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 SCOTT PILGRIM VS THE WORLD / EEUU / 2010
¡Al fin, pardiez! Ya estaba tardando en meterme entre pecho y espalda la adaptación de los famosos cómics de Brian O´Malley que tan variada (y polarizada) ristra de comentarios ha provocado. Los originales sólo los conozco de pasada, con ese estilo tan manga-naif, asunto que en breve solucionaré con una hábil incursión en la biblioteca de mi hermana. Dicho esto, no hay problema para los no iniciados como yo: la película habla por sí misma. Y más que hablar, atruena con una explosión de color y decibelios descontrolados. SCOTT PILGRIM VS THE WORLD es una de esas que sólo exigen una cosa del espectador: entrar en el juego. Si a los 5 minutos no estás pasándolo muy bien, mejor busca otra cosa que echarte a las retinas. Porque la última película de Edgar Wright (tipo que lleva trayectoria marciana y de culto, ya) es completamente sincera en su planteamiento y resultados, una vibrante muestra de nuestros tiempos audiovisuales que no se corta ni un pelo a la hora de aunar estilos, influencias y hasta plataformas y medios. Comedia romántica juvenil + videoclip + cómic + videojuegos, pero tomando de cada uno lo que enriquece y complementa a los restantes, que no es poca cosa, sin rechinar y creando un todo cohesionado, coherente y, lo más importante, entrañable y disfrutable al 100% por (casi) cualquier tipo de público ávido de dejarse deslumbrar con un entretenimiento de primer nivel y moderada cantidad de frikismo en sangre. Pero la palabra clave es CARISMA. SCOTT PILGRIM mola mucho, amiguetes. Es una peli que derrocha carisma por los cuatro costados, tan referencial como, ¡oh milagro!, novedosa por sí misma. Un torrente narrativo de ritmo impecable (pero nunca confuso), que hace diabluras con los resortes del montaje (atención a la superposición de secuencias mediantes elipsis a machete) y maneja cual prestidigitador todo lo que cualquier chaval crecido en los 80 con unas mínimas inquietudes culturales ha mamado en su adolescencia, y a mucha honra. Reivindicación autoconsciente de lo indie-pop con cierto ramalazo punki, mucha energía desatada y buen rollo sin ñoñerías, con su punto justo de cinismo postmoderno y mucha, mucha diversión, cuyo único punto débil quizás sea la desopilante acumulación de peleas a lo "Mortal Combat" en su recta final, en el fondo un pequeño pasote perdonable porque, para mi sorpresa, la película de Edgar Wright me ha dejado poso y permanece en mis neuronas vivamente mucho después de su enajenante visionado. Dentro de su muy delirante argumento (que no hay que desvelar a los neófitos), los personajes funcionan y quedan en la memoria (lo de Michael Cera es... puro carisma), fruto del trabajo bien hecho a todos los niveles y de una tremenda capacidad para empatizar con ellos y ellas. Mucho más de lo que podría esperar. Genial. Y mi hermana, que se ha devorado todos los cómics, está encantada. Segunda parte ya.


- Lo mejor: no hay otra igual (por el momento)

- Lo peor: ¿por qué la han ninguneado así?

  CABEZAS



2 vituperios:

kILL_Yr_Ydols dijo...

We are... SEX BOB-OMB!!!!!

Karba dijo...

Yeeeeeeeeeeeah!