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GUARDIANS OF THE GALAXY / EEUU / 2014
Dirección: James Gunn
 Guion: James Gunn y Nicole Perlman; basado en los cómics de Dan Abnett y Andy Lanning
Producción: Kevin Feige
Música: Tyler Bates
Fotografía: Ben Davies
Interpretación: Chris Pratt (Star-Lord / Peter Quill), Zoe Saldana (Gamora), Dave Bautista (Drax The Destroyer),Vin Diesel (voz original de Groot), Bradley Cooper (voz original de Rocket), Benicio Del Toro (El Coleccionista), Michael Rooker (Yondu), Lee Pace (Ronan), Glenn Close (Nova Prime), Karen Gillan (Nébula), John C. Reilly (Corpsman Dey).

Guardianes en 2D

GUARDIANES DE LA GALAXIA ya es la décima película producida por Marvel Studios amigos, desde hace poco bajo el azucaroso manto de la Disney. Afortunadamente, un tipo llamado Kevin Feige, mandamás del estudio marvelita, sigue controlando el cotarro superheroico, como mínimo, con coherencia y mano firme. Tras asentar a todos sus principales iconos desde la fundacional IRON MAN, algunos con sus correspondientes secuelas, llega el turno para la primera marcianada (nunca mejor dicho) de la saga/franquicia. Hasta ahora hubo de todo, pelmazos infumables (THOR: THE DARK WORLD, IRON MAN 2), dignos entretenimientos aventureros para pasar el rato (IRON MAN, los dos CAPIS), una cosa tan kitsch y petarda que había que quererla (THOR) y un par de ejemplos muy notables: IRON MAN 3 y, sobre todo, la brillante THE AVENGERS de Joss Whedon

Guardianes en 3D

Consciente de que este "otro" grupo de superheroes es, de largo, el más desconocido por las masas, Feige tuvo el acierto/riesgo de pasar las riendas a un tipo poco conocido pero cuyo breve currículum hacía presagiar, al menos, cierto toque distintivo: el señor James Gunn. Fogueado en las trincheras de la serie B y Z, siempre en terrenos colindantes con el gore y la pringue general tirando a guarrona, sus primeros trabajos fueron apadrinados nada menos que por la bendita Troma (la inenarrable TROMEO & JULIET). Después nos regaló la estimable SLITHER, un desbarre mutante y pringoso de serie B en la que rendía pleitesía a... la Troma. Ya emancipado de su padrino tóxico, Gunn dirige su primera película de anti-superhéroes, titulada sabiamente SUPER, parodia barata, sangrante y embrutecida de los lugares comunes de los tipos con mallas que lograba (no sin esfuerzo) encontrar su tono libre de prejuicios. Por primera vez Marvel contrata a un mercenario ajeno a los brillos y oropeles hollywoodieneses y escarba en un modo de entender el cine ciertamente más tóxico y gamberro. El resultado, aún con sus peros, es GUARDIANES DE LA GALAXIA.

James Gunn, con un par

Hay razones a puñados para vitorear esta película, amigos. La primera es su militancia sin complejos en la aventura pulp espacial, eso que llamaron hace ya muchas décadas (allá por 1940) space opera, que a su vez no era más que una actualización futurista de las peripecias de aventureros fornidos en lugares exóticos, sustituyendo viejas ruinas africanas, selvas tropicales o palacios orientales por planetas extraterrestres y alienígenas de toda forma y pelaje. Subgénero popular por definición, primero tomó forma de relato o novela, después pasó a las viñetas de los tebeos y, finalmente, se asentó en forma de seriales televisivos que, visto con objetividad, era su formato ideal. De Flash Gordon a Doc Savage, la ciencia-ficción pulp exprimió el formato durante años hasta que un señor llamado Stanley Kubrick le dio su golpe de gracia mortal con 2001. Pasó casi una década hasta que un treintañero reivindicó el subgénero con un proyecto que, en origen, fue el hazmerreir de los estudios hollywoodienses. La peliculita se tituló STAR WARS, y el resto es historia. Efectivamente, GUARDIANES DE LA GALAXIA la toma como modelo, actualizando sus formas al blockbuster del s.XXI pero salvaguardando su esencia. James Gunn tiene el acierto de minimizar los elementos místicos, trascendentales y oscuros (tan plomos en demasiados ejemplos marvelitas) para explotar con mucha alegría y desparpajo la vertiente más festiva y fiestera del asunto, con el mismo sentimiento creativo que el gran Joss Whedon ya supo clavar en su recordada serie FIREFLY y en su secuela en cine, la estupenda SERENITY. Bien.

Thanos, esperando su momento

Primera comedia pura de los estudios Marvel, James Gunn obra el milagro de no dejarse devorar del todo por la maquinaria industrial y aportar algo de irreverencia y descaro al conjunto, dejando un delicioso aroma a "caspa" serie B que hace que la sonrisa sea perpetua durante sus dos horas de metraje, dos horas que se pasan como un suspiro porque, entre otras cosas, se prescinde de esas soporíferas secuencias de transición, explicativas o trascendentes para ir al grano en todo momento dentro de un espectáculo continuo que, además, es capaz de regalarnos un par de secuencias de gran belleza plástica. La película es todo músculo de principio a fin, amigos, sin la grasaza habitual de este tipo de producciones. Los cinco Guardianes, bien distintos entre sí, funcionan como un todo mediante réplicas y contrarréplicas a la velocidad de la luz, todos tiene su gracia y desparpajo, y las bromas, aleluya, funcionan como un tiro, bromas que también son visuales. Hay que prestar mucha atención a lo que ocurre en segundo plano en esta película, tan plagada de detalles que algunos gags se nos pueden escapar en un primer visionado. Atentos, por poner sólo un ejemplo, al fugaz cameo del amigo Lloyd Kaufman (mandamás de la Troma), una bonita declaración de honestidad y principios por parte de Gunn. Los cinco protagonistas demuestran una química magnética entre ellos, en especial un chispeante Peter Quill/Starlord al que Chris Pratt sabe cogerle ritmo y tono, tomando como modelo a un jovenzuelo Han Solo, por supuesto, derrochando un constante humor sarcástico que sublima de forma sana y nada impostada cierta épica de los perdedores, de los proscritos, de "una panda de capullos de pie alrededor de un círculo". Imposible, por cierto, no destacar la coña marinera que supone Vin Diesel dando voz a un personaje, Groot, que tan sólo sabe decir una frase, jejeje.

Gamora y El Coleccionista, verde que te quiero verde

Si STAR WARS apuntalaba su agradable sentimiento nostálgico mirando hacia la década de los 40 y 50 (origen de la propia space opera), GUARDIANES DE LA GALAXIA se dirige, más bien, a todos los que hemos crecido y devorado cine bueno, malo y regular durante los 80, recuperando en parte ese sentimiento de la maravilla que tanto nos hizo disfrutar de niños y adolescentes, reforzado además por una banda sonora diegética en la figura de una recopilación en cassette (por supuesto) de horteras clásicos ochenteros pop-rock, detalle que me ganó del todo con la inclusión del mítico "Cherry Bomb" de The Runaways, música que además cobra importancia narrativa en su descacharrante anti-climax final. Por cierto, atentos a la tradicional secuencia post-créditos, que esconde una sorpresa-chascarrillo recuperando un olvidado personaje que tuvo entonces su breve momento de gloria. En resumen, la más redonda película Marvel hasta la fecha mano a mano con THE AVENGERS (curiosamente, ambas películas corales) y uno de las gozadas veraniegas más refrescantes de los últimos tiempos. Espectacular.

"Yo soy Groot"

- Lo mejor: su asombroso sentido del ritmo narrativo y de la aventura y su extravagancia freak injertada en el mejor blockbuster espacial que uno pueda soñar

- Lo peor: cierta confusión puntual, la poca consistencia de su villano Ronan y lo desaprovechado de El Coleccionista del siempre imponente Benicio Del Toro

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TRASCENDENCE / EEUU / 2014
Si ayer hablábamos de COHERENCIA, hoy toca TRASCENDENCIA. Si ayer la física cuántica era el corazón de un rumboso thriller psicológico, hoy la inteligencia artificial vertebra un cyber-thriller que se toma demasiado en serio su propio título. Opera prima en la dirección del habitual director de fotografía de Christopher Nolan, TRANSCENDENCE resulta el típico ejemplo hollywoodiense de una buena idea que se pierde por el camino. Dividida en dos segmentos diferenciados, la película de Wally Pfister esconde dos films: uno muy potable y otro pésimo. La cosa tiene una arranque formidable e intrigante donde se plantean cuestiones muy interesantes acerca de la identidad humana, la posibilidad de una "máquina pensante", grupos terroristas anti-tecnológicos y la hipótesis de un mundo desconectado. Johnny Depp, que en realidad es un secundario de lujo aquí, sorprende por su contención y mínimos recursos expresivos, muy lejos de sus muecas piratonas. Mientras dura ese primer tramo, el que no quiere despegarse de la credibilidad y que se desarrolla con solidez, TRANSCENDENCE funciona estupendamente. Lamentablemente la cosa se descontrola en su segunda mitad, olvidando miserablemente su planteamiento inicial para centrarse en un híbrido infumable que quiere hacer competencia al cine de superhéroes, pero en plan empollón de la clase. Si la primera película nos cuestiona el superhombre de Nietzsche, la segunda presenta al superhombre de la Marvel tras una mala digestión. La película se obsesiona con "los sentimientos" (oh la la) y lo que nos deja es una soporífera historia de amor imposible que no soporta el más mínimo análisis ni tampoco logra implicar emocionalmente al respetable. Depp se convierte entonces en una especie de Doctor Manhattan de WATCHMEN enamorado (y algo lelo), tan poderoso que destruye las cosas sin querer y tan buenazo que es capaz de inmolarse si la ocasión lo requiere, todo plagado de diálogos "didácticos", frases de librito de autoayuda, trazo grueso general y a Morgan Freeman por ahí, interpretando a... Morgan Freeman. Una pena ya digo que un arranque tan prometedor se convierta en un truño en toda regla, que a la postre se olvida con la misma velocidad a la que se consume. Prescindible.

- Lo mejor: el planteamiento general de la historia, que nos hace soñar con un buena película cyberpunk, y Johnny Depp antes de convertirse en superpoderoso y alelarse

- Lo peor: casi todo lo demás

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COHERENCE /EEUU / 2013
Premio al Mejor Guión en el pasado festival de Sitges 2013, COHERENCE es una de esas películas de las que no puedes evitar enamorarte, o como mínimo ponerte cachondo. ¿Cómo no excitarse con un thriller psicológico basado en la teoría del gato de Schrödinger, ya saben, aquella inspirada en la física cuántica que dice que el bicho en cuestión está a la vez vivo y muerto dentro la caja? Así es amigos, el debutante (también coguionista) James Ward Byrkit se monta una especie de juego de pistas en plan Cluedo, con un tablero bien identificado (una casa, en especial el salón) y unas fichas con las que jugar (el grupo de amigos). Bajo la presencia de un icono visual clásico de la ciencia-ficción (la influencia de un misterioso cometa) COHERENCE se despliega con sorprendente facilidad, frescura y ligereza mediante intermitentes salidas y entradas en escena y movimiento (físico y mental) constante, un guión que es un juguete de precisión pero que no abandona nunca al espectador, dotando de ritmo e interés constante a una película que no deja de ser, ante todo, discursiva. Aun perteneciendo a la misma liga (o parecida) de las pelis de Shane Carruth (PRIMER, UPSTREAM COLOR), ese tío con talento que a veces se hace el listillo, COHERENCE baja a la tierra de los mortales que no somos doctorados en ciencias para tenernos pegados a la silla sin dejar de magrearnos el cerebro con verdadero salero. Incluso se permite el lujo de rematar la faena con un tramo final sencillamente brillante. Porque la Física Teórica puede ser divertida, amigos. El bueno de James Ward Byktin logra captar la atención en todo momento con una planificación que evita el aire teatral, desplegando interesantes hallazgos visuales muy bien codificados (las luces rojas o azules, las cajas...) y acercando su propuesta a esa joya titulada THE MAN FROM EARTH e, incluso, a TRIANGLE, LOS CRONOCRÍMENES y esa reivindicable miniatura llamada ENTER NOWHERE. Amantes de la ciencia-ficción mental sin efectos especiales, pueden pasar. Valientes jugones dispuestos a disfrutar con un sugestivo comecocos, adelante. Es que hasta el cartel promocional es cojonudo.

- Lo mejor: jugar con conceptos científicos tan avanzados bajo la apariencia de un thriller psicológico, y que la cosa funcione tan bien

- Lo peor: la ligera bajada de ritmo del segundo acto y alguna interpretación justita

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LOCKE / Inglaterra / 2013
Un hombre, un coche, un teléfono manos libres, un trayecto de hora y media en tiempo real desde dentro. LOCKE no necesita más para mantenernos pegados a la butaca como una lapa. El peligro de este cine de concepción "minimalista" (por decirlo de algún modo) es que cuando los limitados cimientos no son sólidos el edificio se derrumba en cuanto uno de los pilares flaquea. Guión, dirección e interpretación han de bailar al unísono para que la cosa no decaiga. Afortunadamente, en LOCKE estos tres elementos (básicos, por otra parte, para cualquier buena película) funcionan como un cañonazo. El desconocido Steven Knight (esta es su segunda peli nada más), también guionista, es capaz de mantener la atención del respetable desde el minuto uno, construyendo su historia desde unos parámetros cercanos al thriller o mejor, al suspense, pero, y aquí está la gracia, desterrando cualquier elemento policíaco o criminal. Una noche muy complicada para Ivan Locke (Tom Hardy) protagonista absoluto de una historia que despliega sus redes en tres subtramas que se desarrollan, exclusivamente, a base de conversaciones telefónicas y que, en esencia, narran como se desploma la vida de un hombre en poco más de hora y media. Si, como comentaba, la realización y el guión son notables, la tercera pata de LOCKE sólo puede calificarse de sobresaliente: Tom Hardy. Sí, ese tipo que por físico podría haber sido un Thor cualquiera y que pudo haber encarrilado su carrera en esa dirección, confirma con esta película que es, de largo, uno de los actores más impresionantes de su generación, aunque ya lo sospechábamos. Si nos dejó exhaustos con la chifladura de BRONSON, del chiflado danés Nicolas Winding Refn y demostró de lo que era capaz con WARRIOR, cayó bajo las redes de Christopher Nolan y cubrió su jeta con una máscara durante todo el metraje del cierre de la trilogía de CABALLERO OSCURO, regalándonos un Bane a la altura de las circunstancias. Aquí ocurre todo lo contrario: su rostro al natural es el protagonista absoluto de la función, el rostro de un ser humano a punto de derrumbarse que Hardy interpreta con una tensa contención y una intensidad estremecedora, dando la sensación a cada minuto de que va a reventar. No puedo ni imaginarme lo que será capaz de hacer en el futuro este actor superdotado, pero de momento ya salivo con su próximo proyecto, THE OUTSIDER, a las órdenes de... ¡Takashi Miike!. Aun con sus pequeños desajustes, LOCKE es cine brillante y de altura, amigos. Para no perdérsela.

- Lo mejor: ese efecto especial humano llamado Tom Hardy

- Lo peor: algunos trucos de guión discutibles, como las "conversaciones" con su padre, y un climax menos intenso de lo que prometía

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DEAD SNOW 2/Noruega/2014
Aunque había que tragarse casi una hora de insulsa presentación de personajes, DEAD SNOW contenía en su último tercio algunos de los mejores momentos de gore festivo y trotón de los últimos tiempos, acercándose gozosamente al cartoon más desaforado. Higadillos saltarines y zombies nazis, combinación imbatible. Tras una marciana pero muy domesticada incursión en Hollywood con HANSEL & GRETEL, que daba menos de lo que prometía, el noruego Tommy Wirkola regresa a su nevada patria para regalarnos una secuela que (¡oh sorpresa!) supera a la original. Como ya conocemos el precedente, el bueno de Wirkola se limita a recordar la primera a los más despistados en un montajillo rápido y en cuestión de diez minutos ya estamos pringados de sangre hasta los belfos. Sí amigos, DEAD SNOW 2: RED VS DEAD (impagable título) va directa y al grano, abrazando la comedia negra (o roja, más bien) con ímpetu, irreverencia y determinación, sin hacer prisioneros. El holocausto zombie-nazi se desparrama ante nuestros curtidos ojos con gracia y salero, sin secuencias de relleno, con más presupuesto, más zombies y personajes con algo más de enjundia que en la original, tirando de cierto regustillo yanqui que no le va nada mal al invento (esos nerds del Zombie Squad), un cocktail que, ahora sí, es explosivo y plenamente disfrutable de principio a fin. Wirkola, también guionista, va trufando el ajustado metraje de ideas muy locas y bizarras, con lo que cada secuencia tiene su puntito macarra y cómico, una ingeniosa trama que deriva, por supuesto, en una batalla campal a plena luz del día en la que están implicados zombies rusos, zombies nazis, un tanque, el protagonista en chandal con superpoderes, un zombie adolescente ex-paralítico de buen corazón y mal karma (recuerdo del entrañable Bud del maestro George A. Romero en DAY OF THE DEAD), un noruego emo-gay y el ya mentado Zombie Squad. ¿Qué más queréis para combatir los calores del verano, malandrines? Ah sí, la utilización más cerda que se recuerda del célebre Total Eclipse Of The Heart de Bonnie Tyler. Impagable.

- Lo mejor: esta vez sí, más es mejor, eliminando además toda la morralla insustancial de la primera parte. Directo y al grano (de pus). Queremos cierre de la trilogía a la voz de ya.

- Lo peor: los policías, muy insulsos entre tanto festival de la tripa


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SAVAGED / EEUU / 2013
El subgénero denominado "rape & revenge" es el más sensacionalista, ponzoñoso y, en ocasiones, misógino del cine de terror. Se basa en una premisa primitiva: una chica joven (o varias) es sometida a una interminable sesión de tortura y violación por uno (o varios) hombres sin escrúpulos ni desodorante. Si ella sobrevive al horror, irá exterminando uno por uno a sus agresores con inusitada presteza y mala leche. Si no, será algún familiar cercano (o su novio) quien asuma la responsabilidad. Fin. SAVAGED comienza como un rape & revenge canónico, con el agravante de que la joven es sordomuda (sic). Afortunadamente hacia mitad del metraje la historia da un brillante giro, incorporando elementos sobrenaturales muy locos y derivando la película hacia un verdadero desparrame de pura serie B sin prejuicios, con ciertos toques de estilo y ambiente que pueden recordar al Oliver Stone más polvoriento y cafre de GIRO AL INFIERNO, SAVAGES (casi el mismo título, oiga, ¿por qué será?) o incluso NATURAL BORN KILLERS. Convertir a ese ángel rubio sin voz en una guerrera apache zombificada desactiva pues gran parte de la discutible "pornografía del dolor" del subgénero para llevarlo a terrenos mucho más festivos, y da como resultado una película plenamente efectiva, divertida, gore y entretenida, con un potente final que, oh sorpresa, acierta en su tono entre patético y dramático. Premio del Público en el reciente festival Nocturna 2014

- Lo mejor: la estimulante vuelta de tuerca al cansino subgénero del rape & revenge 

- Lo peor: que algún despistado trate de tomársela demasiado en serio

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PROFONDO ROSSO de Dario Argento (1975)
El sábado fue un día muy especial. Los habituales ya conocéis mi admiración por el cinesta romano Dario Argento, así que la proyección en pantalla grande de una de sus obras maestras, y su presencia sobre las tablas para recibir el premio como Maestro del Fantástico, joder, fue emocionante. Argento estuvo humilde y simpático, agradeciendo una y otra vez, sobre todo, una sala repleta de gente joven que amaban su cine o, quizás, iban a descubrirlo esa misma tarde. Sólo echamos de menos un ratito de charla después de la película, como con Tobe Hooper, pero no pudo ser por los preparativos de la entrega de premios del festival, en la misma sala inmediatamente después. Respecto a esta maravilla, os remito al comentario que hice en su día pinchando aquí. Disfrutar de PROFONDO ROSSO en pantalla grande fue una gozada compartida y vitoreada desde los créditos iniciales. Esta hipnótica y operística película lució como nunca, a lo grande y con su descomunal potencia estética y sonora invadiendo nuestros sentidos, con la magistral banda sonora de Goblin atronando como si no hubiese un mañana. Si sólo pudieras ver un giallo en tu vida, tiene que ser PROFONDO ROSSO. Obra maestra.

- Lo mejor: que una peli tan barroca, artificiosa e incluso inverosímil sea un espectáculo audiovisual absolutamente fascinante, una montaña rusa de sensaciones o, recurriendo al tópico... PURO CINE
- Lo peor: que pueda molestar que algunos personaje y situaciones estén al servicio de las obsesiones visuales de Argento, y no al revés

PARA: cualquier amante del séptimo arte

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FOUND. de Scott Schrimer (2012)
Para muchos, FOUND. ha sido la película "tapada" del festival, y seguramente la sorpresa más intensa de la semana. No se entiende que su proyección fuese en la sala pequeña, y además coincidiendo con la entrega de premios, por lo que bastantes despistados se la perdieron. FOUND. es una obra profundamente perturbadora, brutal e inquietante, dura de asimilar a la primera y que puede provocar indigestiones en los estómagos más sensibles. Marty, un chaval de 12 años, hijo pequeño de una familia de clase media norteamericana, descubre que su hermano mayor esconde cabezas cortadas en una bolsa de bolos en su armario. Así comienza la pesadilla vital de este niño, narrada en primera persona con una insólita serenidad y honestidad, una monstruosa peripecia ética y existencial en la que, poco a poco (es un film de ritmo cadencioso) trata de asimilar el horror que anida en su hogar. Scott Schrimer va recubriendo lentamente la historia con multitud de capas de significado, completando un enfermizo análisis de la familia en la que se cuela lo peor de la sociedad moderna, lo que late en el subconsciente sociológico bajo la máscara de la "normalidad": homofobia, violencia doméstica, racismo... Conscientemente ambigüa, incluso confusa en su discurso en algunos momentos (es muy importante recordar que el punto de vista de la peli, insisto, es la de un crío), FOUND. encara su tramo final con una intensidad y brutalidad que pone al límite la resistencia del espectador (a pesar de dejar el horror fuera de encuadre), con un plano y frase final que, os aseguro, no vais a olvidar en años. A destacar también la impresionante interpretación del chaval protagonista Gavin Brown, partícipe de unas situaciones en las que, desde luego, no estamos acostumbrados a ver niños. Ese tipo de película pensada para poner las cosas difíciles y tocar los cojones a dos manos, que me recordó en espíritu e intenciones a la gran THE WOMAN. Aún no sé si FOUND. es una notable o sobresaliente película, pues seguramente necesite un segundo visionado para calibrarla mejor, pero seguro que hay pocas que se sientan tanto como un puñetazo en el estómago. A descubrir ya mismo.

- Lo mejor: su osadía y capacidad para incomodar y perturbar a cualquiera
- Lo peor: demasiado ingredientes para asimilar en un sólo visionado

PARA: valientes

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CODA Y CIERRE

Pues esto ha sido todo por este año amigos. Como os comentaba, soy consciente de que me dejo en el tintero más de la mitad de lo que Nocturna 2014 nos ha ofrecido, una segunda edición que mantiene alcance y expectativas, sin crecer demasiado (mejor así, que andamos hartos de burbujas que explotan) pero asentando su ya fiel base de seguidores. Aún hay que ajustar algunos detalles de organización que ya he comentado, pero tengo que destacar los dos premios a los Maestros del Fantástico de este año, Tobe Hooper y Dario Argento, mucha tela. Lo tienen difícil para el año que viene, el listón está altísimo.

Tobe y Luis, momentazo
Argento, sujetando al gordito

Aplausos miles para el equipo de dirección y producción (Luis M. Rosales, Jose Luis Alemán y Sergio Molina) por su entusiasmo, capacidad de trabajo y cercanía, a todo el staff y la organización en general, a SCIFIWORLD y LA CRUZADA, por hacer esto posible, y, sobre todo, a los sospechosos habituales con los que he compartido estos días inolvidables: Emil, Elena, David y Mar. Porque cine es vida, amigos, y Nocturna ya es algo muy especial. Nos vemos en 2015, por supuesto. ¡¡Cthulhuuuuuu!!




WOLF CREEK 2 de Greg Mclean (2013)
Greg Mclean nos entregó la tardía secuela de su opera prima, la que puso en el mapa de nuevo al cine de género australiano por la vía del más puro survival, prueba, como decíamos ayer, de que la sombra de THE TEXAS CHAIN SHAW MASSACRE sigue siendo muy alargada, 40 años después. Australia imprime carácter, amigos. Su espectacular orografía, desértica, abrasadora, polvorienta, se hace carne en la figura de Mick Taylor (espléndido John Jarratt, merecido premio a la mejor interpretación), una suerte de Cocodrilo Dundee psicopático y maloliente que es, con mucho, el mayor atractivo de la película. Mclean no engaña: su secuela da lo que promete, hora y media de entretenimiento brutal que, a diferencia de la primera, incide bastante más en el humor atravesado. Con un trepidante prólogo (versión gore de cualquier secuencia de MAD MAX, jeje), la peli discurre robusta y sin altibajos con una factura técnica notable y un divertido jugueteo con las normas del survival (las víctimas se dan el relevo hasta llegar a un cara a cara de muchos quilates). Ni más ni menos. 

- Lo mejor: efectiva, directa, entretenida y sólida como una roca
- Lo peor: nada nuevo bajo el sol

PARA: fanáticos del survival bromista

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CHIMÈRES de Olivier Beguin (2013)
Un pintor bohemio y soñador, de vacaciones en Rumanía con su chica, sufre un accidente. Tras regresar a casa sospecha que a causa de una transfusión de sangre se ha convertido en un vampiro. Tal cual. Después todo son miradas al espejo (muchas), miradas al infinito (bastantes), silencios, autismos y la evolución de su relación con su novia, pasmada ante la mutación de su chico. Todo muy frio, distante y chicOlivier Beguin ofrece una mirada lenta y (pretendidamente) intimista sobre el amor infectado por vampirismo, pero la cosa se queda en un relato plomizo de chupasangres urbanitas que parecen raperos de segunda donde la historia no acaba de levantar el vuelo en ningún momento y que se permite, además, un retruécano final donde se acumula todo el (escaso) gore y la acción, metido en la historia con calzador. Una lástima, porque técnica y visualmente la peli funciona, está bien interpretada y hay (aislados) apuntes interesantes (el polvazo salvaje y la cena posterior, el infierno de un vetegariano), pero el plano desarrollo del guión aborta cualquier posibilidad de emoción, diversión o sorpresa. Otra vez será.

- Lo mejor: bien realizada en general 
- Lo peor: efectivamente, es un tostón

PARA: amantes del cine francés y los bloody marys

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PINUP DOLLS ON ICE de Geoff Klein y Melissa Mira (2013)
Y con las sesiones golfas del festival se desata el delirio. Merecido primer premio de la sección Madness, PINUP DOLLS ON ICE fue una fiesta desde su misma presentación por la pareja de realizadores (él, rapado y con traje fucsia y pajarita, ella, una Vampirella chilena), que hicieron arrastrarse a tres espectadores por el escenario mientras suplicaban por su vida para conseguir unas camisetas. Con el ambiente bien caldeado, la proyección fue hora y media de disfrute interactivo, de esas en las que los comentarios a gritos del público forman parte del espectáculo, puntuando los asesinatos, coreando los despelotes de las pinups y aplaudiendo con enajenación cada hachazo. Porque PINUP DOLLS ON ICE sólo se entiende como un evento a disfrutar en comunidad que devuelve el valor a eso que se llama "cine de culto", entendido como ritual para iniciados con probelmas mentales como nosotros. La peli, por cierto, es un slasher canónico y descerebrado hecho por y para fans, entetenido de principio a fin y, curiosamente, rodado con notable brío, empuje, cachondeo y atención al detalle. Puro disfrute cómplice. Somos legión.

- Lo mejor: que festivales como Nocturna nos regalen experiencias como esta
- Lo peor: para la próxima edición queremos maratón nocturno(a) hasta el amanecer

PARA: nosotros

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Al fin Sesión Golfa aterriza en el Nocturna 2014, segunda edición. Por variopintos asuntos este año no he podido asistir a todas las sesiones que me hubiera gustado (ya había un considerable mono de festival, os aseguro). Así pues iré desgranando lo que he visto, sentido, disfrutado o sufrido, en formato mini. Vamos con la primera entrega de tres.

THE STATION de Marvin Kren (2013)
Vista en Sitges 2013, THE STATION resultó un semi-fiasco que irá derecho al olvido, a no ser que la disfrutes intoxicado y/o en buena compañía. Mezclando sin mucho tino ciencia-ficción y terror (monstruos mutantes) en alta montaña, la sombra de THE THING, esa obra maestra de John Carpenter, es demasiado alargada. La peliculita (austríaca, para más señas) sufre un serio problema de ritmo y tono, además de una alarmante carencia de potencia visual (y presupuesto, me temo) y, lo que es más grave, de sentido del humor. Aunque ese glacial rojizo-sangriento que se escurre entre los riscos prometía algarabía (yo soñé con una menstruación de Cthulhu), el asunto avanza sin pasión pero, advierto, puede convertirse en una comedia involuntaria a poco que le pongas intención. Hay momentos de divertida ridiculez (esos diálogos) y, sobre todo, el ya muy celebrado secundario de la ministra, la mejor mutación de la película que convierte a la Merkel en un trasunto de Chuck Norris, y que esputa impagables frases con su prusiano acento como "¡Deja de llorar mientras comes plátanos!". Conocida también como BLOOD GRACIER y BLUTGETSCHER.

- Lo mejor: se puede disfrutar, pero sólo en las condiciones mencionadas
- Lo peor: sin lo anterior es un plomo

PARA: todos los que adoramos por igual combinar el terror de látex ochentero y los tanques de cerveza

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CRUEL & UNUSUAL de Merlin Dervisevic (2014)
Premiere europea en Nocturna para una de las pequeñas delicias que han caido por el festival. Alejada del terror, CRUEL & UNUSUAL es una fantasía de ribetes negruzcos que presenta una peculiar (y doméstica) visión del infierno. Un tipo normal de clase media ha asesinado a su mujer, aunque no lo recuerda, condenado a repetir el brutal evento una y otra vez... y hasta aquí debo leer para no aguar la fiesta a nadie. Su afiche promocional la describe como "Surrealistic Puzzle-Film". La opera prima del canadiense Merlin Devisevic, que presentó la peli acompañado de toda su familia, es una de esas con un guión perfectamente estructurado que nunca pierde el interés y va desgranando pistas y capas de significado que le otorgan densidad a la historia hasta desembocar en un brillante tramo final, un film pequeño que juega con el espectador de forma orgánica y muy entretenida, capaz de ir encajando las piezas de ese puzzle de una manera coherente, con un elenco perfecto y tono agridulce, una tragicomedia fantástica, sutil y elegante. Uno de esos casos en los que la etiqueta "para todos los públicos" es un punto a su favor. Una sorpresa muy recomendable.

- Lo mejor: dentro de su modestia todo funciona a la perfección, sobre todo por un guión redondo
- Lo peor: que para algunos paladares hardcore sea demasiado blanca

PARA: cualquier espectador curioso con ganas de jugar

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THE TEXAS CHAIN SAW MASSACRE de Tobe Hooper (1974)
Llegamos a uno de los platos fuertes del festival: la proyección de una copia remasterizada de este clásico indiscutible por su 40 aniversario, presentada por su director Tobe Hooper, que recibió su premio como Maestro del Fantástico. Poco voy a decir sobre una de las películas más influyentes de la historia del cine de terror, copiada, homenajeada, referenciada y plagiada hasta la nausea. Sólo decir el lujo que ha sido poder disfrutarla en todo su esplendor en pantalla grande, con un sonido atronador (como el bueno de Hooper dijo: "¡Play it very loud!") y una hermosa imagen restaurada en la que su granazo setentero lucía mejor que nunca. Su tremendísima potencia, su frescura visual y su sordidez angustiosa sigue vigente como el primer día, mi taquicardia así pudo comprobarlo, una exposición de horror subversivo en estado puro que parece que se hubiese rodado ayer. Tras la peli, Tobe Hooper respondió a unas cuantas preguntas con sorprendente lucidez y sentido del humor, compartiendo jugosas anécdotas del rodaje y su visión sobre la peli y el cine de género. Película inmortal y gran momento del festival. Un lujo.

- Lo mejor: su vigencia y su brutal intensidad, su capacidad de seguir incomodando y angustiando como el primer día, cuarenta años después
- Lo peor: ha sido tan copiada y referenciada que descontextualizada a algún despistado le pueda parecer algo "ya visto"

PARA: estómagos y nervios de acero

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ENEMY / Canadá / 2013
El canadiense Denis Villeneuve rodó en 2013 dos de las películas más interesantes del año, una auténtica proeza sólo al alcance de titanes como Takashi Miike o Jess Franco. La otra fue PRISONERS, un thriller con psicópata de exterior gélido e interior desolado. Algo de thriller, en un sentido muy libre, también hay en ENEMY, aunque mucho más orientado a la paranoia psicológica. Difícil adaptación de una compleja novela del añorado José Saramago (EL HOMBRE DUPLICADO), ENEMY se sustenta (otra vez) sobre una fría y distante atmósfera, fotografiada ahora en ocres apagados, como un ocaso eterno. El muy inquietante tema del "doble" se convierte en una pesadilla cocinada a fuego lento que, aunque tiene ribetes de thriller, insisto (o bien de drama disfrazado de thriller, si ustedes prefieren) prefiere hundir sus raíces en ese cine de género atípico y personal imposible de encasillar, que juguetea con lo onírico, lo psicótico y el terror psicológico, eso que alguna vez hemos llamado por aquí "el otro cine fantástico". Pesadilla para un hombre corriente que un buen día descubre a otro tío idéntico a él por pura casualidad (no os lo voy a desvelar, tan cotidiano como genial), punto de inflexión en la anodina vida de un hombre triste empujado hacia la obsesión y, por supuesto, la confusión. Sin ser del todo críptico, pero sí exigente, Villeneuve juega a armar un puzzle progresivamente abstracto, escarbando en la psique del (los) protagonista, perdido en una deriva vital que acaba abrazando lo psicosexual. Así pues, ritmo pausado y  muchos silencios, y un Jake Gyllenhaal que repite con el canadiense en un tour de force espléndido y siempre contenido, que nunca cae en el esperpento y que desborda genio, fijaos en las conversaciones telefónicas. Película sin respuestas fáciles y con enigmas por resolver (la llave y el garito, por ejemplo), ENEMY puede llegar a crispar los nervios a los más impacientes, pero con referencias tonales como los Davids (Lynch y Cronenberg), un poco del onanismo visual de Nicolas Winding Refn, y un plano final capaz de hacerte explotar unas cuantas neuronas como palomitas de maíz, es complicado resistirse a los misteriosos encantos de esta peculiar propuesta de un tipo que ya hay que marcar en la lista.

- Lo mejor: que las arañas acaben colonizando tu cabeza y la película se quede un buen rato ahí

- Lo peor: que puede resultar inconclusa y, sobre todo, algo frustrante

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A menos de un mes para la inauguración de la segunda edición del joven festival NOCTURNA, poco a poco se van dando a conocer secciones, películas e invitados. Recordad, del 26 de mayo al 01 de junio en el cine Palafox, cita ineludible con el cine de género en Madrid. Sesión Golfa, por supuesto, estará allí. Para conocer más detalles sólo tenéis que pinchar sobre el cartel. Seguiremos informando...




ROBOCOP / EEUU / 2014
La fiebre remakeadora no remite, amigos, el expolio continúa. Siguiendo la consigna de los gerifaltes de los grandes estudios, que opinan que cada quince años hay que fabricar nuevas versiones porque la chavalería no consume cine anterior a su propia generación (¿?), el proyecto del nuevo ROBOCOP llevaba años dando tumbos por las oficinas. Incluso el bueno de Darren Aronofsky estuvo a punto de hincarle el diente y, vistos los resultados, hubiese sido bastante más estimulante. Es una pena que un tipo tan prestigioso como José Padilha (TROPA DE ÉLITE 1 y 2, ONIBUS 174) se haya dejado enfangar del todo por la industria, y que por ende este ROBOCOP 2014 no sea más que otro producto industrial de franquicia: sin color, sin sabor, sin sustancia, sin personalidad, sin alma. La supuesta "revisión" de la furiosa y cibernética hostia en la cara al capitalismo que fue la original de Paul Verhoeven es sometida a pulido y abrillantado, para que todo luzca mucho más aséptico y estilizado, envuelto por los oropeles del CGI desbocado. El lavado de cara es tan superficial que se lleva por delante la subversión, el sarcasmo y la mala leche del original, dejando a su paso una película que no ofrece novedad alguna salvo el espejismo de lo que está tratando de replicar. Esta "Robocopia", que ni en su rediseño ha acertado (el nuevo traje negro es espantoso, entre una hormiga y Iron Man), se limita a avanzar mecánicamente, intercalando con torpeza y forceps el tema de la identidad humana (versión "para niños") y tratando de sacar alguna sonrisa cómplice mediante una mala copia de los míticos anuncios e informativos de la original, que en 1987 eran ciencia-ficción y hoy el pan nuestro de cada día. Ni siquiera su climax final, tan enérgico y potente en la de Verhoeven, se salva de la quema, aquí plano y carente de cualquier tensión. Sí, hay alguna secuencia con una mínima entidad visual (aquella en la que Murphy, "desmontado", pide al científico que acabe con su sufrimiento), pero todo transcurre por los trillados caminos del blockbuster más aséptico, sin nada que aportar salvo una evidente ausencia de nervio y, oh sorpresa, una violencia maquillada para que no moleste a nadie. De entre todos los remakes de grandes y pequeñas películas ochenteras, ROBOCOP es de los más inanes e inútiles.

- Lo mejor: no llega a aburrir del todo

- Lo peor: tiene tanta personalidad, intensidad y sabor como el café de un Starbucks

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SECONDS / EEUU / 1966
- Dirección: John Frankenheimer
- Guión: Lewis John Carlino
- Música: Jerry Goldsmith
Fotografía: James Wong Howe
- Intérpretes: Rock Hudson, Salome Jens, John Randolph, Will Geer, Jeff Corey, Richard Anderson


Los años 60 fueron bien curiosos en el mundillo del cine a escala global. Mientras los franceses con su Nueva Ola arrasaban entre crítica y festivales a escala mundial, el otro medio mundo fílmico estaba bilocado entre subproductos psicodélicos de serie B (algunos muy grandes) y la herencia de los grandes creadores del cine clásico anterior a los 50. Los imbatibles 70 se estaban gestando (sí, esa década que fue una fábrica de obras maestras) pero hubo una generación intermedia (la Generación de la Televisión) con un puñado de cineastas que también iban a influir en los dorados años siguientes. John Frankenheimer siempre se ha considerado un artesano sólido, un tipo confiable. Para mí el bueno de Frankenheimer es un cineasta bestial, a la altura de algunos camaradas con mucho más prestigio. SECONDS, una de sus pelis menos reconocidas, es la mejor muestra para tanto entusiasmo, y ya de paso buen momento para reivindicarla.

SECONDS: género mutante

ADVERTENCIA: es posible que suelte algún spoiler (pequeño)
Thriller noir en su esencia (de magnífica fotografía en blanco y negro, una virguería), SECONDS tiene la habilidad supina para inquietar desde el minuto cero. Atiza los sentidos a base de ritmo sincopado y nervioso, encuadres rabiosos y plenamente contemporáneos (señor Darren Aronofsky, salude a su mentor), inquietud que acaricia la asfixia y una impresión general de estar viendo una película "moderna", sin saber muy bien qué demonios significa. Durante el primer tramo de SECONDS (media hora) no sabemos qué diantres está pasando. Un tipo maduro y orondo, gris y anodino, banquero a punto de ascender, cuya relación matrimonial es un erial de silencios, contrata los servicios de una enigmática empresa para algo que parece bastante secreto. Brillante giro de los acontecimientos cuando comprendemos que el oficinista ahora se ha convertido en un pintor en Malibú con la jeta de Rock Hudson, nada menos. Un cambio de vida, rostro e identidad radical, un reseteo total del hombre gris que ahora, sin compromisos ni ataduras (y de apariencia más joven y maciza), podrá realizarse como ser humano desde cero. Ser feliz, lo que incluye, por supuesto, enamorarse de una hippie preciosa y retozar desnudo con la chavala y otras veinte personas en un tanque de vino en una orgiástica fiesta pagana en honor a Baco. Algo que el oficinista gris no habría imaginado alcanzar ni en sus sueños más lúbricos. Pero como parece obvio, la cosa no iba a ser tan sencilla...

Plano-Aronofsky con patente Frankenheimer

Estos son los delirantes extremos que toca SECONDS, amigos. Si ese primer tramo asfixiante deja paso a un interludio rebosante de sensualidad y vitalidad, incluso en la planificación visual, que se relaja un poco, el nervio y la angustia regresan con la ayuda de unos toques conspiranoicos (precedente ya claro de lo que iba a pasar con el thriller en los 70) y también bastante alcohol. Rock Hudson, que en los primeros compases de su aparición en la peli parece el hermano guapo de Sylvester Stallone, poco a poco se va soltando la melena, la sonrisa y el gaznate para alimentar con intensidad y desesperación vital a su esquizofrénico personaje con dos nombres. Y nos regala una de las mejores interpretaciones de un borracho de la historia, en una larguísima secuencia de fiesta lounge que acaba como acaba. Y no, no voy a contar como termina SECONDS, pero la cosa se pone en plan pesadilla anti-utópica rozando con los dedos la ciencia-ficción, un rollo que seguro le encanta a Terry Gilliam. Lo siento. No he podido morderme la lengua. 

Hudson, deforme y triplicado

Frankenheimer rubrica una de sus mejores películas, una joya obsesiva y deforme, algo desequilibrada pero de una modernidad arrolladora y un brío que corta el aliento. Ayudado por Jerry Goldsmith en la música y el gran Saul Bass en los créditos, SECONDS es una de esas que hay rescatar de su relativo olvido para poder valorar mejor el gran nivel creativo y artístico de un simple "buen artesano" como John Frankenheimer. Dejémonos de tantas moderneces, haceos un regalo curioso y poneos esta noche SECONDS

PD: estrenada en España, con la habitual creatividad de nuestros distribuidores, como PLAN DIABÓLICO (sic)

Saul Bass, alucinando en los créditos


- Lo mejor: redescubrir películas como ésta y aplaudir con las orejas tanta energía y osadía

- Lo peor: esos momentos Nescafé a la orilla del mar...

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