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WATCHMEN / EEUU / 2008
Dirección:
Zack Snyder.
Guión: David Hayter y Alex Tse; basado en el cómic de Alan Moore y Dave Gibbons
Música: Tyler Bates.
Fotografía:
Larry Fong
Montaje: William Hoy
Diseño de producción: Alex McDowell
Vestuario: Michael Wilkinson
Interpretación: Malin Akerman (Laurie Jupiter/Espectro de Seda II), Billy Crudup (Jon Osterman/Dr. Manhattan), Matthew Goode (Adrian Veidt/Ozymandias), Carla Gugino (Sally Jupiter/Espectro de Seda), Jackie Earle Haley (Walter Kovacs/Rorschach), Jeffrey Dean Morgan (Edward Blake/El Comediante), Patrick Wilson (Dan Dreiberg/Búho Nocturno II).

Nos encontramos en un 1985 alternativo. EEUU ganó en Vietnam. Nixon está a punto de presentarse a su cuarto mandato. Las cabezas nucleares se apuntan mutuamente y amenazan con un Apocalipsis inminente a nivel planetario pero... Superman pasa de salvar el mundo, un Batman jubilado y tripón sufre problemas de erección, el Capitán América promociona el "sueño americano" disolviendo manifestaciones a tiros y asesinando chiquillas embarazadas... algunos superhéroes han muerto víctimas de su propia torpeza, otros están ingresados en psiquiátricos, aparcados en residencias para la tercera edad o agonizan en un hospital de cáncer o cirrosis. Todos, excepto los que ahora trabajan para el gobierno en misiones poco éticas, han sido ilegalizados, y alguien se está encargando de acabar con los que aún siguen en activo. El fin del mundo se acerca, inexorable, mientras las manecillas de un reloj amenzan con marcar las doce y un dios se pasea entre los humanos creyendo ser un hombre... Éste es el mundo de WATCHMEN. Doce capítulos y cuatrocientas catorce páginas para uno de los comic-books (que no novela gráfica) más redondos, complejos e inabarcables de todos los tiempos.


De un tiempo a esta parte tenemos WATCHMEN hasta en la sopa, pero esto funciona así amigos. Me hace mucha gracia comprobar cómo sesudas publicaciones culturales que generalmente ignoran (cuando no desprecian) el mundo de cómic de pronto se lanzan con entusiastas defensas de la obra de Alan Moore y Dave Gibbons: que si "la mejor novela gráfica de la historia" (repito: no es una novela gráfica, es un comic-book, además en un formato clásico), que si "una obra clave de la literatura del s.XX" (tampoco es literatura, es un cómic, carajo), que si "la reinvención total del cómic" (de total nada)... todas ellas tratando de "elevar" o dotar de prestigio a una forma de expresión que, supongo, esos círculos culturetas considerarían desprestigiada, o por contra, que pretende dar la impresión de que el mundo del cómic hasta la publicación de WATCHMEN era un harén de excrementos narrativos. Ello sabrán. Como muchas cosas en esta vida, mi percepción de WATCHMEN pasa por la admiración profunda, y, por descontado, por la subjetividad total, por lo que no voy ahora a desgranar las virtudes de, eso sí, una obra maestra que pienso que no necesita ser reivindicada con esas exageraciones y meadas fuera del tiesto. Simplemente, la teneis disponible en cualquier librería... ahora hablemos de cine.


La idea de una adaptación en celuloide de WATCHMEN no es nada nueva. Desde el mismo momento de su publicación (1986-1987), los jerifaltes del Hollywood compraron los derechos, anonadados por su apabullante intensidad y el preciso engranaje narrativo. Ya desde entonces muchos la consideraron como "inadaptable", tal es el grado de complejidad en la trama, la cantidad de personajes "con subtrama" (yo he contado hasta 14), la experimentación formal y narrativa en algunos tramos (en especial el Capítulo 4, que transcurre en Marte, y en el que distintas lineas temporales separadas por años, presente, pasado y futuro, parecen suceder simultáneamente), la inquietante ambigüedad ética de una historia en la que no queda nada claro quiénes son los buenos y quienes los malos, y la gran pregunta que queda en el aire: "¿Quién crea el mundo?", planteada además por un dios nihilista que llega a la conclusión de que "el Universo es un reloj sin relojero". Toma castaña. Mi adorado Terry Gilliam fue el primero en interesarse por el asunto allá por 1991, algo perfectamente lógico por otra parte, pero su legendaria mala suerte, un presupuesto desorbitado y el poco interés de las majors en Hollywood por él hicieron que el proyecto se fuese al carajo. Una putada, teniendo en cuenta que una adaptación de WATCHMEN podría prescindir de muchas cosas excepto de dos: mucho talento y muchos dólares para poder acometerla con garantías. Todavía se me ponen los pelos como escarpias imaginando qué podría haber hecho el genio creativo de Gilliam combinado con el de Moore y Gibbons, algo que nunca sabremos. La cosa se quedó congelada hasta que en 2005, el prestigioso Paul Greengrass (BLOODY SUNDAY, UNITED 93, la trilogía de BOURNE) desempolvó el proyecto con nuevo ímpetu y muchas caras conocidas en el casting, pero ignoro con qué pretensiones. La cosa quedó de nuevo en nada hasta que Zack Snyder, pletórico tras su apañado y mega exitoso calco en cine del 300 de Frank Miller, decide rescatar el proyecto otra vez, poner condiciones y tirar millas. Sus condiciones, básicamente, son tres, y son innegociables: el núcleo de la peli serán los tres capítulos más complejos del cómic (el funeral del Comediante, el capítulo en Marte con el Dr. Manhattan y el tratamiento psiquiátrico de Rorschach), no habrá ni una sola estrella en el reparto, y el Dr. Manhattan reflexionará sobre la vida y la muerte, pero en pelotas. ¿Adivinais cuál de estas tres directrices generó más problemas? Efectivamente, poder ver un pene azul en pantalla la mitad de metraje fue un duro toma y daca del que Snyder salió vencedor, y que, con la calificación "mayores de 18 años" asumida, permitió lo que esta historia pedía a gritos: dotar a la película de un grado más de sexo y violencia de lo habitual en este género, consumido mayoritariamente por adolescentes.

Las comparaciones son odiosas... pero curiosas
Los diferentes castings de WATCHMEN


Superada la polémica de la picha fluorescente, las otras dos lineas mestras con las que Snyder construye WATCHMEN son perfecto ejemplo del resultado de la película. Personajes por encima de caras conocidas (la Paramount quería como mínimo a Brad Pitt para el Dr. Manhattan, con lo que su miembro habría quedado embutido permanentemente en un tanga, por supuesto) y fidelidad y respeto a la obra original por encima de todo. Snyder no se amilana por nada y decide coger al toro por los cuernos en esta asombrosa película. Tiene que resumir obligatoriamente la trama principal y eliminar subtramas para poder hacer comprensible la historia al gran público que desconoce la obra original (se cepilla la historia del chaval que lee el cómic, otro de los apasionantes juegos metalingüísticos de WATCHMEN, y gran parte de las historias de los Minutemen originales), tiene que construir una película coherente de principio a fin, cerrada en sí misma, y debe ajustarse al presupuesto (unos 100 millones de $, bastante ajustados en este caso) sin perder en ningún momento el norte ni el alma. Un autentico tour de force. ¿Lo logra? Mi respuesta es un contundente sí, al menos en un 80% de la película.

Ahora mismo me resulta difícil imaginar una mejor adaptación de WATCHMEN al cine, la verdad. El guión es una perfecta condensación del original que funciona, vaya si funciona. Sólo hay un cambio sustantivo en la trama, ese que afecta a todo el final y que tiene que ver con la gran conspiración, pero en este caso es un ejemplo de perfecto ensamblaje con el resto de la trama y sus necesidades narrativas que, modificando un punto esencial, es capaz de mantener la coherencia, reforzando incluso los aspectos cinematográficos. Nada de "traición" como he leído por ahí a algún fanático, sino inteligencia y pragmatismo visual. De quitarse el sombrero, amigos. Para todo lo demás, Snyder demuestra una pasión y un respeto casi enfermizo por el cómic, replicando viñetas, planos, secuencias enteras como un aplicado caligrafista, pero sin dar la sensación de "copia estática" (como sí ocurría en 300), sino siempre con un punto de vista cinematográfico y cinético en el ritmo y la puesta en escena. Además, durante los títulos de crédito del comienzo, algo nuevo y que es netamente made in Snyder, otro tour de force, se juega a explicar mediante una increíble sucesión de imágenes "de archivo" (al son de The Times They Are A-Changin´ de Bob Dylan, nada menos) el mundo en el que sucede esta historia, sus precedentes y consecuentes, una apasionante y dilatada zambullida conceptual que logra dos cosas: explicar sin palabras el "universo WATCHMEN" a los neófitos y poder prescindir de alguna de esas subtramas secundarias, que quedan plasmadas en una o dos imágenes cada una. Y de paso nos enteramos por fin de quién mató a Kennedy. Simplemente genial.

¿Y qué pasa con los personajes, en realidad la base sobre la que se sustenta WATCHMEN? Pues de nuevo me vence el entusiasmo y tengo que aplaudir. Caras desconocidas perfectamente acopladas a sus personajes, interpretaciones extraordinarias todas ellas de las que tengo que destacar a dos: Jackie Earle Haley dando vida a Rorschach, simplemente perfecto en su (complicado) papel, y Billy Crudup, que ya será para siempre el Dr. Manhattan, seguramente el personaje más complejo, enigmático y extraño de toda la obra, y por descontado el único que disfruta de algún superpoder, que en este caso son todos los poderes imaginables. Un casting que funciona como un todo cohesionado hasta en los personajes más episódicos (pienso en Moloch, por ejemplo), pero que lamentablemente tiene un punto negro muy feo que desequilibra la balanza, que no es otro que Matthew Goode y su Ozymandias. Ojo, no digo que sea una mala interpretación, sino que este personaje (sólo este) parte de una base érronea en la película, unido a un error de casting de bulto. Ni Matthew Goode da el físico apropiado ni el personaje está bien explicado. Si ya en el cómic Ozymandias era el más delicado por su tendencia al ridículo más espantoso (un multimillonario hecho a sí mismo, megalómano y egocéntrico, al que se considera "el hombre más inteligente del mundo", admirador de Alejandro Magno al que imita en su atuendo, recluído en una mansión en la Antártida con su lince modificado genéticamente y tres sirvientes vietnamitas...), en la película no funciona como debiera, el bueno de Goode se emperra en interpretarlo como un villano "a lo James Bond" y la cosa queda diluída y algo amorfa. Una cagada considerable que empaña el resultado final, un error mayúsculo que, además, pivota en el mismo nucleo narrativo de la trama.

Parafraseando al propio cómic, "nada acaba jamás"... He leído, como era de esperar, que WATCHMEN tendrá su "versión extendida" en DVD, en la que se incluirá el episodio del meta-cómic y todo lo que quedó en el suelo de la sala de montaje, hasta alcanzar casi las cuatro horas. A la espera de esta edición definitiva, me quedo con el agradable sabor de boca de esta versión para salas, una especie de pequeño milagro inesperado que tiene entidad por sí mismo y que, como mínimo, debería hacer que muchos corriesen a por un ejemplar del WATCHMEN impreso. Si tú no lo has hecho, ya estás tardando.


- Lo mejor: sigue siendo WATCHMEN
- Lo peor: Ozymandias



CABEZAS

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