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MAN OF STEEL / EEUU / 2013
Confieso que Superman es, probablemente, el superhéroe que menos me interesa de todo el panteón de divinidades con superpoderes y mallas. Aunque el (ya clásico) film homónimo de Richard Donner es una sólida película de aventuras un tanto kitsch y SUPERMAN 2 mantiene el tipo, el personaje en sí siempre me ha parecido unidimensional y con muy poco donde rascar. Tras un reboot fallido hace unos años (SUPERMAN RETURNS) que trataba de ser demasiado fiel al original, llega su turno para la que, decían, iba a ser la versión definitiva, actual y postmodernizada del personaje. A los mandos, dos (supuestos) pesos pesados de la industria que (suponíamos) garantizaban que el proyecto llegase a buen puerto: Christopher Nolan en la producción y habiendo escrito el argumento, y Zack Snyder tras la cámara. La apuesta renovadora se ha basado en:

1. Más oscuridad, por favor. El color y el brillo desaparece de la película, como mandan los cánones de la moda actual. Para que el film gane en peso dramático (digo yo), los colores se desaturan (incluso en el traje) y todo tiene una apariencia entre ocre y de día nublado. Como cualquier peli de Nolan, en resumen.

2. Eliminar los detalles más inocentes. El gracioso flequillo folclórico de Superman desaparece, al igual que los famosos calzoncillos por encima de los pantalones. Con ello, se borra de un plumazo cualquier atisbo de sentido del humor, ni que decir que los momentos de comedia (tan divertidos en la peli de Donner) brillan por su ausencia.

3. Estructura de flashback. Para que la narración parezca más compleja y adulta, toda la infancia/adolescencia de Clark se cuenta a través de intermitentes saltos hacia atrás en el tiempo. Igual que en BATMAN BEGINS.

4. Naves espaciales a cascoporro. Pues sí, Krypton se abarrota de combates, lasers y explosiones, y por si eso fuese poco, Zod manda su flotilla a la Tierra en plan V.

5. Rollo mesiánico. Jor-El le comenta a su hijo que será "un Dios entre los hombres". Poco después nos enteramos de que Clark tiene 33 años. Se "anuncia" a la Humanidad bajando de los cielos y se deja capturar (se sacrifica) por la Humanidad, porque la Humanidad no le entiende. Hacia el final, por si no había quedado claro, Jesucristo Supersteel baja de los cielos de nuevo, pero esta vez con los brazos en cruz...

6. Torturado e incomprendido. El bueno de Clark se pasa media película mirando al infinito, angustiado por su identidad y por su destino y leyendo a Platón con diez años (lo juro).

7. Louis Lane conoce la identidad secreta de Superman desde el minuto uno...


Lamentablemente, nada de todo esto funciona con un mínimo de impacto o coherencia. La película es un batiburrillo de secuencias inconexas entre sí (los flashbacks son de una torpeza notable, confusos y que lastran la trama principal) con la única intención de epatar al espectador. Sí, claro, MAN OF STEEL es espectacular, pero poco más. El cansancio de enlazar una secuencia abrumadora tras otra juega todo el rato en su contra, y llegados al climax final ya estamos hasta los belfos de explosiones nucleares y destrucciones masivas varias. Snyder no es capaz de contrarrestar la cargante grandilocuencia constante del guión y simplemente cumple su labor como un mercenario. Krypton parece un descarte de media hora de la nueva trilogía de STAR WARS. La ausencia de humor incide aún más en este tono sombrío y (falsamente) reflexivo hasta el punto que sus dos horas y media largas acaban pesando como una losa entre fuegos artificiales y mucho, mucho ruido. El reparto al completo se limita a cumplir. Si el error más gordo es la propia Louis Lane (tanto de casting como de concepto del personaje), Henry Cavill está bastante correcto con su distante interpretación del alienígena, aunque se le nota algo encorsetado (insisto, por el erróneo tono grandilocuente). Y los demás... pues pasaban por allí a la espera de cobrar el cheque, sobre todo un insípido Rusell Crowe en una de las peores interpretaciones de su carrera. Ni siquiera un sobreactuado Michael Shannon destaca dentro de esta película amorfa y sin alma. Resumiendo: MAN OF STEEL es una película fallida desde cualquier punto de vista, atronadora, excesiva y mal planteada. Otra más de las grandes decepciones de los blockbusters de este verano, y ya van unas cuantas... De usar, bostezar y tirar.

- Lo mejor: algunos destellos de talento aislados, como los minutos finales en los que se enlaza un flashback infantil (el único mínimamente emotivo, jugando entre la ropa tendida), y la "aparición" de Clark Kent en la redacción del Daily Planet, justo donde nos hubiese gustado verle desde el principio

- Lo peor: el absurdo concepto general de la película y la propia visión del personaje, que resulta chirriante y artificiosa, lo que lastra al film de principio a fin. Y el abuso sin misericordia de Metrópolis siendo destruida una y otra vez, una y otra vez...

  CABEZAS





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