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KILLING THEM SOFTLY / EEUU / 2012
Como un directo en plena jeta, sin avisar: la sangre brota de la nariz rota, zumbido en el cráneo. El mensaje queda claro. Corte a negro. Chúpate esa. Así se siente uno cuando Jackie/Brad Pitt pronuncia la última, lapidaria frase de esta película. Coda demoledora para el thriller más potente de 2012, una las que se me escaparon y que, por descontado, hubiese entrado en LO MEJOR con los ojos cerrados. KILLING THEM SOFTLY desconcierta en su arranque exageradamente discursivo (hablan y hablan y hablan...) y en su ralentizado ritmo, que parece ir a la contra de lo que se presupone en un thriller de acción, todo ribeteado por la constante y agobiante presencia en off de discursos presidenciales en radios y televisores, a los que los personajes nunca hacen el menor caso, enfrascados en sus turbios asuntos. Este planteamiento, que podría hacer desistir a más de uno, resulta coherente con el desarrollo de una historia que, al contrario del canon, se va simplificando según avanza hasta resultar transparente en su nihilismo y crudeza, sin perder en ningún momento una especie de distanciamiento irónico que podría hacer de KILLING THEM SOFTLY también una (negra) comedia. Como si Scorsese, Tarantino y los Coen se hubiesen reencarnado en la cámara de un poeta, pues lírica a lo bruto es lo que Andrew Dominik es capaz de destilar en cada secuencia, rodeado por el mejor trabajo coral de todo un reparto en años, sin excepciones (atención especialmente a los dos careos entre Brad Pitt y James Gandolfini... ¡uf!). Por si alguien lo dudaba, la confirmación tras la hermosísima (e infravalorada) EL ASESINATO DE JESSE JAMES POR EL COBARDE ROBERT FORD de que sí, el australiano Dominik es uno de los autores más brillantes que pululan por ahí fuera, un tipo que sería capaz de rodar un prospecto de aspirinas y dejarte boquiabierto. Y también la prueba palmaria de que los yanquis serán muchas cosas, pero también los más autocríticos y descarnados con sus propios asuntos (la peli está producida por Brad Pitt), aquí con una virulencia, inteligencia y mal café que la entronca con ese vibrante cine social norteamericano de los gloriosos años 70. Ya podíamos quitarnos prejuicios por aquí al respecto, imitarlos un poco y llamar a las cosas por su (doloroso) nombre, más allá de inanes posturas buenrollistas. Neo-noir cínico en superficie, cine político-social en esencia, del aquí y el ahora, KILLING ME SOFTLY es un jodido puñetazo en la jeta y, sobra decirlo, una de las imprescindibles que no merece el ninguneo. A rescatar inmediatamente. Es una orden. 

- Lo mejor: la tremenda potencia en todos los aspectos de este peliculón, una bomba que implosiona desde dentro

- Lo peor: que el esfuerzo (y desconcierto) inicial te haga desistir o perder el interés, o que simplemente te apetezca una de macarras y tiroteos

  CABEZAS




2 vituperios:

Alexcore dijo...

Yo no podría haberlo dicho mejor, nada aquí es sobrante, todo es primario y brutal, pero también delicioso y de una factura impecable, esa manera de jugar tan bien con las dos vertientes hace de él un director único en su especie.

Karba dijo...

Peliculona de pe a pa, y usted me la recordó cuando se me había olvidado que existía, je. Un saludo!