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Pues sí, me acabo de agenciar por casualidad un editor de templates para blogger y voy a probar cosas, a ver qué pasa... Pánico me da acabar por error con Sesión Golfa, o ponerle de fondo un rosa chicle o una sintonía de los Jonas Brothers, pero hay que arriesgarse, así que mientras los experimentos duren, no habrá actualizaciones. Es más que posible que regrese exactamente con la misma cara y el rabo entre las piernas, pero dejo constancia de que si no doy señales de vida en unos días, ya podeis empezar a pensar que el blog ha acabado con su creador y ahora corretea con otra cara por estas bandas anchas del señor...

THE FOURTH KIND / EEUU / 2009
Curiosa película: recién estrenada por estos lares a bombo y platillo (cuando yo hubiese jurado que iría directamente a DVD, es que no doy una), LA CUARTA FASE es como uno de esos espectáculos de barraca de feria de hace más de un siglo que, mediante una trola bien trabajada, buena publicidad y unos cuantos juegos de manos, engañaban al respetable desde sus carromatos hasta hacerle saltar de pavor. Lo único que han cambiado son los medios, claro está: la película de Olatunde Osunsanmi (sólo por este nombre se ha ganado una cabeza) tira de todos los recursos propios del audiovisual del s.XXI para acojonar al personal, y ganarse sus buenos $$. Y vaya si lo logra. Diseñada especificamente para la generación Youtube y alrededores, y con el falsario epígrafe de "basado en hechos reales documentados", tenemos una vuelta de tuerca al clásico ufológico de las abducciones bajo el prisma de un semi-falso documental que combina (supuestas) filmaciones reales de sesiones de hipnosis regresiva con las declaraciones de una (supuesta) psicóloga bastante deteriorada y unas (supuestas) grabaciones en audio que son un escándalo de decibelios, todo ello mezclado con dramatizaciones de dichas sesiones y una pizca de telefilm de sobremesa. El engranaje narrativo, curioso cuanto menos, consigue enhebrar todo este material audiovisual con formas "multitarea", dividiendo la pantalla, superponiendo textos o incluso solapando acciones ("reales" y ficticias), en un maremagnum que no da tregua ni respiro. Sin embargo, aunque la película apesta a cabriola de marketing desde sus primeros minutos, y hay algunos detalles que incluso parecen mofarse de ello (Milla Jovovich se parece a la "supuesta" doctora real como un huevo a una castaña, los fragmentos del doctor experto en lenguas muertas parecen sacados de Indiana Jones IV), LA CUARTA FASE, como artefacto pensado para inquietar, funciona a las mil maravillas, y consigue su objetivo con creces, utilizando a destajo mucho más la sugerencia que lo explícito: la mitad del metraje en video casero son interferencias, pero lo que se intuye acojona de verdad; las grabaciones de audio suenan a TDK machacada, pero lo que se deja escuchar pone los pelos de punta, y al fin y al cabo eso es lo que cuenta. ¿Reivindicación de lo efímero del soporte analógico en tiempos digitales? La cosa llega a su paroxismo total cuando, entre gritos, reverberaciones e interferencias, la trama da un sutil giro para entrar en terrenos casi teológicos, un quiebro arriesgado que hace que la película alcance bruscamente otro nivel. Efectista y efectiva, rápida e inquietante, con un gran trabajo de montaje y una inusual y esforzada Milla Jovovich que no pega ni un solo salto ni dispara una sola bala (lo siento, tengo debilidad por ella), contiene un par de secuencias que, seguro, ya figuran en una hipotética antología de este nuevo y tramposo cine-multimedia. Todo es mentira, pero el cuento ha sido acongojante. Recomendada pues.

- Lo mejor: la sesión a la que se somete la propia doctora, aterradora, y el giro totalmente lovecraftiano que viene a continuación, arrojando a los espectadores a los abismos conceptuales del terror cósmico

- Lo peor: los intermitentes arrebatos telefilmeros de algunas dramatizaciones

 CABEZAS


 LES REVENANTS / Francia / 2004
Una mañana cualquiera, setenta y dos millones de personas muertas reaparecen sin más, deambulando por las calles de sus pueblos y ciudades. Este es el punto de partida de la propuesta de Robin Campillo, pero no, LES REVENANTS no es para nada una película de terror. No es un thriller. Tampoco es una comedia. Ni siquiera es una película de zombies, al menos en el sentido estricto. Campillo toma la tangente y nos presenta a unos "resucitados" con muy buen aspecto, lozanos y sanotes, más pacíficos que una ameba coja, y con capacidad para comunicarse. Los muertos recientes han vuelto y no parecen querer cerebros frescos sino reencontrase con sus vidas, con sus seres queridos y sus trabajos, reinsertarse en la sociedad otra vez. En el aparato del estado, lógicamente, saltan las alarmas: ¿cómo lo hacemos? ¿cómo se gestiona que, de pronto, millones de personas regresen para retornar a sus quehaceres? ¿cómo se encaja eso a un nivel operativo? De lo general a lo particular, la película retrata también el impacto (que tampoco parece mucho) de los familiares que ven cómo sus muertos vuelven a llamar a la puerta. En general, parece que todo el mundo se lo toma bastante bien. Con una flema más británica que francesa, sobre todo por la furia gala de estos tiempos, y un pie puesto en el existencialismo y otro en el ronquido, el bueno de Campillo da muchas vueltas al asunto sin llegar a ninguna parte y filma muchos rostros inexpresivos una y otra vez, mientras vamos descubriendo que los resucitados sufren una especie de afasia que raya el autismo, que las ideas y las imágenes les dan vueltas en el vacío que son sus cabezas, y que lo que quieren de verdad es largarse otra vez... Un arranque prometedor y algunos hallazgos interesantes que, no obstante, no logran entusiasmar en ningun momento, pues parece que todo el equipo no tiene muy claro cual es el objetivo de esta historia. Drama psicológico de tintes filosóficos o simple fábula fantástica a ritmo cansino, vosotros teneis la palabra. Interesante y original, pero más fría que un témpano.

- Lo mejor: su estimulante punto de partida

- Lo peor: Robin Campillo también sufre afasia

CABEZAS



 MUTANTS / Francia / 2009
¡Más mutantes, es la guerra! Servidor lleva un tiempo anunciando la agonía de la nueva ola de terror francés, prácticamente desde MARTYRS. Afortunadamente, hace muy poco llegó a mis manos MUTANTS, de David Morlet, y me ha hecho recapacitar: a veces me paso de agorero. MUTANTS no hace sino confirmar el gran estado de forma de nuestros vecinos, que poco a poco van ampliando horizontes temáticos y abrazando otros aromas más fantásticos, pero sin abandonar la crudeza, impacto y elaboración formal de sus imágenes, por no hablar de las irreductibles heroínas francesas, marca de la casa. MUTANTS  es otra excelente película que añadir a la lista de grandes hallazgos galos, variante esta vez "masiva infección", aunque los límites son cada vez más imprecisos (estos "zombis" no han de morir para existir), por lo que el término al que alude el título es mucho más exacto. No obstante, MUTANTS es una película de zombies postmoderna en el fondo y en la forma, y recurre a los mecanismo genéricos sin rubor (reducido grupo en lugar aislado sitiado por infectados) pero, y es un pero muy importante, se añade un plus sorprendente: una intensa historia de amor... prohibida, por decirlo de alguna manera. Quizás sea éste el punto más conflictivo de la película, a la vez que el más sabroso, sin duda: siguiendo los pasos de LA MOSCA de David Cronenberg, la minuciosa y progresiva degeneración física y metal del ser amado y la determinación de su pareja por mantenerlo a su lado a la vez que lucha por su propia supervivencia (recordemos: el hombre es un lobo para el hombre) puede resultar del todo irracional para la platea, un amour fou extremo que logra sin embargo elevar las cotas de incomodo (pero también de humanidad) muy por encima de cualquier película de su género al uso. Perfectamente engarzada con la trama principal, un guión sólido que siempre va al grano con un ritmo narrativo soberbio, como he comentado la factura formal de la película es, además, bien hermosa: invernal, de tonos acerados y fríos solo rotos por la violencia de la carne, alejada de los apocalipsis urbanos más arquetípicos, y con unas interpretaciones, en especial de la protagonista, que suman desazón existencial a una película intensa y vibrante, muy triste en el fondo, pero también con un arrebato final de esperanza. Magnífica.

- Lo mejor: vertebrar una película de zombies sobre un amor imposible sin que la cosa chirríe

- Lo peor: las concesiones a la galería del personaje del guerrillero cabrón, visto mil veces


CABEZAS



 MUTANT CHRONICLES / EEUU / 2009
Despues de la delicatessen oriental, el hamburguesote grasiento. Si es que no aprendo. Veo a mi querido Ron Perlman y a John Malkovich en el poster, en plan ciencia ficción machota, con título cachondón, y me tiro de cabeza. Bien, pues LAS CRÓNICAS MUTANTES es un bodrio sin paliativos dirigido (es un decir) por un tal Simon Hunter (nombre que apesta a pseudónimo) que se esfuerza por todos los medios en dotar a la película de una apariencia horrenda. Fruto de una mala digestión de SKY CAPTAIN, 300 y cualquier rollo retro-futurista a la última moda, rodada con pantalla verde en un 90%, la película logra un look infame en su integración digital del entorno y efectos con los actores, un resultado feo y artificial, puramente sintético sin un ápice de carnalidad, que hace que nunca te metas en la película, más propia para la intro de un videojuego de segunda. Por supuesto, el guión es tan esquemático que da risa, taladrado por agujeros argumentales sin sentido, y las interpretaciones, acordes con el conjunto, son lamentables. Ni los tres minutos del gran Malkovich, con perenne expresión de estar esperando el cheque, ni el rutinario trabajo de Ron Perlman ni la peripatética actuación del simpático Thomas Jane (que cuando se pone es muy resultón), cada vez más parecido a Christopher Lambert, logran levantar el ánimo ni un minuto. Un desastre total sólo disfrutable en una de esas tardes que uno tiene muy baja la guardia, o atiborrado de estupefacientes. Que peli tan fea, carajo. Gran zurullo.

- Lo mejor: que en el fondo recuerda a una serie Z de esas que nos tragábamos antaño, pero sin gracia

- Lo peor: que alguien te la encasquete a traición

CABEZAS




THIRST / COREA DEL SUR / 2009  
Dirección: Park Chan-wook
Producción: Park Chan-wood y Ahn Soo-hyun
Música: Cho Young-wuk
Fotografía:
Chung Chung-hoon
Montaje: Kim Sang-bum y Kim Jae-bum
Diseño de producción: Ryu Seong-hie
Vestuario: Cho Sang-kyung

Interpretación: Song Kang-ho (Sang-hyun), Kim Ok-vin (Tae-ju), Kim Hae-sook (Mrs. Ra), Shin Ha-kyun (Kang-woo), Park In-hwan (cura), Oh Dal-soo (Young-du), Song Young-chang (Seung-dae), Mercedes Canral (Evelyn)

Recuerdo vivamente mi encontronazo con el cine de Park Chan-Wook. Fue de la mano de OLD BOY y de mi colega Emil, en pantalla grande. La borrachera de sensaciones con la que salí fue tal que necesité unas cuantas birras y minutos de conversación para volver a la realidad. Supuso una revelación brutal: una pulsión sobrenatural que me hizo creer por unos minutos que este director coreano había descubierto el cine, que él se lo había inventado, que sus recursos y mecanismos se proyectaban en una pantalla por vez primera, tal era la descomunal fuerza de sus imágenes. El deslumbramiento (y ese pensamiento tan pasional) poco a poco se fue mesurando, pero la sensación siguió (sigue) ahí. Hablando claro, el cine de Park Chan-Wook es un tipo de cine que me pone cachondo, que excita mis neuronas, ganglios, vísceras y terminaciones nerviosas. Así pues, esta reseña va especialmente dedicada a Emil, hermano en tantas andanzas.



Como bien sabreis, THRIST supone la irrupción del coreano en el cine de terror, concretamente en una de sus más célebres y codificadas variantes: los vampiros. Sin embargo, y como era de esperar, la personal visión del género (del mundo) de Park Chan-Wook se lleva por delante como una apisonadora cualquier atisbo de complacencia con la mitología del chupasangres y evita transitar demasiado por los terrenos comunes. No, THIRST no es una película de terror, es la arrebatada y pasional historia de amor entre un sacerdote católico que reniega de su fe (y de su celibato, mayormente) y una muchacha traumada cuya existencia es poco menos que un purgatorio sin esperanza. Un melodrama a tres bandas con un pie en el costumbrismo y otro en la magia, con un hálito poético que, como es menester en el cine de este portento, bascula todo el rato entre la reflexión y el sarcasmo, entre el silencio y el estruendo, entre la agitación y la meditación, entre lo carnal y lo espiritual... con violentos arrebatos sangrientos, por supuesto.



Sin embargo, el bueno de Wook tampoco juega a la desmitificación del no-muerto per se, más bien utiliza lo que todo espectador sabe acerca del chupasangres para llevarlo a su terreno. De cadencia lenta y casi musical, la primera parte de la película (es un film con muchos tramos) se toma su tiempo en plasmar la "infección" y elude mostrar el icono por excelencia del género: los colmillos. No amigos, los vampiros de THIRST no tienen colmillos, pero el acto mismo del mordisco, sustancial en la existencia del vampiro, vuelve a ser algo entre erótico y brutal, con una carga sexual que no se veía en pantalla desde los míticos tiempos de Christopher Lee y la Hammer (aquello sí que eran auténticas penetraciones, yeah). Es la transformación del protagonista, no por casualidad un "hombre de fé", lo que vertebra en realidad toda la película: el despertar de los sentidos es lo que da sentido a la existencia, por encima de todas las cosas, y la parsimonia y dedicación con la que Park Chan-Wook rueda los dos primeros encuentros sexuales de la pareja dan buena cuenta de ello, una verdadera preciosidad.


Como no podía ser menos, la película no se queda aquí. Superados los dos primeros tramos de "transformación" y "pasión", la película da un giro en el que se introducen dos nuevos elementos que van a conducirla, literalmente, hasta el abismo: la completa conversión de la amante por un lado, y el resultante crimen pasional por otro, que libera a la chavala de sus cadenas de un modo brutal, y que además sirve al director para juguetear un poco con el tercer elemento en discordia de la película, el sentimiento de culpa, siguiendo un poco el modelo de CRIMEN Y CASTIGO, aunque las "apariciones" del difunto, en este caso, resultan descacharrantes del todo, dentro de un contexto costumbrista-pop digno de Pedro Almodóvar, cuando Almodóvar sabía desparramar (o rozando a John Waters, si preferís). Finalmente (y quizás no quieras leerlo si no la has visto), todo termina con una de esas largas secuencias minimalistas tan geniales de coreano que se mueven entre la tragedia y la comedia, dos personajes, un coche, un acantilado y un único final posible, hermoso final pero que, y esto es un punto flaco, ya hemos visto unas cuantas veces en el cine de vampiros, en BLADE 2 o 30 DÍAS DE OSCURIDAD, por ejemplo. Así pues, THIRST es una película-río de esas en las que hay que sumergirse sin condiciones y cuyos meandros y torrencial caudal sensorial pueden desorientar a más de uno, pero que, sin duda, confirma que Park Chan-Wook es una de las voces más personales del cine mundial, y que, sin ser una película redonda o magistral (como lo es OLD BOY), es una experiencia única, hermosa y apasionada. Una película de Park Chan-Wook, y por lo tanto, imprescindible.

- Lo mejor: la tremenda sensualidad y pasión que desparrama la película

- Lo peor: tantos cambios de tono y giros en la historia pueden marear al más experto

CABEZAS




Seguimos para bingo. Os propongo ahora otras cuantas destacadas. Comenzamos con 4 que HAY QUE VER (por diversas razones), otras 4 que considero pequeñas DELICATESSEN personales, para terminar por los GRANDES FIASCOS del año y las que se quedaron en el tintero.

4 QUE HAY QUE VER


No podía faltar aquí mi contradicción del año, esa peli que amo y odio por igual, pero que no puedo dejar de recomendar a cualquiera con un mínimo de sensibidad, paciencia y curiosidad. Lars Von Trier nos la vuelve a meter doblada en esta especie de delirante sesión de hipnosis misógina audiovisual. Hay que verla.


Pues sí, encajo aquí la de Tarantino porque ni me ha parecido digna de figurar entre las 10 IMPRESCINDIBLES ni la considero para nada un fracaso. Irregular, extraña, larga... pero con destellos de genio que no se pueden dejar pasar de ninguna manera.


Probablemente el thriller más original y absorbente del año, que juega con multitud de referencias (terror vertiente psycho-killer, ciencia-ficción conceptual, drama psicológico) para acabar rubricando una película enrevesada y sorprendente, pero tremendamente sólida y coherente. Para no perdérsela.


Minimalista pesadilla polanskiana a vueltas con los infantes malditos y una arisca y nada complaciente visión de la maternidad. Ecos de Cronenberg y toques lynchianos redondean una muy inquietante película, bastante alejada de los cánones habituales del género.


4 DELICATESSEN


PONTYPOOL
Si os digo que es la peli de zombis (sin zombis) más original que he visto en años me quedo corto. Cuatro actores y un sólo decorado (una emisora de radio) son suficientes para una película sorprendente de principio a fin, plena en humor negro y sarcasmo, con destellos de puro genio en los diálogos y una idea central sensacional.

Puro ejercicio de nostalgia cinéfila con un empaque visual sobresaliente, ideal para todos aquellos que añoramos el cine de género que mamamos en nuestra infancia, y ya sabeis de qué hablo: los clásicos de los 80. Una absoluta delicia, cuyo único punto negro es su brevísima duración.
Gamberrada sangrienta con demencial argumento digno de la más casposa serie Z. Hay que aguantar media hora de pesadez para después agarrarse al sillón y disfrutar como un descerebrado del despiporrante festival de gore y risas continuas que esta producción noruega nos regala a ritmo de cartoon salvaje. Impagable.


PAGAFANTAS
Deliciosa comedia romántica ideal para los que huímos como la peste de las comedias románticas: fresca, divertida, original y bastante marciana a ratos (atención a la tía paralítica y al final), probablemente el mejor debut español del año, una comedia modélica con un timing y un sentido del gag trazado con tiralineas.


3 FIASCOS


TERMINATOR SALVATION
El tipo ese, McG, hunde en la mediocridad total la hasta ahora notable saga cibernética, en una película sin alma y sin emoción (pero con mucho estruendo) y cuyos mejores momentos son, precisamente, los que hacen alusión a las dos primeras entregas. Lamentablemente, muy del montón.


VICKY, CRISTINA, BARCELONA
¿Es de este año? ¿Es del pasado? No estoy seguro, pero el patinazo del viejo Woody es tan completo que cuesta creeerlo. Publirreportaje intragable tan falso como pedante, una irritante actualización fashion de las viejas pelis del landismo en la que el macho español se pasa por la piedra a las turistas, pero sin gracia, ritmo ni nada de nada destacable.


GIALLO
Que Giallo sea un fiasco no debería ser ni una novedad, teniendo en cuenta el pésimo momento creativo que atraviesa Dario Argento. Aún así, y siendo Giallo una película fallida en casi todo, no pierdo la esperanza en que el maestro italiano se recupere y dé el do de pecho proximamente...


SE QUEDARON EN EL TINTERO...

- REC 2: lo sé, merezco la condenación eterna, pero entre unas cosas y otras la dejé pasar. Aquí tengo la fusta preparada. No tengo perdón.

- MOON: otra que tal baila. Adoro la ciencia-ficción, y si es en plan duro mejor, así que esto es un error, gravísimo. Caerá en breve, espero.

- LOS LÍMITES DEL CONTROL: otra de las obligatorias que por diversas razones aún no he catado. Pinta bien, Jarmusch acierta más o menos, pero siemrpe interesa.

- SI LA COSA FUNCIONA: tras la arriba reseñada, mi cabreo con Allen ha sido tal que no he corrido a ver su última obra, como viene siendo habitual, pero me la recomiendan por activa y por pasiva.

Por supuesto, espero esas recomendaciones vuestras para rescatar esas joyitas que se me han podido pasar y cerrar así un año de buen cine que nos ha deparado más de una sorpresa. Seguiremos informando.

Bueno amigos, pues aquí va mi particular resumen de lo que nos ha dejado este año 2009 en cuanto a cine, y es que tras ver los fabulosos listados que Alexcore, Magli e ivanxgrindx09 han hecho respecto a la buena música, se me han puesto los dientes muy largos. No obstante, como ya sabeis en este cementerio de imágenes las cosas no llevan precisamente mucho orden, así que no espereis una lista como tal (lo he intentado: soy incapaz) y tampoco las películas posicionadas en un ranking. He decidido destacarlas y agruparlas como me ha parecido bajo algunos epígrafes, pero sin la intención de ordenarlas. Por otra parte, este año ha sido definitivo (al menos para un servidor) en lo que respecta a las nuevas plataformas de difusión: sólo una parte de lo que vais a ver se ha estrenado en pantalla grande en este bendito país. Ya conoceis mi constante cabreo con los distribuidores, así que trataré por igual a las películas estrenadas en cine, a las directas al mercado de DVD y a las que no han llegado a estos lares de ninguna forma (que no son pocas, por cierto), con la única condición de que su año de producción o estreno haya sido el 2009. Comenzamos con la primera entrega, LAS IMPRESCINDIBLES. Sin más, se levanta el telón...

LAS 10 IMPRESCINDIBLES

DÉJAME ENTRAR
Desde Suecia nos llegó este poema audiovisual, una delicada reinvención del vampirismo en clave infantil tierna e inocente, pero también gélida y terrible. Muchas capas de significado y emoción envueltas en unas imágenes que apelan al sentimiento deleitándose en los detalles a flor de piel. Una obra maestra pues eso, imprescindible.


El último puñetazo en la mesa del viejo sabio Terry Gilliam también es su película más personal, caótica, libre, imaginativa, delirante, ácrata y a contracorriente, imperfecta e irregular y sin embargo genial. Un acto de terrorismo visual y conceptual que, no obstante, desprende una inquietante amargura que pone la piel de gallina.





 UP
Algún día saldremos decepcionados de la última película de Pixar, pero ese día aún no ha llegado, porque Up es otra gozosa maravilla atemporal, una muestra más del poder del cine (sin etiquetas) para emocionar, hacer soñar y engrandecer al ser humano. Otra obra maestra que engrosa la filmografía del equipo creativo más en forma del mundo entero.
No es sólo la mejor película española del año, de largo, sino también de las mejores, a secas, y una de las más destacadas de la pequeña historia de su género, el carcelario. Intensa, vibrante, seca y dura, agarra al espectador por las solapas desde el primer plano y no lo suelta hasta los créditos. Un prodigio de narrativa e interpretación con nombre propio: Malamadre.

Pequeña joya de orfebrería artesanal, el regreso de Sam Raimi al terror minimalista no pudo ser más gozoso. Un cuento de miedo tan bien contado y tan sencillo como eficaz, una imparable montaña rusa en la que cada secuencia es un tour de force que lleva a la siguiente hasta desembocar en un final de campanillas. ¡Chapeu!

Año descatado para la animación, sin duda. Henry Selick se quita de encima la alargada sombra de Tim Burton e inaugura el género de "terror infantil" en esta asombrosa y sorprendente película ideal para niños listos y padres valientes. Una delicia visualmente desbordante que tiene en la ambigüedad su mejor baza.

La brutalidad del año, a nadie deja indiferente. Una prueba de resistencia para el espectador de tal intensidad que es difícil salir indemne, pero rodada con tanto estilo e inteligencia que resulta del todo absorbente. Arriesgada como pocas, al límite, me temo que será el último y genial estertor de esa "nouvelle horreur vague" que tan buenos (y malos) ratos nos ha hecho pasar. Tremenda.





DISTRITO 9
Un soplo de aire fresco a la ciencia-ficción en la ópera prima más destacada del año. Logra plasmar imágenes hiperrealistas en un entorno inédito en el género y a plena luz del día, y resulta además una efectiva metáfora sobre el mundo actual, el racismo, las alambradas y los guetos, todo ello con un ritmazo imparable y picoteando de viejas glorias del género. Muy buena.

La sabiduría es un grado, y Clint Eastwood es un sabio amigos, en el fondo y en las formas. Emoción, diversión e inteligencia a paladas en esta película minimalista y pequeña, que evita caer en el sentimentalismo para contarnos una fábula urbana de redención y aprendizaje vital, en la última interpretación de este titán del cine.

La polémica de la lista. El grado de disfrute que me ha producido, de pura inmersión en sus bellísimas imágenes, basta para que la incluya en esta primera tanda. Una bonita fábula ecológica embutida en un despliegue sensorial que apuesta por el color, la luz y la pura vida en estos tiempos oscuros y deprimentes, con forma de aventura clásica. Imprescidible en 3D.

Ha sido un verdadero placer compartir este año atiborrado de películas y otras hierbas con todos vosotros/as. Llega el momento de recapitular, y con ello el deseo de que el 2010 sea un año pleno en satisfacciones para todos, tanto en lo personal como en lo colectivo.

Mientras el tiempo y las fuerzas acompañen, seguiré por aquí rodeado de cine, del bueno, del malo, del regular, del que te hace reir y gritar,  del que olvidas al momento y del que recuerdas toda la vida, del que se comparte y del que se disfruta en soledad. Y como soy un envidioso, amigos bloggeros, en nada LO MEJOR DEL 2009. Palabrita de zombi.



 AVATAR / EEUU / 2009
Dirección y guión: James Cameron 
Música: James Horner 
Fotografía: Mauro Fiore
Montaje: James Cameron, John Refoua y Stephen Rivkin
Diseño de producción: Rick Carter y Robert Stromberg
Vestuario: Mayes C. Rubeo y Deborah Lynn Scott.
Interpretación: Sam Worthington (Jake Sully), Zoë Saldana (Neytiri), Sigourney Weaver (Dra. Grace Augustine), Michelle Rodriguez (Trudy), Giovanni Ribisi (Selfridge), Joel David Moore (Norm), C.C.H. Pounder (Mo’at), Wes Studi (Eytukan), Laz Alonso (Tsu’Tey), Stephen Lang (coronel Quaritch), Matt Gerald (Lyle)



En ocasiones sabemos demasiado. Demasiada información, demasiada opinión, demasiados datos que acumulamos en nuestras maltrechas neuronas y que, en mayor o menor medida, acaban construyendo prejuicios y anulan la capacidad de sorpresa. La imparable maquinaria publicitaria nos ahoga aunque queramos recluirnos en una cueva. Todo el mundo ya lo sabía todo sobre AVATAR, calificado como "el evento cinematográfico del año", antes del estreno: su trama, sus personajes, la tecnología utilizada en su desarrollo, entrevistas, trailers, reportajes, lo sabíamos todo... incluso antes de tiempo ya sabíamos que no era para tanto, que el mainstream nos estaban vendiendo la moto otra vez, y que la película no es más que una reluciente cagarruta revestida por todo el oropel y los dólares nortamericanos. Leo por ahí los airados críticos bufando "si esto es el cine del s.XXI, que lo paren que yo me bajo" mientras los acérrimos de la ciencia-ficción saludan con reverencia cuasi mesiánica al "Dios-Cameron" que nos ha alumbrado al nuevo ser cinematográfico más allá del propio cine. Los cinéfilos gafapastosos huyen despavoridos al ver las colas a la puerta de la sala, porque eso nunca puede ser sinónimo de buen cine, of course. Además, la película es simplona, predecible, larga, estruendosa, pura involución artística, y el 60% de su metraje es sintético, artificial, son todo efectos especiales... ¡Esto no es cine, es un maldito videojuego! ¡¿Dónde vamos a llegar?! ¡AVATAR a la picota!



Vale tíos, saquemos todos un palmo la cabeza de nuestras estrechas trincheras ideológicas. AVATAR está muy lejos de ser una película revolucionaria, ni en concepto ni en forma. No habrá un antes y un después de AVATAR, podeis estar seguros, porque el cine es un flujo continuo, no una carrera de obstáculos. La película de James Cameron es un paso más, lógico y coherente, sobre la aplicación de las nuevas tecnologías en el mundo audiovisual. Un paso más en el desarrollo de esa vieja barraca de feria que es el cine, del mismo modo que lo fueron las películas mudas de Melies, NOSFERATU, el primer KING KONG, 2001: UNA ODISEA DEL ESPACIO, STAR WARS o MATRIX, películas todas ellas ya con un huequecito en la historia, por cierto. La tecnología es sólo una herramienta, y encumbrarla o derribarla por sí misma es una soberana estupidez. Por otra parte, en AVATAR no hay ni una sola sorpresa argumental: te la sabes de cabo a rabo, y todo sucede, más o menos, como puedes esperar. ¿Es pues AVATAR una mala película? En absoluto. AVATAR roza la perfección en todos y cada uno de sus apartados. Pertenece a ese selecto grupo de películas que no se visionan, se experimentan. Sólo es cuestión de olvidarse de todo lo expuesto anteriormente, y de uno mismo, y sencillamente dejarse llevar, porque AVATAR es una experiencia que roza lo sensorial y lo sensitivo a un nivel primitivo, una inmersión en la hiperrealidad de un mundo imaginado, algo parecido a la transmutación en carne del material del que están hecho los sueños y... ¿no dijo alguien alguna vez que el cine era exactamente eso?



AVATAR intercomunica a la perfección dos siglos de narración audiovisual, logra un asombroso equilibrio entre las raíces del relato y la más puntera vanguardia, entre la reivindicación de los códigos clásicos y el espectáculo visual postmoderno. Cameron logra trazar una firme linea recta que hace que en ningún momento de los 160 minutos de la película nos perdamos, ni nos desviemos, ni nos agilipollemos, ni nuestras neuronas agonicen ante el pasmoso bombardeo visual que nos ofrece, porque muy por encima de los píxeles está la maestría del narrador, por encima de los fuegos de artificio, el arte del contador de historias que domina como nadie el su oficio. Es una pérdida de tiempo que trate de explicar aquí las bondades del apartado visual de AVATAR, porque roza la perfección, así que lo resumo con un  solo palabro: belleza. AVATAR es, por encima de todo, una película que desparrama belleza, y es la experiencia de profunda inmersión dentro de esa belleza lo que, seguramente, perdurará por más tiempo en el espectador, mucho después de abandonar la sala. La hermosísima experiencia inmersiva de AVATAR en esa utopía soñada de nombre Pandora  no tiene precedentes a este nivel, una fascinación supongo que muy cercana a los primeros espectadores del cinematógrafo, o de aquellos que corrieron despavoridos cuando vieron una locomotora a vapor abalanzarse sobre ellos proyectada en una tela. Amar lo que es hermoso, en lugar de destruirlo, no sólo a través del conocimiento sino también de la sensualidad, es el eje central de esta película tan sensual y tan bien contada. Todo en el planeta vivo que es Pandora rezuma eso, pura vida por los cuatro costados, una vida evolucionada hasta una forma elegante y pura que tiene en los hermosos Na´Vi su cénit, una especie tribal de raíces chamánicas en plena armonía con su entorno, amenazado por los de siempre, por  el occidental hambriento de recursos y poder. No tengo problema alguno en que el guión sea previsible (que lo es) y los personajes arquetipos (que no estereotipos), porque así existen desde las grandes gestas grecolatinas, muy fantásticas también, por cierto. No me ofusca que el discurso ecologista y de equilibrio sostenible sea tan evidente cuando me lo cuentan de un modo tan sencillo y sincero. Sólo quiero que no me tomen por imbécil, y que la ñoñería esté a un límite soportable en estos casos. Afortunadamente, Cameron construye a sus personajes lo suficientemente bien para que se muevan entre el arquetipo mitológico (con suaves tintes mesiánicos en el caso del protagonista)  y la camaradería de andar por casa, y les dota de una efectiva personalidad (ahí tenemos a la inmesa, en todos los sentidos, Sigourney Weaver) que en ningún caso insulta las neuronas por su sencillez de planteamiento. Incluso toda la parafernalia new age, tan peligrosa ella para las subidas de azúcar y tan del gusto de Cameron (como en ABYSS) , encaja a la perfección en el asombroso entramado natural de Pandora y los (bellísimos) Ni´Vi. Obviamente, AVATAR es una película de ciencia-ficción, pero como casi todas las buenas, nos habla del mundo presente, con la inteligencia y la delicadeza de hacerlo desde la óptica de una fábula clásica sin cargar demasiado las tintas, y no desde el coñazo panfletario. Las extrapolaciones a nuestro mundo son más que evidentes (incluso se habla de "guerra preventiva" y de "daños colaterales"), pero apuntan más a la eterna condición humana que a la recreación de unos hechos concretos. Esa sencillez de exposición, que imagino que muchos verán como mera simpleza, es otro de los puntos que opera en favor de AVATAR, extendiendo esa transparencia hasta los momentos emotivos, realmente enternecedores (como el precioso encuentro final de Neytiri con el cuerpo real de Jake) o desgarradores (la destrucción de Árbol-Madre).



Sigo buscando, pero no encuentro casi nada negativo en esta asombrosa película de James Cameron, de verdad.  Es posible que el habitual consumidor de blockbusters (me refiero al que sólo consume taquillazos palomiteros) la meta en el mismo saco que zurullos de imágenes diarreicas como GI-JOE, TRANSFORMERS o 2012, en el mismo estercolero que capullos techno-fashion como Michael Bay o Ronald Emmerich, pero AVATAR no tiene nada que ver con ellas ni con ellos. Es la obra soñada de un cineasta que adora el cine de aventuras clásico, que ha devorado la ciencia-ficción de la mítica revista Metal Hurlant, que ha paladeado cada ilustración de Moebius y Leloux, que ha estado renovando el imaginario del aficionado con cada nueva obra (dejando aparte la mediocre y pesadísima TITANIC) y que nos regala este año un verdadero peliculón con todas las letras, película que, conviene recordarlo, no es ni adaptación, ni remake, ni secuela ni precuela. Es posible que los que ahora la rechazan de plano se tengan que comer sus palabras dentro de unos años, y no sería la primera vez que le ocurre al bueno de Cameron. Algunas películas necesitan su tiempo para ser apreciadas en su justa medida, y tarde o temprano las de James Cameron se han convertido en referentes generacionales, y para muchos, entre los que me incluyo, en parte integrante de nuestra formación audiovisual y pasión por el cine. Es pronto para afirmar tal cosa, pero por el momento AVATAR me ha proporcionado más de dos de las más placenteras y asombrosas horas que he vivido en una sala de cine este año. Gracias Jim, otra vez lo has conseguido. Un sueño hecho celuloide.



- Lo mejor: su apabullante belleza a un nivel sensorial, físico y mental

- Lo peor: como en TITANIC, letal tonadilla babosa para los créditos

CABEZAS





 TRIANGLE / Inglaterra / 2009
Dirección y Guión: Chistopher Smith
Producción: Jason Newmark, Chris Brown
Fotografía: Christian henson
Música: Robert Humphreys
Intérpretes: Mellisa George, Liam Hemsworth, Rachael Carpani, Emma Lung, Michael Dorman, Henry Nixon



Hay películas puramente narrativas, cuyo eje principal es la evolución de una trama que avanza hacia delante empujada por las acciones de los personajes, digamos que primando el sentido del ritmo, de lo cinético, del movimiento por encima de otras cosas, y luego hay películas de "concepto" que se encargan de desarrollar una idea, de plantear una incógnita, una duda, y tratar de resolverla, de carácter más pausado, más cerebral, y más dialogado, por decirlo así, donde la verdadera dinámica interna reside por completo en los personajes y la acción es más bien mental. Afortunadamente también hay películas (muy escasas, por cierto) que consiguen unificar ambas tendencias, normalmente retorciendo los resortes definidos de algún género para lograr sus objetivos. Bien, TRIANGLE es una de ellas, y más que nunca hay que advertirlo: mejor no saber demasiado sobre esta película para disfrutarla a tope. Desde ya os la recomiendo. Con saber que es un thriller potente con elementos de terror es suficiente. Lanzaos ya sobre los misterios de TRIANGLE... y dejaos llevar, simplemente.



TRIANGLE es la tercera película del inglés Christopher Smith tras la estimable CREEP (vuelta de tuerca al terror subterráneo con ser sobrenatural persiguiendo a la protagonista en los túneles del metro) y la curiosa SEVERANCE (pura escabechina rural con grandes dosis de humor megro y mala leche a costa de unos cuantos ejecutivos perdidos en el campo). Imagino también que supone su proyecto más personal hasta la fecha, del que también es guionista y productor. TRIANGLE se articula en exclusiva dobre dos ejes definidos: Jess, su protagonista, una joven madre soltera con un hijo autista que se ha de enfrentar al mayor reto de su vida, y al propio concepto que deriva de su título, "triángulo". El punto de vista de la historia avanza imparable en paralelo al descubrimiento vital de su protagonista, y por ende del espectador, dicho de otro modo: el proceso de identificación con un personaje, esencial en cualquier historia, adopta en TRIANGLE una intensidad notable, porque como Jess, nosotros debemos ir desgranando una trama en principio imposible, plagada de pistas, giros inesperados y paradojas, acompañamos a esta mujer en un periplo existencial en que se encuentra atrapada como en una tela de araña y del que se esfuerza por salir aún sin entender del todo qué demonios está pasando. Igualito que el espectador. Jess es TRIANGLE, presente en todas las secuencias, en cada plano, de principio a fin. No hay saltos en la dirección de la narración ni cambios en el punto de vista, una decisión arriesgada, sin duda, pero coherente hasta la médula. Por otro lado tenemos el "triángulo" al que alude el título, polisémico y con varias capas de interpretación. Triangle es el nombre del yate en el que arranca la historia, pero también alude a cierto y célebre triángulo que acostumbra a tragarse barcos y tripulaciones según cuenta la leyenda, para luego devolverlos en inquietantes circunstancias. En tres partes observa Jess su rostro en el espejo roto del cuarto de baño, y tres espejos contiguos son también los que le devuelven su reflejo triplicado de forma casi subliminal en más de un plano.



 TRIANGLE va desgranando toda su artillería poco a poco como un puzzle desordenado que debemos recolocar, secuencias y diálogos fractales que se van superponiendo pero que, lejos de distorsionar la historia, la van ordenando en el caos, componiendo poco a poco la imagen global del periplo vital de esta mujer maldita, imagen que no vemos clara y nítidamente hasta el mismísimo final de la película. ¿Es TRIANGLE, pues, una película "fantástica"? Sí y no. Como las buenas, es posible aceptarla es su dimensión más superficial, de puro género, incluso de esa ciencia-ficción más intelectual que física en su esencia, que nos habla de conceptos más que de hechos, no hay problema. Sin embargo, TRIANGLE también puede ser un complejo tinglado metafórico que, en el fondo, nos habla de una mujer rota y de su búsqueda de redención personal, de purificación. En todo caso, que nadie se confunda: pese a jugar constantemente con todos estos elementos, TRIANGLE es un película tremendamente física en su concepción, articulada mediante el movimiento y la acción, en la que la reflexión sobre lo que estamos viendo debe hacerse sobre la marcha, pues no hay respiro ni espacio para parase a pensar. Visualmente exquisita por su elegancia y planificación, por su pálido, casi fantasmal tratamiento del color, sin abusos ni excesivos fuegos artificiales, se beneficia además del buen trabajo de su protagonista absoluta, una Melissa George que sabe transmitir en todo momento las contradictorias emociones que vive esta pobre mujer, con una creíble composición que bascula entre la fragilidad y la determinación. Sin embargo, y pese a los esfuerzos de Christopher Smith porque las pistas e indicios del guión no sean excesivos pero tampoco crípticos (para no engañar al respetable, vamos), su propuesta tampoco supone una novedad total para el espectador más curtido en estas lides, y por poco aficionado que uno sea a la literatura y cine de ciencia-ficción más duro (desde el SOLARIS de Stanislaw Lem hasta los CRONOCRÍMENES de Nacho Vigalondo), no es complicado descubrir el pastel bastante antes de lo que su director desearía, en especial por una frase repetida en el guión que alude a una leyenda mitológica y que resulta demasiado esclarecedora en todos los sentidos. Afortunadamente, Smith es capaz de rematar la faena con una parte final que, seguro, impactará hasta al oteador más listo y que demuestra lo mucho y bien que se ha currado un guión sobre el que, supongo, ha derramado litros de esfuerzo y sudor, igual que yo tratando de comentaros TRIANGLE sin destriparla ni fastidiaros la función...  uf. Poco más que añadir para una de las propuestas más interesantes del año, sin duda, y de obligado visionado, por descontado. Y después... discusión al calor de unas birras.



Lo mejor: su osadía, determinación y buena construcción del guión dentro de un género muy complejo y poco explotado

Lo peor: el riesgo de descubrir el pastel antes de tiempo, y con ello "desactivar" la película. ¿Soportaría un segundo visionado?

CABEZAS