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DARK SHADOWS/EEUU/2012
Tim Burton lleva unos años pasando una etapa creativa un tanto fofa. Tras el tropiezo de su inane ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS, de nuevo agarra material ajeno, muy en "su onda", para tratar de remontar el vuelo. DARK SHADOWS, mítica serie inglesa que por estos lares apenas tuvo repercusión, resulta un material a priori suculento para la imaginería burtoniana. De nuevo una familia  (muy) disfuncional es el eje sobre el que pivota esta historia (Tim sería el puto terror del Foro de la Familia, amigos) en la que se entremezclan, a partes desiguales, humor, terror y culebrón. Amalgama de muchas de sus constantes, tímido intento de reverdecer laureles, su particular versión de SOMBRAS TENEBROSAS es una película tan irregular como fascinante a ratos. Fascinante porque parece un summa teológica de su propia carrera, de sus constantes y de sus obsesiones, y porque tenemos en medio del tinglado a un inmenso (repitan conmigo: inmenso) Johnny Depp (estuve media película mirando las cosas que hace con las manos, como un gilipollas...). Si su arrebatada introducción es un arrebatado homenaje a los míticos prólogos de la Hammer (como ya hizo en SLEEPY HOLLOW, toda ella una declaración de amor a la productora inglesa), según avanza la historia descubrimos con placer intermitente guiños y recuerdos hacia los modos y maneras de la citada SLEEPY HOLLOW, de la barroca y violenta SWEENEY TODD, el goticismo ye-yé de LA NOVIA CADÁVER e incluso, yendo mucho más atrás, de la emoción de su inolvidable EDUARDO MANOSTIJERAS hasta el macarrismo insolente de BITECHUS. Sí, ecos de todas ellas en medio de estas sombras vampíricas, rubricadas por una  selección de canciones deliciosamente setentera. Hasta aquí lo que un defensor a ultranza de Burton como yo puede defender. Pero no todo es tan estimulante, amigos. Los altibajos del guión, demasiado apresurado y referencial, lleno de lugares comunes, en especial en el tramo central del relato, provocan que Burton nunca encuentre el tono exacto de su película. A veces quiere ser ligera e intrascendente, otras más profunda y emocional, casi con un halo trágico. Sí, todo parece estar en su sitio, pero en vez de esforzarse por levantar de verdad la película, de buscar nuevas soluciones visuales, la mayor parte del tiempo tira por el camino más trillado, a lo seguro, sin riesgos ni sorpresas. Todo discurre sin sobresaltos (ni para bien ni para mal) por esa senda conocida, asumiendo una especie de condena creativa de por vida, con cierta dejadez formal (aunque con momentos brillantes de hermosa plasticidad, por supuesto), con el piloto automático puesto, incapaz de separarse de su propio legado. ¡¿Y cómo puede desaprovechar así al mismísimo Alice Cooper?!. Vale, comprendo que Burton esté pasando por su particular pitopausia artística, cansado y a medio gas, pero ya va siendo hora de que, como antaño, el genio del pelo eléctrico vuelva a poner toda la carne en el asador y nos deje boquiabiertos y ojipláticos. Quizás necesite un par de viagras en forma de guiones excepcionales, algo de lo que hace años no disfruta. Próxima parada: FRANKENWEENIE.

- Lo mejor: Johnny Depp

- Lo peor: Tim Burton imitando a Tim Burton

  CABEZAS

Nada mejor para arrancar este viernes que echarle un vistazo al flamante trailer de la nueva de Quentin Tarantino, un spaghetti western largamente ansiado y deseado. A estrenar a finales de diciembre. Disfruten todos...

LA CHISPA DE LA VIDA/España/2011
Presto y rápido como un leopardo del mismo centro de Bilbao, cuando aún los viciados efluvios de esa  jodida maravilla titulada BALADA TRISTE DE TROMPETA flotan en el aire, el bueno de Alex de la Iglesia estrena en tiempo record su siguiente peli y, por segunda vez, con guión ajeno. Producción gestada y filmada a toda pastilla, empujada quizás por un algo de oportunismo sobre los tiempos oscuros que nos ha tocado vivir, LA CHISPA DE LA VIDA supone un escalón más (escaloncito en este caso) en la formidable carrera del cineasta vasco, sin discusión uno de los tipos más interesantes y coherentes del planeta. Dicho esto, ahora toca apostillar: LA CHISPA DE LA VIDA seguramente sea su película menos inspirada. Razones: da la impresión de que, insisto, siendo perfectamente coherente con la visión que Alex tiene sobre el mundo, la ha hecho con cierta desgana, con el piloto automático. Le falta empuje, brío y, sobre todo, potencia visual. Resulta chocante una planificación tan... plana, y su escaso atractivo estético. No hay riesgo ni ese punto de locura kamikaze tan propia de su cine. Todo está, guión incluido, a un peligroso medio gas que no beneficia nada. ¿Contención? ¿Madurez? ¿Equilibrio?... Tonteridas. LA CHISPA DE LA VIDA se resiente, y mucho, de un guión de esos que tienen una brillante premisa pero que se queda ahí: a mitad del metraje ya nos la sabemos del todo. Aunque estoy seguro de que Alex ha metido sus habituales morcillas en el texto, el problema es que aquí rechinan y resuenan forzadas en un libreto que, por mucho que lo pretenda, jamás logra volar alto. Quizás por un discurso demasiado evidente, demasiado explícito, quizás por una panda de secundarios notablemente desaprovechados, quizás por un desarrollo tan plano, quizás porque el invento no daba mucho más de sí. Esta vez el esperpento marca de la casa resuena en las orejas algo forzado y vulgar, notablemente light y jugando en territorios ya muy transitados. Lejos de la rabia, las tripas y el corazón con la que el vasco se vacío en BALADA TRISTE..., una película a tumba abierta, aquí me da la sensación (y es la primera vez que me ocurre con su cine) que hay algo de impostura, algo falsario, algo redundante. Incluso en la dirección de actores se nota cierta desidia. José Mota, en su difícil debut en pantalla grande, aguanta el tirón con duros altibajos, mientras que Salma Hayek le replica alternando simple oficio con instantes de pura verdad. Ni siquiera la habitual troupe de secundarios consigue sacar brillo al resultado final. Así pues, la obra más pequeña (en todos los sentidos) de una admirable filmografía. Pequeño bajón de intensidad para una película correcta y entretenida, pero nunca brillante (ni tampoco indigna).

- Lo mejor: algunos matarían por que ésta fuese la peor película de sus carreras


- Lo peor: la tibieza y el riesgo calculado no casan bien con tu cine, Alex

  CABEZAS

SUPER / EEUU / 2010
Hay tíos a los que adoro sin saber bien por qué. No es nada sexual, os lo juro, pero James Gunn es uno de ellos. Guionista de la Troma y codirector de uno de sus grandes hits, TROMEO & JULIET (obligatoria, of course), poco después el bueno de Gunn se emancipó para dirigir, ya en solitario y fuera de los caspa-estudios de Kauffman, SLITHER, su peculiar homenaje a... la Troma. Aquella delicia retro-ochentera de babosas mutantes y latex al por mayor marcó figura de estilo, por si no había quedado claro, porque James Gunn es, ante todo, un poco guarro y bastante macarra. Valedor orgulloso de la serie B más casposa, pero sin que sus películas lo sean. SUPER es su peculiar aportación al mundo de los superheroes, amigos. El reverso grasiento y casero de THE AVENGERS. Las peripecias de un pobre diablo perturbado sin ninguna capacidad especial: "ningún poder conlleva ninguna responsabilidad" sería su lema. Injusto que la hayan considerado como una copia chunga de KICK-ASS (pero por ahí van los tiros, claro), ya que ambas pelis se gestaron en paralelo (en 2010), configurando algo así como el cine de superheroes alternativo, el que no es de Marvel ni DC. El problema es que SUPER, por supuesto, sigue inédita en nuestras pantallas, e incluso tiene su tema conseguir una copia decente por ahí (you know). Tipo con muchos amigos, Gunn ha tirado de selecta agenda para todos los secundarios. Comenzamos con las delirantes apariciones de Nathan Fillion (FIREFLY) como el superhéroe ultracatólico (je!), una encantadora y supervitaminada Ellen Paige (como siempre), que bien podría ser la hermana gemela de JUNO; un Kevin Bacon desatadísimo de mafiosillo de medio pelo, y la recuperada Liv Tayler, como el amor perdido (y yonqui) de nuestro protagonista: Rainn Wilson. Este tipo, una de esas caras que te suenan pero no acabas de ubicar, compone un personaje patético (en el buen sentido), un auténtico antihéroe que rebosa anticarisma por los cuatro costados. Difícil siquiera empatizar con semejante personaje al principio, difícil de tragar que semejante maromo haya enamorado a Liv Tayler, pero Gunn y Wilson se las ingenian para que, por momentos, la carga dramática (o emocional, mejor dicho) de su esperpento gane enteros y consiga remover el estómago. De verdad. Consiguen colar toda esta fiesta y desparramo dentro de una comedia romántica que, en algunos momentos, acaricia el drama. Bien hecho. Pero que nadie se alarme. SUPER es lo que es: una comedia negrísima con un extraño tono. De esas en la que unos enviados de Dios con formas tentaculares te hacen una trepanación creaneal para que el Todopoderoso toque tu cerebro con su gracia divina. Esto es bastante literal, a los 20 minutos de película. De esas en las que el prota lucha contra el mal abriéndoles la cabeza con una llave inglesa a los que se cuelan en la cola del cine. De esas en las que, a veces, se te congela la risa y cuya resolución deja un poso agridulce. Será una broma, sí, pero de las buenas y con sustancia. De las nuestras.

- Lo mejor: divertida, gamberra, macarra y... ¡emocionante!


- Lo peor: le cuesta unos cuantos minutos encontrar su tono

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THE WOMAN IN BLACK/Inglaterra/2012

La histórica Hammer, nunca suficientemente valorada, está de vuelta con intención de quedarse. Trataré de controlar el entusiasmo que este hecho me provoca para calibrar con justicia THE WOMAN IN BLACK, pues la mera presencia de esa marca en los créditos ya, de entrada, me la pone morcillona. Un estudio que supo, en un momento crítico para el género, revalorizar (y en algunos casos revolucionar) los totems clásicos con una claridad de ideas pasmosa (sangre, sexo y subtexto social: ecuación ganadora), empujado por una troupe de artistas y técnicos de todo pelaje, que tuvo como resultado un nutrido puñado de obras maestras sin fecha de caducidad, eternas. En esta nueva etapa, tras más de 35 años desde que echaron el cierre en pantalla grande con TO THE DEVIL A DAUGHTER (1976) (aka LA MONJA POSEÍDA: Nastassja Kinski de novicia satánica... ñaaam), y tras algunos devaneos irrelevantes, deciden continuar allá donde lo dejaron: terror clasicote, goticista y victoriano, y además con estrellita al frente y un tipo sensacional tras la cámara. Parece una apuesta segura. La cosa no arranca nada mal, con esa tensión y elegancia con la que James Watkins sabe sobrecargar cada plano. ¿Cómo, que no habéis visto aún EDEN LAKE? Ya tardáis, herejes, porque os estáis perdiendo una de las mejores pelis británicas de terror (puro y duro, real hasta el dolor) de la pasada década. Aquí, en su segunda peli, tenemos pueblucho en la campiña y caserón encantado aislado por las corrientes marinas. Forastero rebuscando entre una maraña de papeles. Y, por descontado, una vieja maldición secreta. ¿Se puede ser más canónico? Y precisamente éste uno de los dos problemas principales de LA MUJER DE NEGRO: no aporta nada, tan sólo buen oficio. Si lo que se buscaba, desde luego, es ese difuso sentimiento viejuno y algo rancio, tan victoriano él, aquí hay una película notable. Muy hammeriana por momentos, sí. Pero si uno encara esta historia con una mínima exigencia, tratando de encontrar ese detalle brillante, ese giro sorprendente, esa secuencia de quedarse clavado, esa mirada que pone los pelos de punta... pues bueno, la cosa se queda en el aprobado justito. Todo está medido y calibrado para que el juguete funcione, sin salidas de tono ni alardes por la cara. Y aquí llega el otro gran problema de la peli: Daniel Radcliffe. Desconozco su labor en la archifamosa saga del mago adolescente (sólo he visto la primera), pero en THE WOMAN IN BLACK está muy flojo, flojísimo. Entre pasmado y ausente todo el rato. Incapaz de otorgar tensión a un personaje que, aunque sólo sea por su constante presencia, es un caramelo para cualquier intérprete. Respeto su decisión de quitarse de encima la losa potteriana, pero su interpretación en esta película es tirando a lamentable. Con todo esto, resulta difícil valorar LA MUJER NEGRO como algo más que "Harry Potter con una vela por un pasillo" pues, a la postre, ésa es la sensación que deja. Una pena, porque si la peli no es un desastre es por el buen oficio y las tablas del director (atención a la elegancia con la que compone en scope). Una vez más, el artesano detrás de las cámaras es capaz de salvarle el culo a una película que, por guión e interpretación, hace aguas por doquier. Otra vez será, James. Seguimos vigilando, Hammer.

- Lo mejor: el buen ojo de Watkins para sacar petroleo visual de un erial

- Lo peor: Harry Potter

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THE AVENGERS / EEUU / 2012
Dirección:Joss Whedon
 Guion: Joss Whedon; a partir de los cómics de Stan Lee y Jack Kirby
Producción: Kevin Feige
Música: Alan Silvestri
Fotografía: Seamus McGarvey
Montaje: Jeffrey Ford y Lisa Lassek
Diseño de producción: James Chinlund
Vestuario: Alexandra Byrne
Interpretación: Robert Downey Jr. (Tony Stark / Iron Man), Chris Hemsworth (Thor), Scarlett Johansson (Natasha Romanoff / Viuda Negra), Chris Evans (Steve Rogers / Capitán América), Jeremy Renner (Clint Barton / Ojo de Halcón), Cobie Smulders (agente Maria Hill), Samuel L. Jackson (Nick Furia), Mark Ruffalo (Bruce Banner / Hulk), Stellan Skarsgård  (Dr. Erik Selvig), Tom Hiddleston (Loki), Clark Gregg (agente Phil Coulson), Gwyneth Paltrow(Pepper Potts). 


Igual que hay hamburguesas y hamburguesas, también hay taquillazos y taquillazos. Y mercenarios y mercenarios, claro. Dejando aparte sus otras sagas superheroicas (X-MEN y SPIDERMAN), la división cine de Marvel lleva anunciando su megaproyecto AVENGERS desde hace años. Como si de sucesivos prólogos encadenados se tratase (HULK, CAPITÁN AMÉRICA, THOR y, en menor medida, los IRON MAN, que fue el personaje que mejor funcionó en solitario), todos estos esfuerzos previos apuntan, ligeramente concatenados, a lo que sería el evento cinematográfico definitivo relativo al universo Marvel. Y al fin llegó. Los mercenarios contratados para dirigir toda esta ensalada de mallas de colores fueron funcionales, siendo benévolos. Profesionales correctos que supieron insuflar, a distintos niveles, vida a sus héroes. Incluso un intento de profundizar en un estilo más autoral, de la mano de Kenneth Branagh con el wagneriano THOR, se saldó con un ligero fracaso en taquilla. Aunque el bueno de Branagh sólo movió el culo para cobrar el cheque, la película era bastante divertida. Los demás, tipejos con sobrado curriculum en esto de amasar pastizales ingentes sin un ápice de personalidad o estilo propio. Antes los llamaban artesanos. Por ello sorprende que el encargado de levantar semejante mamotreto, lo más en tipos saltarines, sea un (relativo) novato como Joss Whedon, con una única peli en su haber: SERENITY.

Joss y los muchachos

Joss Whedon: ¡perfecto!. Descubrí FIREFLY hace bien poco y ya soy fan a muerte. Me cuesta imaginar a alguien mas apropiado y molón para una aventura coral con egos en choque constante. Es evidente que estos VENGADORES son un monumental encargo, pero también que Whedon está encantado con el regalito, ha cogido el toro por los cuernos y se ha apropiado (en parte) de la esencia y la estética del supergrupo. Tarea, por otra parte, que se antoja colosal: ni uno ni dos ni tres, hasta siete personalidades (¡7!) se arrejuntan en la trama si incluimos a Nick Furia. Titánica tarea que, necesariamente, tiene que comenzar en la fase más temprana: el guión. Tiemblo sólo de pensar los sudores de Joss para hacer que, dentro del maremagnum aventurero, cada uno tenga su espacio y su momento sin pisarle el gaznate a los demás, sin que el ritmo interno del relato se resienta y sin que, al final, todo parezca un batiburrillo epiléptico de mallas ajustadas, colores chillones, mutantes imposibles y dioses nórdicos llegados del confín del universo. Con gracia y salero. Sin abrumar al personal. Sin aburrir ni un instante. Y sabiendo qué hace cada cual en cada momento. Ignoro las vueltas que se le dio al guión (lo normal en este tipo de producto son... muchas) y desconozco las ingerencias del estudio en su desarrollo (lo normal en este tipo de producto son... todas), pero lo que vale es el resultado final: de nota. Casi redondo. Un triunfo.


Evidentemente, si no te atrae el tinglado ni un poco, esto no es para ti. LOS VENGADORES es una película para seguidores del mundillo comiquero pero, y esto es otro triunfo, no es necesario que seas un friki-fan total para disfrutarla. Yo no lo soy. Apenas he ojeado las aventuras de estos tipejos en sus cómics clásicos ni por separado, no conozco en profundidad las peripecias de ninguno, y sólo he devorado con gusto THE ULTIMATES, la penúltima reencarnación del supergrupo, de la que, por cierto, Whedon extrae gran parte de sus ideas, idiosincrasia y sano cinismo. Ni siquiera es estrictamente necesario que hayas visto todas las películas precedentes aunque, es obvio, eso aumenta el disfrute y se recomienda. Todo el elenco precedente de egos (éstos muy reales) repite en THE AVENGERS, excepto Mark Ruffalo, que incorpora a, quizás, el Bruce Banner/Hulk definitivo, un hallazgo. Los demás, ajustados a sus respectivos papeles, perfilados además por un dibujo de personajes sencillo pero tremendamente eficaz, heredero de las películas precedentes pero sintetizado a tope: Robert Downey Jr como Tony Stark/Iron Man, sigue con su encantador careto, se lleva las mejores líneas de diálogo (otra vez) y, aunque está a punto, no fagocita del todo la función con su agradecido personaje. Controlado por esta vez. Chris Hemsworth, además de imponer presencia aria, se ajusta a su Thor de manual, que para la ocasión parece especialmente inocentón y desubicado, hasta algo lelo, con cachondeo shakespiriano incluido: perfecto. Chris Evans luce pectorales y mandíbula cuadrada para un Capitán América que es, con mucho, el héroe más rancio y acartonado, carácter anacrónico al que, con suma pericia, Whedon sabe sacar punta irónica y emparejarlo con Iron Man, su polo opuesto, único modo de sacarle algo de brillo. De Scarlett Johansson (Viuda Negra) poco que añadir más que su macicez natural y que, aunque el libreto se esfuerza en darle un trasfondo, ella no le saca partido, tan sosita como siempre. Jeremy Renner, notable intérprete, pone el piloto automático para un Ojo de Halcón sin sorpresas. Y finalmente Samuel L. Jackson... se lo pasa teta como Nick Furia.

El papá de Bambi

Muchachada al completo

Con semejante guisote de personajes, insisto, Joss Whedon logra la asombrosa carambola de encajar todas las piezas con ritmo y gracia (nos hemos dejado al supervillano Loki, que también juega), con una constante en su cabeza y en la ejecución de su película: equilibrio. Whedon en todo momento juega por y para la película, dejando a un lado sus obsesiones personales, que las tiene. LOS VENGADORES es una película asombrosa por su perfecto balance entre las partes y el todo, manejando sus elementos como un virtuoso prestidigitador en sus abultados 140 minutos de metraje que, aleluya, no pesan sino que se suceden con ligereza, diversión y un magnífico sentido del ritmo interno entre apabullantes set-pieces de acción y momentos de calma con ingeniosos diálogos disparados a la velocidad del rayo (marca de la casa del amigo Whedon, y si no revisad cualquier capítulo de FIREFLY  a la voz de ya). Equilibrio con el punto justo de sal en alguno detalles para fans, con cierto gusto por el chiste visual (atención a cómo se las gasta Hulk, je) y que se remata con un climax final largo y... en fin... apoteosico, un referente desde ya de cómo rodar con transparencia, agilidad y sentido de la puesta en escena ese tipo de destrucción masiva a las que tanto estamos acostumbrados pero que rara vez hemos visto en una pantalla tan perfectamente coreografiado. Justo cuando la película tiene que dar el do de pecho, lo da. Justo cuando THE AVENGERS levanta el vuelo y todos sus elementos, codo con codo, hacen disfrutar al respetable con una película que, desde ya, es un referente de las que juegan en su división. La diferencia entre el talento al servicio del espectáculo y la mediocridad al servicio de los dólares (léase BATTLESHIP, por poner un ejemplo reciente). Una gozada.


- Lo mejor: salivar por que salga a la luz ese director´s cut de tres horas con todo lo que Whedon se ha dejado en la sala de montaje, seguramente lo más personal y macarril


- Lo peor: su primera parte, re-presentación de todos los personajes por si alguien se perdió los films precedentes, no está a la altura de su magnífica segunda hora y tercio final, canónico desde ya y virtualmente perfecto

  CABEZAS




THE INNKEEPERS/USA/2011
Durante los primeros 20 minutos de THE INNKEEPERS no ocurre absolutamente nada. En la siguiente media hora, prácticamente  nada. En su penúltimo tramo, un par de cosillas. Y en sus últimos diez minutos: ¡tachán! El bueno de Ti West, fiel a sus principios, vuelve a regalarnos lo que viene a ser una tesis doctoral sobre filmar tiempos muertos. No voy a ser plasta y repetir lo que ya es un "must" cuando alguien habla de este pollo: sí, Tim West adora los 80. Todas sus pelis son un homenaje más o menos explícito a los 80. No insistiré mas. Y es que, igualito que en su apreciada HOUSE OF THE DEVIL, película curiosa por su atrevimiento (filmemos la nada y pongamos al final cinco minutos de satanismo), propone un trato al respetable que se basa en atravesar la barrera del aburrimiento y ver qué demonios hay al otro lado. Pues esto es lo que hay: un par de personajes hundidos en el tedio. Recepcionistas de un vetusto hotel con mucha historia a punto de cerrar, no tardan (es un eufemismo) en descubrir que el edificio está habitado por fantasma/s. En medio, tres personajes, clientes del hotel, que no aportan nada a la historia más que un poco de folclore. ¡Pero cuidado! Si esta película no es un completo bodrio, que, ¡sorpresa! no lo es, es porque el señor Ti West es un señor cineasta, no un asalariado por cuenta ajena. Con un sentido del ritmo como poco discutible, pero que haberlo haylo, West logra por sí solo mantener la película en un constante y comatoso estado larvario en el que sentimos que algo va a ocurrir a la vuelta de la esquina, manejando con destreza la puesta en escena (el tipo es jodidamente elegante moviendo la cámara a velocidad reumática) y una banda sonora alejada de los tachanes habituales. Ayuda y mucho la notable interpretación de la rubita Sara Paxton, que compone un personaje pizpireto y juguetón al que se le coge cariño en el minuto uno (y si no lo haces en ese momento, tienes muchos minutos por delante para lograrlo), se obra el milagro y resulta que los 100 minutos de la película acaban pasando por delante de nuestras maltrechas retinas sin pesar como losas. Eso sí, que nadie espere ni un desarrollo apasionante de la trama (apenas hay desarrollo, de hecho) ni sorpresa final ni altas dosis de terror fantasmal. Nada de eso hay en una película que es marca de fábrica de su autor, personal como pocas. Otra cuestión es que seas capaz de soportarlo. Con todo y con eso, es lo mejor de Ti West hasta la fecha. Tras HOUSE OF THE DEVIL perjuré que no volvería a picar. Ya estoy esperando la siguiente.

- Lo mejor: la muy extraña pericia de Ti West para hacer entretenido el sopor, y la encantadora y constante presencia de Sara Paxton yendo y viniendo por los pasillos del hotel

- Lo peor: emitir sonoros ronquidos a causa de un guión anémico incapaz de aportar nada al subgénero de casas encantadas

  CABEZAS

CHRONICLE / EEUU / 2012
CHRONICLE viene a ser lo que un hype musical trasvasado al cine indie. De la noche a la mañana, todo dios hablando de CHRONICLE y, mayormente, poniéndola por las nubes. Expertos y fans, al unísono. Que si la ópera prima de Josh Trank es única, que si Max Landis, guionista e hijo del nunca demasiado reverenciado John Landis, es la gran esperanza de los escritores yanquis. Que si soplo de aire fresco. Que si reinvención radical del género de superhéroes. Bla, bla, bla. CHRONICLE hasta en la sopa, amigos. Uno que es perro viejo, desconfía de tales barrabasadas. Normalmente el opinólogo cinéfago (como un servidor, que todos los somos) tiende a pasarse de largo o de frenada en estos casos. Bien, pues no es para tanto. Ni adoro ni odio CHRONICLE. Es una peli apañada, un puntito provocadora, razonablemente entretenida, con un par de ideas visuales brillantes, buen ritmo y mejor resolución. Problema 1: su única premisa está poco aprovechada. Es a las pelis de superhéroes lo que CLOVERFIELD (MONSTRUOSO) fue a las de GODZILLA. Ni más ni menos. Confieso que, personalmente, el rollete de "found footage" me tiene ya un poco cansado. Aunque el dueto Trank/Landis consigue solucionar con salero algunas de sus evidentes limitaciones (por ejemplo, conseguir vistosos tiros de cámara casera mediante el control mental del prota, más elegantes de la habitual epilepsia del subgénero), se pasan por el arco del triunfo la más mínima coherencia interna (si la cámara terminó en el Himalaya, ¿quién encontró las imágenes? ¿y quién las montó alternando el rollo doméstico con cámaras de vigilancia en el clímax final?). Problema 2: aunque el asunto disfuncional es interesante y otorga momentos intensos, te la sabes de principio a fin. Y el drama intimista que parece que apunta durante la mitad del metraje no casa  muy bien con esa traca final de órdago a lo AKIRA. Pim-pam-pum... ¡destrucción! Aunque la excusa sea la pura furia juvenil, y como metáfora podría funcionar por sí sola, CHRONICLE no acaba de enfocar el tiro del todo. Obviamente, sus personajes son mucho más potables que los modelitos MTV de CLOVERFIELD, tiene momentos vibrantes (seguramente los menos aparatosos) y sus 80 minutos pasan como un suspiro. Y aunque sea un desfase en toda regla, el climax a lo Katsuhiro Otomo mola. Pero en realidad aporta poco más que hora y media de divertimento intrascendente y poco novedoso.

- Lo mejor: cómo la "magia" se cuela en los momentos más sencillos y costumbristas, y algunas ingeniosas soluciones visuales

- Lo peor: predecible 100%, cierto cansinismo ya con las cámaras domésticas

  CABEZAS

VALHALLA RISING / Dinamarca-Reino Unido / 2009
Tras el agradable sorpresón del año pasado con DRIVE, y el descubrimiento de un talento que ya tiene a sus espaldas una nutrida carrera, comienzo con mi paseo retrospectivo por la filmografía del danés Nicolas Winding Refn, Nico para los amigos. VALHALLA RISING, su anterior peli, es una auténtica anomalía. Para empezar, ya me diréis cómo gestionar algo que suelen etiquetar a la vez como "vikingos" y "experimental". Pues sí. VALHALLA RISING es una película "de" vikingos pero en las antípodas de lo que cualquiera podría esperar de tal cosa. Olvidaos de épicas batallas, grandes discursos y climax emocionante. Olvidaos de un desarrollo estándar y de un visionado fácil. Esto no es BRAVEHEART. El protagonista no pronuncia una sola palabra durante todo el metraje y por no tener, no tiene ni nombre. La película está estructurada en grandes bloques-capítulos conceptuales. Y todo funciona por impregnación. Se te mete en la testa y la piel por vía sensitiva. Aparentemente, la historia es el proceso de liberación de un esclavo, el extraño viaje que realiza a una tierra inhóspita acompañado por un niño y un grupo de cruzados, y su postrero sacrificio final. Pero este breve argumento importa poco, porque el bueno de Nico lo que plasma en sus deslumbrantes, hipnóticas imágenes es una especie de homenaje/relectura de uno de los pilares fundamentales de la mitología eslava: Odín, dios de la sabiduría, la guerra y la muerte. El trayecto revelador hacia la plenitud de este personaje, capaz de vislumbrar el futuro a modo de oráculo intermitente (como en las inquietantes visiones rojizas de la peli) junto con un crío que resulta un trasunto de los propios "cuervos de Odín" (ojos y voz del dios en sus runas) y explorando una tierra salvaje (paralela a lo que sería la Midgard mitológica). Y con ello una bellísima reflexión acerca de cómo los valores de esta rica cultura fueron exterminados por la cristiandad, una dialéctica Hombre-Mito-Naturaleza confrontada a la burda y violenta colonización cristiana y sus más oscuros dogmas y creencias. Esta apasionante dialéctica, siempre presente, nunca es subrayada ni demasiado explícita. El periplo de One-Eye / Odín hacia su propio destino, una suerte de cosmología que roza el nihilismo, puede parecer contradictorio: ¿qué hace un pagano embarcado hacia una supuesta Tierra Santa? Aprender, reflexionar, confrontar y finalmente trascender con orgullo. Así pues, VALHALLA RISING se levanta como una apasionante reflexión acerca del Hombre y la Naturaleza (lo que incluye a la suya propia), una orgullosa reivindicación del paganismo filosófico de raíces eslavas y de cierta manera de encarar el mundo que ya parece extinguida. Venerada con razón por ciertos grupúsculos contraculturales nórdicos (entre los que se incluyen decenas de grupos de death y viking metal suecos y noruegos, que suelen citarla con admiración), la sobrenatural y telúrica energía que es capaz de transmitir esta película, sin renunciar a puntuales y acertados estallidos de violencia seca y muy gráfica, podría gustar a un Werner Herzog en sus buenos tiempos y encantar al Terrence Malick más contemplativo. Incluso, si me arriesgo, podría haber sido aplaudida por el mismísimo Stanley Kubrick. E insisto, visualmente impactante, exquisita en su tratamiento de la luz, el encuadre y la desbordante Naturaleza, quizás la única deidad realmente digna de ser venerada. Una experiencia a descubrir.

- Lo mejor: su lenta cadencia cuasi opiácea y el segmento en el barco, magistral

- Lo peor: que esté rodada en inglés, y que muchos se desesperen con tanta mirada al infinito...

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VERBO - España - 2011
Ya lo sabéis, malandrines: siempre ando buscando películas que caminan en el filo de la navaja, esas que con un pequeño descuido pueden caer en lo sublime o en lo ridículo. Esas pelis son las que se me quedan pegadas al córtex cerebral y a las entrañas, por eones. VERBO es una de esas. Cine atrevido, valiente, inclasificable. La mejor ópera prima en años. Oro puro. De lo mejor de 2011. Y comienzo por la conclusión por el cabreo que me he llevado al ver que en oráculos de la crítica de cine más democrática, pongamos por ejemplo a Filmaffinity, esta joya no llega ni al 5. Increíble. Paso de pataleta, pero la bendita red de redes es una poderosa arma que siempre dispara en dos direcciones opuestas. A lo que vamos. VERBO, salto al largo de Eduardo Chapero-Jackson, no es una película redonda ni perfecta. No está pulida ni ajustada, es algo irregular y juega con la arritmia narrativa con temeridad. Me la sopla, porque VERBO también es una peli chocante, desconcertante, absorbente, hasta arrogante por lo kamikaze de algunas de sus propuestas. Rebelde y reveladora. Chapero-Jackson amalgama en su triste y poética historia sobre suicidas adolescentes mil y una referencias audiovisuales que, sin embargo, dotan de notable empaque visual y apabullante personalidad a la propuesta, creativa y llena de vida e ideas, fantasía cyberpunk de guerrilla y arte urbano que, oh sorpresa, retrata a sus protagonistas, insisto, adolescentes, con respeto, dignidad y profundidad, huyendo como la peste de muchos lugares comunes en el cine y la tele teenager de este país, en la que la tendencia a retratar esta compleja etapa vital suele discurrir por los senderos de la idiocia y la superficialidad. Y es que VERBO no sólo es un perro verde dentro de la industria de esta sacrosanta península, cuyo cine sigue empeñado en retroalimentarse con los mismos parámetros y fórmulas y expulsar de su núcleo y engranaje a quien se sale del tiesto, sino que esta película brilla a escala global. Mención especial para la debutante Alba García, que lleva sobre sus frágiles hombros todo el peso de la narración. Su personaje, ese trasunto de Alicia atravesando el espejo, es una criatura compleja y hermosa que obra el milagro de que, cuando al fin logra sonreir, todo el universo sonríe con ella. Pensamiento-Acción-Actitud-Destino. Rebelión personal. Chapero-Jackson ha dado un aldabonazo de órdago con VERBO, amigos. Aplausos y respeto, admiración. Estás en la lista. Aquí hay cineasta para rato.

- Lo mejor: única, sus desajustes no pesan, la hacen más grande

- Lo peor: si el personal se deja llevar por ciertas corrientes de opinión, le costará encontrar su público

  CABEZAS




Un poco del maestro Lynch para estos tiempos tan locos. Sublime.


REC 3 / España / 2012
Cambio de tercio para la única saga que el cine español ha sido capaz de exportar. Plaza y Balagueró toman las riendas por separado en las que, según dicen, serán las últimas piezas del rompecabezas REC. Balagueró se encargará de APOCALIPSIS, para el año que viene, mientras Paco Plaza nos entrega este GÉNESIS, que en principio se anunció como una precuela de la serie, cosa que no es del todo exacta. La historia de este REC 3 viene a ser una historia paralela de los hechos ocurrido en la primera entrega, en otro espacio. Decía cambio de tercio conceptual a varios niveles: en la forma y en el fondo. GÉNESIS arranca con un juego conocido, con esa cámara en mano inestable y frenética, narración polifónica centrada esta vez en un bodorrio. Plaza se mueve como pez en el agua dentro del "formato REC", con constantes juegos metalingüísticos y cierto cachondeo respecto al propio formato de la saga (atención a los constantes comentarios cinéfilos de Atún sobre el cinema verité). Toda esta parte, que culmina con la violenta explosión de infectados, sirve como aperitivo al festín que supone la película. Justo en este punto, Plaza juega a la carambola de romper el punto de vista (la cámara de video con la que estaba grabando uno de los personajes) y, tras el título de la peli (todo lo anterior, amigos, no había sido más que una divertida intro de la verdadera "fiesta"), pasa a una planificación tradicional sólo rota en ocasiones puntuales con otras "cámaras" (de visión nocturna y seguridad). Cambio de formato pues, cambio de espacio y también cambio de tono. Aunque las dos anteriores ya tuvieron su puntito de humor (muy) negro y cierta tendencia al desparramo, REC 3 se lanza de cabeza hacia un tono mucho más ligero y divertido que las otras, configurando un espectáculo trepidante en el que el humor cafre, la aventura y el gore descacharrante buscan (y encuentran) la complicidad del respetable, un coktail de risas y sobresaltos que, doy fe por las carcajadas y gritos del personal en la sala, funciona. Sería para la saga REC lo que ARMY OF DARKNESS fue para EVIL DEAD. ¡Incluso una chispeante y desatada Leticia Dolera se convierte en un trasunto de Ash matazombis motosierra en mano! No dista mucho el sentido de la diversión de un jovenzuelo Sam Raimi en la propuesta de Paco Plaza, que no obstante sabe marcar territorio con un par de secuencias gloriosas por su belleza: la de la madre bajo una torrencial lluvia y en especial su brutal final, que es capaz de encoger el corazón y sacudir al respetable, rojo sangre sobre blanco inmaculado. Así pues, un soplo de aire fresco para una saga que en su segunda entrega ya dio algunos síntomas de agotamiento, disfrute notable que sabe llegar a su público, que somos nosotros, sin complejos y con nivelazo técnico y estético, película que contribuye a crear industria, que es lo que necesitamos para salir de este enfermizo bucle en el que se encuentra el audiovisual en nuestro país. ¡Bravo!

- Lo mejor: diversión garantizada orgullosa de lo que es, que da lo que promete y que insufla nueva vida a uno de los fenómenos cinematográficos más esenciales de los últimos años

- Lo peor: lo desaprovechado de algunos secundarios como Atún o los amigotes del prota

  CABEZAS

ANGEL-A / Francia / 2005
Hace bien poco me topé por sorpresa con esta peli de Luc Besson que desconocía por completo. ¡Hermoso descubrimiento! Para entender ANGEL-A, hay que ponerse en contexto. Tras el total (e injusto) batacazo que se pegó con su megalómana (y magnífica) versión de JUANA DE ARCO, el bueno de Besson entró en crisis creativa. Alejado de la dirección por seis años, fundó su productora Europacorps, que ahora se dedica a euro-divertimentos de acción tipo TAKEN, en las antípodas de lo que fue ANGEL-A, una de sus primeras producciones. Blanco y negro. París. Romance. Comedia. Y un misterio. Estas son las bases de esta pequeña, íntima, deliciosa película, que parece un grito de autoría (Besson también firma el guión) frente a una carrera que parecía que se despeñaba al abismo de las superproducciones industriales. De hecho, así fue. Seguramente ANGEL-A sea el hermoso canto de cisne de Luc Besson como cineasta/autor, una peli nostálgica en formato mini, que quiere mirar de reojo hacia atrás, no sólo hacia los orígenes más atrevidos de su propio autor (KAMIKAZE 1999) sino hacia esa panda de tarados de la Nouvelle Vague que le precedieron, incluso el retrovisor llega hasta las fábulas de Frank Capra. Y es que ANGEL-A es una película netamente francesa y netamente bessoniana, apegada a su tiempo y generación a la vez que profundamente respetuosa al legado de Godard y Truffaut. Más allá de su precioso blanco y negro, hay en la inmediatez de algunos exteriores, en la vibrante planificación callejera de París, en la química entre ligereza y profundidad que tiñe toda la peli, mucho de AL FINAL DE LA ESCAPADA, y también algo de la efusión de sentimientos (tristeza insondable, alegría desatada) de cuentos como ¡QUÉ BELLO ES VIVIR!. Curiosa reivindicación del que fue abanderado de la modernidad. Alquimia de contrastes que se visualiza magistralmente desde esa secuencia de los suicidas en el puente, en la que el bajito, feo, achaparrado y desarrapado gañán interpretado por el gran Jamel Debbouze se enfrenta/salva a Ángela, altísima, estilizada, seductora, elegante y misteriosa mujer con formas de supermodelo y maneras de camionero, en la piel de la espectacular Rie Rasmussen, verdadera modelo descubierta para el cine por Brian De Palma y últimamente reconvertida a directora. La tensión/atracción entre los dos es la base sobre la que se desarrolla la apasionada historia de ANGEL-A, disparando chispeantes diálogos a la velocidad de la luz, jugueteando con ritmos y formatos y que, curiosamente, tiene sus momentos más potentes en sus escenas más sencillas. Atención a la emocionante confesión frente al espejo o la manera que tiene Ángela de mostrar su verdadera naturaleza en la cafetería. Y así, sin más pretensiones que contar una historia de amor y redención desde lo sencillo y lo particular, Besson juega todo el rato con una amplio registro cómico, desde lo sutil y poético hasta el desbarre grotesco, sin perder nunca el pulso ni el interés sobre las desventuras de esta extraña pareja. Por descontado, una de las mejores comedias románticas que he visto nunca. ¡A rescatarla, vamos!

- Lo mejor: todo funciona en esta deliciosa, divertida y emocionante miniatura

- Lo peor: el contraste entre lo más naif y lo más grotesco puede desorientar a más de uno

  CABEZAS

RED LIGHTS / España-USA / 2012
El thriller sobrenatural que, como subgénero, siempre ha existido de una u otra forma, sufrió un notable pelotazo mundial tras la recordada EL SEXTO SENTIDO. El amigo Shyamalan rubricó una sólida película que entusiasmó a casi todos, en mi opinión algo sobrevalorada, pues no aguanta tan bien sucesivos visionados, construida como está en función de su celebérrimo twist final, en el fondo el peligro de muerte de toda película con sorpresa epatante, que no son pocas. Así pues, desde el mentado pelotazo, se han sucedido decenas de propuestas similares (cuando no puros plagios) que, con mayor o menor acierto (generalmente menor) han jugado la baza de los fantasmas / profecías / entidades paranormales con i-nes-pe-ra-do giro final. A primera vista, LUCES ROJAS, tercera peli de Rodrigo Cortés, es de estas. Pero sólo en superficie. Muy listo, muy talentoso y también muy malabarista, el muy ladino Cortés juega a la prestidigitación audiovisual con lo que, en realidad, sería el anti-thriller sobrenatural por excelencia. Primero: el nucleo argumental de la peli se dedica, con notable trabajo de documentación y largas exposiciones conceptuales (interesantísimas), a desbaratar científicamente los fraudes y timos de la estampita que rodean y nutren este mundillo farandulero del tercer ojo y los poderes superhumanos. Y que nadie se lleve a engaño: por muy yanqui que parezcan cómo lucen los planos, aquí no hay ni tiroteos ni persecuciones ni grandes alardes pirotécnicos. Los justos. El thriller estaría en el plano psicológico mucho más que en el físico. Literalmente. Segundo: sí, la sorpresa. Pues bien, si en aquella Bruce Willis descubría que era un fiambre sin saberlo y no había más vueltas que darle, aquí la cosa es mucho, mucho más ambigua y subjetiva, sobre todo si con carácter retroactivo repasamos determinadas frases y diálogos, en especial los que salen de la boca de una magnética, enorme Sigourney Weaver, orgullosa de su madurez y luciendo sus hermosas arrugas. Quizás lo que Cortés trata de colarnos con el discurso final no debamos tragarlo sin rechistar, quizás Rodrigo nos exige un nuevo trabajo de recapitulación cuya conclusión no está tan explícita en la película como pueda parecer. Y no debo decir mucho más, amigos. Thriller que se toma su tiempo, estilizado y hermoso en su aparente gelidez, con una pareja que destila una improbable pero potente química (el dueto Cillian Murphy / Sigourney Weaver es de traca), llena de detalles a los que hay que estar muy atento, pues Rodrigo Cortés, a diferencia de otros, no esconde sino que muestra sus cartas, aunque en ese momento no sepamos aún que están marcadas. Y por último, Robert De Niro. ¿Qué decir? Pues que, aunque apoya todo su trabajo en un "estar" más que en un "interpretar", su apabullante presencia física, ideal para tan mefistofélico personaje, es suficiente para creer en este inquietante ser, pivote absoluto de la película. Creer. Quizás LUCES ROJAS es en realidad una ácida reflexión sobre la fe y sobre lo que, como bien dice la frase publicitaria, cada uno de nosotros está dispuesto a creer. Muy interesante.

- Lo mejor: el tandem protagonista y la cadencia de la peli, que sabe muy bien hacia dónde se dirige en todo momento

- Lo peor: su giro final, que aunque me gusta en concepto, es perfectamente prescindible

  CABEZAS




10 de marzo de 2012, día negro para la imaginación, para la creatividad, para el arte de contar historias. Moebius nos ha dejado, seguramente con ansias de recorrer, ahora, otras realidades, otras dimensiones, otros mundos. Decía que su mente era un caos, un contenedor de imágenes y sensaciones, de historias, que sólo algunas veces tenían relación entre sí. Ilustrador, guionista, dibujante, diseñador, filósofo zen y fumador de marihuana hasta los 65 años, cuando dejó el hábito y volcó sus experiencias en una especie de diario con formato de cómic que responde al título de INSIDE MOEBIUS, una metanarración en la que sus personajes se enfrentaba, esquizoides, a su creador. Toda su obra, capital para entender la evolución del noveno arte en los últimos 40 años. 

Primera edición española de EL INCAL
Recuerdo vívidamente cuando mi tío me dejó el primer volumen de EL INCAL, en pasta blanda, ajado, cuando aún quedaban decenios para esas ediciones absolute que ahora copan las estanterías. Para mí, devorador infantil de ASTERIX, TINTÍN, SPIROU y MORTADELO, aquello fue una revelación, un paso adelante en una pasión, los cómics, que aunque con altibajos vitales no me ha abandonado hasta hoy. Aquel día, hojeando esos dibujos tan fascinantes y detallados, ese tipo con cabeza de lobo con un agujero en la oreja, esas putas cyberpunks, las naves dirigiéndose hacia el infinito, me dí cuenta que "los tebeos" eran algo más que un entretenimiento y, de cierta forma, la lectura de EL INCAL marcó mi paso a la adolescencia y me abrió la mente y el espíritu a nuevas y excitantes formas de disfrute para el espíritu. Me abrieron la mente. Aquello era otra cosa amigos, un magma cargado de significados e insinuaciones, de misterios, complejo, vibrante, seductor. Luego llegó EL GARAJE HERMÉTICO y otros trabajos para la METAL HURLANT (¿recordáis la peli HEAVY METAL?), y un poco más tarde BLUEBERRY. Y Moebius, ya para siempre, formará parte de mi vida, de mi formación como lo que ahora soy. Gracias Jean.

Concepts para ALIEN

Por supuesto, no puedo obviar aquí sus intermitentes trabajos para el cine. Diseñador de los trajes y otros props para ALIEN (¿cómo se pudo reunir tanto talento para una sola peli?) y de elementos arquitectónicos para BLADE RUNNER (idem que ALIEN...), diseñador conceptual para TRON, WILLOW y ABYSS (aquí se encargó de los marcianitos subacuáticos, básicamente) y, sobre todo, colaborador estrecho con el bueno de Luc Besson en EL QUINTO ELEMENTO, a la postre y vista hoy, seguramente la película más moebiusiana de todas en las que ha participado. También picoteó en el mundo del videojuego y de los carteles para cine (sobre todo para su alucinado colega y compinche Alejandro Jodorowsky, para quien también trabajó en la abortada adaptación que el chileno quiso hacer, en los 70, de DUNE, para la que el suizo H. R. Giger colaboró, antes de ALIEN). 

Sala de control del NOSTROMO

Pero quiero recordar aquí una película imprescindible, LES MAITRES DU TEMPS, disponible si pincháis su título cortesía de la gente de cultmoviez, perpetrada en colaboración con René Laoux, una pequeña joya medio olvidada, de tosca animación vista hoy, pero de inabarcable capacidad de sugerencia, de ritmo pausado ajeno a los estándares hollywoodienses pero constante bombardeo de conceptos e imágenes cercanas a veces al surrealismo,  primorosamente manofacturadas, una apoteosis de imaginación, sensibilidad y paradojas temporales que merece ser recuperada a la voz de ya. 
Hasta siempre, maestro.



Así es amigos, el muy petit cabrón ya lo avisó, pero es que esta vez ¡ha llegado antes de tiempo! Ya está disponible online el nuevo fracaso có(s)mico de este entrañable marciano azul, titulado GRASS CARNAGE (ya el nº 12 en su nutrida lista de catástrofes autodestructivas). Y además con la firma promesa de permanencia y regularidad, ¡tanto que ya está anunciada su próxima conquista para el 17 de marzo!.Y también podéis estar al corriente de todo lo relativo a este tipo en su renovada web:
COSMO TRIP

¿Cómo? ¿Que aún no habéis visto el primer teaser de pre-producción de AGES OF MADNESS, de Lince Studios? Pues para no perderse, paso a paso, el desarrollo del primer proyecto de largometraje de animación 3D inspirado en el universo de H.P. Lovecraft, oiga. Presentado en un exitoso evento en la librería Generación X en Madrid el pasado 17 de febrero,  con el apoyo de Scifiworld, Terror y Nada Más y la gente de Freaklances. Dejad a un lado vuestra cordura y mirad... mirad...



Con la celeridad que me caracteriza, agonizando ya enero, vamos con la segunda parte (y última) del resumen del año pasado. Ahora toca activar el modo caos. Aquí cabe desde una horda de pequeñas (y grandes) delicatessen que no se deben dejar pasar, hasta el grupúsculo de las que yo sí he dejado pasar, pasando por los truños más gordos del año, debidamente categorizados. Sin más dilación, entramos en el primer bloque, algunas de las cuales, sin problemas, podría ir dentro la lista de las 10 mejores a la vez que en las peores, seguramente. Cosas de SESIÓN GOLFA. Todas ellas, por supuesto, altamente recomendables, y algunas de ellas ya comentadas en el blog, pinchando en sus posters. Por supuesto, hubo otras destacables o recomendables, pero aquí tenéis mi lista, sin orden ni concierto:

8 DELICATESSEN

HOBO WITH A SHOTGUN
Cuando el cine grindhouse y las midnight movies parecían condenadas a la fugaz y efímera reivindicación de los Tarantinos/Rodriguez o a la caterva de heces serie Z sin fundamento, llega este HOBO y te encañona para poner las cosas en su sitio. Mucha mierda es lo que hay. Película cerda, enervada, de texturas alucinógenas, furiosa y demente, bastarda entre una de la Troma y las de justicieros callejeros: irresistible. Apta sólo para paladares exquisitos, con un nivelazo ético y estético que la eleva por encima de todas las de su liga, HOBO es y será, también, la jeta de un Rutger Hauer inmenso, bestial, su mejor papel desde que puso carne a aquel mítico Nexus 6.


STAKE LAND
Jim Mickle es un crack. No me canso de recomendar su MULBERRY ST, pero con STAKE LAND sube el listón. Road movie apocalíptica en un mundo infestado por vampiros rabiosos (muy cerca del zombie moderno y trotón), historia de iniciación y amargo canto a la esperanza, esta "tierra de la estaca" supera a las que juegan en su misma liga (miriadas de series B insustanciales con la invasión zombie como reclamo) por su tono y su aspecto indie. Porque STAKE LAND es una peli realmente muy triste, por momentos desoladora, en realidad un jodido drama existencial, jugarreta que, en el buen sentido, Mickle nos cuela con su apariencia de género estándar. Sólida como una roca, carismática, intensa. Hermosa.


RANGO
En el conservador mundillo de la animación a veces pasan cosas. Con Pixar bajando el pistón, Dreamworks a lo suyo y Blue Sky tirando a rebufo, mediocre año para los píxeles animados, llega este camaleón tan friki como parece en la peli familiar más marciana del año. Tampoco es que sea revolucionaria, pero la intención de Gore Verbinski y los suyos de alejarse de todos los citados es admirable, y a ratos brillante. Sólo así puede entenderse las constantes citas cinéfilas y contraculturales (desde el spaghetti-western hasta Hunter S. Thompson, oiga), el estrambótico diseño de personajes, la construcción delirante de algunos de sus gags y su cuidadísimo tratamiendo de la luz y las texturas. Una atrevida virguería.


CARNE DE NEÓN
O cuando la copia casi roza a sus referentes. Paco Cabezas, señor al que SESIÓN GOLFA le tiene especial cariño, guionista/director de nuestra generación, se desquitó a gusto en 2011 con CARNE DE NEÓN, puesta de largo (literal) de un corto previo. Guy Ritchie + Mr. Tarantino son sus únicas influencias (mas unas gotas Almodóvar), a las que magrea con furia y empuje en esta comedia negra de balas perdidas, redención, violencia y sarcasmo, ingobernable joyita que logra identidad propia más allá de las evidencias. Mención especial para una estratosférica Ángela Molina y Mario Casas, el único actor joven rescatable de esa panda de efebos televisivos de los que soy incapaz de distinguir unos de otros.


ATTACK THE BLOCK
Ni SUPER 8 ni PAUL, la ganadora retro-ochentera del año es esta modesta delicatessen inglesa que logra destilar por los cuatro costados ese estilo tan de moda ahora, antes despreciado. La falta de pretensiones y la sencillez son sus mejores bazas, una aventura adolescente que mira de reojo a los 80 pero que, por ese brillante retruécano del guión, resulta actual y, ¡aleluya!, con subtexto inquietante, sin perder su encantador aliento inglés y rindiendo pleitesía tanto a LOS GOONIES como al maestro John Carpenter. Hasta cuando los marcianos invaden la Tierra, los que pierden siempre son los mismos. Lo dicho, una delicia macarra que ya ha colocado a Joe Cornish (también coguionista de TINTÍN) en el mapa.


ANOTHER EARTH
Cambio de tercio para una muestra de eso que llaman hard sci-fi (jaaarl: ciencia ficción de concepto, sin efectos), que se confronta con todo aquel que piensa que es un género que sólo aspira a la evasión. Por lo tanto, aviso, el pistón narrativo baja hasta ritmos comatosos e intimistas, buscando la contemplación y la reflexión, en una película que no sé si es un drama con disfraz de género o todo lo contrario. De hermosísima factura visual y andares indies, su lento devenir hacia el corazón humano, multiversos mediante, se beneficia, además de por un polémico final (para mí impecable en su sencillez), por la sentida y sutil interpretación de Brit Marling, también coguionista del film. Una preciosa miniatura cinematográfica.


SECUESTRADOS
El cliché del asalto violento a un chalet de lujo ya es un subgénero dentro del thriller, a veces jugando con el terror, torture porn mediante. Sobre todo desde que Michael Hanneke lograse la beatificación crítica con sus dos FUNNY GAMES. Desde entonces, miriadas de films de idéntica estructura han campado a sus anchas, la mayoría puras explotations-basura, pero algunos, como LOS EXTRAÑOS o ésta, pequeñas joyas de orfebrería visual. Un tour de force de Miguel Ángel Vivas tan intenso, brutal y enervante que quita el aliento. Montado alrededor de seis o siete planos secuencias, sus alardes narrativos funcionan como una jodida espoleta hasta que todo estalla con ese final, sencillamente, atroz. Una obligación para los estómagos y corazones más curtidos.


SED DE VENGANZA
Con semejante título y el careto de Dwayne "cachocarne" Johnson en portada, lo lógico es salir huyendo en dirección opuesta. ¡Craso error! FASTER (su mucho mejor título original) es el reverso anabolizado de DRIVE amigos, ideal para zamparse en una sesión doble los dos mejores thrillers del año. Obviamente, ésta tira más por el desenfreno y la acción pura (y tan pura que la cosa se pone abstracta, hasta en el nombre de los personajes), lo que no impida que nos encontremos con una peli sólida y maciza como su protagonista, directa y al grano, cojonudamente rodada y de trepidante ritmo, y que ofrece hora y media de disfrute sin complejos. Hacedme caso.


Pasemos ahora a lo que muchos buscan con sano sadismo: lo peor del año. Como siempre, advierto: aquí no hay pelis malas per se. Paso de las comedias de Adam Sandler, el último horror de ardillas parlantes,  las peripecias de pijas de shopping en Nueva York, gores de serie Z que ya se gestaron desde el vertedero, historias de sonrojantes vampiros pedorros aficionados a la castidad o chuscas comedietas patrias con policías grasientos. Que el infierno se las trague. Aquí van esas películas que, teniendo potencial o atractivo a priori, les ha salido el tiro por la culata. Debidamente premiadas.


LO PEOR DE 2011

Premio "Colesterol a paladas" para... 
CONAN EL BÁRBARO
Normal si el encargo se lo hacen al inútil de Marcus Nispel, que nunca dice "no". El intento de "actualizar" algo tan potente como el Cimmerio naufraga en desastre total entre bostezos, cámara con Parkinson, guión de dos páginas y peleas a lo Street Fighter, con el obligatorio despiporre digital saltarín. La destrucción de la puesta en escena. Larga, reiterativa y aburrida, sonroja ver a un Conan enamoradizo (¿?) soltando gilipolleces a la luz de una hoguera (???). Si acaso, salvar entre tanto colesterol fílmico la siempre gratificante presencia de Ron Perlman. Muchachada, ¡que no os engañen estos mequetrefes repeinados de Hollywood!. Jovenzuelos nacidos en los 90, tirad de redes y haceos con la obra maestra de John Milius y Schwarzenegger. ¡A la voz de ya!


Premio "Truño con tentáculos" para...
LA SOMBRA PROHIBIDA
Si fuese una trilogía, fijo que la tercera ya tenía su puesto entre lo peor de 2012. Afortunadamente, mortales, la cosa se quedó en dos. Gracias. Es difícil describir con palabras la alta traición que Jose Luis Alemán ha perpetrado con el universo del maestro de Providence. Es difícil hacerse una idea de lo mal que está todo en esta película. Y lo que es peor: es difícil siquiera pensar en una distancia mayor entre pretensiones y resultados. Eso si que es terror abisal, angustioso y cósmico, no este folletín sectario de bolsilibro, de demencial guión, seriedad impostada, dirección de teatrillo de parvulario y unos diálogos... ¡qué diálogos! recitados por unos actores... ¡qué actuaciones amigos!. Terrorífica.



Premio "¿Pero en qué estabas pensando?" para...
THE WARD
Esta duele. Que la peor película de uno de tus directores-fetiche sea la última, y sobre todo después de siete años en el dique seco... duele. Ignoro si rodada por obligación o por devoción, pero aquí el maestro John Carpenter tan sólo roza el aprobado, seguramente  la única mancha negra de una filmografía intachable y admirable. Carpenter se apunta a la moda de fantasmas en un manicomio y a los giros de guión imposibles y finales epatantes, pero le sale una cosa amorfa sin garra ni nervio, muy fofa en sus secuencias de suspense (incomprensible), pero que al menos regala algunos destellos de ese genio y elegancia como narrador que, esperemos, no haya perdido para siempre. La decepción más gorda del año.



Premio "¡Que vienen los comunistas!" para...
INVASIÓN A LA TIERRA
Este pedazo de mierda hollywoodiense es tan anacrónico, reaccionario, pro-bélico, estúpido en esencia e imperialista de facto que cuesta creerlo. Una especie de viaje mental sesenta años atrás, a plena guerra fría, tratando de mimetizar aquellas pequeñas delicias fílmicas patrioteras e inocentes que hacían creer a los espectadores texanos que sus USA eran el ombligo del universo, y todo lo demás un peligro para el  sacrosanto "american way of life". El problema es que estamos en el s. XXI, amigos. Pues supongo que esos rednecks endogámicos han debido pasarlo teta con este panfleto sonrojante, carente de cualquier atisbo de ironía o inteligencia, a la vez que se masturbaban con el programa del Tea-Party en la otra mano.


Premio "Que nos la dan con queso" para...
SUPER 8
Paradigma de película con todos los ingredientes para ser grande, que ya es una obra maestra antes del estreno, y que después se desinfla como un gurruño. Que si J.J. Abrams es un visionario moderno, que si Spielberg le produce el juguete y le da su bendición, que si os enseño un trailer soberbio lleno de sugerencias...  SUPER 8 es un perrillo mojado que te mira todo el rato con cara triste, suplicando tu cariño porque sabe que te recuerda a ese otro que tuviste en tu infancia. Una fotocopia escaneada que, si sólo hubiese aprovechado alguna de las ideas que maneja, hubiese sido puro gozo. Pero no. No basta con jugar sólo con los recuerdos del respetable. Además hay que hacer una buena película. Y SUPER 8 es el triunfo del mercado. Nada más. Si queréis recuperar ese cine que tanto reivindica Abrams, tenéis ATTACK THE BLOCK.

Y otro año sin una ración de LYNCH que llevarnos a la boca...

Finalizo ya la parrafada con un listado a botepronto de todo aquello que se me ha escapado en 2011, que tengo pendiente y que, espero, vosotros completéis debidamente con vuestra sabiduría y recomendaciones. EVA, la opera prima de Kike Maillo; NO HABRÁ PAZ PARA LOS MALVADOS, de Enrique Urbizu; HUMAN CENTIPEDE 2, del puerco de Tim Six; EL TOPO, del sueco que nos regaló DÉJAME ENTRARVERBO, salto al largo de Chapero-Jackson; LIVIDE, de los responsables de aquella barbaridad llamada A L´INTÉRIEUR; THE GREEN HORNET, o Michael Gondry con una de superheroes... Y aquí termina mi repaso a lo más granado de 2011. Gracias por pasaros, malandrines.