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Como complemento al post Philip K. Dick: apología de un visionario publicado en Mondo Zombie, vamos a darle un repaso a su curiosa relación post-mortem con el fangoso mundo del celuloide.


- BLADE RUNNER (1982), de Ridley Scott

Adaptación de la novela "¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?", 1968.


Deckard, negociando.

Blade Runner fue la primera adaptación oficial de algo de Dick al cine, pero no pudo disfrutarla. Murió 2 meses antes de su estreno. Dicen que vió bocetos, diseños y algunas secuencias rodadas, y que estaba entusiasmado con el resultado, y no es para menos. ¿Qué se puede decir de Blade Runner a estas alturas?... Pues, en plan aséptico, que no sólo es la mejor adaptación de su universo y paranoias, sino una de las obras capitales de la ciencia ficción moderna, del cine moderno. Ha influenciado toda la estética del thriller (por decir algo) de los 80 y parte de los 90, y cuando alguien pretende profetizar con fundamento sobre el futuro cercano, tiene que acudir a ella por obligación. Es divertido: ahora se considera un clásico, pero sólo hay que rebuscar un poco en los archivos para leer críticas que la pusieron a parir indiscriminadamente en su estreno. Paradojas de la crítica, a la que el tiempo, como a las propias películas, siempre pone en su sitio.


Rachel, imitando a Lauren Bacall

Blade Runner es una de las películas-fetiche de Sesión Golfa, una de esas que siempre llevas en la recámara, por si acaso. Una fusión de las preocupaciones e intereses de Dick, de un thriller vibrante y, sobre todo ello, una bellísima, apasionante, desgarradora historia de amor. Perfecta en todos sus aspectos, a todos los niveles. Una especie de milagro.


- DESAFÍO TOTAL (1990), de Paul Verhoeven

Adaptación del relato "Podemos recordarlo por usted al por mayor", 1966.

Proyecto acariciado durante largos años, finalmente el gamberro holandés Paul Verhoeven le propina una inyección de anabolizantes y una buena papilla de testosterona al relato de Dick con la ayuda de muchos dólares (acababa de salir del taquillazo de Robocop) y con el gancho indiscutible del austríaco Schwarzenegger, por aquel entonces en el cénit de su carrera (actoral). El resultado: una frenética muestra de ciencia-ficción/acción al más puro estilo Hollywoodiense, muy bruta, muy machota, muy entretenida.


Swarzejeta con pirámide al fondo

La cosa va de borrados de memoria, dobles personalidades, espías, insurrección marciana, revolución y mutantes, más divertida cuanto más confusa es la trama, con clarísima vocación de serie B (esos decorados...) y venazos macarra marca de la casa, con cierto tono delirante que la hace aún más disfrutable. ¿A qué mente calenturienta se le ocurre poner Schwarzie de obrero de la construcción y a Sharon Stone de ama de casa? ¿A que todos recordáis esa puta con tres tetas? Con todo, el guión tiene la suficiente inteligencia como para no alejarse demasiado del relato original (muy bueno, dicho sea de paso) y esos añadidos de humor negro y macarrismo militante le van como anillo al dedo.


El famoso Kuato-Pujol se hace visible


California: la realidad supera a la ficción


- BARJO (1993), de Jerome Boivin

Adaptación de la novela "Confesiones de un artista de mierda", 1975

Película cadadiense rodada en francés, parece ser que inspirada en la única novela realista de Dick, que ni yo ni nadie ha visto...


- ASESINOS CIBERNÉTICOS (1995), de Christian Duguay

Adaptación del relato "La segunda variedad", 1953



Regreso a la serie B, esta vez la auténtica serie B, en una película entretenida, un puntito casposilla, con Peter "Robocop" Weller de prota aislado en un recóndito planeta arrasado por una guerra interminable, en el que unos robots domésticos abandonados comienzan a evolucionar hasta formas de cibervida más complejas y, por supuesto, más inteligentes.


Peter, mucho turbante, pero esto no es Lawrence de Arabia, tío

Una película pequeña, con pretensiones de épica de juguete, de estética apocalíptico-desértico-militar, que tiene el hándicap de todas la de su especie: cuando agarras un relato (bastante irregular) de 20 páginas y tratas de hacer con él una peli de hora y media, la cosa canta por todos lados. Aún así, digna y perfectamente disfrutable con una buena ración de birras y palomitas.


- INFILTRADO (2002), de Gary Fledder

-Adaptación del relato "Impostor", 1953


Gary Sinise, pensando en la chequera


Más o menos, lo mismo que la anterior: un relato muy breve (y muy bueno) estirado como un chicle para llegar al metraje de rigor. El habitualmente estupendo Gary Sinise pone su mejor cara de estreñimiento crónico para meterse en la piel de un brillante científico con dudas existenciales acusado (¿falsamente?) de ser un espía extraterrestre que planea asesinar a una senadora justo el día en el que se presenta al mundo una nueva super-arma de destrucción masiva. A partir de ahí, a correr... Más parecido a un capítulo de cualquier serie de televisión sci-fi que a una película, el film tiene un grave problema: sus pretensiones. El angustioso relato original, todo un mini-tratado sobre la búsqueda de la identidad y la asfixia totalitaria trata de convertirse en una película muy seria con ritmo frenético (videoclipero con estética MTV) y acción a mansalva, pero no funciona ni como una cosa ni como la otra. Al menos Vicent D´Onofrio se lo pasa bomba interpretando al malo malísimo, y nosotros con él.


- MINORITY REPORT (2002), de Steven Spielberg

Adaptación del relato "El informe en minoría", 1956.


Tom Cruise: porque yo lo valgo


Minority Report es una lástima, y me explico. Spielberg es un dios en Hollywood. Sólo hace falta que chasquee los dedos para que toda la maquinaria industrial se ponga a trabajar a sus órdenes. Ya es un tipo madurito, un viejo zorro, y de un tiempo a esta parte ha decidido echar un vistazo a su alrededor y analizar qué está pasando con el planeta que compartimos. Su mirada se han vuelto más seca, más dura, abandonando las deliciosas fantasías que han poblado su filmografía hasta finales de los 90. Ahora sus películas hablan del dolor, de la guerra, de la deshumanización y del incierto rumbo que lleva el ser humano hacia ninguna parte. Nada mejor que uno de los relatos más cabrones de Dick para visualizar todo esto y, de paso, deslumbrar al respetable con una megaproducción atronadora. Vale, hasta ahí todo perfecto, y Minority Report funciona de maravilla, al menos durante gran parte de su metraje. Tom Cruise está magnífico cuando tiene alguien que lo controle y sea capaz de neutralizar sus poses de anuncio de after-shave, Samantha Morton es un pedazo de actriz y compone un papel cálido y vulnerable, pero lleno de poder. El ritmo es frenético cuando tiene que serlo, y reflexivo cuando lo exige el guión. Y Spielberg, bueno, es uno de los grandes de su generación, y dirige con un brío digno de un veinteañero, puesto al servicio de un guión de hierro, perfectamente construído que le permite rodar un par de secuencias que ya figuran en su propia antología. Todo apasionante hasta que la película llega a su final lógico, pero no termina...


Tom, ¿te has leído el guión... entero?

Técnicamente hablando, estamos hablando de una ENORME cagada materializada en los 20 últimos minutos de la película. Todo lo que hasta ese momento es casi perfecto, cínico, oscuro, una extraordinaria parábola sobre eso que llaman "guerra preventiva" dentro de una democracia, o sea, la evolución de un estado moderno hacia el fascismo encubierto, todo eso, digo, se va al carajo con una conclusión inútil, absurda, forzada y completamente inverosímil que da al film un artificial happy end cuando ni la historia ni el tono lo necesitaban. Una traición incomprensible, no sólo a sí misma, sino a la obra y el espíritu de Dick. Una pena.


- PAYCHECK (2003), de John Woo

Adaptación del relato "La paga", 1953


Ben Affleck y la lobotomía. Una lástima: no funcionó.

Paycheck mola. En esta ocasión, el relato de Dick es una mera excusa para montar uno de esos megathrillers de acción hollywoodienses con mucho estruendo. Una más del montón si detrás de la cámara no estuviese el bueno de John Woo. Sí amigos, Paycheck tiene el único mérito de contar con las coreografías casi circenses del gran japonés, que monta la película como si de un gran ballet de carreras, tiroteos y persecuciones se tratase, utilizando un poquito del imaginario de Dick en su propio beneficio. La cosa queda como un pastiche high-tech divertidísimo y, curiosamente, muy luminoso y festivo.


Uma... Uma... Uma... Ñam...

A pesar del careto entre bobino y surfero del sr. Affleck (pésimo actor haga lo que haga), de su incapacidad para resultar nada más que "simpaticote", de un guión con más trucos que la chistera de Tamariz y del tono ultraligero de la peli, Woo es capaz de construir una cosa de lo más disfrutable y rocambolesca, aunque ya quedan muy lejos sus dos obras maestras, la nipona Hardboiled y la yanqui Face Off (LA megapelícula de acción por definición). Y encima ahí está la semidiosa Uma Thurman, que sabe perfectamente dónde está y se limita a disfrutar con su papel como una niña con coletas en un parque de atracciones, pero muy lejos de Dick...


El gran Johnny Paychek: un redneck friki sacando tajada.

- A SCANNER DARKLY (2006), de Richard Linklater

Adaptación de la novela "Una mirada en la oscuridad", 1977.


Keanu: jodido y rotoscopiado

Para ir acabando, vamos con la marcianada de la colección, dirigida por el marciano oficial del cine indie de los EEUU: Richard Linklater. Siguiendo los pasos de Waking Life, Richard se rodea de unos cuantos habituales de su círculo (Keanu, Winona, Downey Jr y Woody Harrelson), les rueda durante cuatro semanas por un salario ridículo (TODA la peli costó 6 millones de $, lo que cobra Tom Cruise por levantar una ceja), después los rotoscopia y crea los decorados y f/x. ¿Rotoscopia?... Dibujar sobre lo filmado, básicamente, una técnica que parece hipermoderna pero que ya hacía Walt Disney con sus propias manos hacia 1930. El resultado: los primeros minutos resultan extraños, después las neuronas se relajan y las imágenes (bellísimas en ocasiones) trazan un suave efecto hipnótico. En realidad, toda la película es extraña, da la sensación de estar flotando entre palabras (algo común en el cine de Linklater, por cierto) y espacios reconocibles, pero que no acabamos de entender del todo, un excitante experimento visual, narrativo y lisérgico en el fondo y en la forma en el que los personajes (como nosotros, a veces) vagan desorientados y confusos, bastante paranoicos, en una trama policíaca sin acción en la que la realidad, como los trajes/hologramas del film, todo un hallazgo, es cambiante y, desde luego, muy relativa. Ahora sí, amigos, puro Philip K. Dick.



Ya lo sabíamos: Winona es un dibujo animado

Una joyita rara, adaptación modélica (y muy personal) de una de las novelas de Dick más inadaptables, y que concluye con una preciosa, sincera, desgarradora cita del propio autor, que da sentido y coherencia al desconcierto vital en el que ellos y nosotros estamos o estaremos sumidos... ahora o en el futuro...


PRÓXIMAMENTE EN SUS PANTALLAS:

- A punto de estreno NEXT, dirigida por Lee Tamahori, adaptación del relato The Golden Man (1954) y protagonizada por Nicholas "no asumo que soy halopécico" Cage y Julianne Moore. No espero nada de ella, una simple excusa literaria para el desfase hollywoodiense de explosiones y carreras de coches... son como niños.

- También se habla de un biopic del propio Philip K. Dick protagonizado por el GRAN Paul Giamatti, pero parece sólo un rumor sin fundamento, aunque en Sesión Golfa nos relamemos de placer, por si acaso...
Sesión Golfa propone ya que David Lynch adapte Ubik en clave de comedia...


CON MUCHO ROSTRO...

Para terminar (ahora sí, de verdad), un puñado de películas que, si bien no tienen a Dick por ningún sitio en los créditos, sí que tienen una deuda flagrante con él (ingratos...). Así, a botepronto:

- TRILOGÍA MATRIX: la madre del cordero de la ciencia ficción postmoderna no sólo es un batiburrillo de TODA la ciencia ficción mundial, de las pelis de artes marciales, del ciberpunk más cañero y del manga apocalíptico, sino que agarra de Dick más de una idea/concepto y lo retuerce en beneficio propio. Y puestos a ser conspiranoicos, en Matrix Revolutions, el personaje del Arquitecto (creador nada menos que de la propia Matrix) ¿no es clavadito al propio Philip K. Dick?...

Cameo estelar en Matrix Revolutions

- JOHNNY MNEMONIC: Keanu Reeves, otra vez, el actor oficial del ciberpunk, se pasea por la adaptación de un relato (ciberpunk, por supuesto) de William Gibson, que no es más que una puesta al día de las paranoias conspirativas y corporativas de Dick. Tal cual.

- CÓDIGO 46: Michael Winterbottom ha dirigido dramas sociales, comedias absurdas, semidocumentales, documentales musicales, musicales, un porno musical, un western, adaptaciones de novelas victorianas y alguna belica... puf. Código 46 es su peli de ciencia ficción, y es magnífica. Una suave historia de amor en un futuro próximo con ecos tanto a Blade Runner como a Lost In Traslation y que recoge las semillas conceptuales de clásicos de la literatura de ciencia ficción, desde 1984 hasta, por supuesto, Philip K. Dick y sus cásicos borrados de memoria.

- ABRE LOS OJOS: ¿comor? ¿Amenabar en un post sobre Philip K. Dick? Po zí: el mastuerzo hispano tiene por costumbre fusilar ideas ajenas y nunca reconocerlo. Lo hizo con Los Otros, en un sabroso ejercicio de plagio total a Otra Vuelta De Tuerca, de Henry James y a la Biblia, con sus constantes citas textuales (con ambos ingredientes ya tenía más de medio guión escrito), pero antes ya fusiló a Philip K. Dick, en Abre Los Ojos. ¿A todo el mundo le pareció el colmo de la originalidad esta historia de realidades paralelas, cambios de personalidad y criogenización? En ninguna entrevista, nunca que yo sepa, ha admitido estas "influencias", pero el resto del universo tambien leemos, Alejandrito...

Parkchanwookiano hasta la médula...

Ya lo dijo Ray Bradbury: "los marcianos vienen por oledas", y Asia (sección Corea del Sur, que los del Norte son los malos...) invade Sesión Golfa.




Dos de tres. A falta de que el tristón de Kim Ki-Duk se una a la fiesta, los arriba firmantes se confabulan en un mismo proyecto, parece ser que largamente acariciado: la adaptación de la novela gráfica francesa ‘La Transperceneige’, de Jacques Lob y Jean-Marc Rochette en 1983, una cosa post-apocalíptica que transcurre íntegramente en un tren, último refugio de un grupo de personas que luchan por sobrevivir durante una devastadora glaciación. Dirige Joon-Ho y pone la pasta y coordina el proyecto Chan-Wook a través de su propia productora, Moho Films.

Y hablando de Mr. Park, dos cositas más: tras su memorable "trilogía de la venganza", ya tiene lista su nueva película como director (atención) I´m a cyborg but that´s ok. Una chica es internada en un psiquiátrico, pues cree que es un cyborg destinado a luchar en una guerra post-nuclear. Allí se enamora de otro interno, que opina que es capaz de robar el alma de la gente. Nadie se pone de acuerdo en el género de la criatura: si comedia, drama, ciencia ficción o thriller psicológico. Yo me decanto por sushi existencial con mucho wasabi en tonos pastel. ¿Alguien se imagina un plato más apetecible?...



Pues sí amigos. Desde diciembre está disponible (sólo en los EEUU, por el momento) la edición especial en DVD de esa absoluta maravilla audiovisual del s.XXI denominada Old Boy, con 3 discos, audiocomentarios, secuencias eliminadas y, atención, un diario de rodaje de... 212 minutos! Cuando dejeis de babear mirad aquí.




THE HOST (GWOEMUL) / COREA DEL SUR / 2006
-Director: Joon-ho Bong
-Guionistas: Chul-hyun Baek y Joon-ho Bong
-Productor: Yong-bae Choi
-Música: Byung-woo Lee
-Fotografía: Hyung-ku Kim
-F/X: The Orphanage
-Intérpretes: Kang-ho Song, Hie-bong Byeon, Hae-il Park, Du-na Bae, David Anselmo...




¿Quién no ha visto alguna vez a Gojira (Godzilla para el mundo) pisotear Tokyo? No, el bodrio yanqui no cuenta. Todos lo sabemos: si no hubiese existido King Kong, los japoneses habrían inventado las películas de monstruos gigantes. Ellos fueron los reyes del traje de goma, la maqueta de cartón piedra, las pesadillas mutantes y los tanques de juguete. En los EEUU se obsesionaron con la amenaza soviética y el terror nuclear, y nos obsequiaron a todos con un buen pelotón de hormigas comunistas, abejas comunistas, tarántulas comunistas y comunistas-del-espacio-exterior, todos muy bien alimentados, pero los tiempos cambian. Cuando se percataron de que los cimientos de la civilización, los rascacielos de Tokyo y la 5ª avenida seguían en pie y de que el comunismo se derrumbaba por motu propio, esos entrañables bichos dejaron de dar la lata a los ejércitos del mundo libre. Pasaron los años, llegó la grandiosa década de los 70, y aparecieron los dos grandes monstruos gigantes post-modernos: Tiburón y Alien. Ambos tienen la particularidad de no ser nada selectivos al respecto: les da igual tu afiliación política, te van a comer/babear/mutilar igual. Los monstruos se despolitizan por completo y se convierten en entidades cuasi-abstractas que habitan en las sombras, encarnaciones puras de la depredación que viven tan a gusto en su ecosistema hasta que les toca los genitales el GRAN DEPREDADOR: el ser humano. Eso hasta hoy, más o menos...



Vamos a ser claros: si toda película de monstruos es una peli de héroes, The Host es una grandiosa peli de anti-héroes (y de anti-monstruo, la virgen!). El bueno de Joon-ho se pasa por el arco del triunfo la mayoría de convenciones del género sin dejar de hacer SU película de monstruo gigante. Un tío listo. El bicho se muestra a los 15 minutos (de frente, de lado, de costado, en plano general y el primer plano, TODO), a plena luz mañanera (primaveral, bucólica, nítida, luminosa) en una secuencia que desde ya está en las antologías: esa especie de San Fermines con decenas de coreanos y turistas a la orilla del río perseguidos por una supertrucha con patas quita la respiración. Y después la cosa mejora. El coso anfibio rapta a la chavala. Su familia disfuncional se obstina en rescatarla cuando todo el mundo la da por muerta: el abuelo senil, el padre friki, la hermana olímpica (tiro con arco) y el tío alcoholico. Entonces, poco a poco, la película nos va desvelando al monstruo que (este sí) estaba escondido: la administración política y, digamos, la "versión oficial de los hechos". Y a partir de aquí, lo que era una peli muy divertida se convierte en una peli muy muy divertida... con algo más. Probad a sustituir las palabras "el virus del monstruo" por "armas de destrucción masiva", al científico yanqui (claro, están por todas partes) por algún líder mundial y ya teneis el sabroso pastel alegórico sobre la mesa.


Tengo que reconocerlo ya: aún no he visto Memories Of Murder (la anterior de Joon-ho Bong), pero ya puedo decir que este tío es una bestia audiovisual, que mantiene esa pseudo-poesía tan oriental, esos momentos contemplativos/mágicos que empapan con una facilidad increíble lo más cotidiano (atención a las cámaras lentas, todas geniales, o a la secuencia de la cena...) y que no sé qué coño comen los intérpretes coreanos, pero tienen un nivel sobresaliente, todos sin excepción. Ya lo proclamó Scorsese hace poco a los cuatro vientos: soy fan del cine coreano. Y si lo dice Scorsese...


Entretanto conspiraciones, mentiras mediáticas, carreras, laboratorios, el ejército, vertidos tóxicos, lobotomías forzadas, el cocktail molotov que se me cae de la mano, una niña muy lista, la supertrucha que se resbala con los escalones... delicioso! Todo envuelto con un boogie audiovisual alucinante (¡esas arritmias tan orientales!) y una luminosidad pasmosa. Y la extraña sensación de que, en el fondo, en todo este caos existencial moderno el eco-monstruo sólo pasaba por allí...

PD: atención al enigmático plano final...




CABEZAS:



- LO MEJOR: los brutales cambios de tono: de la calma al histrionismo total, de la comedia absurda al suspense en una misma secuencia...

- LO PEOR: que la hayan vendido como lo que no es, empezando por el trailer

Como administrador vuestro que soy, os debo una explicación, y esa explicación os la voy a dar:

Todos los TRAILERS han desaparecido de Sesión Golfa. Así es. Con la habilidad que me caracteriza, al etiquetar los trailers como "trailers" (quizás debí etiquetarlos como "marebitos"), han sido exterminados, auto-censurados, aniquilados de la faz de la tierra (gracias YouTube!)...



Así que voy a resubirlos todos a la vez, para crear un magma visual tan impactante como caótico.














CIGARETTE BURNS (El Fin del Mundo en 35 mm) / 2006 / EEUU
-Director: John Carpenter
-Guionistas: Drew McWeeny y Scott Swan
-Productores: Ben Browning y Adam Goldworm
-Fotografía: Attila Szalay
-Montaje: Patrick Mcmahon
-Música: Cody Carpenter
-F/X: Lee Wilson
-F/X Maquillaje: KNB EFX Group
-Intérpretes: Norman Reedus, Udo Kier, Gary Hetherington, Christopher Britton...

No suelo empezar con la sinopsis, pero la ocasión lo merece...



Kirby Sweetman, además de tener un nombre molón, administra su pequeña sala de cine donde exhibe películas de culto y serie B de los años 70 y 80, pero el negocio está en bancarrota. Para pagar las cuentas se ve obligado a dedicar parte de su tiempo a otro trabajo: localizar (y adquirir, si es posible) películas bizarras y poco conocidas para tipos con mucha pasta y ganas de gastarla. Un día recibe la llamada del Sr. Ballinger, un millonario coleccionista de películas oscuras y extremas. Por un buen puñado de dólares, Sweetman acepta el reto que le propone: encontrar la única copia existente de una película llamada "Le Fin Absolue Du Monde" (solo el título acojona), cuyo paradero es un misterio. Según cuenta la leyenda urbana, esta cinta causó gran conmoción, ataques de histeria e incluso algunas muertes en un festival de cine a finales de los 70, la primera y última vez que se proyectó en público...


Si esto no ha despertado tu curiosidad, deberías releer el Fotogramas del mes y no Sesión Golfa. Más aún cuando es el regreso del MAESTRO John Carpenter a la dirección tras 5 años. Tampoco suelo comentar televisión, pero resulta que Cigarette Burns es el episodio nº 8 de la 1º temporada de MASTERS OF HORROR, así que, para variar, empecemos por el principio de los tiempos...



Según cuenta Carpenter, todo arranca de una cena mensual que se marcan algunos de los viejos zorros del terror amamantado en los 70 (mayormente). Como notan que el género está degenerando en sus queridos EEUU y ven la botella de vino medio vacía, farfullan sobre la posibilidad de arrejuntarse y hacer algo bueno para el mundo, un reducto de resistencia ante lo comatoso del género hoy en día. Mick Garris se queda con la copla, estudia la idea y convence a los mandamases de la cadena yanqui Showtime/HBO de que deben aflojar la billetera para que este puñado de MAESTROS (sí, estoy siendo redundante, pero el entusiasmo me puede) dejen de estar apolillados y den unas cuantas lecciones a los imberbes que llenan las salas de cine con infumables remakes de delicatessen niponas y de sus propias obras de los 70. Dicho y hecho. En un abrir y serrar de ojos, buscan 13 guiones (todos independientes y autoconclusivos) y se distribuyen las historias entre ellos, pero como los abueletes tienen buen corazón, invitan a algunos jovenzuelos a unirse a la fiesta (como Lucky McKee: hagan el favor de ver su opera prima "May" inmediatamente) y a un director nipón para que engrose sus filas (nada más y nada menos que Takashi Miike, señores). No os voy a dar la paliza con el listado completo de los episodios, pero sólo nombrar a Don Coscarelli ("Phantasm"), Stuart Gordon ("Re-animator"), Tobbe Hopper ("La matanza de Texas"), Darío Argento ("Rojo Oscuro") o John Landis ("Un hombre lobo americano en Londres") debería sobrar para babear como el perro el Paulov ante tan opíparo festín de carne cruda.

El asunto es que la serie, producida en 2005 y emitida en 2006 tiene un moderado éxito de audiencia y, tras cerrar temporada con su episodio 12 (sí, 12 y no 13, ahora os cuento...), deciden dar continuidad a la idea con una 2ª temporada cuyo último episodio se emitió en los EEUU la semana pasada. Aún no la he visto, ya os contaré (Carpenter repite, juas!) ¿Y el episodio nº 13? Bien, pues sencillamente NO fue emitido por la cadena por considerarlo demasiado gráfico y perturbador, aunque enseguida estuvo disponible en DVD y en su edición integra. El responsable regresó a su Tokyo natal con una sonrisa entre los dientes...

Toda esta introducción es únicamente para que sepais que MASTERS OF HORROR (1ª Temporada) es un hito en la televisión del s. XXI, una demostración de potencia audiovisual que abarca todo tipo de historias y géneros fanta-terroríficos, con un nivel medio más que notable y episodios realmente sobresalientes de los que, sin duda alguna, Cigarette Burns es el mejor.

Sincero homenaje al propio cine, sórdida declaración de amor cinéfila, análisis del propio medio, de su poder y de sus procesos artísticos extremos, todo ello envuelto en un absorbente thriller que va derivando poco a poco en una pesadilla meta-linguística con una resolución... que no debe ser contada. Todo en esta película-capítulo gira por y para el séptimo arte, desde todos los puntos de vista: salas de cine cochambrosas, proyeccionistas freaks (Timpson, el colega de Sweetman), público alterado, directores visionarios (Backovic, el maestre de la película maldita), directores de fotografía (el del film perdió... la vista), montadores, actores (el Ángel Profanado proclama: “Nosotros éramos parte de la película, agarrados al negativo como el alma a la carne”), críticos (A.K. Meyers, al borde de la locura, nunca pudo terminar su análisis de la película: "el film de Backovic en ciertas manos es un arma... nosotros confiábamos en los directores. Nos sentamos en la oscuridad desafiándoles a que nos afecten, seguros de que ellos saben que no pueden ir muy lejos. Pero Backovic era un terrorista. Abusó de esa confianza que depositamos en los cineastas. Él no quería herir a las audiencias; quería destruirlas por completo”), los festivales (la película se proyectó en... ¡Sitges!), los archivos, los coleccionistas compulsivos (el propio Bellinger) y, por supuesto, las mil y una referencias que se pueden cazar sobre la propia historia de la cinematografía (desde Nosferatu a Darío Argento, pasando por Dreyer o El Abominable Dr. Phibes...)


Carpenter, ayer por la tarde

Carpenter expone su particular punto de vista sobre el Hollywood actual (extrapolable a cualquier cinematografía cuyas únicas pretensiones son industriales) y lleva su discurso hasta un límite realmente extremo: Backovic, el misterioso director, se presenta como un ser contradictorio y en cierta medida demoníaco, pero también representa la transgresión, la experimentación llevada al límite, la negación de la falsedad y de la complacencia de Hollywood y, sobre todo, la libertad creadora. Y Carpenter, sarcásticamente, está de su lado, a pesar de haber parido una obra considerada por todos como "intrínsecamente destructiva". Resulta curioso cómo en los últimos tiempos el cine está reflexionando sobre sí mismo, se mira las entrañas y lanza, de vez en cuando, alaridos como este (o como el que tienen un poco más abajo en este mismo blog). Una reflexión tan apasionada como entretenida, que te agarra por las solapas y no te suelta (atención: en menos de una hora hay una buena concentración de momentos atroces, algo inaudito en un tipo tan poco explícito como Carpenter) pero tan valida como las que hicieron en su día Alain Resnais, Goddard o Bergman, pero al personal "estilo Carpenter", y todo en 59 minutos.



El ojo que todo lo ve

A todo esto... ¿y a qué viene el título, Cigarette Burns? dejadme que os lo cuente. Timpton, el proyeccionista, colecciona los fotogramas en celuloide donde aparecen esas "quemaduras de cigarrillo", que indicaban el cambio de rollo en la proyección. Las quemaduras anticipan que "algo va a suceder" y, como apostilla más tarde, "sácalo de donde esté y de repente es anarquía". El problema surge cuando, en la vida real, comienzas a ver esas quemaduras...

Dando instrucciones

PD: por fin está disponible toda la 1ª temporada en DVD en España (de la traducción del título Cigarette Burns prefiero no hablar), en ediciones dobles muy cuidadas. Para los más impacientes, Sesión Golfa os invita a entrar aquí...


CABEZAS


-LO MEJOR: el viejo Carpenter, en plena forma

-LO PEOR: la apariencia sado/snuff/verbenera del sanguinario Dalibor





INLAND EMPIRE, 2006, EEUU-Francia-Polonia
Dirección y guión: David Lynch
Producción: Jeremy Alter, David Lynch, Mary Sweeney y Laura Dern
Música: Angelo Badalamenti.
Montaje: Mary Sweeny.
Efectos especiales: Ken Rudell.
Intérpretes: Laura Dern, Jeremy Irons,Harry Dean Stanton,Justin Theroux, Mikhaila Aaseng, Julia Ormond...


... apuf... INLAND EMPIRE... Mi amiga Anneke se tragó un chicle en la sala. kILL Yr Ydols sufrió un conato de fuga mental. Hay que dejar pasar los efectos físicos que provoca el visionado de Inland Empire en el organismo para poder hablar de ella, pero es imposible hablar de Inland Empire usando los términos habituales con los que se suelen comentar las películas. Va a ser que no.

Resulta muy muy difícil verbalizar este paseo inabarcable por el abismo de le mente humana, y mucho más sin una cerveza en la mano. Para empezar, hay que mandar al carajo cualquier intento de "explicar" la película, ni siquiera de "explicar" su argumento. Ya lo dijo el propio Lynch en Mulholland Drive, en una de sus secuencias más bellas: "Suena la música pero no hay orquesta". Exacto. Transcurre la película pero no hay trama (en su sentido convencional) y sin embargo, no es una sucesión de secuencias yuxtapuestas. De hecho, en muchas ocasiones ni siquiera hay secuencias... sólo estructura y devenir de imágenes trenzadas entre sí con "algo" imposible de concretar, algo tan etereo como intenso. Entonces: ¿es Inland Empire pura abstracción? Rotundamente no. A pesar de que, desde luego, es una película fuera de cualquier catalogación posible, Lynch no ha pretendido montar un plomizo mastodonte de video-arte de 3 horas, como algunos gritan por ahí. Hay que reivindicar la esencia cinematográfica de Inland Empire y defender su proyección pública en cines (se la quieren llevar a los museos... ¿por qué?...), esperando que se mantenga por mucho tiempo respirando en las sesiones golfas de las grandes urbes, porque ése es su espacio natural y porque ahí es donde debe sobrevivir.


Sigamos. Pasadas una horas, y con la digestión a medio hacer, hay una palabra sobre la película que destaca sobre todas las demás: LIBERTAD. La película reivindica su propia libertad creativa a gritos, de principio a fin y sin ningún tipo de matices. Libertad por el formato, libertad por la contrucción y libertad por su propio lenguaje. Eso es. Con Inland Empire, Lynch ha logrado depurarse a sí mismo hasta acercarse a la perfección, a SU perfección, porque sin duda Inland Empire es SU película. Este hombre, pasados ya los 60 años, ha logrado parir una especie de "recopilación lynchiana" que, curiosamente, nos lleva a directamente y de cabeza a sus primeras obras, a sus primeros cortos, a sus primeras texturas, pero dándoles una nueva vida y, repito, absoluta libertad. No puedo imaginar ahora mismo una película más joven, más atrevida y más radical que Inland Empire. No puedo comparar Inland Empire con nada que no sea Lynch. Y ahí está el principal (único) problema de la película: si ya saliste huyendo despavorido ante Eraserhead, Lost Highway o Mulholland Drive, mantente a 100 kilómetros de distancia de Inland Empire. Creéme, no es para tí. Si tienes una relación de atracción-repulsión sobre la obra de este hombre, lánzate con los ojos bien abiertos, no te vas a arrepentir. Para los entusiastas seguidores de Lynch no tengo ninguna recomendación... ellos ya saben...


Por supuesto, no es necesario concerse al dedillo la obra de Lynch para disfrutar de este monumento audiovisual, pero cuanto más sepas, mejor lo pasarás, porque la telaraña de referencias (y de cameos) se hace casi infinita, pero mejor lo dejamos para otro día. De hecho, en ocasiones es tan densa la cantidad de información verbal y visual y de sensaciones y/o emociones que provoca (muchas veces contrapuestas) que uno puede acabar agotado tratando de asimilarlas todas. Eso es imposible. Olvidadlo por completo, al menos "durante" la película, para eso ya tendremos el bendito DVD. Incluso el constante peligro de "irse" de la película está ahí, divagando sobre ella mientras se proyecta: yo casi me enredo con el concepto "muñecas rusas", pero afortunadamente regresé a tiempo. Sólo hay una opción posible: dejarse llevar por completo, y Lynch te lleva, vaya si te lleva. Inland Empire, aunque tiene unos 20 minutos de "respiro" hacia su primer tercio (cuando uno piensa: "vaya, pero si es muy sencilla..."), enseguida muestra sus cartas y apartir de ahí... la montaña rusa. Impredecible, desconcertante, terrorífica, deslumbrante, tierna, sádica, suave, sórdida (MUY sórdida), graciosa, trágica, delirante, bella, repugnante, esperanzadora, terrible, pesimista, atractiva, optimista, mágica, hiperrealista, divertida, angustiosa, misteriosa... todo esto es Inland Empire, todo el universo humano encerrado en 3 horas de celuloide.



Me viene a la cabeza otra maravilla: 2001, una odisea del espacio de Kubrick. Si aquella demostró que era posible acercarse a la "última frontera" metafísica (incomprendida en su época, cada vez más lúcida), Inland Empire la sigue para adentrarse en la otra frontera, la más abisal, la más profunda, la que encierra cada ser humano: su imperio más íntimo. Al fin y al cabo, da igual los medios que Lynch haya utilizado, si gran parte de la peli está rodada en video digital con una Sony doméstica, si utiliza todos los recursos audiovisuales existentes (y algunos inventados), si había o no había guión previo, si los actores no entendían nada de lo que estaban rodando (todos estupendos, Laura Dern... sobrenatural), si sabemos que los conejos gigantes son importantes pero no sabemos por qué... si blablabla... lo decisivo es el resultado, y Inland Empire es un ataque frontal al cortex cerebral, al núcleo mismo de los sentimientos humanos y al más profundo placer estético, todo junto en una argamasa magistral que se adelanta años y años a todo lo que se está haciendo ahora. Una grito de independencia y libertad como pocos se ven en una sala de cine. Una experiencia inabarcable.


CABEZAS:


LO MEJOR: sobredosis de emociones en estado puro

LO PEOR: tratar de racionalizar lo que pasa ante tus ojos es un esfuerzo inútil que puede matar la película

Laura y David, maquinando...

PD: sr. kILL Yr Ydols, srta. Anneke, digerido el festín, tienen algo que decir? :)