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La que faltaba. 2013 ha sido un año peculiar para la cosecha cinematográfica. Ni un documental ni ninguna asiática ni animación en las listas de Sesión Golfa, raro, raro. James Wan en los telediarios del TDT-Party. Avalancha de blockbusters en verano como no se había visto en lustros, especialmente criminal este año. Sin más dilación, la siempre polémica lista de LO PEOR. Vamos al lío.


BLUFFBUSTERS A PALADAS
Sin ser exactos, este verano se han estrenado como doce blockbusters en un periodo de poco más de tres meses. En pleno arrebato oligofrénico todos compitiendo entre sí como perros de presa, estrenados a pares o tríos. Sagas, adaptaciones, reboots, apocalipsis, hombres musculados con mallas o tirantes. Películas muy esperadas que daban para tres temporadas estivales. Prácticamente todas de género. El público ha acudido en masa. El resultado global ha sido lamentable. 
MAN OF STEEL de Zack Snyder, la supuesta visión postmoderna definitiva de Superman. Producida por Christopher Nolan. El fandom babeando, los ejecutivos frotándose las mano para al final vendernos un Jesucristo Supersteel que es un truño de mucho cuidado, un mamotreto interminable de estructura deslabazada y refritos a mansalva que ofrece una visión del superheroe fallida, artificial e involuntariamente ridícula a ratos. 
Tampoco se puede hablar mucho mejor de WORLD WAR Z que lo único que comparte con la novela es su título. El timo de la estampita. Domesticación definitiva del género zombie, convenientemente acicalado para las masas (las gotas de sangre lucen preciosas en la cara de Brad Pitt) y que deja de lado cualquier atisbo de lectura social para entregarse a una débil estructura de videojuego. No causa el sopor de la anterior, y medio funciona cuando se quiere acercar un poco al género original, pero nadie en su sano juicio diría que es una película de terror. 
El antaño brillante y prestigioso y ahora atontado M. Night Shyamalan termina de noquearnos con AFTER EARTH, su soporífera epopeya familiar vestida de ciencia-ficción de autoayuda de la más baja estofa. La película es un valium audiovisual que, además, consigue que Will Smith esté tan intenso que resulte patético y que su hijo sea el actor infantil-juvenil más irritante del momento. Un triunfo. 
Con un argumento idéntico y resultados igual de reguleros, la paranoia yanqui hizo realidad su sueño más húmedo: volar por los aires la Casa Blanca. OLYMPUS HAS FALLEN es un tostón que se olvida mientras se está viendo, un calco de DIE HARD (LA JUNGLA DE CRISTAL) al que le han extraído quirúrgicamente la gracia, el brío y la ironía, y sólo queda un John McClane desnatado con la jeta de Gerard Butler y alguna secuencia de acción bien rodada cortesía de Antoine Fuqua. Sobredosis de banderas ardiendo y miradas al infinito. La otra fue WHITE HOUSE DOWN (ASALTO AL PODER), ese tipo de películas que Ronald Emmerich fabrica con con la punta del... piloto automático. Plana e impersonal como una hamburguesa, pero algo más chisposa que la anterior, al menos hay algo de química y algún momento divertido entre Channing Tatum (sí, con camiseta blanca de tirantes) y ese Obama supercool al que interpreta Jamie Foxx
Un poquito por encima de estos desastres estarían tres películas que, sin ser un horror, se quedan a medio camino de algo potente. OBLIVION es el triste fantasma de una buena película del ciencia-ficción pura. La magnífica realización y el buen ojo de Joseph Kosinski para el encuadre y la creación de imágenes de impacto y belleza y su interesante idea central no consiguen evitar que tengamos que soportar el careto de Tom Cruise en todas y cada una de las secuencias, hasta llegar al extremo de pelear consigo mismo, culminación erótico-festiva del ego desbocado de este hombre. 
ELYSIUM, la esperada película de Neill Blomkamp, al final resultó un pequeño traspiés. Coherente con su discurso social, con momentos muy enérgicos y un arranque prometedor, la cosa se estanca mediado el metraje y el director no regresa hasta que el asunto ya tiene poco arreglo. Sin ser mala, decepciona. 
WOLVERINE es una pena. Supera con mucho a la anterior aventura en solitario del mutante de garras de adamantium, hay buenas ideas (muchas de ellas de Frank Miller) y secuencias de acción elegantes con el atractivo entorno de Tokyo y sus ninjas y yakuzas, pero la película flojea y baja el pistón a ratos, sobre todo por una dirección demasiado gris, una peli que necesitaba un tipo con más carisma detrás de las cámaras. Hugh Jackman, eso sí, está tremendo con un personaje que ya es su segunda piel. 
STAR TREK: INTO DARKNESS es lo más disfrutable de todo este pack, así que quizás no debería estar aquí. Aunque sigo sin descubrir que es "eso tan genial" que tiene el amigo J. J. Abrams, el tipo ha conseguido que me interese el mundillo naif de Star Trek. Sus dos películas funcionan como un tiro. INTO DARKNESS mantiene el tipo de la anterior sin problemas y cuenta con un malo malísimo de los buenos, aunque tanto visualmente como en estructura y personajes cada vez recuerda más a STAR WARS. Por algo será. 
ENDER´S GAME es mi cuenta pendiente por el momento, así que no puntúa, ya que las dos restantes, PACIFIC RIM y PAIN & GAIN se han merecido su lugar en LO MEJOR y las DELICATESSEN respectivamente.




JAMES WAN HASTA EN LA SOPA (y otros terrores de sobremesa)
Que quede claro que no tengo nada en contra de James Wan. El tipo me parece un realizador competente y a ratos brillante. Uno de esos que te garantizan una peli entretenida y, de vez en cuando, sorpresas. Pero de pronto este verano James Wan hasta en la sopa. THE CONJURING en la clausura de NOCTURNA 2013 y la Warner montando un pifostio de seguridad a la digno del Pentágono. THE CONJURING no sólo en los medios especializados, sino en cualquier revista trendy de cine, música o bailes regionales. THE CONJURING en un informativo (perdonad el eufemismo) de Intereconomía. Mi abuela quiere ver THE CONJURING. El mantra, siempre el mismo: es la mejor película de terror de los últimos años, un clásico instantáneo, y James Wan un cineasta apreciado y respetado.... ¿?... El hype barrió también por las redes. Sobresaliente mundial para una película, como mucho, resultona, clasicota y entretenida pero que para los que tenemos el culo pelado de ver género no destaca por gran cosa. Mil veces más potente era  INSIDIOUS y más allá de los habituales nadie le hizo el menor caso. Y de pronto todo dios reivindicando a James Wan, cuando hace dos días sólo era el creador de la saga SAW, como mucho. También unos cuantos alucinaron con THE PURGE, ese insípido thriller con formas de "cine de asedio" del que todo el mundo destacaba su original premisa argumental, pero nadie decía que el guión en sí era una castaña, y la buena idea estaba desaprovechada del todo. Haciendo una purga del mejor cine de género de los últimos tiempos, THE PURGE no habría pasado ni la primera ronda. Y para terminar llegó INSIDIOUS: CHAPTER 2, la despedida confesa de James Wan del cine de terror (¿por qué cosa, señor Wan?) que es una copia sin chispa de la primera parte y que, aunque hay cosas divertidas de lo puro "patilleras" (como diría alexcore), se hunde demasiado pronto el la rutina. Pero todo el mundo volvió ha ensalzar a James Wan. Y Matías Prats la recomendaba en su telediario. Y yo no entendía nada.


CUENTAS PENDIENTES
Como todos los años, sé que faltan cosas por aquí. Lo último de Jim Jarmusch, Ti West, Quentin Dupieux y Woody Allen, para empezar. Así que espero vuestras entusiastas recomendaciones. Y una vez más, gracias a tod@s por pasaros por aquí de vez en cuando. Estáis en vuestra casa. Un abrazo amigos.



Las DELICATESSEN del año, ni LO MEJOR ni LO PEOR, sólo ese grupúsculo de películas (y eventos o confabulaciones) que hay que rescatar del olvido. Sin orden ni ranking específico. Sólo para tus ojos.


APOCALIPSIS Y ALCOHOLISMO
Ya lo sabemos: el Apocalipsis está de moda. Ya sea en forma de plaga zombie o porque la Madre Tierra está encabronada, el fin del mundo vende. Todo muy serio. Al menos hasta que este verano coincidieron dos comedias que le daban una vuelta de tuerca distendida al asunto. THIS IS THE END es la propuesta norteamericana, una enorme broma autoparódica y amiguetil en la que (casi) todos los integrantes de la "nueva comedia americana" se arrejuntan para interpretarse a sí mismos y beber, fumar, esputar tacos y encarar con resaca un fin del mundo infernal. Burda, absurda, soez y demencial: ultradivertida. La respuesta inglesa al eructo yanqui llegó (casi) por sorpresa de la mano del aún infravalorado Edgar Wright, que dio por concluida su "trilogía del Cornetto" con THE WORLD´S END, una absoluta delicia cuyo eslogan ya lo dice todo: "Una noche. Seis amigos. Doce pubs. Aniquilación total. Barmageddon". ¿Queda claro? Al grupo terrorista habitual se le añade el gran Martin Freeman para redondear esta hidratante y jugosa pinta de cerveza negra. Podría haber estado fácilmente en LO MEJOR. Por supuesto, ambas para disfrutar del tirón, birra en mano y en la mejor compañía.



PAIN & GAIN
Si me dicen hace un año que una película de Michael Bay iba a estar en las DELICATESSEN les hubiera pedido el teléfono de su dealer. Ha resultado que PAIN & GAIN llegó de tapadillo, casi por sorpresa, y junto con PACIFIC RIM, es el mejor blockbuster de este verano de encefalograma plano. Aunque la vendieron como otra de acción hiperbólica con ritmo de videoclip electrolatino (mucha atención al poster), PAIN & GAIN es, posiblemente, la mejor comedia negra del año. Bay narra las lamentables peripecias criminales de tres idotas dentro del mundillo del culturismo, en la linea de los mejores trabajos de los Coen. Y ojo con la vis cómica de Dwayne Johnson.



NEO NOIR / McCONAUGHEY
Aunque son cuatro películas muy distintas, y una de ellas es de finales del año pasado, hay algo que las conecta, esa personal visión del cine negro norteamericano desde las tripas. Me refiero a KILLING THEM SOFTLY, KILLER JOEMUD y PRISONERS. Cuatro peliculones que aúnan a cuatro directores que son canela fina. Andrew Dominik, William Friedkin, Jeff Nichols y Denis Willeneuve desarrollan sus propuestas en una linea seca y cortante, deudora en sus formas de los setenta pero con un tono mucho más sombrío y oscuro, películas duras que, aunque a ratos abrazan un humor negro y pegajoso como la brea, nunca dan su brazo a  torcer ni tampoco se acercan a esa especie de desmitificación postmoderna tarantiniana. Poca broma. El trabajo de los actores es espectacular en todas (el reparto coral de KILLING THEM SOFTLY es de quitarse el sombrero), pero destaca el rubiales de Matthew McConaughey, protagonista tanto de KILLER JOE como de MUD, que interpreta a un par de personajes complicadísimos (y muy distintos) con pasmosa facilidad, una cosa tremenda que debería colocarlo en todas la quinielas para los tropecientos premios del año que están por llegar. Esta avalancha noir confirma además la querencia por tan noble género de sus directores, cada uno de ellos aportando su torcida visión acerca de la Norteamérica que conocen, un hálito existencial que va desde el nihilismo descarnado de KILLING THEM SOFTLY a las luminosas penumbras morales de MUD, pasando por la sordidez desesperada y polvorienta de KILLER JOE (ojo que Friedkin está rodando el mejor cine de su carrera con casi ochenta años) o la desolada sensación de escarcha que PRISONERS deja en la piel, quizás la que tiene más hechuras de thriller hollywoodiense de este suculento pack porque incorpora la figura de un asesino en serie. Curiosamente, la presencia de la policía como elemento del relato brilla por su ausencia, y cuando aparece es de la menos noble y honesta forma posible. Si Enrique Urbizu hubiese estrenado este año, sería la quinta de la lista, seguro.



BLUE & MALONE. DETECTIVES IMAGINARIOS
En un año tan regulero para la animación tengo que destacar este espectacular cortometraje español que condensa en sus 20 minutos más de lo que ofrecen muchos largos. La peliculita en formato condensado de Abraham López y la gente de EL VIAJE IMPOSIBLE es un sincero ejercicio de amor por todas las técnicas de animación (2D y 3D) que además es un corto de integración con imagen real, un proyecto casi suicida en nuestra industria que ha demostrado que el que se arriesga obtiene recompensas. BLUE & MALONE tiene como referencia inmediata ¿QUIÉN ENGAÑÓ A ROGER RABBIT?, pero apunta a que detrás de esta historia hay todo un mundo por explorar. Se oirá hablar de estos detectives imaginarios en 2014.



WRONG
Quentin Dupieux es un marciano que habla francés. Aunque WRONG es de 2012, tenía que estar. Dupieux continúa el camino trazado con su fundacional STEAK hacia esa especie de "comedia de la desesperación" en la que las cosas simplemente pasan, sin razón aparente, y entre acciones y reacciones incomprensibles sólo media el desconcierto. Como un solomillo deconstruido en las cocinas de un Bulli mefistofélico cuyo principal condimento es el absurdo de la existencia. No es RUBBER, su masterpiece hasta la fecha, pero Dupieux sigue en sus trece. Y por muchos años. Grande.


Hasta aquí estas delicatessen, picoteos audiovisuales que uno no debe olvidar de este 2013. Por supuesto, podrían haber entrado otros estímulos como la estupenda MAMÁ, INSENSIBLES, ANTIVIRAL, THE LAST WILL AND TESTAMENT OF ROSALIND LEIGHla demencial V/H/S 2 (muchísimo más potente que la primera) o el mejor found footage del año dirigido por Renny Harlin, THE DYATLOV PASS INCIDENT, pero como casi todas han sido ya reseñadas por estos lares, no os doy más la brasa. Próxima parada: LO PEOR DE 2013... y vayan afilando sus cuchillos...



Aquí regresamos, como gremlins anfetamínicos esperando que surja de cualquier esquina una de esas listas de resumen del año que tanto nos enajenan. Afiladas, delirantes, sorprendentes, tontas, descerebradas y en muchos casos absurdas. A veces escritas por tu peor enemigo. Ésta es otra más, la obligatoria LO MEJOR que precede a lo que realmente estáis esperando con los cuchillos afilados: las míticas DELICATESSEN y, ante todo, ese puñado de bodrios infumables que se agolpan en LO PEOR. Así pues, comenzamos esta primera entrega con alguna novedad, porque me aburro de mí mismo: este año, además encajar las pelis voy a destacar algunos eventos, curiosidades o conspiraciones más generales que merece la pena destripar, para lo bueno, lo malo y lo peor. Curioso un 2013 en el que, dejando de lado la única obra maestra que ha dado el planeta Tierra (y que reflexiona sobre él), las demás son, mayormente, obras parcialmente fallidas o irregulares pero que contienen el mejor cine de estos doce meses. Las tres vencedoras realmente anomalías dentro del sistema. Pinchando en los posters podréis acceder a las reseñas que les hice en su momento. Vamos al lío.


12. THE HOBBIT: THE DESOLATION OF SMAUG
Aunque el factor sorpresa ya pasó a mejor vida y puede haber síntomas de agotamiento, la segunda entrega de THE HOBBIT mantiene el pistón a pleno funcionamiento y el listón muy alto. Cierto que el desmedido metraje puede pesar (sobran cosas), pero Jackson mantiene el pulso firme, no desfallece y nos regala (por quinta vez ya) un relato de fantasía épica que tiene su mejor baza en la alternancia de momentos íntimos y reflexivos con secuencias de acción abrumadoras. Un sentido de la aventura que sigue bebiendo de los clásicos y que sigue siendo un regalo para los sentidos.


11. PACIFIC RIM
Vale. PACIFIC RIM tiene un guión tontorrón y algunos de los diálogos (y discursos) más sonrrojantes del año. Los protagonistas son efebos musculados tan hipertrofiados como los robots que pilotan. Y la historia discurre sin sorpresas, pero como dicen, el diablo está en los detalles, y este mamotreto de Guillermo del Toro emociona precisamente porque todo lo demás es una pura maravilla. Por eso y porque no hay nada más guay que ver a Mazinguer Z y a Cthulhu dándose de ostias dirigidos por mr. Del Toro. Como niños. Y además, gana con un segundo visionado. Lo más grande.


10. EVIL DEAD 
Servidor era el primero que esputaba sobre la idea de remakear uno de los intocables de los 80. ¿Qué sentido tiene rehacer algo insuperable? Tras salir de la sala tuve que tragarme mis palabras, una por una. EVIL DEAD 2013 es un directo en plena jeta, un film sólido y duro como una roca, arisco, tenso y brutal, que tiene la osadía de mejorar (sí, mejorar) el argumento original, acercando su pútrida ascua visual a las maneras de los bárbaros franceses. El debut de Fede Álvarez complementa y nunca la traiciona. Y es que a veces la nostalgia puede ser un lastre...



09. THE BATTERY
Rara vez un hype gafapastil se cuela por estos lares, pero siempre hay una excepción. La ópera prima de Jeremy Gardner (también protagonista, guionista y productor) es una rara avis digna de atesorar. Barata y minimalista, Gardner agarra su idea de película y, con los mínimos elementos, la lleva hasta el extremo, jugando valientemente con la paciencia y las expectativas del respetable. Con un ojo puesto en THE WALKING DEAD y otro en sus referentes indies (que van desde un primerizo Jim Jarmusch hasta el Gus Van Sant más libre), THE BATTERY es uno de los hallazgos del año.



08. I AM A GHOST
Cuando una película se convierte en un desafío hay que quitarse el sombrero y aplaudir. I AM A GHOST es una de esas. Vuelta de tuerca radical al sobado tema de las casas encantadas, la ópera prima de H. P. Mendoza (otro sensacional debut, y ya van tres) te deja desorientado al principio, hipnotizado en su desarrollo y patidifuso hacia el final. De nuevo una propuesta minimal (pero mucho), netamente independiente, exprime lo mejor de la narrativa cinematográfica, aún con sus altibajos propios de un debutante. De lo mejor del NOCTURNA 2013, y bien merecido Premio del Público.



07. BYZANTIUM
El regreso de Neil Jordan al cine de chupasangres no ha podido ser más estimulante, ni más distinto a su otra obra vampírica, la famosísima ENTREVISTA CON EL VAMPIRO. Jordan cambia la épica romántica y los trajes de época por la contención y el intimismo en el desolado escenario moderno donde transcurre esta tragedia y esta huida hacia delante de dos vampiras asfixiadas en un mundo de hombres, hechas carne por dos actrices en estado de gracia. Los hermosos arrebatos poéticos propios de Jordan relumbran como joyas y empujan a BYZANTIUM a un nivel superior.


06. LAS BRUJAS DE ZUGARRAMURDI
Aunque muchos agoreros ya daban por enterrada la carrera de Alex de la Iglesia tras la floja LA CHISPA DE LA VIDA y la incomprendida BALADA TRISTE DE TROMPETA, su cine está muy muy lejos de ser un cadáver. Dicen que con estas brujas ha regresado a su mejor época, pero realmente nunca se fue. Hermana de sangre de la fundacional EL DIA DE LA BESTIA, la última película del cineasta vasco supura pasión adolescente, mala leche reconcentrada y diversión punki a paladas a costa de la "lucha de sexos", aún a pesar de un climax final del todo excesivo y chirriante.


05. DJANGO UNCHAINED
Los tiempos en los que cada nuevo estreno de Tarantino era un acontecimiento mundial quedaron atrás. Parte del fandom más rancio ha perdido interés, y algunos incluso hablan de traición. Tonteridas. Quentin sigue tan irreverente y blasfemo como siempre, sólo que sus formas se han vuelto mucho más sofisticadas y, hasta cierto punto, clásicas. Su frontal aproximación al western, sin medida ni sentido del exceso, resulta un ejercicio tan personal como respetuoso y honesto. Cinco minutos de cualquier secuencia de esta película valen más que el ochenta por ciento del cine estrenado en 2013.

04. NOCTURNA 2013
Gracias al tesón de la gente de SCIFIWORLD y de la productora LA CRUZADA regresó a Madrid el cine fantástico en forma de flamante festival que aspira a convertirse en referencia, y allí estuvo SESIÓN GOLFA. Nuestro sentimiento de orfandad por tantos años (desde los tiempos del añorado IMAGFIC) se vio anulado por toneladas de ilusión, aficionados hambrientos y buen cine de género en un proyecto pequeño (de momento) pero plenamente honesto que sólo se vio empañado por su delirante palmarés. Se acaba de confirmar segunda edición para 2014. Allí estaremos, de nuevo.



03. CLOUD ATLAS
Vilipendiada sin medida, la última película de los Wachowski y Tom Tykwer, como el propio Neo, es una anomalía en el sistema. CLOUD ATLAS es una de esas películas más grandes que la vida misma, una historia que es un compendio de historias y que abarca, de facto, casi todos los géneros inventados por el hombre, basculando sin prejuicios entre lo ridículo y lo sublime, que quiere ser a un tiempo tradición y puro riesgo. Aún con sus detalles azucarosos New Age para las masas y algunos excesos, ésta película tan temeraria desprende riesgo y magia a paladas. Única en su (multi) género.


02. THE LORDS OF SALEM
Rob Zombie acaricia por primera vez el podium con su película más árida y difícil. THE LORDS OF SALEM es un drone audiovisual que te mantiene hipnotizado ante el poder de sus imágenes y sus sonidos. Un ritual pagano de cadencia otoñal en el que Zombie da un paso al frente: de Tobe Hopper a Polanski, de Wes Craven a Kubrick, sin perder su esencia ni su personal visión del mundo. El resultado es una obra exigente que se impregna e infecta la piel, una película de terror que es pura atmósfera y que deja un profundo sentimiento de tristeza. 


01. GRAVITY
Por supuesto y sin discusión. La película de 2013. Alfonso Cuarón sienta cátedra (ya lo veremos) con una película enorme, hermosa y profunda, que funciona a la par a nivel racional, sensitivo y sensorial, acariciando la quimera de la perfección en cada uno de sus planos. GRAVITY asombra como una experiencia cinematográfica plena que exige pantalla grande y tres dimensiones, un film hipertécnico (y bellísimo) en la forma y profundamente humanista, cálido y reflexivo bajo la piel. Ya una referencia, dentro de poco un clásico en el que refugiarse cuando sea necesario. Insisto: gracias Cuarón por habernos regalado ésta película. Una especie de milagro ateo. Sobra decirlo: imprescindible.



Próxima parada: las DELICATESSEN de 2013.


ELYSIUM / EEUU / 2013
Neill Blomkamp insiste. Tras la magnífica sorpresa que supuso DISTRICT 9, uno de los más notables ejemplos de ciencia-ficción social de los últimos años llega ELYSIUM que, desde unos parámetros de producción más generosos, se erige como su hermana siamesa. Coherente con los intereses éticos y estéticos de su opera prima, la trama de ELYSIUM podría suceder en paralelo a la de DISTRICT 9, sólo que en otra punta del globo. De nuevo Blomkamp construye una epopeya distópica a plena luz del día a base de sudor, metal y polvo. El (cercano) futuro de ELYSIUM es tan aterrador o más que el de DISTRICT 9, quizás porque ya identificamos a la bestia en el horizonte. Las bases de lo que pueden ser las próximas décadas ya están implantadas aquí y ahora, sólo han de evolucionar de forma natural hacia el infierno social de ésta y otras películas del género, que cada vez tiene menos de ficción. Aún recuerdo cuando los informativos de ROBOCOP aún eran ciencia-ficción... Blomkamp deja bien a las claras su tesis de partida en un primer tercio realmente consistente que se devora con los ojos y el cerebro. Precisamente porque su metáfora central es más bien poco sutil e impacta a la primera, el realizador sudafricano se permite desarrollar los detalles de la vida cotidiana de los desposeídos con convicción, con un personaje central, de nuevo, primo hermano del de DISTRICT 9, que sufre en sus carnes, literalmente, la transformación necesaria para tener, al menos, una posibilidad de intentarlo. En especial el diseño de producción, coordinado por el gran Syd Mead (BLADE RUNNER, ALIENS, TRON etc), que a sus 80 años sigue alucinándonos con sus concepts, se acopla como un guante a la visión de Blomkamp. Si su anterior film tenía una gustosa pátina de "nueva carne" cronenbergiana (era imposible no acordarse de LA MOSCA), aquí la cosa vira hacia un cyberpunk de guerrilla vía salvajes implantes cibernéticos y hackers sudorosos. ELYSIUM marca bien el terreno en su primer tramo, el mejor, pero el amigo Neill no sabe desarrollar lo que tiene entre manos y acaba tirando de clichés (desde su mismo guión) para hacer avanzar una historia que pierde demasiado fuelle en su nudo, convertida en un "corre que te pillo" en el que lo más interesante se diluye (los implantes de Max y su radiación, el mefistofélico personaje de Jodie Foster y el plano, aunque divertido, antagonista con la jeta de Sharlto Copley, francamente desaprovechado). Afortunadamente la película levanta el vuelo hacia el final, pero no lo suficiente para rendondear una película que nos podría haber dado muchas más alegrías. ELYSIUM forma un dueto armónico con DISTRICT 9, aunque sin llegar a ser un tropiezo, está un escalón por debajo de su hermana de sangre. Así pues, toca esperar la tercera película de Neill Blomkamp para poder considerarle ya un imprescindible o no. Anuncia una comedia de ciencia-ficción (!) en un escenario inusual, protagonizada de nuevo por Sharlto Copley, junto a Hugh Jackman y Sigurney Weaver. Su título: CHAPPIE (!!). Neill, cuidadito que estamos vigilando.

- Lo mejor: su solidez visual y conceptual, y la insistencia de Blomkamp por hacernos llegar su coherente discurso social

- Lo peor: los azucarosos flashbacks infantiles y el insípido descontrol de su parte central con el piloto automático puesto

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MACHETE KILLS/EEUU/2013
Inasequible al desaliento, Robert Rodriguez prosigue con su particular cruzada por y para el cine basura de hechuras setenteras. Abandonado por su compañero en estas lides mr. Tarantino, el chicano tex-mex no da su brazo a torcer, y si con PLANET TERROR y MACHETE no tuviste suficiente, aquí va otra ración macarra de celuloide casposo, violencia cartoon y mala leche reconcentrada. Así pues, al grano: este MACHETE KILLS ofrece más de lo mismo, así que el factor sorpresa queda neutralizado y, para no dormir al respetable, remito a lo que ya comenté en la reseña del primer MACHETE. Rodriguez no se complica la vida y repite fórmula punto por punto en este regreso del mercenario mexicano con la cara de cemento armado de Danny Trejo. Por supuesto, la película es entretenida y a ratos muy divertida, así que todo depende de las preferencias personales de cada uno por uno u otro personaje/actor/actriz haciendo el cafre, que los hay a patadas. Para no soltar el inventario, me quedo de largo con el personaje del Camaleon, de original concepto (por Satán, esperad la aparición de Antonio Banderas, para partirse el lomo de risa) y algunos momentos desatados de Luther Vox/Mel Gibson, villano megalómano que Rodriguez acaba convirtiendo en sosias de uno de los malos más míticos de siempre. Al hilo de la evolución de este personaje, resulta curiosa la estructura misma de MACHETE KILLS, inacabada y que, por supuesto, si hay justicia en este mundo debe continuar en la anunciada en la propia película, como fake-trailer, MACHETE KILLS... IN SPACE (atención a la coña con Justin Biever), que sin duda hará a salivar a más de uno por el radical giro de los acontecimientos, je. En medio de todo este cacao descerebrado e hiperviolento, Rodriguez rueda como siempre, aunque esta vez su estilo es (todavía) más dejado y tosco, hasta el punto de que en algunos momentos la cutrez lacerante de las imágenes ya no se sabe si es provocada o accidental. Hay también sensación de cierta rutina, fulminada inteligentemente por apariciones tan golosas como la de Lady Gaga (que haya elegido este proyecto para debutar en el cine habla muy bien de ella) o las hiperbólicas decapitaciones en serie. Y poco más que añadir sobre esta secuela. Si los palabros explotation, serie B setentera, gore, tex-mex, grindhouse o luchador mexicano no están en tu vocabulario, aléjate dos mil kilómetros de MACHETE KILLS, porque hay un mexicano feo esperándote con el machete afilado.


- Lo mejor: la terquedad de Rodriguez por este tipo de cine, y por supuesto la anunciada MACHETE KILLS... IN SPACE

- Lo peor: siendo básicamente lo mismo, falta algo de brillantez y esa chispa tan gozosa que tenía la primera entrega

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PAIN & GAIN / EEUU / 2013
La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida. No soy de los que despotrican como energúmenos de Michael Bay tampoco, sencillamente paso. Me quedé en TRANSFORMERS (parte uno) y gracias. Toda su carrera, con la excepción (a ratos) de LA ROCA, es pura grasaza veraniega de la mala. PEARL HARBOR es capaz de taponarte las arterias de por vida. Pero este verano se estrena, casi de incógnito, PAIN & GAIN (DOLOR Y DINERO en España), y no sé por qué, me la veo. Y para mi sorpresa, a la media hora estoy, ahora sí, disfrutando como un energúmeno. En esta ocasión el amigo Bay no deja de plasmar su "sello" personal (esos ralentís, esos movimientos circulares-mareantes de cámara, ese ritmo videoclipero), pero de un modo más mesurado y, ¡oh sorpresa!, muy entretenido y funcional. PAIN & GAIN es su película, de largo, menos aparatosa, más pequeña. Con el temible epígrafe de "basada en hechos reales" uno se puede esperar lo peor, pero que no cunda el pánicoNi dramón ni biopic ni nada parecido. El amigo Bay y sus guionistas tienen la inteligencia de construir una película que es, en esencia, una comedia bufa se mire por donde se mire. Aunque en su promoción la vendieran como una de acción y testosterona sin más (el poster es para quemarlo en la plaza pública), PAIN & GAIN va creciendo hasta despuntar como un "¡zas, en toda la boca!" a ese patrioterismo yanqui que es estúpido de nacimiento, esa majadería que llamaron el "american way of life". En esta película sólo pasean tipos y tipas realmente estúpidos (con la excepción del personaje del gran Ed Harris), con cierto aire a los Coen en su particular concepción de ese terreno común que comparten la comedia y el thriller moderno, aunque en este caso la ridiculez humana y las consecuencias que provoca impiden cualquier posible identificación. Sainete satírico pues que cuenta una historia real a ratos realmente increíble (tanto que en cierto momento delirante Bay mete un rótulo asegurando que "sigue siendo una historia verdadera") y que cuenta, además, con un trío protagonista que funciona como un engranaje perfecto: Mark Wahlberg, un tipo al que no profeso ninguna devoción, convenientemente mazado para la ocasión, cumple de sobra con su tontísimo personaje, espoleta que desencadena toda la absurda acción con sus idiotas decisiones, pero el que se lleva la palma es Dwayne Johnson, que aquí (aunque ya lo sospechábamos) se consolida como un excelente actor de comedia a pesar (o gracias a) su anabolizado cuerpo. El (idiota) personaje que interpreta, un ex-presidiario cristiano renacido que no se acaba de decidir entre su amor por Jesús o por la cocaína es uno de los hallazgos de esta sorprendente película. Sin duda, PAIN & GAIN es uno de los pocos blockbusters salvables de este verano, una de las mejores comedias en lo que llevamos de año y, de largo, la mejor película de Michael Bay para un servidor. Quién me lo iba a decir...

- Lo mejor: que resulte una brillante sátira sobre las consecuencias de la estupidez, comandada por un terceto protagonista inmenso, en todos los sentidos

- Lo peor: un tercio final muy atropellado en el que pasan demasiadas cosas y demasiado rápido

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THE BATTERY / EEUU / 2012
Precedida por un discreto hype promovido por festivales independientes y, curioso, por cierta prensa musical, estuve a punto de dejar pasar THE BATTERY. No me fiaba de los desmedidos halagos indies de gente que, seguramente, nunca ha disfrutado con el género zombie. Pero algunas voces a las que respeto la recomendaron. La curiosidad pudo conmigo, afortunadamente. Sí, THE BATTERY se puede encuadrar dentro del "apocalipsis zombie" tan de moda, aunque los muertos andantes son sólo un contexto: o no aparecen o lo hacen muy brevemente o están directamente en off. La opera prima de Jeremy Gardner (también protagonista, guionista y productor) narra, básicamente, la forja de una amistad en unas circunstancias muy jodidas, la de dos tipos antagónicos con pinta de tocar en un grupo de indie-folk que se ven obligados a sobrevivir juntos. Película pequeña (dicen que costó ¡seis mil dólares!) centrada exclusivamente en estos dos personajes en un escenario tan trillado en los últimos años, sorprende el buen uso de Gardner de los tiempos muertos para mostrarnos esos pequeños detalles cotidianos que rara vez aparecen en un film de este tipo: cepillarse los dientes, conversaciones triviales, lavarse, pescar, emborracharse, mear o masturbarse (magistral secuencia, amigos) forman parte del día a día de estos dos colegas por obligación, que por una vez se comportan como tipos normales con cuyas decisiones es fácil identificarse. No hay aquí pirotecnia ni salpicaduras por doquier, sino ritmo lento y tono pausado (en ocasiones contemplativo) que gira alrededor de estos dos personajes tan bien construidos. La constante presencia de la música en el relato (que Mickey escucha con unos auriculares para evadirse) complementa una precisa puesta en escena que tira de cámara en mano con mesura y buen gusto. Gardner, además, tiene el valor de poner a prueba al espectador con un climax final en plano fijo de muchos minutos que logra elevar la cota dramática de la película a un nivel superior. Muy bien interpretada por ambos, THE BATTERY es una película sorprendente para un debutante, una sabrosa mezcla entre THE WALKING DEAD (el cómic) en su vertiente más intimista y el espíritu libre y despreocupado de un primerizo Jim Jarmush, incluso del Gus Van Sant más experimental, quizás los dos referentes indies más evidentes de esta magnífica película con personalidad propia. Ha nacido otro cineasta al que seguir los pasos. Estaremos vigilando.

- Lo mejor: la claridad de ideas en guión, dirección e interpretación del debutante Jeremy Gardner

- Lo peor: algunos momentos demasiado morosos, unos zombies bastante cutres

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HAUNTER / Canadá / 2013
Dirección: Vicenzo Natali
Guión: Matthew Brian King
Música: Alex Khaskin
Fotografía: Jon Joffin
Intérpretes: Abigail Breslin, Stephen McHattie, Michelle Nolden, David Hewlett, Samantha Weinstein


Vincenzo Natali es uno de esos tipos que nunca aparecerá entre la lista de cineastas influyentes de los últimos años. Ha tocado muchos palos en su todavía breve filmografía, no tiene dos películas iguales (ni siquiera parecidas) y quizás eso ha provocado la ceguera de mucho crítico miope. Cinco obras hasta la fecha cuyo único (y aparente) punto en común son sus concisos títulos de una sola palabra: CUBE (esa pesadilla claustrofóbica de horror matemático que le puso en el mapa tras arrasar en varios festivales), CYPHER (su aportación al cyberpunk paranoico), NOTHING (la comedia más surrealista y marciana que hayas visto en tu vida), SPLICE (su morbosa actualización del mito del doctor Frankenstein y su criatura) y finalmente HAUNTER, la incursión de Natali en el pantanoso terreno de las casas encantadas amigos. Curioso este 2013, por cierto, que nos ha dado variadas muestras de este particular subgénero del cine de terror: desde la clasicota THE CONJURING, del antes ignorado y ahora sobrevalorado James Wan, hasta las cansinas secuelas y copias a la estela de PARANORMAL ACTIVITY, pasando por dos joyitas que renuevan, hasta cierto punto, tan trillado tema: la magnífica y minimalista I AM A GHOST y la sutil y atmosférica THE LAST WILL AND TESTAMENT OF ROSALIND LEIGH (ambas operas primas, por cierto). 


Así pues, el amigo Vincenzo, como no podía ser menos, agarra los clichés del asunto espectral y les da una estimulante vuelta de tuerca. HAUNTER invierte el punto de vista habitual para convertir el relato en una especie de muñeca rusa preñada de compartimentos espacio-temporales que hay que ir abriendo. Sí, hay algo de refrito en su idea original (y disculpad que no entre en detalles para no reventarle la fiesta a nadie), pero su arranque y planteamiento es tan certero, magnético y absorbente que esas referencias se acoplan como un guante en una primera hora sencillamente brillante. Natali otorga a su particular aportación al cine de fantasmas una ligereza fascinante, casi de cuento de hadas (algunos momentos e imágenes me recordaron a Guillermo del Toro) a la par que apuntala con maestría una narrativa cíclica que va trufando de humor y pequeños detalles freaks marca de la casa, como la iconografía gótica que adorna la habitación de Lisa (posters de BOWIE, THE SMITHS, THE CURE, JOY DIVISION o su perenne camiseta de SIOUXSIE & THE BANSHEES), el hecho de que saque su ouija (marca Parker) de entre un Risk y un Monopoly o la primera aparición del villano. Pero cuidado espectadores de corazón frágil y tendencia al alarido, que nadie se relaje demasiado: hay un par de secuencias (todas con una cama de por medio) capaces de provocar el infarto dentro de su sencilla planificación y que apelan a los miedos más atávicos (esa mano al otro lado de la sábana, uf).


Es HAUNTER una película cálida y primorosamente rodada con una fascinante atención a los detalles dentro de su alambicada historia, capitaneada por una encantadora Abigail Breslin que mantiene el tipo y sostiene todo el peso de la historia sobre sus pequeños hombros. Al fin una adolescente interpretando a una adolescente. Es una lástima que el climax y resolución no esté para nada a la altura del resto, y que mediado el metraje poco a poco la película se vaya deshinchando hasta abrazar finalmente toda una gama de lugares comunes y estereotipos del género que finalmente dejan un sabor agridulce en el paladar. Es posible que HAUNTER sea la película menos redonda de Natali, pero aún así el cineasta canadiense logra dejar su sello y sumar otra estimulante (aunque parcialmente fallida) obra a su curriculum, una película quizás menor pero que encaja como un guante en su particular visión del fantástico en todas sus variantes. Y como no tengo seis cabezas y media a mano, le planto siete sin mayor problema. Vincenzo, tú si que eres fantástico.


- Lo mejor: la inteligencia y brillantez en su planteamiento y desarrollo y la hermosa visualización de Natali de este cuento de fantasmas interdimensional

- Lo peor: un tercer acto flojo, reiterativo y demasiado telefilmero al que le falta intensidad y le sobra ese final tan blandito

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GRAVITY / EEUU / 2013
Dirección: Alfonso Cuarón
Guion:Alfonso Cuarón y Jonás Cuarón
Producción: Alfonso Cuarón y David Heyman
Música: Steven Price
Fotografía: Emmanuel Lubezki
Montaje: Mark Sanger y Alfonso Cuarón
Diseño de producción: Andy Nicholson
Vestuario: Jany Temime
Interpretación: Sandra Bullock (Dra. Ryan Stone), George Clooney (Matt Kowalsky)

Las hordas que nos dedicamos a escribir sobre cine y películas muchas veces somos aburridos y ordinarios. La razón es que, a poco que lo pienses, se estrenan pocas películas que se salgan de la norma habitual de destacar esa u aquella secuencia, alabar o vituperar a los actores, desplegar nuestros conocimientos cinéfagos (que solemos ser un punto egomaníacos) y defender o atacar al director de turno, a veces como un auténtico troglodita. Así ocurre con un alto porcentaje de lo que devoran nuestras retinas, y así lo tratamos de transcribir en palabras. Pero de vez en cuando ocurre una anomalía dentro del sistema, amigos. Las manidas herramientas de análisis no sirven para mucho. Las palabras escasean. La película se convierte en experiencia. La prueba de algo, literalmente, extraordinario. La anomalía de 2012 fue HOLY MOTORS. La de 2013 se titula GRAVITY.


La esperada obra de Alfonso Cuarón, tras cuatro años de gestación y parto es una experiencia eminentemente sensitiva. Un film hipercomplejo en su forma pero de una sencillez expositiva transparente. La utilización de la tecnología para transmitir una emoción abstracta, difícil de nombrar por tanto. Y, hasta la fecha, el uso más absolutamente inmersivo y narrativo de la estereoscopía, esa palabra tan fea. El 3D nació para esto. GRAVITY hay que experimentarla en pantalla grande (y por supuesto en 3D), sólo en esas condiciones la película cobra sentido pleno porque así fue pensada desde su origen. Cualquier otra forma de verla la mutilaría. Cuarón nos introduce en la experiencia administrándonos a la vez un sedante suave y un poquito de mescalina: esa es la sensación que te invade durante los 15 minutos de plano secuencia con el que arranca la película. ¡15 minutos!. Lo que vemos en pantalla es una danza en gravedad cero. Vértigo. Ingravidez. Belleza. Los objetos y personajes flotan en la pantalla en una suave coreografía. La acción es mínima: dos astronautas aprietan tornillos mientras otro vuela a su alrededor, pero nosotros ya flotamos con ellos. Ya estamos dentro de la experiencia de GRAVITY. Cuarón juega sabiamente con algunos planos subjetivos incluso desde dentro de la escafandra de Sandra Bullock, fijando aún más la identificación sensorial. Estamos mirando la pantalla como hace mucho tiempo que no mirábamos.


Una vez que el artefacto del cineasta mexicano ha llegado lentamente a su punto más alto el cubilete se despeña cuesta abajo en el primer loop de esta montaña rusa. Alfonso Cuarón nos mete otro chute, ahora de adrenalina. La pantalla, la cámara y la mirada se vuelve más violenta y nos internamos las negras aguas de un terror primordial, arquetípico: el de estar ahí fuera y no ser nada. El de una existencia que, como el sentido de la orientación, ha perdido sus puntos cardinales. Soledad. Aislamiento. Vacío. Muerte. Las grandes obras se justifican por sí solas más allá de nimiedades ni zarandajas sin importancia. Aunque esta película se haya vendido como el no va más de los efectos especiales, los efectos se hacen invisibles, no importan. Su esquemático guión (tan sencillo como sólido y brillante, por otra parte) y si Sandra Bullock era la elección correcta pasan a segundo plano. GRAVITY sube y baja, regala tensión y angustia pero también secuencias de intensa lírica de una belleza estética que quita el aliento, como el breve momento de relajación de la doctora Ryan cuando se quita el traje dentro de la estación espacial rusa y descansa (duerme, flota) en posición fetal frente a una escotilla cerrada. La música, extrañamente abisal y disonante, no entorpece: suma. A pesar de los instantes de acción (o gracias a), GRAVITY no pierde jamás el rumbo siguiendo la única referencia válida: la Tierra, nuestro maldito y único hogar. Todos los esfuerzos de la doctora Ryan se concentran en regresar como un impulso animal, su odisea particular y sus doce pruebas la llevan inexorablemente allí donde se originó la vida.


Durante el trayecto y a punto de haber perdido todo contacto con lo que nos define como humanos, en la más absoluta negrura, la heroína va recuperando paulatinamente sus vínculos emocionales: una voz lejana en un transmisor, la gestión de los recuerdos, el llanto de un bebé, sus propias lágrimas. Sandra Bullock, pese a todo lo que se ha dicho, sí es la elección correcta, está espléndida en un papel complicadísimo. Con evidente esfuerzo ella es capaz de dar carne y emoción al homo sapiens, tan diminuto, frágil, ridículo y abandonado en un universo frío e indiferente, reconquista su verdadera esencia a base de esfuerzo y sudor, enfrentando el vacío, imaginando lo imposible y resultando victoriosa. Como la primera criatura que salió de una charca primigenia en los albores de la vida, la doctora Ryan emerge (con mucho esfuerzo, sí) de las aguas para palpar la tierra y sentir la gravedad en su cuerpo, levantarse sobre sus piernas con orgullo, mirar al horizonte y, por vez primera en toda la película, sonreír. La pantalla tridimensional nos ha regalado una experiencia cinematográfica plena y rebosante de humanidad, en el sentido más grande y menos baboso de la palabra. Gracias Cuarón por este futuro clásico. Obra maestra.

PD: la prueba de hasta qué punto la moda del 3D indiscriminado es una falacia para vender más caro fue el trailer de THOR 2 justo antes de GRAVITY. La diferencia duele a los ojos.


- Lo mejor: esa sensación tan indescriptible de volver a descubrir el cine 

- Lo peor: nada

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MAN OF STEEL / EEUU / 2013
Confieso que Superman es, probablemente, el superhéroe que menos me interesa de todo el panteón de divinidades con superpoderes y mallas. Aunque el (ya clásico) film homónimo de Richard Donner es una sólida película de aventuras un tanto kitsch y SUPERMAN 2 mantiene el tipo, el personaje en sí siempre me ha parecido unidimensional y con muy poco donde rascar. Tras un reboot fallido hace unos años (SUPERMAN RETURNS) que trataba de ser demasiado fiel al original, llega su turno para la que, decían, iba a ser la versión definitiva, actual y postmodernizada del personaje. A los mandos, dos (supuestos) pesos pesados de la industria que (suponíamos) garantizaban que el proyecto llegase a buen puerto: Christopher Nolan en la producción y habiendo escrito el argumento, y Zack Snyder tras la cámara. La apuesta renovadora se ha basado en:

1. Más oscuridad, por favor. El color y el brillo desaparece de la película, como mandan los cánones de la moda actual. Para que el film gane en peso dramático (digo yo), los colores se desaturan (incluso en el traje) y todo tiene una apariencia entre ocre y de día nublado. Como cualquier peli de Nolan, en resumen.

2. Eliminar los detalles más inocentes. El gracioso flequillo folclórico de Superman desaparece, al igual que los famosos calzoncillos por encima de los pantalones. Con ello, se borra de un plumazo cualquier atisbo de sentido del humor, ni que decir que los momentos de comedia (tan divertidos en la peli de Donner) brillan por su ausencia.

3. Estructura de flashback. Para que la narración parezca más compleja y adulta, toda la infancia/adolescencia de Clark se cuenta a través de intermitentes saltos hacia atrás en el tiempo. Igual que en BATMAN BEGINS.

4. Naves espaciales a cascoporro. Pues sí, Krypton se abarrota de combates, lasers y explosiones, y por si eso fuese poco, Zod manda su flotilla a la Tierra en plan V.

5. Rollo mesiánico. Jor-El le comenta a su hijo que será "un Dios entre los hombres". Poco después nos enteramos de que Clark tiene 33 años. Se "anuncia" a la Humanidad bajando de los cielos y se deja capturar (se sacrifica) por la Humanidad, porque la Humanidad no le entiende. Hacia el final, por si no había quedado claro, Jesucristo Supersteel baja de los cielos de nuevo, pero esta vez con los brazos en cruz...

6. Torturado e incomprendido. El bueno de Clark se pasa media película mirando al infinito, angustiado por su identidad y por su destino y leyendo a Platón con diez años (lo juro).

7. Louis Lane conoce la identidad secreta de Superman desde el minuto uno...


Lamentablemente, nada de todo esto funciona con un mínimo de impacto o coherencia. La película es un batiburrillo de secuencias inconexas entre sí (los flashbacks son de una torpeza notable, confusos y que lastran la trama principal) con la única intención de epatar al espectador. Sí, claro, MAN OF STEEL es espectacular, pero poco más. El cansancio de enlazar una secuencia abrumadora tras otra juega todo el rato en su contra, y llegados al climax final ya estamos hasta los belfos de explosiones nucleares y destrucciones masivas varias. Snyder no es capaz de contrarrestar la cargante grandilocuencia constante del guión y simplemente cumple su labor como un mercenario. Krypton parece un descarte de media hora de la nueva trilogía de STAR WARS. La ausencia de humor incide aún más en este tono sombrío y (falsamente) reflexivo hasta el punto que sus dos horas y media largas acaban pesando como una losa entre fuegos artificiales y mucho, mucho ruido. El reparto al completo se limita a cumplir. Si el error más gordo es la propia Louis Lane (tanto de casting como de concepto del personaje), Henry Cavill está bastante correcto con su distante interpretación del alienígena, aunque se le nota algo encorsetado (insisto, por el erróneo tono grandilocuente). Y los demás... pues pasaban por allí a la espera de cobrar el cheque, sobre todo un insípido Rusell Crowe en una de las peores interpretaciones de su carrera. Ni siquiera un sobreactuado Michael Shannon destaca dentro de esta película amorfa y sin alma. Resumiendo: MAN OF STEEL es una película fallida desde cualquier punto de vista, atronadora, excesiva y mal planteada. Otra más de las grandes decepciones de los blockbusters de este verano, y ya van unas cuantas... De usar, bostezar y tirar.

- Lo mejor: algunos destellos de talento aislados, como los minutos finales en los que se enlaza un flashback infantil (el único mínimamente emotivo, jugando entre la ropa tendida), y la "aparición" de Clark Kent en la redacción del Daily Planet, justo donde nos hubiese gustado verle desde el principio

- Lo peor: el absurdo concepto general de la película y la propia visión del personaje, que resulta chirriante y artificiosa, lo que lastra al film de principio a fin. Y el abuso sin misericordia de Metrópolis siendo destruida una y otra vez, una y otra vez...

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LAS BRUJAS DE ZUGARRAMURDI / España / 2013
Dirección: Alex de la Iglesia
Guion: Álex de la Iglesia y Jorge Guerricaechevarría
Producción: Enrique Cerezo
Fotografía: Kiko de la Rica
Dirección artística: Arturo García y Jose Arrizabalaga
Vestuario: Paco Delgado
Interpretación: Hugo Silva (José), Mario Casas (Antonio), Carmen Maura (Graciana), Terele Pávez (Marichu), Carolina Bang (Eva), Gabriel Delgado (Sergio), Jaime Ordóñez (Manuel), Secun de la Rosa (Pacheco), Pepón Nieto (Calvo), Macarena Gómez (Silvia), Javier Botet (Luismi), Carlos Areces (Conchi), Enrique Villén (deficiente mental), Santiago Segura (Miren)


Ya lo he comentado alguna vez por estos lares: me cuesta mucho ser analítico o mínimamente objetivo con Alex de la Iglesia. Su manera de ver el mundo y encararse con la realidad, en definitiva su cine, forma parte muy arraigada de mi pasión por el séptimo arte, de mi formación en general. Recién parida la década de los 90, unos cuantos andábamos leyendo cómics, jugando a rol, bebiendo como si no hubiera un mañana y escuchando a los Iron Maiden y a Pearl Jam en cassetes. El gusanillo del cine ya estaba ahí, pero en la industria española sólo parecían habitar lo que a nuestros tiernos ojos eran dinosaurios con inquietudes muy alejadas de nuestra voracidad audiovisual. Comedietas urbanas sin chispa, Saura con sus obsesiones folclóricas, otro dramón de posguerra... El cine español era aburrido. Eran tiempos de pasarse clandestinamente cintas VHS de EVIL DEAD, de rebuscar en el videoclub los viernes por la tarde. Y entonces irrumpieron un puñado de jóvenes cineastas (vascos en su mayoría) que voceaban por encontrar su público. Juanma Bajo-Ulloa, Julio Medem, Enrique Urbizu y, entre ellos, un tipo malencarado al lado de Almodovar que respondía al nombre de Alex de la Iglesia. Estaba rodando una cosa llamada ACCIÓN MUTANTE, en la que Antonio Resines hacía de Terminator. Sólo con el título y ver alguno de sus fotogramas mis colegas y yo comenzamos a salivar como el perro de Paulov. Para cuando se estrenó EL DÍA DE LA BESTIA ya estábamos rendidos: Alex era de los nuestros, nosotros éramos su público. Y desde entonces hasta hoy, con sus crisis, discusiones y malentendidos, una relación de amor creativo.

Los tiempos de ACCIÓN MUTANTE

Sin contar cortos, telefilms, mediometrajes y otros trabajos, LAS BRUJAS DE ZUGARRAMURDI ya es su película número once, respetable trayectoria para un cineasta todavía joven al que le quedan muchas cosas que gritar. Alex ha tocado todos los palos (es uno de esos directores que fusionan la visión de autor con la militancia en el cine de género) mientras su cine se ha hecho, progresivamente, más oscuro, cínico y malencarado. Tras la brutal catarsis creativa y conceptual que supuso BALADA TRISTE DE TROMPETA (una obra maestra a tumba abierta que algún día ocupará el lugar que se merece), un Alex a medio gas estrenó LA CHISPA DE LA VIDA, su film más flojo, tibio y desganado. Supongo que siguiendo la teoría universal de la acción-reacción, LAS BRUJAS... es una auténtica inyección de anabolizantes y ritmo frenético, una comedia de acción-terror (aparentemente) descerebrada que mira de reojo a la desatada energía adolescente de sus primeras películas. De hecho, la estructura narrativa de LAS BRUJAS... remite directamente a EL DÍA DE LA BESTIA, y vista en conjunto sin duda es su hermana de sangre dentro de su filmografía. Doble placer pues comprobar que Alex de la Iglesia, veinte años después, sigue con las mismas obsesiones y pasiones que antaño. Como yo con los Maiden.


Hay que decirlo ya: la primera media hora larga de LAS BRUJAS... es antológica. Como bien recomendaba Hitchcock, una película tiene que arrancar por todo lo alto. El frenético (y demencial) robo a la casa de empeños en plena Puerta del Sol de Madrid y la posterior huida (¡en taxi!) te deja pegado a la butaca como una babosa, entre sorpresas y carcajadas. Alex rueda en plan kamikaze, cámara en mano y con estética feista y granulada (muy en plan Rob Zombie, por cierto). Se nota y mucho el feliz regreso de Jorge Guerricaechevarría a su puesto de coguionista, sobre todo en los chispeantes diálogos disparados a la velocidad de la luz, catarata de réplicas y contrarréplicas casi imposible de pillar del todo en un primer visionado. El gusto de ambos por el esperpento y su amor compartido por lo grotesco se despliega en todo su esplendor, metiendo en una situación lamentable a una serie de personajes variopintos (todos masculinos, de momento) a los que todo les viene muy grande, justo la esencia conceptual de lo que tiene que ser una buena comedia. Vertebran la comedia, por supuesto, con ribetes de acción (Alex sigue siendo uno de los pocos cineastas españoles que saben cómo rodar un tiroteo o una persecución) y la sazonan con exóticas especias que provienen del fantastique más clásico (¡brujería!), e incluso del survival-horror setentero (sep, muy en plan la "cena con el abuelo" de LA MATANZA DE TEXAS).


Lo que hasta la llegada al pueblo maldito (Zugarramurdi, por supuesto) era una comedia de acción para disfrutar y aplaudir hasta con las orejas, poco a poco se transforma en... el gran desmadre pagano. Sin llegar a regalarnos un "dos por uno" de una manera tan radical como ocurrió, por ejemplo, con ABIERTO HASTA EL AMANECER (aquí otra referencia esencial), sí que hay un segundo tramo y climax final que a más de uno le pueda parecer excesivo. Lo cierto es que la peli progresivamente se va acercando al caos (algo bastante alexdelaiglesiano, por otra parte), tanto narrativo como conceptual, y quizás, como digo, hay riesgo de empacho cuando uno encara el tercer acto, pero en el fondo no es más que simple cuestión de gusto. Es posible que queden en nuestras memoria antes las conversaciones en el taxi (cuatro actores dentro de un coche, nada más sencillo) que el desparramo final con la diosa pagana devorando incautos, pero es innegable que LAS BRUJAS... es coherente de principio a fin incluso en su marciano epílogo (¿un homenaje a LA FAMILIA ADDAMS?), que deja una frase final pronunciada por Carmen Maura que es puro veneno.


Por supuesto, el reparto al completo está glorioso. Aunque hay un par de llamativos secundarios que son una pura frikada amiguetil sin más enjundia (Segura y Areces, mano a mano con los rulos puestos), todos los demás están estupendos y estupendas. Las tres generaciones de brujas encarnadas por Terele Pávez, Carmen Maura y Carolina Bang funcionan como un cañón en conjunto. Nada que decir de estas dos veteranas que ya forman parte del universo propio de Alex (impagable esa Carmen Maura pasando el plumero a las lámparas mientras pasea por el techo), pero sí quiero resaltar el esforzado trabajo de Carolina Bang, capaz de sacar brillo y derrochar encanto con su brujita punkarra, más allá de su evidente atractivo físico (la chavala está como un queso). Ellos, por su parte, componen una caterva de tronchantes inadaptados, una panda de hombres manejados, apaleados y atontados, pero finalmente redimidos. Si Hugo Silva cumple en su papel protagonista, Mario Casas se lleva la película de calle, amigos. Cierto es que su personaje tiene, probablemente, las mejores lineas de diálogo (sin dejar de ser un secundario, ojo), pero es que el chaval es capaz de construir un personaje en la antípodas de sus machos alfa mojabragas para adolescentes, dando una lección constante de timing que es pura comedia. Lo llevo diciendo desde que le vi en CARNE DE NEON: Casas está muy lejos de los demás efebos intercambiables con los que comparte generación televisiva. Aquí hay actor para rato.


Gozoso regreso pues de Alex de la Iglesia al terreno que mejor conoce y domina, con lo que en el fondo es su peculiar visión acerca de la eterna "guerra de sexos" (suponiendo que tal cosa exista). Hombres (padres) muy desorientados contra mujeres (madres) que controlan el cotarro (son unas brujas). No han faltado, por cierto, voces que han acusado a LAS BRUJAS... de machista (algo con lo que incluso se bromea en la propia película). Allá ellos y ellas y su naftalina cerebral. LAS BRUJAS DE ZUGARRAMURDI, con sus vaivenes y desajustes y arritmias, es la enésima celebración de uno de los cineastas más potentes, personales e intransferibles del planeta Tierra. Ni más ni menos y por muchos años. Alex, sigues siendo de los nuestros.


- Lo mejor: la gozosa energía cuasi adolescente y jovialidad que transmite la película, un entretenimiento embrutecido y envenenado en el que Alex está presente en cada fotograma

- Lo peor: la tendencia a la incontinencia visual de su último tramo, que demuestra que a veces "mucho más" no es sinónimo de "mucho mejor"


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