de resolver. Pues años después llega Rodney Asher y se inventa algo así como el documental subjetivo-paranoide, a costa, precisamente, de esta maravilla de Kubrick. ROOM 237 trata de resolver sus enigmas trazando nueve teorías que basculan entre la duda razonable, el delirio paranoico y, directamente, el abuso de sustancias psicotrópicas. Bien, la cosa se sustenta en una premisa válida: la peli no va de un tipo que se vuelve tarumba y trata de escabechar a su familia en viejo hotel desierto. A partir de aquí, hagan juego señores: THE SHINING es un metáfora del genocidio indio por parte de los colonos pero simultáneamente también sobre el genocidio judío perpetrado por los nazis. Es una actualización del mito del Minotauro y su laberinto. Por supuesto, una confesión encubierta de Kubrick sobre su participación en el popular montaje acerca del "falso" alunizaje del Apolo. También especula sobre arquitecturas imposibles, significados freudianos y, mi favorita, pretende hacernos creer que Kubrick planificó la película para poder ser vista simultáneamente hacia delante y hacia atrás, una sincronía que hace que encajen imágenes superpuestas para dar un nuevo significado... 

Genocidio indio en una lata de sopa
Me alegro MUCHO de verle, señor Torrance
Cuentos infantiles VS Danny
Sincronía total: Jack es el Jocker

Todo esto nos lo cuentan una serie de voces (nunca vemos sus rostros) cuyo único punto en común es su entusiasmo y su absoluta falta de vergüenza al exponer sus teorías (entrañable resulta el paisano que se cree perseguido por el FBI y la NASA). En manos de cada uno queda deglutir y asimilar todo o parte de la propuesta. Es evidente que alguno de los argumentos esgrimidos son indiscutibles (los juegos visuales geométricos y su significación subliminal, los falsos errores de raccord) y otros, directamente, parecen carne del Cuarto Milenio de Iker Giménez. En lo personal, me quedo con la hermosa parrafada acerca del "genio aburrido". Así que, fanáticos de Kubrick en particular, aquí tenemos un extravagante festín que no hay que dejar pasar, lo vais a disfrutar como enanos. Los demás quizás sólo vean a un grupo de frikis discutiendo sobre sus propias obsesiones, porque sólo hay una verdad irrefutable: Stanley Kubrick estuvo (y estará) siempre un paso por delante de todos los demás. Un genio del arte del s.XX.

- Lo mejor: es todo un festival de datos, detalles, teorías y paranoias, independientemente de que te provoquen el asombro, la inquietud o, directamente, la carcajada

- Lo peor: como documental en sí tampoco es gran cosa

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THE HAND / EEUU / 1981
Todo el mundo conoce a Oliver Stone. Polémicas aparte, un cineasta de raza capaz de lo mejor y lo peor y lo que está en medio. Lo que no todo el mundo sabe es que, como Coppola, comenzó su carrera en las fangosas aguas del cine de terror de bajo presupuesto. Tras la casi inédita y prácticamente amateur SEIZURE de 1974, Stone repite género con THE HAND, esta vez con suficiente apoyo financiero y Michael Caine de protagonista absoluto, justo en esa época en la que este enormísimo actor estaba pasando la habitual pitopausia profesional (no eres joven ni tampoco lo suficientemente maduro). Adaptación de la novela homónima de un paisano llamado Mark Brandel, una especie de Stephen King de tercera regional, ésta es, efectivamente, la historia de una mano. Dibujante de cómics de cardado imposible en plena crisis matrimonial pierde su mano derecha en una aparatoso (y suficientemente gore) accidente de tráfico. Mala cosa. Incapacitado para seguir dibujando, su vida comienza una cuesta abajo existencial mientras su mano cercenada, versión zombificada de la entrañable "cosa" de la Familia Addams, toma las riendas de su subconsciente y se dedica a escabechar a todo el que le toca las narices. Esto sería un despropósito total si no fuera por dos factores. La dirección de Stone, sorprendentemente contenida y sobria (aunque ya con destellos rarunos, como usar el blanco y negro en algunas secuencias al azar...), que da un vicioso cariz psicosexual a la trama,  y unos diálogos algo más trabajados y veraces de lo habitual en este tipo de productos, y, por supuesto, el  sólido trabajo de Michael Caine, que logra por sí solo que la película mantenga el interés de principio a fin, incluso en ese epílogo tan ochentero que, una vez más, homenajea el último plano de la inmortal PSICOSIS. Para completistas y curiosos. 

- Lo mejor: su viciosa y enrarecida atmósfera y Michael Caine, claro

- Lo peor: los efectos especiales y ataques de la mano, viejunos y al borde del ridículo

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THE BROTHERS BLOOM / EEUU2008
Entre la estupenda BRICK (revisitación del cine de instituto en clave de thriller) y la reciente LOOPER (personal visión de la ciencia-ficción vía viajes en el tiempo), el bueno de Rian Johnson dirigió THE BROTHERS BLOOM, una semidesconocida comedia de enredo que, creo, ni siquiera llegó a estrenarse en España. Uno de esos Expedientes-X de imposible explicación a poco que uno eche un vistazo al reparto. ¿Por qué semejante ninguneo? Es un misterio, amigos. Sobre todo cuando termina la función y uno se queda plenamente satisfecho de esta deliciosa comedia que agarra por los belfos toda la tradición del cine de "grandes estafas" y, una vez más, se la lleva a su propio terreno. Dicen que la comedia es el género más complicado, pues se basa en personajes y, lo más jodido, un preciso timming que si no funciona todo se va al carajo. Pues THE BROTHERS BLOOM tiene todo eso y un poco más. Un cuarteto protagonista escrito con precisión y mucha, mucha gracia. La Penélope que interpreta Rachel Weisz es de antología, una genialidad; Adrian Brody está estupendo y por una vez esa expresión constante de tristón-sólo-quiere-un-amiguito no resulta cargante; Mark Ruffalo (ese gran actor) borda, quizás, el personaje más flojo y Rinko Kikuchi nos regala el contrapunto friki, esa inolvidable pirómana que sólo pronuncia una frase en toda la peli (concretamente: "fuck me!"). Aunque el amigo Johnson tira de modernez en el arranque de esta divertida historia (la infancia de los hermanos la podría haber firmado un Wes Anderson primerizo), en seguida uno se percata de que Rian (también guionista) ha puesto el foco en la comedia clásica, esa que va desde Blake Edwards hacia atrás en el tiempo hasta George Cukor. Y esto, colegas, es el mayor acierto de la película. Con una realización acorde a los tiempos, Rian Johnson rubrica una obra que es pura devoción por un tipo de comedia prácticamente extinta, elegante, frenética cuando ha de serlo (atención al descacharrante robo en el museo), netamente romántica, llena de sorpresas y espíritu aventurero y con un grupo de personajes escritos en un momento de inspiración. Puedo imaginar perfectamente THE BROTHERS BLOOM en blanco y negro e interpretada por James Stewart, Cary Grant y, por supuesto, Katharine Hepburn. Y con eso ya está todo dicho. Si no la has visto ya estás tardando en descubrir esta joyita escondida. De nada.

- Lo mejor: ejemplar comedia moderna bajo la que late un corazón clásico, y Rachel Weisz, actriz y personaje, toda ella

- Lo peor: no ser capaz de encajar determinados giros de guión o tener un día de esos en que no se tolera ni un poquito de azúcar

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BERBERIAN SOUND STUDIO Inglaterra / 2012
BERBERIAN SOUND STUDIO es el perfecto ejemplo de adoración por parte de un nutrido grupo de hypsters que habitualmente desprecian el cine de género pero que, no se sabe gracias a qué conexiones neuronales, alaban este tipo de propuestas hasta el hartazgo. Quizás su total cripticismo, su impostado tono arty o simplemente por seguir una corriente "exclusiva" llegan a la absurda glorificación de un producto como éste. Mirad la cantidad de estrellas que tiene el poster... BERBERIAN SOUND STUDIO, segundo film de Peter Strickland, arranca con una premisa jugosa e inquietante. El cine dentro del cine siempre ha sido terreno abonado para los juegos psicológicos, los usos del metalenguaje y desiguales ensayos acerca de la percepción de la realidad, aunque rara vez (Brian de Palma, paso al frente) se ha centrado en el (capital) tema del sonido. Rendir pleitesía al Dario Argento setentero (y al giallo en general) tampoco es nuevo en estos tiempos en los que todo es un revival (suponemos que la peli transcurre en los 70, suponemos...) y juguetear con hechuras y texturas lynchianas una buena herramienta para según que historias. Si añadimos un poco de los Coen de BARTON FINK, ya tenemos el potaje completo. Lamentablemente, este guisote no está bien cocinado. Tiene sobredosis de especias arrojadas a lo bruto, pero el caldo base es agua insípida. Donde en Lynch veo arrojo, inteligencia y contenido (sensorial y del otro), donde en Argento percibo la puesta en escena como una personalísima forma de mirar el mundo, aquí sólo encuentro artificio y confusión y me da la sensación de que Strickland no tiene ni idea ni a dónde va ni, lo que es peor, qué demonios tiene entre manos. Strickland abarrota su película de planos y secuencias asfixiantes con intención metafórica, una y otra vez, dando la impresión de que su obra es tan profunda y compleja que uno, adorador de Lynch y Argento, ni siquiera puede llegar a atisbar sus misterios. Falso, porque debajo de todos esos oropeles, de esas (ocasionales) imágenes cuidadas al milímetro, del desconcierto y la confusión, a poco que uno escarbe sólo se encuentra el vacío, la nada. BERBERIAN SOUND STUDIOS es un forzado ejercicio de estilo sin contenido real, un bombón relleno de aire. Me guardo en la chistera la posibilidad de revisar esta película dentro de un tiempo, pero ahora mismo me ha parecido algo muy cercano a una tomadura de pelo. Que lo sepan.

- Lo mejor: el trabajo de Toby Jones defendiendo su no-personaje, y la factura técnica general, mucho más interesante cuando la película quiere ser Argento en vez de Lynch

- Lo peor: no es más que un plomizo cascarón vacío

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AFTERSHOCK/Chile-EEUU/2012
Lo mejor que se puede decir de Eli Roth, cocreador de AFTERSHOCK junto con el chileno Nicolás López, es que es un tipo simpático y muy bien relacionado. En su faceta como actor es más bien limitado (ya alcanzó su techo siendo uno de los bastardos de Quentin Tarantino) y como director es un paquete (HOSTEL y CABIN FEVER). Así pues, el mayor valor del amigo Roth es su agenda, que además del mentado Tarantino y alrededores, incluye a los hermanos Weinstein (aquí también poniendo pasta), al marciano nipón Takashi Miike y un largo etc... Por su parte, Nicolás López lleva una errática carrera que oscila entre la comedia chusca, el cine de género chusco y combinaciones de ambas (como en la fallida SANTOS). Presentada en Sitges 2012AFTERSHOCK apesta a pacto entre amiguetes. Si la cosa comienza como una versión chileno-políglota de RESACÓN EN LAS VEGAS (aquí Portobello), luego la cosa deriva a lo bruto a una especie de film de catástrofes (terremotos y tsunamis, amigos) con estructura de slasher con abundantes chorretones de hemoglobina, un thriller gore, o algo así. Arriesgado cambio de tercio a mitad de película que casi resetea de nuevo la historia, obligando al espectador a cambiar el chip de la comedia descerebrada al cine de supervivencia extrema con (impostado) tono dramático. Y ahí es donde más chirría la cosa: lo que comienza con un grupete de tarados simpáticos de fiesta en fiesta, personajes bien escritos y bien diferenciados entre sí dentro de su simpleza (liderados por Pollo, lo mejor de la función), luego se convierten en carne para la picadora a los que, en un garrafal error de tono, López pretende dar poso dramático cuando minutos antes no lo tenían (la subtrama esa de túneles, fetos y abortos no hay por dónde cogerla), con constantes giros de guión a cada cual más tremendista. Pues eso, casi dos películas en una que, dependiendo del humor, te puede parecer una chorrada divertida o una verdadera tomadura de pelo. Aprueba por la mínima.

- Lo mejor: es muy entretenida

- Lo peor: su chusquero guión

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INSENSIBLES/España/2012
Sesión Golfa echa el cierre del periplo por lo más mejor de NOCTURNA 2013 con una de las representantes españolas del certamen: INSENSIBLES, primer esfuerzo en el largo de Juan Carlos Medina. Antes de entrar en harina, tengo que felicitar a los dos organizadores del festival, Luis M. Rosales (dire de SCIFIWORLD, el mejor magazine de cine fantástico en español que se publica hoy en día, no me cansaré de gritarlo), y Jose Luis Alemán, director de la dupla VALDEMAR y propietario de la productora LA CRUZADA. Si no fuese por el delirante y muy beodo palmarés oficial (del que sólo se salva el Premio del Público para I AM A GHOST, y que sólo se puede explicar como una decisión estratégica y cero "artística"), poco o nada ha empañado la estupenda labor de estos dos monstruos y sus colaboradores, que con un presupuesto mínimo (sin ayudas públicas, of course) han hecho malabares para traer a Madrid justo el evento cultural que tanta falta nos hacía. Bravo por ellos, y a lo que vamos. A la contra de la opinión generalizada, pienso que aún hay mucho que decir sobre la Guerra Civil Española y sus años posteriores, muchas historias que contar. No existe otra manera de cerrar heridas que sacando las pústulas al sol y dejar que cicatricen, no enterrándolas bajo el olvido, convirtiéndolas en un tumor crónico. Y, en parte y con las formas del cine de género y tirando de poética terrible, de eso va INSENSIBLES, siguiendo la estela del magistral dueto que Guillermo del Toro rodó en España (EL ESPINAZO DEL DIABLO y EL LABERINTO DEL FAUNO) y que, casualmente, ha coincidido con el reducido estreno de otra curiosidad de este nuevo subgénero, EL BOSQUE de Oscar Aibar, pequeña y estimable miniatura que corre el peligro de caer en el olvido inmediato si no lo remediamos. Narrada en paralelo en varias lineas temporales, los dos arranques del film (el accidente de coche y el encierro de los niños) son espectaculares. Medina (con ayuda en el guión de Luiso Berdejo) va hilvanando sin prisa pero sin pausa una compleja trama preñada de piezas de distintos géneros. Al drama vital y los oscuros secretos del pasado hay que añadirle una enfermedad extraña, mad doctors, nazis y torturas, todo envuelto por una densa atmósfera que, como influencia principal, tira más del siempre infravalorado Agustí Villaronga (¿recordáis TRAS EL CRISTAL o EL MAR?) que de la luminosa poética del amigo Del Toro. Debido a esta alambicada estructura, INSENSIBLES corre el peligro, precisamente, de sumir al espectador en la confusión, puesto que los dos motores de la película tardan demasiado en arrancar (los que responden a dos preguntas consecutivas: ¿quién soy yo? y ¿quién es Berkano? no lo hacen hasta mediado el metraje), y realmente hay cierto desequilibrio de interés entre ambas lineas temporales, que a veces se entorpecen entre sí, incorporando nuevos personajes cada cierto tiempo de forma un tanto chusquera. Como ejercicio de estilo y texturas ominosas INSENSIBLES funciona muy bien, con algunos momentos de alto octanaje dramático y oscura belleza (las secuencias del niño en la soledad de su celda) pero, en su afán por mantener en vilo al respetable se toma algunas licencias difíciles de tragar (lo relativo a la "creación" de Berkano, demasiada elipsis para algo tan crucial en la trama) y se arriesga con un final discutible como poco, aunque perfectamente coherente con el subtexto de la película entera, el que nos habla de los monstruos de la guerra, de la anestesia vital como enfermedad crónica y de la incapacidad de empatizar con el prójimo. Película irregular e imperfecta, de muchas capas, pero con los suficientes momentos interesantes (algunos muy brillantes) y valentía como para tenerla en cuenta. Nos vemos en NOCTURA 2014, amigos.

- Lo mejor: su voluntad y riesgo para evitar los caminos más trillados del "cine de la guerra", buscando nuevos maridajes estilísticos (aunque algunos no encajen del todo)

- Lo peor: su demasiado barroca estructura que no acaba de aprovechar todo el potencial de la historia y acumula lagunas, y un par de secundarios que logran sacarte de la peli cada vez que recitan sus diálogos

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STITCHES / Irlanda / 2012
Entre tanto espíritu atormentado y seriedad dramática ya estaba faltando algo cafre y descerebrado en el NOCTURNA 2013 (más allá de la incomprensible decisión del jurado con sus premios...). STITCHES es una de esas películas de medianoche cuyos defectos y cutreces (en abundancia) juegan a su favor y que, aunque no tiene en realidad nada que la haga destacar de la media, acaba siendo un simpático divertimento muy disfrutable cerveza en ristre. El irlandés Conor McMahon, charcutero poco amigo de las sutilezas, nos trae una nueva entrega de ese extraño subgénero de los "payasos cabrones" (el fantaterror debe ser el género cinematográfico con más subgéneros, algún día habría que estudiarlo) entre cuyas más altas cotas podríamos mencionar IT o la irresistible KILLER CLOWNS FROM OUTER SPACE (de la que se anuncia secuela para este año), y ya que nos ponemos, el reciente corto TUS GRITOS ME DAN RISA. Slasher pasado de rosca desde su inicio (la fiesta de cumpleaños con los críos es memorable), en seguida la cosa parece que deriva hacia una especie de IT (otra vez) de tercera categoría, pero sólo es un espejismo, ya que los intereses del amigo McMahon no van por la psicología generacional y la pérdida de la inocencia, precisamente. Al menos esta vez los adolescentes son realmente adolescentes y no los efebos treintañeros recauchutados de las producciones yanquis (pésimos actores toda la muchachada, que incluso dejan escapar furtivas miradas a cámara de vez en cuando) y el instituto no es norteamericano-patriotil, aunque lo parezca. La película es Stitches en sí mismo, y lo cierto es que Ross Noble se lo curra y resulta un esperpento moderadamente divertido, una especie de mezcla entre el inmortal Freddy Krueger (hay incluso un guiño explícito dedicado a los más frikis de la saga, difícil de pillar) y el no menos mítico Bitelchús (sin tanta gracia, of course), así que ya os podéis imaginar que el macarrismo, el humor negro a lo bruto y el gore más descacharrante es lo que manda. Obvio, uno de los puntos fuertes de la peli, por otra parte con una fotografía muy feota y sin atmósfera, es el artesanal trabajo de efectos de maquillaje, que alcanza, dentro de sus limitaciones, altas cotas de imaginación. Casquería creativa, que diría Ferran Adriá. Y poco más que escarbar en este modesto desfase sin mayor pretensión que hacer pasar un buen rato a los más gamberros del lugar. Da lo que promete, que no es poco.

- Lo mejor: el arranque, el gore creativo y la especie de Cofradía de los Payasos Muertos (o lo que sea)

- Lo peor: el paupérrimo elenco adolescente y la cutrez visual de algunos momentos

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THE COMPLEX/Japón/2013
Vamos finiquitando NOCTURNA 2013 con la nueva película del mítico Hideo Nakata, un tipo que por sí solo creó escuela años ya en lo que se consideró una especie de "nueva ola de terror japonés", dejando  patidifuso a medio mundo pero que, como suele suceder, acabó muriendo por pura repetición y cansancio. Nunca podré olvidar aquella sesión en el estreno de THE RING original en pantalla grande, que fui a ver por puro exotismo sin saber muy bien qué me iba a encontrar, y que a punto estuvo de dejarme tieso en la butaca. Tras una irregular filmografía posterior (con memorables excepciones), Nakata regresa con el enésimo intento de reverdecer laureles. Tras su buen arranque, en el que despliega toda su elegancia y ritmo sostenido, THE COMPLEX se convierte poco a poco en un caos narrativo que despliega demasiadas subtramas simultáneas y giros de guión francamente absurdos con la intención de epatar al espectador, que se pasa muchos minutos esperando esa secuencia impactante o ese momento sublime que nunca llega. THE COMPLEX es una película tramposa y francamente mal contada que, y esto es lo más grave, no logra en ningún momento encogernos en la butaca de puro terror, apenas algunos momentos de inquietud. La historia da tantos bandazos, trata de contener tantas películas dentro, que uno acaba por desconectar. Hay buenas ideas, algunas magníficas, pero no están asentadas ni desarrolladas porque Nakata busca a toda costa sorprender y marear las neuronas porque sí, sin una base sólida. Ni siquiera su climax final, que podría haber sido todo un tour de force, funciona como debiera y, lo que es peor, por momentos roza el ridículo más espantoso (el momento del ritual-exorcismo por parte de la medium y sus compinches es una risión). Una pena, pero THE COMPLEX es la enésima muestra de lo desgastado de un modo de encarar el terror que, en su momento, fue lo más fresco y acongojante del planeta. Un fiasco.

- Lo mejor: algunos momentos aislados y la elegancia de Nakata tras la cámara

- Lo peor: es muy confusa y... ¡aburrida!

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THE LAST WILL AND TESTAMENT OF ROSALIND LEIGH / Canadá / 2013
El repaso a NOCTURNA va llegando a su recta final. Sesión doble que arrancó con DARK PATH CHRONICLES, infumable mediometraje construido con retales de la webserie homónima, un casposo espanto visual a vueltas con vampiros modernetes a ritmo MTV dirigido por la otrora esperanza ochentera del fantástico Mary Lambert (¿recordáis CEMENTERIO DE ANIMALES...?). Tras tomar aire y agradecer que el ridículo vampírico durase sólo 45 minutos, comienza el esperado debut en el largo de Rodrigo Gudiño, prestigioso cortometrajista mexicano afincado en Canadá y creador del magazine online especializado en cine de terror Rue Morgue. La apuesta de Gudiño combina un extremo clasicismo formal con detalles francamente novedosos, sobre todo en el modo de cerrar la historia y su amarga resolución, inédita en una historia de fantasmas, mucho más intelectual que espectacular, por decirlo de alguna manera. THE LAST WILL... bebe con verdadera devoción de la literatura gótica clásica (por raro que suene, es una peli muy "literaria"), sin intención de modernizar el relato, pero sí de darle su toque personal. Trazos de la obra de escritores como M. R. James (y sus míticos cuentos fantasmales) o William Hope Hodgson (sobre todo por la maravillosa LA CASA EN EL CONFÍN DE LA TIERRA) conviven en una película no apta para impacientes. Gudiño se toma todo el tiempo del mundo para meter al respetable en situación mientras acompaña a su único protagonista (estupendo y contenido Aaron Poole) por su experiencia vital, sin ninguna prisa, mediante suntuosos y elegantes movimientos de cámara descriptivos que poco a poco nos van sumergiendo en la atmósfera de esta casa atiborrada de vestigios vitales, advertencias veladas y pistas por resolver. Film de atmósfera mucho más que de golpes de efecto, de exquisita puesta en escena y hermosa fotografía, cuenta además con el potente añadido de esa omnipresente voz cortesía de la gran Vanessa Redgrave (la película, desde cierto punto de vista, es ella) y que rubrica una interpretación estremecedora sin que aparezca ni un solo segundo en pantalla. Interesante paralelismo, por cierto, con la ya comentada I AM A GHOST, con la que comparte algunos puntos en común (revisión del relato de fantasmas con protagonista y escenario único y voz en off fundamental en la trama) y que con ella configuran la mejor dupla del festival. Ambas, operas primas que nos devuelven la fe en un cine de género en ocasiones tan repetitivo y desgastado, curiosamente volviendo la mirada a uno de sus elementos más clásicos. Así pues, como ya dije con el bueno de H.P. Mendoza, si Gudiño es capaz de mantener su integridad y buen hacer en próximos proyectos, tenemos cineasta para rato. Una delicatessen para los paladares más exquisitos, amigos.

- Lo mejor: su personal pulso dramático y su decidida apuesta por echar la mirada atrás hacia las mismas esencias del relato de fantasmas, y el buen gusto de las referencias que maneja

- Lo peor: en algunos momentos parece que Gudiño se gusta demasiado a sí mismo y estanca el desarrollo de la historia a favor de innecesarios alardes visuales, y no puedo dejar de pensar que si THE LAST WILL... es una película notable, como cortometraje podría haber sido de matrícula de honor

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PD: de postre aquí os dejo el anterior corto de Gudiño, THE FACTS IN THE CASE OF MISTER HOLLOW, una maravilla de seis minutos, un puro gozo audiovisual que, simplemente, tenéis que ver.


TEXAS CHAINSAW 3D / EEUU / 2013
Continuamos con el personal repaso a NOCTURNA 2013 con la tercera revisitación reciente de la saga del entrañable Leatherface. Si el remake dirigido por el inútil de Marcus Nispel en 2003 aguantaba el tipo con dignidad y es lo mejor que ha dirigido este mastuerzo (lo que tampoco es decir mucho), su posterior precuela (EL ORIGEN, por supuesto) ya bajaba el pistón del interés hasta desembocar en esta cosa amorfa, especie de secuela directa del original (o algo) que ignora por completo la demencial y verdadera secuela de Tobe Hopper de 1986, protagonizada por un delirante Dennis Hopper (la saga siempre fue cosa de Hoppers). La función va de una cajera de supermercado que recibe una mansión como misteriosa herencia. Descubre, claro, que ella es adoptada y en realidad hija secreta de nuestra querida familia de matarifes caníbales, cosa curiosa porque, a pesar de que el entrañable clan practica la endogamia y el incesto con alegría, ella parece manufacturada de los pies a al cabeza por Playboy. Dicho y hecho, agarra a sus amigotes, que parecen el cuerpo de baile sin camiseta de Jennifer Lopez, y, furgoneta en ristre marchan camino Texas. Allí todos sin excepción se comportan como imbéciles (por no hablar del cuerpo policial) mientras que el amigo Leatherface hace lo que puede por lograr un poco de silencio y tranquilidad en su casa. En fin, esto es una hamburguesa tamaño king size que rezuma grasaza fílmica de la mala. Aunque hay cierto intento por dar una vuelta de tuerca a tan desgastada historia (aquello de equiparar víctimas con verdugos) que a la postre resulta demasiado forzado e inverosímil (y, para el que esto suscribe, ridículo), todo lo demás es pura fórmula inane destinada a engrosar las arcas de la productora por la vía de "tías y tíos buenos + gore MTV + 3D de saldo" que, además, comete la torpeza de, en su prólogo, montar un megamix audiovisual con imágenes sacadas directamente de la obra maestra original, con lo que la comparación entre la delicatessen setentera y esta hamburguesa de tercera es aún más evidente. Prescindible como una mala digestión del McDonalds.

- Lo mejor: el prólogo, que no es de esta película

- Lo peor: que la muchachada nacida en los 90 se conforme con ésto y nunca llegue a ver la original

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I AM A GHOST / EEUU / 2012
Estaba tardando, pero al fin llega a NOCTURNA algo gordo, por el momento la mejor película del festival que estos ojos han visto. Todavía queda tralla, pero I AM A GHOST se posiciona desde ya como la propuesta más valiente de lo que llevamos de semana. En el umbral mismo de esa entidad difusa que llaman "cine experimental", la opera prima de H. P. Mendoza da un puñetazo de estilo en la mesa y deja en paños menores muchos hypes sobredimensionados de los que tanto se habla. Los aficionados al fantastique, no nos engañemos, somos una caterva de energúmenos que, muchas veces, nos tragamos la misma historia, la misma película, una y otra vez sin pestañear. Por eso una propuesta tan netamente kamikaze como ésta tiene que destacar por fuerza. Estoy seguro de que no has visto una película de fantasmas como I AM A GHOST en tu vida. En su primer tercio, Mendoza se lo pone muy difícil al respetable. Tanto que parte de la sala se mostraba francamente incómoda, por no decir... desesperada. Obsesiva, críptica, encerrada en sí misma y utilizando la repetición como forma de estilo y herramienta para hacer avanzar la enigmática historia, con firmeza y sin aflojar en ningún momento, de esas que se va impregnando en la piel sin dar su brazo a torcer, la película poco a poco multiplica su punto de vista en una efectiva progresión visual plena en detalles, mientras que la cámara se acerca cada vez más a la piel de Emily, esa entidad sin memoria encerrada en su propia casa, que recorre una y otra vez sus estancias con malsana cotidianidad, en un bucle infinito que nos lleva hasta un infartante tramo final donde, ahora sí, el terror puro hace acto de presencia (y como muestra los sudores fríos de mi amiga Elena venciendo al descontrolado aire acondicionado de la sala). Aprovechando a tope su evidente economía de medios (Mendoza nos aseguró que en el grueso de la película trabajaron tan sólo seis personas, elenco incluido), el director/guionista tiene el buen gusto de, pese a ser una película ultraindependiente, no tirar por el manido rollo indie, sino por una especie de look vintage que intensifica todavía más esta personalísima película. Así que todo un descubrimiento este Mendoza que, si consigue afianzar su carrera con su segundo proyecto (que nos comentó será internacional, parcialmente rodado en Madrid, y de título THE DEAD PEOPLE), podremos asegurar que tenemos cineasta para rato. Te seguiremos las huellas. Así pues, aplausos para esta película tan especial y atrevida, por descontado candidata al top ten del año.


- Lo mejor: su claridad de ideas, riesgo suicida, perfecta coherencia interna y escasas concesiones a la galería

- Lo peor: algunos tics de principiante sin mayor importancia

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Million Dollar Crocodile/China/2012
Seguimos con NOCTURNA 2013. También conocida como CROCKZILLA (je), ya os podéis imaginar, más o menos, qué nos ofrece la primera monster movie china de la historia, amigos. Un bicharraco de más de ocho metros engulle un bolso con cien mil euros (no dólares, por cierto), suficiente McGuffin como para que una amplia caterva de estrafalarios personajes siga sus pasos para acabar con él. Y justo eso es lo mejor y lo peor de este inofensivo entretenimiento. Con ese extraño tono que suelen tener algunas películas orientales, en ocasiones verdaderamente desconcertante para nuestros ojos occidentales, en MILLION DOLLAR CROCODILE, una vez más, en una misma secuencia pueden convivir personajes esencialmente dramáticos (el maestro zen entrenador de cocodrilos), otros muy tiernos (el niño), histéricos (la chavala) y, en medio de todo ello, una panda que parece sacada directamente del HUMOR AMARILLO de Takeshi Kitano (el indescriptible grupo de "cazadores"...). Así pues, película eminentemente aventurera y familiar apta para todos los públicos (quizás demasiado naif en este sentido) que sigue paso a paso la estructura de la muy superior THE HOST pero en un entrañable ambiente rural. Ni que decir tiene que visualmente la película es un festín (atención al tratamiento cromático de colores vivos, precioso) y técnicamente apabullante, como viene siendo habitual en el cine de género que nos llega de aquellas latitudes. Sin pasar a la historia, un divertimento más que digno que en un contexto festivalero convierte la sesión en una verdadera fiesta, os podéis imaginar...

PD: tengo que resaltar el corto precedente, ASTERNAUTS de Marta Masferrer, una pequeña delicia de ciencia ficción redneck que mezcla con salero las maneras frikis de un Jean-Pierre Jeunet filtradas por el Spielberg más setentero, con un bella y poética conclusión. 

- Lo mejor: su espectacular factura técnica y su hermoso tratamiento visual

- Lo peor: pide a gritos algunas dosis de mala leche

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IN THE HOUSE OF FLIES / Canadá / 2012
Golfos y golfas, comienza NOCTURNA, el recién parido Festival de Cine Fantástico de Madrid. NOCTURNA en su primera edición apuesta claramente por un perfil serie B en detrimento de grandes títulos. Excepto su inauguración y clausura, de carácter mucho más mainstream, con la regulera SILENT HILL REVELATION 3D (de la que ya cayó reseña por estos lares) y la esperada nueva propuesta de James Wan, THE CONJURING, todo el grueso de la programación nos invita a bucear por las procelosas aguas del fantastique independiente, ese tipo de películas cuya única oportunidad de ver en pantalla grande es un festival como éste. Y con el valor añadido de que, como aperitivo a cada pase, se nos regala un cortometraje. Tras el curioso y jodidamente abstracto corto IN BETWEEN, un sincero homenaje al maestro H. P. Lovecraft con protagonista inglés rodado en Toledo, arrancamos con IN THE HOUSE OF FLIES, que arrastra cierto hype que, posiblemente y como suele ocurrir, juegue en su contra por las exageradas expectativas creadas. Anunciada como una revolución en el trillado subgénero del torture porn (que no, no se lo inventó la saga SAW, aunque sí lo popularizó a nivel planetario), la opera prima del canadiense Gabriel Carrer se desvincula por completo de la representación de la tortura como pueril espectáculo (que se lo digan a bodrios como HOSTEL y derivados) y se zambulle en las turbulentas aguas de la psicología extrema. Tras un desconcertante prólogo cien por cien ochentero, mazazo en la base del cráneo del respetable y despertamos encerrados en un sótano mugriento. Otra vez. Carrer no pretende desligarse demasiado del qué, puesto que el desarrollo de los acontecimientos se adivina desde los primeros minutos, pero sí toma las riendas del cómo con un plus de elegancia y sabiduría en la puesta en escena (magnífico el partido visual que saca de un espacio tan reducido y la hermosa fotografía) que exprime sus minimalistas recursos hasta el final. No se regodea en exceso en los elementos más duros y escabrosos (que los hay) y trata esta brutal historia hasta con cierto hálito de pudor, respetando a sus dos criaturas en vez de convertirlas en carne para la picadora. Si Carrer desestima el camino fácil, que discurre por lo explícito, pone énfasis en el sórdido juego psicológico que el psicópata se trae con sus víctimas, destilado hasta sus elementos más esenciales: una voz en un teléfono, y nada más. Y funciona. Logramos sentir verdadera aversión por este tipo sin cara ni nombre (¡con la voz de Henry Rollins, señoras y señores!) a la par que la situación, cada vez más degradada, consigue tensar los nervios. Los abundantes planos cortos acentúan la claustrofobia y la sensación de asfixia va in crescendo poco a poco. Lástima que la resolución de la película sea más bien facilona y que su proverbial susto final, tan ochentero por otra parte, no aporte gran cosa. Sin ser la maravilla que muchos jalean, ni el bodrio insufrible que otros anuncian, IN THE HOUSE OF FLIES es un digno ejercicio de suspense extremo que da sopapos de calidad a muchos otros ejemplos del género, pero que tampoco consigue escalar a los altares de lo inolvidable porque, en el fondo, le falta un plus de riesgo y empuje. Interesante.

Rollins "the voice" y Gabriel, maquinando

- Lo mejor: su apuesta por la contención, la sobriedad y hasta cierto pudor en tan terrible historia

- Lo peor: raspando su cuidada factura, nada nuevo bajo el sol

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