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Primicia mundial recién salida del horno: primer teaser de

JUST THE BEGINNING

Just the Beginning
Just the Beginning


Desarrollado por THE BEAT #7, la productora de ESDIP, escuela de arte, un proyecto ambicioso en el que colaboran alumnos, profesores y profesionales de la animación. Habrá que esperar hasta noviembre para disfrutarlo en todo su esplendor, mientras tanto... seguiremos informando.

Permanezcan atentos a sus pantallas.


STINGRAY SAM / EEUU / 2009
A ver cómo demonios os puedo hablar de STINGRAY SAM sin morir en el intento. Aunque tiene 6 episodios, no es una serie. Tampoco es un largometraje exactamente, ni un corto. Está rodada en blanco y negro y en formato 4:3, pero no es una peli experimental. Es ciencia-ficción. Y comedia. También western futurista. Una space-opera. Aventuras. Y un musical con 6 canciones, por supuesto. Cory McAbee además de dirigir, escribe guión y canciones y canta y toca el banjo e interpreta al protagonista, un showman en un garito de Marte. El presupuesto es ridículo. El tono desconcertante. Pero en sus 61 minutos de duración no despegué la vista de la pantalla, sorpresa tras sorpresa, y con buena cantidad de carcajadas. Sí, os va a recordar a los engendros de Ed Wood (ese vestuario y decorados), y a las animaciones de Terry Gilliam (esos collages). A la inocente ciencia-ficción de los 50 y a cine indie más modernete, todo a la vez. Pero el mastuerzo de McAbee, contra todo pronóstico, logra que toda la cosa tenga personalidad propia e incluso nos regala algunas imágenes que son pura filigrana visual dentro de los inexistentes medios económicos (atención al mini-robot), y cada una de las canciones es una delicia. Esto es auténtico cine marciano e independiente, independiente de verdad. Aunque os parezca una chorrada, un ridículo o algo realmente tonto, jamás será una pérdida de tiempo: no se puede dar más por 61 minutos, amigos. No hay que dejarla pasar. Uno de esos casos en los que la búsqueda de las joyitas más raras y escondidas da sus frutos. Es que ya soy muy fan de STINGRAY SAM. ¿Y sabéis lo mejor? Cory McAbee tiene otra película, THE AMERICAN ASTRONAUT, que ya está en linea de salida en Sesión Golfa. No hace falta que lo diga: recomendada.

- Lo mejor: su original formato, bizarro encanto y tendencia a ese humor absurdo que tanto me gusta

- Lo peor: que sólo sean seis episodios, ¡secuela (o segunda temporada) ya!

  CABEZAS






PD: para los escépticos, aquí va el trailer y una de las canciones, THE FREDWARD SONG, un clásico. Pero no os recomiendo verlos si de verdad os queréis sorprender...





KILLER JOE / EEUU / 2011
Que un tipo con 78 años esté rodando el mejor cine de su carrera, casi 40 años después de su "momento de gloria" resulta, como poco, asombroso. Ya comenté en su momento a raíz de la magnífica BUG que el momento creativo del director de las míticas EL EXORCISTA y FRENCH CONNECTION estaba disparado, y KILLER JOE no es más que la confirmación de que los viejos rockeros nunca mueren. Thriller ambientado en esa américa profunda poblada por la white thrash (estamos en Texas, amigos), oscuro, cínico, sádico, sexy, violento y con una carga de tensión admirable gracias a un guión de hierro y unos personajes perfectamente construidos, todos ellos, miembros de una descentrada familia de rednecks muertos de hambre cuya vida da un vuelco con la irrupción de Killer Joe, policía pluriempleado como asesino a sueldo. No hay en este film tan magnético una sola escena de sobra ni un sólo diálogo prescindible. Construido con una serie de secuencias largas, mayormente discursivas, tensando los nervios del espectador hasta su explosivo final, Friedkin logra, como ya hizo en BUG, que el poso teatral del texto original se convierta en puro cine, una alquimia nada fácil de lograr y sólo al alcance de maestros como Roman Polanski. La sordidez y el mal rollo se te impregna en la piel hasta llegar a ese climax brutal, tan impactante como coherente, poco adecuado para las almas más sensibles, je. Si la construcción dramática de la peli es intachable, el nivelazo del elenco la eleva a niveles ya estratosféricos. Pocos personajes pero trazados con mano maestra, todos ellos y ellas están geniales, aunque hay que destacar (quién me lo iba a decir) a Matthew McConaughey, capaz de construir un personaje antológico y, de largo, la interpretación estelar de su fofa carrera. De rostro ahora afilado como un estilete y mirada abisal, recita con una cadencia única sus jugosos textos, modulando su voz como un depredador en letargo, y consigue el éxito total de cualquier actor: que no puedas imaginar a nadie más para este perturbado sexual asesino, que no sé por qué me ha recordado en algún momento, salvando las distancias, al Frank Booth de BLUE VELVET. Y es que sí que hay algo del Lynch-Noir en esta película. KILLER JOE es uno de los mejores thrillers oscuros, viciados y cínicos de los últimos tiempos, un pepinazo en toda la jeta. Nunca volveré a comerme un muslo de pollo con tranquilidad. Obligatoria. Sólo para los no convencidos, aquí va el trailer...

- Lo mejor: toda ella, pero la última cena... uf...

- Lo peor: que no se haya estrenado en pantalla grande por estos lares, ¿qué se meten en vena los distribuidores?

  CABEZAS




Para ir encarando el final de esta semana y equilibrar un poco tanta santidad, recogimiento y olor a incienso, tres de apocalipsis en formato trailer, cortesía de demonios trotones, zombies plusmarquistas y robots y monstruos gigantes dándose hostias, respectivamente. Si el otro día hablábamos de lo que podría ser un anti-hype a costa de ENTER NOWHERE, ahora toca encarar el último avance del que ya es, de largo, el gran hype de la temporada: el remake de EVIL DEAD (POSESIÓN INFERNAL). Su inteligente campaña de promoción y los sucesivos teasers han logrado el objetivo: que sean los fans del género los que publiciten con entusiasmo desmesurado la película, incluso aquellos que aún no la han visto (la mayoría), excitados ante el que ya consideran "el mejor remake de la historia" incluso "superior al original de Sam Raimi". Por mi parte, he pasado de la indiferencia total por el proyecto a un más que notable interés, sobre todo a raíz del pringoso y enervante trailer que os pongo a continuación.




Un apocalipsis zombie siempre es la mar de vistoso, pero con WORLD WAR Z quieren marcar la diferencia y atraer en pleno a todo el público potencial de un blockbuster veraniego, con Brad Pitt a la cabeza. Aunque los amantes del best seller que adapta están que trinan por los habituales "cambios en el guión", no sé qué pensar de lo que nos han mostrado hasta ahora: por un lado la película puede tener cierto interés por su sesgo sociológico a gran escala, pero por otro, los zombies actuando como una marea de termitas destructoras no me acaba de convencer. Veremos...




Y la competencia directa para la anterior será PACIFIC RIM, lo nuevo de Guillermo del Toro desde HELLBOY 2 y tras su fracaso a la hora de levantar AT THE MOUNTAINS OF MADNESS. Nunca he sido un gran seguidor de las pelis de monstruos gigantes, al contrario que el bueno de Guillermo, que parece que se ha permitido el capricho más caro de su vida. Promete imágenes nunca vistas y espectáculo a lo bestia, la duda es si será capaz de ofrecernos algo más. Pasad felices y carnales días, amigos y amigas.



LOBOS DE ARGA/España/2011
Que una peli como LOBOS DE ARGA haya sido ninguneada por medios y público en su precario estreno, tras su cálida acogida en Sitges 2011 y su Premio del Público en Donostia, es una lamentable pero precisa imagen de cómo funciona la exhibición en España, sobre todo para el producto local. La solución a este drama es bien simple: que la gente se entere de que tu película existe. No hablaré del reciente y omnipresente ejemplo de LO IMPOSIBLE, ya que juega en otra liga a nivel de producción, pero sí de un pequeño milagro de taquilla: LAS AVENTURAS DE TADEO JONES, porque ni la dignísima película animada de Enrique Gato ni estos deliciosos licántropos gallegos merecen ser relegados al ostracismo ni a los prejuicios.  La diferencia entre una y otra sólo radica en la promoción:  modélica en el caso de Tadeo, inexistente para los entrañables monstruos peludos. Aunque a partir del año que viene sólo podrán hacer cine en España los diez que nunca han tenido problemas de financiación, y el resto tengamos que parapetarnos en las trincheras y el cine de guerrilla, porque la cultura es vista como algo despreciable desde las instituciones, el cine, como la vida, siempre se abre camino. Al mismo nivel que cualquier comedia de terror que nos pueda llegar, por ejemplo, de Inglaterra o los USA, LOBOS DE ARGA lucha desde su modestia y falta de pretensiones contra la carencia de cine de género en España, que es lo que construye de verdad industria, y por lo tanto fidelidad entre el personal. Cine hecho por y para un público amplio, sobre todo por sus conocidos rostros cómicos, pero capaz de llegar al corazoncito del aficionado a base de buen hacer y jugueteo constante con los elementos clásicos del cine de hombres-lobo: desde la maldición gitana hasta el entorno rural, hábilmente contextualizado en una atávica Galicia que, por cierto, tiene larga tradición en leyendas acerca de la licantropía. La película es ágil, frenética por momentos, apuntalada por el buen hacer del terceto protagonista, y las agradecidas apariciones de los secundarios, en especial el tremendo guardia civil que incorpora Luis Zahera. Gorka Otxoa, tipo simpático donde los haya, no deja de interpretar a una especie de PAGAFANTAS rural, con su perfecto sentido de timing cómico, aunque como era previsible, la película se la lleva de calle un contenido, extraordinario Carlos Areces. Es una pena que la peli resulte tan irregular en su conjunto, alternando secuencias a medio gas con otras realmente tronchantes, pues el guión pedía a gritos un par de vueltas más, lo que diferencia sustancialmente a una película apañada, divertida y perfectamente disfrutable como ésta de algo mucho más memorable. Pero que nadie se eche para atrás: LOBOS DE ARGA es la elección perfecta para una tarde de diversión sin prejuicios, punteada por esos deliciosos retro-efectos especiales lobunos, que a uno le hacen echar una lagrimilla recordando aquellos añejos films de Paul Naschy

- Lo mejor: la descacharrante secuencia que tiene que ver con maldiciónes, canibalismo y los dedos de Tomás

- Lo peor: un guión servido antes de terminarse de cocinar... y un poco más de gore trotón, por favor

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Ha pasado Halloween, apuntalado por la tragedia en Madrid en plena fiesta, descansen en paz esas cuatro criaturas y ardan en el infierno los responsables. También el Día de los Difuntos, la jornada más zombie del año, en el que se implora sin tapujos la resurrección de la carne. Aquí van tres pequeños apuntes de asuntos que están por venir y que dan mucho miedo. Comenzamos por el primer avance oficial del remake de EVIL DEAD, proyecto por el que no tenía ningún interés... hasta que he visto el trailer. Parece que han dejado de lado los apuntes irónicos de la obra maestra de Sam Raimi. Parece que pretenden aterrorizar de verdad al respetable. Y parece que la hemoglobina se va a desparramar con alegría. Ya veremos... Os dejo una curiosa comparativa del trailer original y el remake, a estrenar en primavera de 2013.





Miedo me da el trailer del inminente estreno de DRACULA 3D de Darío Argento, último intento por reverdecer laureles que, visto lo visto más bien parece un europastiche en relieve que ya nace caduco. En otros tiempos, Argento, además de psicotrónico, también era un maestro del cine... 



Y por último, lo que más miedo produce: que George Lucas haya vendido Lucasfilm a Disney, no por la saga galáctica en sí, que a estas alturas, francamente, me la trae al pairo (ya se anuncia nueva entrega para el 2015, y el fandom lubrica por las cuatros esquinas de la red), sino por la inquietante concentración de poder de la marca: Pixar, Marvel y ahora Lucasfilm, jugada maestra para una megacorporación que hace poco más de cinco años todo el mundo daba por muerta...


A FANTASTIC FEAR OF EVERYTHING/Inglaterra/2012
Atención a esta. Comedia netamente inglesa, presentada en Sitges 2012 (sin pena ni gloria), la propuesta más estrambótica y psicotrónica de la temporada. Nacida desde ya como obra de culto, y si no tiempo al tiempo, A FANTASTIC FEAR OF EVERYTHING (¡fantástico título!), ópera prima de sus desconocidos artífices, juega a la transmutación genérica de todos esos ingredientes que los golfos tanto apreciamos, sustentada como un auténtico one-man-show de su absoluta estrella: Simon Pegg. Veamos: un escritor de cuantos infantiles trata de alejarse de su encasillamiento con un ensayo sobre asesinos en serie. El problema es que el patético individuo vive encerrado en su mugriento apartamento con evidentes síntomas de "sindrome de Diógenes", en un constante estado de paranoia, convencido de que le quieren asesinar. Carne de diván, poco a poco descubrirá que toda su angustia existencial proviene de un trauma infantil relacionado con... una lavandería. Tendrá que encarar sus miedos atávicos, que van desde el pánico atroz a salir a la calle hasta enfrentarse a un serial killer real, armado con un cuchillo de cocina pegado a la mano y unos calzoncillos sucios. Dividida en tres actos bien diferenciados en estilo visual y tono, lo que puede ser su verdadero talón de Aquiles para algunos,  la cosa empieza como una abigarrada historia que bebe tanto del gótico paranoico victoriano de Poe (me recordó a ratos a una especie de versión urbanita-delirante de EL CUERVO, sin cuervo), como de los más barrocos delirios visuales terrygillianescos y, por extensión, ligeramente montyphytoniana. Kamikaze arranque que puede desorientar, pero que asienta con efectividad el trasfondo psicoanalítico de la historia en su conjunto, auténtico tour de force que continúa con el magnífico segmento en la lavandería, puntuado por una tronchante secuencia de transición en la que Jack/Pegg consigue reunir fuerzas vitales escuchando gansta-rap. Y partir de aquí, a pesar del radical cambio de escenario (o por ello) la película despega y nos regala unos veinte minutos realmente asombrosos, de lo más original y descojonante que he visto este año. Finalmente, ya vencido, rendido a la palícula, la función concluye con un tercer acto que, seguramente, sea el más "rutinario", teniendo en cuenta que es una larga secuencia cuasi teatral en el que vienen a juntarse nuestro pobre diablo, la chica, el psychokiller al fin (amante del hair metal ochentero), y un par de erizos animados en stop-motion. Amigos, ha quedado claro: es para amar u odiar, pero hay que verla. O algo así como lo que podría haber sido en los setenta una comedia dirigida por Mel Brooks y protagonizada por un Gene Wilder hasta el culo de ácido. Queremos más como esta.

- Lo mejor: el brillante, impagable set-piece central, o como el cotidiano acto de poner una lavadora se convierte en una angustiosa pesadilla

- Lo peor:  sus arranques de genio y delirio son intermitentes, por otra parte algo normal en una ópera prima

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Pequeño paréntesis de Sitges. Como ya ha empezado el éxodo de los mejores cineastas surcoreanos en los USA, un pequeño avance de algo de lo que se nos avecina. Park Chan-wook con la muy psicológica STOKER y Kim Ji-woon con Swarzenegger (!!) de regreso en el desparramo de THE LAST STAND.

CHAINED / EEUU / 2012
Como todos los años, recién clausurado el Festival de Sitges, vamos a hacer un somero repaso a lo más granado que por allí se ha visto y oído. A nuestro ritmo. Y comenzamos con CHAINED, la esperada película de Jennifer Lynch, la revoltosa hija del demiurgo David Lynch, que pasito a pasito se está labrando una curiosa carrera que, como mínimo, uno tiene que tildar de interesante. Con un primer paso en falso tremebundo como fue BOXING HELENA, un vergonzante bodrio que partía de una suculenta idea pero que se internaba en los abismos del ridículo desde el minuto uno, quince años tardo Jennifer, nada menos, en estrenar la juguetona, estupenda SURVEILLANCE, triunfadora en Sitges 2008. Después llegó HISSS, una marcianada bollywoodiense que aún tengo en mis cuentas pendientes. Finalmente y sin mucho estruendo, la pequeña Lynch regresa al festival que más la aprecia con su cuarta obra: una de psicópata/s. La figura del tarado asesino generosamente traumado, aislado del mundanal ruido, nativo de un entorno tipo "sótano llenomierda", sufridor y sádico a un tiempo, ha sido tan omnipresente en las dos últimas décadas que a uno ya se le hartazga el gaznate cada vez que alguien vuelve a proponer, otra vez, al psychokiller obeso y sus derivas masacrantes. Afortunadamente para todos, la perversa Jennifer maneja con soltura un par de ases en la manga: por un lado, aquí la policía / FBI / pariente vengativo, y la obligatoria investigación, brilla por su ausencia. Por lo tanto, se aleja del slasher al uso. Al fin. Gracias. Durante un ochenta por ciento del metraje Jennifer encierra a sus dos criaturas (y a nosotros con ellas) entre las cuatro paredes de esa casa, configurando una especie de crónica diaria y costumbrista del psicópata y, aquí viene el segundo as, también de su esclavo-pupilo. Ya se nos ha contado del derecho y del revés que todo asesino psicopático tiene un pasado del que provienen sus manías destructivas: CHAINED no es una excepción, pero plantea además un retorcido giro al asunto, un trasunto de "educación para la anti-ciudadanía" que acaba esputándonos a la cara que, efectivamente, el mal también se enseña, se imparte, y por tanto, se aprende. Tremendamente misógina en superficie gracias a los repugnantes discursos de Bob (bravo Jennifer por tu osadía y riesgo: te van a caer palos por todas partes), partiendo de un extrañamente extraño guión, mrs. Lynch, que sabe que tiene un armazón sólido con el el construir, atempera sus armas visuales y, de nuevo, demuestra al respetable que aquí hay cineasta para rato. Contenida en todos sus apartados y sin alardes por la cara, sin necesidad de plasmar marca de estilo porque sí (aunque podemos atisbar algún detallito heredado de papá), nuestra directora favorita echa mano de texturas ocres, interiores desolados, una calculada y hermosa puesta en escena, un sentido del ritmo prodigioso que sabe aunar flashbacks, narraciones paralelas y elipsis con tremenda elegancia, y una dirección de actores precisa como un bisturí, para absorber nuestras neuronas hasta ese seco y nihilista final, supongo que lo más discutible de la cinta. Ah, y Vicent D´Onofrio, mejor actor en la edición de este año, por supuesto. Cualquier otra cosa hubiese sido un escándalo.

- Lo mejor: la confirmación de que Jennifer Lynch ya ha roto el cordón umbilical, de que es una tía tan raruna como valiente, y de que nos va dar muchas alegrías en el futuro

- Lo peor: que CHAINED pase desapercibida entre la maraña psicopática habitual

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En estos tiempos oscuros, desesperanzados, mediocres y asustadizos, el mero hecho de imaginar se convierte en un acto valiente, transgresor. Imaginar es el primer paso para crear. No se puede cambiar lo que antes no se ha imaginado. Los hermanos Wachowski (ahora hermana y hermano, pues Larry se ha transmutado en Lana), aliados con el cineasta alemán Tom Tykwer, han presentado su nuevo, mastodóntico y kilométrico trailer. Una historia de historias, en apariencia. Una película de películas. Y seguramente, tras el fiasco de SPEED RACER, la prueba de fuego para sus propias carreras.

Nada mejor para arrancar este viernes que echarle un vistazo al flamante trailer de la nueva de Quentin Tarantino, un spaghetti western largamente ansiado y deseado. A estrenar a finales de diciembre. Disfruten todos...

VERBO - España - 2011
Ya lo sabéis, malandrines: siempre ando buscando películas que caminan en el filo de la navaja, esas que con un pequeño descuido pueden caer en lo sublime o en lo ridículo. Esas pelis son las que se me quedan pegadas al córtex cerebral y a las entrañas, por eones. VERBO es una de esas. Cine atrevido, valiente, inclasificable. La mejor ópera prima en años. Oro puro. De lo mejor de 2011. Y comienzo por la conclusión por el cabreo que me he llevado al ver que en oráculos de la crítica de cine más democrática, pongamos por ejemplo a Filmaffinity, esta joya no llega ni al 5. Increíble. Paso de pataleta, pero la bendita red de redes es una poderosa arma que siempre dispara en dos direcciones opuestas. A lo que vamos. VERBO, salto al largo de Eduardo Chapero-Jackson, no es una película redonda ni perfecta. No está pulida ni ajustada, es algo irregular y juega con la arritmia narrativa con temeridad. Me la sopla, porque VERBO también es una peli chocante, desconcertante, absorbente, hasta arrogante por lo kamikaze de algunas de sus propuestas. Rebelde y reveladora. Chapero-Jackson amalgama en su triste y poética historia sobre suicidas adolescentes mil y una referencias audiovisuales que, sin embargo, dotan de notable empaque visual y apabullante personalidad a la propuesta, creativa y llena de vida e ideas, fantasía cyberpunk de guerrilla y arte urbano que, oh sorpresa, retrata a sus protagonistas, insisto, adolescentes, con respeto, dignidad y profundidad, huyendo como la peste de muchos lugares comunes en el cine y la tele teenager de este país, en la que la tendencia a retratar esta compleja etapa vital suele discurrir por los senderos de la idiocia y la superficialidad. Y es que VERBO no sólo es un perro verde dentro de la industria de esta sacrosanta península, cuyo cine sigue empeñado en retroalimentarse con los mismos parámetros y fórmulas y expulsar de su núcleo y engranaje a quien se sale del tiesto, sino que esta película brilla a escala global. Mención especial para la debutante Alba García, que lleva sobre sus frágiles hombros todo el peso de la narración. Su personaje, ese trasunto de Alicia atravesando el espejo, es una criatura compleja y hermosa que obra el milagro de que, cuando al fin logra sonreir, todo el universo sonríe con ella. Pensamiento-Acción-Actitud-Destino. Rebelión personal. Chapero-Jackson ha dado un aldabonazo de órdago con VERBO, amigos. Aplausos y respeto, admiración. Estás en la lista. Aquí hay cineasta para rato.

- Lo mejor: única, sus desajustes no pesan, la hacen más grande

- Lo peor: si el personal se deja llevar por ciertas corrientes de opinión, le costará encontrar su público

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Parece que las grandes distribuidoras se han puesto las pilas en estos últimos días y han sacado a la luz algunos de los trailers más esperados de cara a 2012. Aquí os dejo tres de ellos. Babeando especialmente con PROMETHEUS, amigos.


RED STATE / EEUU / 2011
Lo de Kevin Smith es digno de estudio psicológico. Diluido en la marea peliculera yanqui como un azucarillo en un café aguado, es bueno recordar que hace poco más de una década cada uno de sus estrenos era esperado por sesudos críticos y enajenados fans como un acontecimiento mundial. Hoy, casi que hay que perseguirle para poder ver sus películas. Servidor nunca ha sido especialmente fanático de este hombre, un tipo interesante cuyas comedias indies y megareferenciales me hacían más o menos gracia, pero al que nunca le he visto un estilo definido ni una mirada propia más allá de algunos punzantes y reconocibles diálogos. Y es que los últimos tiempos del barbudo han sido tremebundos: tuvo que regresar a su universo más célebre con la descafeinada CLERKS 2, pegó la oreja a los nuevos mesías de la comedia norteamericana vía Seth Rogen en la simpática-y-poco-más ¿HACEMOS UNA PORNO? y finalmente, tocó suelo con COP OUT, una buddy movie de acción con ¡Bruce Willis! que hacía aguas por todas partes, y que aquí fue directa a DVD, si no recuerdo mal. Buf. Llegados a este punto, Kevin da un giro radical (y cuando digo radical quiero decir... brutal) a su carrera y hace justo lo que nadie podía esperar: una película muy difícil de encuadrar en un sólo género, pero que desde luego NO es una comedia. Jugando al despiste desde antes de su estreno, anunciada como una "de terror" (no lo es en absoluto), RED STATE se divide en cuatro grandes bloques narrativos: una introducción de personajes que nos remite a algo parecido a un survival horror con gota de slasher; una segunda parte que es, básicamente, un larguísimo sermón que parece que va a desembocar en un torture porn, pero no; una tercera (y larga) secuencia que viene a ser un tiroteo (con un final, digamos, delirante), y finalmente un epílogo que a más de uno dejará patidifuso. Como núcleo central, la figura de un predicador baptista embrutecido y sus dementes acólitos, dispuestos a escabechar a todo gay que se cruce en su camino en su divina misión, basado en ese hijo de puta integrista, más chalado que un cencerro, que responde al nombre de Fred Helps.  Así pues, la película es un poco sutil retrato de esta panda de enfermos que, como setas resecas, brotan en distintas partes de los EEUU. Smith, cristiano reconocido, deja de lado casi cualquier atisbo de ironía (aunque algunos destellos hay, en especial la última frase del último plano, jeje) para elucubrar no sólo sobre la génesis y éxito de estos monstruos humanos en su tierra, sino sobre el papel que su gobierno tiene en su erradicación, personificado en el magnético rostro del gran, gran John Goodman, enfrentado al mefistofélico reverendo Cooper, un Michael Parks en estado de gracia. Sobre el papel, la idea de arrejuntar cine de género con esta lúcida denuncia mola. El resultado, no obstante, es del todo discutible. Sin saber muy bien qué hacer con su criatura, Kevin Smith va dando requiebros bestiales, frustrando las expectativas una vez tras otra, llegando a un punto (¡las trompetas!) en el que uno, bastante desorientado, ya no sabe si, en el fondo, esto es sólo un caprichito cinéfilo y nos están tomando el pelo a dos manos. Lo de que en el fondo RED STATE sea una chufla con ínfulas pretenciosas, dirigida a la linea de flotación del espectador, que no sabe muy bien a qué atenerse durante buena parte del metraje, y que encima su resolución sea un anti-climax tan radical, tiene su lógica. Yo confieso que RED STATE me mantuvo pegado al sillón de principio a fin, aunque a posteriori no sé muy bien qué pensar de esta película, sinceramente. No me parece la bazofia que se dice por ahí, ni mucho menos, pero no tengo claro dónde narices quería llegar su director y guionista con ella. No obstante, y con miedo a recomendarla (ya me diréis...), me parece lo más interesante y lo más personal que ha parido Kevin Smith en la última década, aunque sólo sea por su riesgo y desconcierto. Os dejo con su impactante trailer.

- Lo mejor: el duelo interpretativo entre Michael Parks y John Goodman, de muchos quilates


- Lo peor: la cabrona y absurda estructura de la película, y lo amorfo del discurso en general


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Esto no es nada habitual en Sesion Golfa, pero la ocasión bien lo merece. Tinieblas González, cineasta vasco, preparó esta rueda de prensa durante el pasado Festival de Donostia, explicando el devenir de su último proyecto y como éste se fue al carajo, cuatro años de curro, de vida, que otros tiraron por el sumidero. Conocí a Tinieblas hace años en Donostia, cuando presentó su primer corto POR UN INFANTE DIFUNTO, que tuvo una cálida recepción. Es un tipo inteligente e íntegro, eso os lo garantizo, y aquí expone una serie argumentos y hechos bastante incontestables, poniendo a ciertos organismos, productoras y modos de actuar bien en su sitio. Debajo os dejo el trailer (montado por él) de su película vilmente robada y abandonada. No tiene desperdicio para entender según qué cosas en la industria del cine en este país.



Llego con el trailer de la última obra de Terrence Malick con la película ya estrenada, y causante de una imprevista hazaña: la semana pasada fue nº 1 en taquilla en España, la película en la historia de este país que con menos copias ha logrado tal conquista, lo que supone un llenazo en salas pase tras pase. La segunda en taquilla, la última de Almodovar, duplica el número de copias en exhibición a la de Malick. Algo que parece bastante inaudito en una peli de autor, de casi tres horas de duración y, según cuentan, de complicada digestión. ¿Habrá sido Brad Pitt el causante de tan tremenda anomalía? Este fin de semana, si los astros se conjuran, iré a verla, más que nada para terminar de chapotear en las babas que me ha provocado tan hermoso trailer.

Al fin se ha publicado el teaser de EXTRATERRESTRE, lo nuevo de Nacho Vigalondo, peli de bajísimo presupuesto que rodó en completo secreto este año y que, como debe ser, deja con la miel en los labios. Esperemos que tenga mejor fortuna comercial que con su magnífica ópera prima, la muy alabada (fuera de España) LOS CRONOCRÍMENES, de la que el mismísimo David Cronenberg se interesó en su momento por remakear. Vigalondo es un crack, amigos.

 SUCKER PUNCH/EEUU/2011
Dice el amigo Snyder que SUCKER PUNCH es su peli más personal, y no lo dudo, aunque sea sólo porque es la única de su filmografía que no se basa en material ajeno, sino en una historia original suya y coguionizada por él. Y se nota. Lejos de las magnas referencias que había manejado hasta el momento, a saber: los zombis plusmarquistas en AMANECER DE LOS MUERTOS, los cómics de Miller (300) y Moore (WATCHMEN), y ahora también metido en harina con SUPERMAN: MAN OF STEEL..., el bueno de Snyder, porque a pesar de sus delirios es un tipo que me cae bien, condensa en un ¿guión? todo lo que le mola, lo aliña con sus más reconocibles tics visuales, y lo sirve con una pequeña carga de reflexión. O, dicho de otra manera, el chungo viaje hacia la autoría a base de la abrumadora acumulación de referencias audiovisuales digitales, la creación de un espasmódico Frankenstein fílmico hecho de retales saltarines que, curiosamente, acaba conformando una especie de engendro original que avanza a trompicones, tropezando con sus propias costuras, pero que suplica cariño al respetable y que, aunque sólo sea porque en el fondo es una verdadera marcianada, logra sus objetivos. Epatar al público a través del estruendo cada vez es más jodido, y sobra decir que SUCKER PUNCH toma la vía rápida con esa intención: cualquier verosimilitud de la propuesta se fulmina tras los primeros 10 minutos (en realidad, un videoclip de 10 minutos como figura narrativa), así que eso es lo que hay: o te abandonas a los sentidos primarios y disfrutas o te provocas una úlcera. SUCKER PUNCH es el puto infierno del gafapasta, amigos. Simboliza y sintetiza todo aquello que cualquier cinéfilo intimista festivalero abomina, reune en casi dos horas un nutrido catálogo de ese tipo de audiovisual que, todavía hoy, mucha gente considera popular, intrascendente o, directamente, despreciable. Me la suda. Cierto es que si uno echa un vistazo aleatorio a cualquier momento de la cinta puede encontrarse sin problemas con un videoclip de Lady Gaga, con la fase final de cualquier videojuego de lucha, con zombies nazis, con una batalla de EL SEÑOR DE LOS ANILLOS (Orcos mediante) o con sendas adolescentes en corsé meneando caderas mientras acribillan a los malos al ritmo del bullet-time ese (cámara hiper-lenta para los amigos), todo ello incrustado en una especie de magma steampunk calentorro dentro de una narración con, al menos, tres niveles de "realidad": la del manicomio, la del prostíbulo y la de los delirium-tremens de la prota cada que vez que baila, una manceba que uno no sabe si va hasta las cejas de setas o tiene superpoderes por su cara bonita. Si jugueteando con el metalenguaje y las realidades alternativas Scorsese se quedó bien a gusto con SHUTTER ISLAND y Nolan hizo lo propio con ORIGEN, el sonrosado y sanote Snyder nos ha regalado su personalísima SUCKER PUNCH, con todo lo que puede ofrecer una peli cuya protagonista se llama BabyDoll y una de sus coleguitas SweetPie, donde aparece Scott Glenn como reencarnación del malogrado David Carradine, donde suenan versiones criminales de los Pixies y Queen y donde, finalmente, todo es tan abrumadoramente cool, frenético, inocente y adolescente que uno sólo puede abandonarse y disfrutar del invento. Y con la postrera sensación de que, seguramente, el amigo Snyder ya tocó su techo creativo con sus WATCHMEN.

- Lo mejor: pese a todo el cacao, horterada y desparramo, la peli deja extraño poso y curioso regusto

- Lo peor: el alambicado ensamblaje de la historia parece una mera excusa para fliparlo en colores

  CABEZAS




Demasiado tiempo hacía que no recopilaba algunos de los trailers de los proyectos más esperados por estos lares, y que deberían estrenarse antes de fin de año. Pues aquí van unos cuantos, firmados por gente tan ilustre como Fracis Ford Coppola o el demente de Lars Von Trier... Ale, háganse la boca cataratas con TWIXT, MELANCHOLIA y otras hierbas menos distinguidas...












THE GOON es la peli por la llevo salivando meses. Primero porque Blur Studios se iba a hacer cargo de ellas, en la que va a ser su debut en el largometraje (sus cortos son magníficos). Luego porque el mismísimo Eric Powell (autor del cómic original) se encargaría del guión. Y para rematar la faena, porque David Fincher ha tomado las riendas como director del que será, también, su estreno en el cine de animación. En fin, que si no habeis leído todavía nada de EL BRUTO (siete números hasta ahora editados por Norma) os estais perdiendo uno de los cómics más tronchantes y de mejor calidad de los últimos tiempos. Ahora, a babear un poco con el primer poster y estos dos suculentos adelantos, que en mi opinión han capturado al 100% la esencia de los cómics originales. Impresionante.