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BUG / EEUU / 2006
Dirección: William Friedkin
Guión: Tracy Letts, basado en su propia obra de teatro
Música: Brian Tyler
Fotografía: Michael Grady
Intérpretes: Ashley Judd, Michael Shannon, Harry Connick Jr, Lynn Collins
El gran alexcore me recomendó esta película hace unas semanas, y ya puedo decir que es una de las sorpresas más gordas que me he llevado en lo que va de año, a pesar de que la peli data de 2006. Gracias colega. Es un verdadero placer rescatar joyitas que, si no se remedia en foros como este, caerían en el olvido para siempre jamas, perdidas entre el maremagnum audiovisual que cada dia nos invade. BUG no merece ese destino.
BUG es la última peli de William Friedkin, uno de los pocos supervivientes de la generación de grandes directores norteamericanos de los 70 que aún siguen en activo con cierta regularidad. Os recomiendo con los ojos cerrados que leais MOTEROS TRANQUILOS, TOROS SALVAJES de Peter Biskind si os interesa saber más sobre toda esta panda de geniales lunáticos que, en poco más de 15 años, dieron la vuelta por completo al panorama cinematográfico yanqui, creando alguna de las pelis más asombrosas del cine moderno. Como muchos de su generación, Friedkin fue devorado por su propio éxito con FRENCH CONNECTION y EL EXORCISTA, pero también por su monumental egolatría y por una serie de adicciones nada saludables si se quiere mantener una carrera sólida. Aunque nunca ha dejado de trabajar, su obra fue cayendo poco a poco en la indiferencia general, tocando casi todos los géneros habidos y por haber, subsistiendo a base de telefilms, pero con muy pocas películas dignas de destacar... hasta BUG.
Colocarle a BUG una etiqueta para que os hagais una idea rápida de qué va el asunto no es tarea fácil. BUG es una especie de drama paranoico de terror minimalista, completamente basado en el desarrollo de sus personajes, que son quienes soportan el peso de la narración, muy lejos de cualquier cosa que esteis viendo en el género en los últimos tiempos. Excesos los justos amigos, porque BUG se toma su tiempo en presentar a sus protagonistas, en hacer que los conozcamos bien, en crear una fuerte conexión de empatía hacia ellos que sea capaz de sostener lo que viene a continuación, francamente inusual y sorprendente, no sólo dentro del cine de género sino en general. Friedkin, perro viejo, sabe jugar sus cartas con sabiduría, encarando con la energía de un chaval un auténtico tour de force de puesta en escena, sencilla pero plenamente funcional, que logra que el origen teatral del libreto, que podría haber sido una losa insalvable, apenas se intuya durante el visionado de la peli. El dominio de la cámara de Friedkin, muy cerca de un cinema-verité que busca el realismo y lo físico frente a los alardes visuales, un cine mayormente sensorial, es encomiable, porque gran parte del desarrollo de BUG transcurre en un único decorado, y con dos únicos personajes frente a frente en un duelo interpretativo, íntimo y terrible, de muchos, muchos quilates.
Como un cirujano examinando a sus criaturas bajo un microscopio (muy al estilo Cronenberg) William Friedkin utiliza de nuevo, como ya hizo en EL EXORCISTA, un tenso crescendo dramático inicial, que ocupa buena parte del metraje, para introducir al espectador en una sórdida historia de amor y locura absolutamente implacable, que va derivando poco a poco hacia ese tipo de terror psicológico capaz de dejarte clavado a la butaca. Además, la película se aposenta sobre un subtexto más que arriesgado que, afortunadamente, se apoya en un par de interpretaciones de quitarse el sombrero. El desconocido (para mí) Michael Shannon logra equilibrar y dotar de profundidad un personaje ya de por sí desequilibrado, peligroso por su fuerte inclinación hacia la caricatura psicopática. Pero es que la individua que tiene en frente es Ashley Judd, una tipa superdotada capaz de interpretaciones tan intensas, emocionantes y desgarradoras como esta. Su Agnes, una tía machacada por la vida, sucia, fondona y malencarada, y sin embargo tremendamente hermosa, es uno de esos retos "a cara lavada" capaces por sí solo de calibrar el talento de una actriz, y mrs Judd no desaprovecha ni una sola linea de guión. Un trabajo asombroso, atención al largo monólogo "conspiranoico" en el que ella va convenciéndose a sí misma en tiempo real, hacia el final, filmado en un reverencial plano secuencia.
En fin, BUG me ha gustado mucho. No puedo dejar de pensar que si Friedkin hubiese rodado esta película a mediados de los 70, quizás con Al Pacino y Sissy Spacek de protagonistas, y con la guerra de Vietnam (en vez de la del Golfo) como telón de fondo, sin cambiar ni una sola linea, hoy estaríamos hablando de una auténtica obra de culto reverenciada por todos. Tal vez llegue tarde, tal vez BUG sea un tanto anacrónica, pero no deja de ser, desde cualquier punto de vista, una peli cojonuda, a descubrir.
PD: y os preguntareis... ¿y los insectos? Bueno, para eso teneis que verla... o escucharos atentamente el tema homónimo de Pearl Jam, en el Vitalogy.
PD: y os preguntareis... ¿y los insectos? Bueno, para eso teneis que verla... o escucharos atentamente el tema homónimo de Pearl Jam, en el Vitalogy.
- Lo mejor: casi todo en general, pero Ashley Judd se lleva la ovación
- Lo peor: un par de elipsis demasiado bruscas, la "transformación" de la casa es un tanto inverosímil
Parece ser que Filmax agarra la gallina de los huevos de oro por el pescuezo como medida desesperada para subsistir en el mercado. La maltrecha productora/distribuidora acaba de dar luz verde la pre-producción simultanea de dos nuevas entregas de la franquicia REC, tal cual. Poco tiempo después de que el tandem Balageró/Plaza anunciase su pereza y pocas ganas de volver a la saga, y que el propio Balageró ya esté enfrascado en un nuevo proyecto en solitario protagonizado por Luis Tosar (titulado provisionalmente FLATMATE), sus nombres vuelven a aparecer asociados en primera linea de combate al nombre REC. REC 3, lógicamente, será una secuela directísima de REC 2 (tal y como ésta lo fue de la primera entrega), y para seguir la moda seguramente se llamará REC APOCALIPSIS. Prevista para no antes de 2012, Balageró asumiría las labores de dirección en solitario. Lo más sorprendente, no obstante, es el anuncio paralelo de REC GÉNESIS, una precuela de la primera peli en la que se contará el origen de ese virus/posesión/loquesea que asoló el famoso inmueble barcelonés, dirigida en esta ocasión por Paco Plaza y prevista para mediados de 2011. Aunque lo cierto es que esta sorprendente noticia me parece más una maniobra publicitaria para sondear el posible interés del mercado, y para que el nombre de Filmax siga en la palestra, habrá que esperar confirmación. En el caso de la cosa siga adelante, lo cierto es que tengo bastantes dudas en que la fórmula, que ya daba algunos síntomas de agotamiento en su segunda entrega, sea capaz de mantener el interés con dos películas más. Aunque también estoy seguro de que el ente con dos cabezas ya está maquinando algo realmente retorcido. Me esperan en un garito. Seguiremos informando.
SSSSSSS / EEUU / 1973
El otro día os prometí un par de películas buenas de verdad... pero tendrán que esperar porque SSSSSSS de ha cruzado en mi camino amigos. Película setentera de terror con científico chiflado protagonizada por Dirk Benedict (sí, el Tempelton Peck del EQUIPO A), barata como ella sola, que cuenta como un tipo se transforma en serpiente, ¿cómo iba yo a dejar escapar algo así?. No ya olvidada, sino desconocida, esta entrañable muestra de pura serie B esconde más de una sorpresa, entre otras cosas porque disfruta de un guión plagado de ideas demenciales. Para empezar, al comienzo la productora agradece el arrojo y valentía de todo el equipo de rodaje, para luego aclarar que todas las especies de reptiles que aparecen (mayormente serpientes mortales de necesidad) son reales. Desconozco el número de bajas durante la filmación. Y sí, viendo las secuencias con estos bichos por parte del elenco, bastante impresionantes y bien rodadas, la duda es razonable. Dile tú a Hugh Grant que comparta plano con una Cobra Real erecta como un mastil y la cabeza del tamaño de un pomelo. Nenazas, eso es lo que son los actores del s: XXI. Después está Strother Martin, habitual de Sam Peckinpah, bordando un científico loco nada histriónico, de gran humanidad y profundidad, muy sosegado él, que gusta de leer a Walt Whitman mientras emborracha a base de lingotazos de whisky a Harry, su fiel serpiente de compañía. También nos ilustra, de manera muy amena, sobre los pormenores acerca de morir mordido por una serpiente, y los distintos grados de peligrosidad de los venenos y otros detalles de divulgación. Su hija y ayudanta, la habitual pavisosa virginal con gafas, deja atrás su niñez para reivindicar su condición de mujer a través de los picores uterinos que le provoca el bueno de Dirk Benedict. El amiguete se limita a lucir sonrisa profidén y ponerse y quitarse la camisa continuamente, aunque cuando llega el momento del baño desnudos en el lago, el bueno de Kowalski planifica la secuencia tapando las partes nobles de los protagonistas con objetos desenfocados en primer plano, apta para su proyección en el salón de actos de un colegio de ursulinas. Del polvete frente a la chimenea ni hablamos. En medio, un circo de freaks con un hombre-serpiente (y un tipo con dos narices, tal cual) y luego una especie de subtrama teenager rebosante de testosterona, que justifica que el buen doctor se cepille al capitán del equipo de rugby, del que sólo sabemos que es capaz, a diferencia del pavisoso Benedict, de echar tres polvos en una noche (aunque sólo vemos un postcoitum). También acaba indirectamente con un antiguo colega de la universidad, mosqueándole con un juego en plan SAW para que luego muera de una forma totalmente distinta. Finalmente, el diabólico experimento del doctor se acelera, y el guapete jovenzuelo tiene que enfrentarse a una horrible mutación, que bascula entre el buen maquillaje de John Chambers para la ocasión (responsable de EL PLANETA DE LOS SIMIOS) y la desastrosa transformación final, un encadenado de imágenes entre una especie de Gusiluz de látex y varias fotos de serpientes. Al final, ya convertido en reptil, tiene que luchar a muerte contra una mangosta. No me digais que no es apetecible. También conocida como SILBIDOS DE MUERTE (je) y estrenada en 1973 en sesión doble con THE BOY WHO CRIES WEREWOLF, otra razón más para disfrutar sin prejuicios de una auténtica rareza setentera. - Lo mejor: la serpiente doméstica del doctor tomándose un alka seltzer para la resaca
- Lo peor: el patetismo involuntario que provoca la transformación final
CABEZAS
LEGION / EEUU / 2010
Antes de meterme con un par de pelis de verdad interesantes, vamos con la última hamburguesa grasienta que me he comido: LEGION, del hasta ahora técnico de f/x Scott Stewart. Tratar personajes bíblicos en una trama moderna y sobrenatural no es nada nuevo: por la vía del terror, ÁNGELES Y DEMONIOS (no confundir con el pestiño basado en el best-seller de Dan Brown, por favor) fue una grata sorpresa hace ya años, y entrando en la comedia, el DOGMA de Kevin Smith, aunque mayormente fallida y un tanto espesa, resultó curiosa. Y hay muchos más ejemplos. El caso es que los tiempos mandan, y LEGION aparece por estos lares rodeada de expectación y, una vez vista, mucha decepción. La peliculita de marras trata de narrar un Apocalipsis en el que Dios, hasta los belfos de lo malos y ruínes que somos los humanos, manda sus Legiones Celestiales, comandadas por el Arcángel Gabriel (una mezcla entre una drag-queen y un gladiador romano con alas) con la sana intención de purgar el planeta a base de hostias y plagas varias, pero da la casualidad de que, no se sabe por qué, una muchacha anónima se ha quedado embarazada en medio del típico páramo desierto yanqui y su hijo nonato será la esperanza para la Humanidad (¿?). Así, todo con mayúsculas. Michael, otro Arcángel, pero este renegado y humanista, se corta las alitas y desobedece a su Señor, dispuesto a proteger a la embarazada de las hordas sodomitas, que más que angelicales parecen satánicas y de Carabanchel, porque él, asiduo lector de manuales de autoayuda o yo que sé, sigue creyendo en el género humano ¿Os suena de algo? Pues sí, megamix al canto del primer TERMINATOR y cualquier peli de "acoso y derribo en el bar de carretera", tipo FEAST o EL CABALLERO DEL DIABLO, pero sin la gracia de ninguna de las tres. Aunque tampoco hay que exigirle mucho a una medianía como esta, la pena es que LEGION no se decide en ningún momento por qué camino tomar: por un lado, aires de solemnidad con esos diálogos de parvulario habituales acerca de la fe y lo divino y lo humano, aburridos, eternos, tópicos, tratando el asunto religioso con una ñoñería babosa digna de un granjero de Texas; por el otro, arrebatos pulp divertidos y trotones (esa anciana poseída de lenguaje soez y afilados dientes, ese vendedor de helados multiforme, ese Gabriel salido de una cabalgata del orgullo gay) que sin duda son lo más disfrutable de la función. En medio de todo este desbarajuste, Paul Bettany, con torso aceitoso, se toma con inusitada seriedad su celestial papel, no muy consciente de lo absurdo y farfullero que, en definitiva, es todo lo que sucede a su alrededor, pero siempre dispuesto a repartir leches como fundas de piano. Como única sorpresa, el inesperado papel para el pobre Dennis Quaid, que ya ha asumido su total decadencia paseándose como secundario en productos como este, aunque en esta ocasión su rol de cuasi-redneck sureño cobardica tiene cierta gracia. En fin, mediocridad de consumo rápido y olvido instantaneo que, para más inri, amenaza con secuela. Señor... ¿por qué nos has abandonado?
- Lo mejor: los momentos más descebrebrados que comentaba antes, al menos divertidos
- Lo peor: todo en ella es pura inercia, un refrito insípido de mil temas que ya hemos visto antes, y mucho mejor
CABEZAS
SPANISH MOVIE / España / 2009
Esperaba yo marcarme unas buenas risotadas con SPANISH MOVIE. El trailer me pareció lo suficientemente delirante como para echarle un ojo a la primera spoof de fabricación patria, una feliz idea que ya estaba tardando en llegar. El guión es de Paco Cabezas, su SEXYKILLER me hizo pasar un buen rato. Esperaba desmadre, buenos gags y, por qué no, mucho cachondeo cañí. Esperaba millones de cameos y referencias a eso que algunos llaman las "películas de cine español", como si fuesen un género en sí mismas, jejeje. Esperaba partirme el pecho con el duelo de titanes Lelie Nielsen vs Chiquito de la Calzada. Yo fui al cine a ver AQUÍ LLEGA CONDEMOR, EL PECADOR DE LA PRADERA, amigos, estoy inmunizado a cualquier espanto. Me pone el humor absurdo. Esperaba disfrutar con el sano despiporre autorreferencial, y también de un poco de mala leche. Y esperé, y esperé y esperé unos eternos 85 minutos hasta que la cosa terminó... Dos, quizás tres veces esbocé una sonrisa cómplice (de las carcajadas mejos nos olvidamos), pero nada más. Los "invitados especiales" ni siquiera tienen gag, se limitan a poner la jeta. Hasta la gente de Muchachada Nui flojean, señores. Una cansina chorrada sin gracia que, además, se centra tan sólo en cinco o seis películas... un desperdicio casi completo de equipo y actores que lo único que hace es confirmar que, por si alguien lo dudaba, ATERRIZA COMO PUEDAS y TOP SECRET son dos jodidas obras maestras. Echadle un vistazo al teaser, es lo único que merece la pena de este desastre.- Lo mejor: la llegada del marido borracho a casa, los f/x y los créditos finales (con Chiquito)
SURVIVAL OF THE DEAD / Canada-EEUU / 2009
Todo el mundo en pie señores, George A. Romero está en la sala. Inasequible al desaliento, y asumiendo desde hace mucho que su única vida fílmica es la que pasa por los zombies, el creador de todo este tinglado caníbal tal y como hoy lo conocemos nos regala su sexta entrega, nada menos. Tras la primera trilogía, la mítica, la clásica, y ese divertido paréntesis verbenero y pulp que supuso la carpenteriana LAND OF THE DEAD, coqueteando con los grandes presupuestos y la industria mainstream, parece que al abuelete de las gafas desproporcionadas no le queda más remedio que refugiarse de nuevo en los presupuestos escasos y los circuitos de distribución especializados. Como tipo listo que siempre ha sido, muy atento a lo que sucede a su alrededor en lo político, lo social y lo visual, quiso "refundar" su propia mitología tirando de las técnicas del falso documental y del video doméstico con la estimable DIARY OF THE DEAD, rejuveneciendo su propio estilo y abriendo una nueva vía que, sorprendentemente, no continúa en SURVIVAL OF THE DEAD. Excepto por algún detalle que la conecta con la anterior, Romero tira por la tangente y regresa a un estilo más clásico en la planificación. De hecho, SURVIVAL OF THE DEAD es una peli de zombies planteada como un auténtico y genuino western contemporáneo en el fondo y en la forma, capaz de aunar en una misma masilla putrefacta sus propias referencias junto con guiños clarísimos a John Ford o Howard Hawks, rematando la faena con un curioso y constante tono de comedia, en momentos puntuales rozando el cartoon a lo Sam Raimi, imagino que para no desentonar con la última avalancha de comedias zombies que nos invaden y atraer a la chavalería. ¿Una mezcla indigesta, quizás? Para mi sorpresa, no. No acabo de entender las pésimas y malencaradas críticas que leo por ahí poniendo a parir sin misericordia esta película. Es cierto que sufre en sus carnes un presupuesto más que ajustado, y se nota; que se percibe cierta desidia en lo visual, cierto cansancio; que una vez más muchos personajes son estereotipos, simple carnaza y que el guión tiene agujeros por doquier, estamos de acuerdo. Sin embargo, SURVIVAL OF THE DEAD mantiene el tipo con dignidad durante todo el metraje, Romero es perro viejo y sabe equilibrar el respeto por la tradición y regalarnos detalles deliciosos e innovadores, algunos que rozan lo poético (esa zombi a caballo, ese plano final delirante y tan sarcástico), sazonado con su particular lectura de los EEUU de nuestro tiempo, confrontando dos visiones antagónicas representadas por los dos cowboys ancianos eternamente enfrentados, muy en plan John Huston: la cara progresista y más abierta de norteamérica (aunque también dura y cínica) frente al rancio conservadurismo rural heredero de las posturas beatas, clasistas y más retrógradas del siglo pasado. Una lucha metafórica, seguramente eterna, que apuntala un western contemporaneo con zombies que ningún seguidor del género debe perderse. Es cierto que no vereis mucho desmadre gore, que algunos efectos digitales cantan la traviata, y que por supuesto no está a la altura de ninguna de las tres primeras joyas de la serie, pero a cambio teneis diversión y entretenimiento asegurado sin un solo minuto de descanso, y unas cuantas cargas de profundidas lanzadas por un tipo que siempre ha sido mucho más listo de lo que parece. A años luz de tanto excremento serie Z con zombis que nos invade últimamente, cortesía del hombre que lo empezó todo. Un respeto, caramba. Recomendada con los ojos cerrados.
- Lo mejor: ¡es un western!
- Lo peor: se echa en falta algo más de brío y empuje en la dirección, y se percibe cierto cansancio en general
CABEZAS

BLOOD CREEK / EEUU / 2009
Para nuestra generación, el nombre de Joel Schumacher seguramente irá siempre ligado a JÓVENES OCULTOS, esa película que vimos exactamente con la edad adecuada, y que aún hoy sigue siendo una delicia. Sin embargo, este tipo es uno de esos "todoterrenos" que ha tocado absolutamente todos los palos y géneros. Sin una personalidad muy marcada, pero con un especial ojo para combinar lo fashion con la sordidez, su carrera es una variopinta muestra de títulos, la mayoría de ellos hipercomerciales y prescindibles, que bascula entre lo estimulante y entretenido y lo horripilante y soporífero: dramas y comedias más o menos estándar se combinan con delirios fanta-pop o thrillers de acción, y también, que es lo que más nos interesa, una especial querencia hacia el cine fantaterror con diversas texturas. Sus últimas muestras, la entretenida ASESINATO EN 8MM, y la fallida y a ratos ridícula EL NÚMERO 23, que trataba de colarnos a Jim Carrey en una especie de thriller sobrenatural muy en plan M. Night Shyamalan que pinchaba por todas partes. No se sabe si por necesidad o devoción, el bueno de Schumacher retoma de lleno el género de terror con BLOOD CREEK, una pelicula de nula repercusión (algunos la llaman su "película maldita" desde ya) con una indisimulada vocación barata y la intención de copar un poco del sobresaturado mercado norteamericano de género. Lo cierto es que BLOOD CREEK no es ni mejor ni peor que otras películas recientes, pero cuenta con una premisa que me encanta: la obsesión de Hitler con el ocultismo, por lo que nuestro villano sobrenatural en esta ocasión es un nigromante nazi en busca de la inmortalidad, una temática estética y visual que en no pocas ocasiones me recordó al universo impreso de HELLBOY, pero sin Hellboy. Con un prólogo y un primer tercio más que notable, que mima el detalle y las texturas granulosas (y esos encuadres e iluminación tan estilizados y expresionistas), primando una logradísima atmósfera de inquietud y sordidez, logra arrancar con brío y tensión una historia que en seguida muestra su verdadera cara: BLOOD CREEK no es más que una modesta serie B divertida y trotona, con algunas ideas delirantes (¡ese caballo-zombi!) y un tono descaradamente pulp de consumo inmediato, que al final tanto da si el villano es un zombi-nazi (¡los adoro!), una momia azteca o un espectro vikingo, el caso es tratar de arrancar otra franquicia con asesino carismático (que seguramente nunca verá la luz). Lo dicho, simple diversión que no decae en ningún momento, compulsiva y sin medida, de guión alborotado y entretenimiento asegurado. Para una de esas tardes...
- Lo mejor: el prólogo y algunas ideas tan delirantes como brillantes (¿os he comentado lo del caballo zombi?)
- Lo peor: se toma demasiado en serio a sí misma
CABEZAS
Mientras deshoja la margarita acerca de un tercer Batman, Christopher Nolan no ha perdido el tiempo y ya tiene a punto de caramelo su nueva peli, INCEPTION, proyecto del que apenas nada se sabe a nivel argumental pero que ya nos tiene salivando a tenor de lo que se intuye en sus inquietantes trailers. Habrá que esperar a verano.

THE BOX / EEUU / 2009
Richard Kelly es un tipo extraño. Salido de la entrañas indies con esa genial marcianada teenager-existencial llamada DONNIE DARKO, muchos fueron los que le encumbraron demasiado rápido, y así se pegó el descomunal batacazo con su siguiente obra, SOUTHLAND TALES, otra marcianada tremenda, esta vez mucho más ambiciosa, que pretendía ser una cínica alegoría pop sobre los EEUU en un futuro muy cercano, y que se quedó en una inclasificable empanada mental de imposible argumento rechazada al unísono por crítica y público, pero que os recomiendo sin dudarlo. Con su carrera en el filo de la navaja, el bueno de Kelly esta vez apuesta sobre seguro (supuestamente) adaptando un célebre relato del gran Richard Matheson, ya rodado previamente para un capítulo de la famosa TWILIGHT ZONE de Rod Serling. THE BOX comienza como una especie de drama de suspense con un fuerte componente ético o moral, dependiendo de las creencias de cada uno. Un tipo con bombín al que le falta media cara le ofrece a una pareja con hijo un millón de dólares a cambio de apretar el botón de una caja. Si lo hacen, alguien desconocido morirá en alguna parte del mundo. Ellos, por supuesto, están pasando apuros económicos, y ven peligrar el futuro confortable de su retoño. La tentación es fuerte. Ella termina apretando el botón (de lo contrario no habría peli, amigos), sin saber que con su crucial decisión ha provocado que una diabólica cadena de hechos siga retroalimentándose... Interesante premisa, errático desarrollo, porque una vez que la acción en sí que vertebra la primera parte de la peli se produce, la cosa comienza a desbarrar cosa mala. Tirando de un estilo de ciencia-ficción que podríamos llamar post-conspiranoico pero llevado a terrenos muy mainstream, el cacao conceptual del segundo acto hace que las esperanzas de ver una gran, gran película se diluyan como el azucarillo en el café. Entre idas y venidas y pasotes varios, la cosa acaba siendo una empanada algo indigesta que pica de muchos referentes y trata de ser inquietante, aunque se queda sólo en delirante: gran conspiración mundial, drama intimista, recuerdos del Lynch más superficial (esos secundarios raros haciendo cosas raras al ralentí), invasiones en la sombra, ecos religiosos/trascendentes, mini-viajes en el tiempo, teletransportación, deformidades varias... y la molesta certeza de que, a falta de un demiurgo creador, los marcianos también son moralistas. Pues vaya. No obstante, y pese a lo que pueda parecer por este comentario (ya me conoceis), la película me gustó precisamente porque Richard Kelly sabe dejar su impronta personal en cada fotograma, usando las formas más asentadas en la industria a su manera para dejar huella, logrando eso tan etereo y tan difícil de conseguir en una peli, la atmósfera. THE BOX es suya hasta las trancas, no lo puede negar. La ensalada de ideas es monumental y no está bien aliñada, la regulera interpretación de una esforzada Cameron Diaz se ve equilibrada por la colosal creación de Frank Langella, uno de los elementos para recordar, y resulta que al final la película funciona como un mecanismo de relojería, con un final nada reconfortante para el espectador y coherente con la premisa inicial, si el espectador es capaz de sortear con ánimo y una sonrisa cómplice todo el desbarajuste central. THE BOX está muy lejos de ser una gran película, pero prefiero mil veces una marcianada irregular que una pulcra perfección académica. Echadle un vistazo y decidme.
PD: por cierto, ¿por que son ELLAS siempre las que aprietan el botón?...
- Lo mejor: la personalidad de Richard Kelly detrás y la imponente presencia de Frank Langella delante de las cámaras
- Lo peor: demasiados elementos en juego sin control, Cameron Díaz no convence
CABEZAS

THE DESCENT 2/Inglaterra/2009
Pues regresamos al s.XXI con la secuela de una de las películas de terror puro más impactantes de los últimos años, seguro que más de uno por estos lares estaría de acuerdo con tal afirmación, ¿me equivoco?. THE DESCENT fue una angustiosa pieza de orfebrería visual que llevó el término "claustrofobia" a un nivel superior, una asfixia física (y existencial) que uno podía sentir incluso despanzurrado en la comodidad de su sillón favorito. Todo un alarde de creación de suspense y tensión con muy pocos elementos que el bueno de Neil Marshall probablemente no vuelva a repetir, uno de los ejemplos palmarios de que, mientras todo el mundo estaba mirando a los salvajes franceses, en las islas británicas algo se estaba cociendo. La inevitable secuela llega cuatro años después. ¿Aporta algo THE DESCENT: PART 2 a los logros de la primera? Absolutamente nada. ¿Es un desastre de película? No, tampoco es eso. La secuela de Jon Harris acaba dando lo que promete: más, más y más, pero no necesariamente mejor. Si una de las sorpresas de la original era su perfecto, calculado ritmo interno y lo sugerido frente a lo explícito, aquí las sutilezas se dejan para otra ocasión. Incluso la estimulante premisa original y su gran diseño de personajes, más complejo de lo que parece a primera vista (yo incluso tengo una delirante teoría al respecto, en la que los monstruos no existen, jajaja) se dejan en la cuneta. La excusa para la incursión de la pobre Sarah de nuevo en las cuevas es de lo más pueril, precipitada y facilona, y de paso se carga de un plumazo la inquietante ambigüedad de la primera parte. La mayoría de los personajes llevan la etiqueta "carnaza" grabada en la frente, y su escabechina no me duele, me resulta indiferente, son peleles. No hay progresión dramática, sino una sucesión de secuencias, eso sí, generosas en sangre y heces (asquerosa la secuencia de la fosa séptica, jejeje). Esa atmósfera angustiosa, oscura y opresiva apenas se intuye, el cartón piedra a veces canta demasiado, y tengo la sensación de que hay demasiada luz en estas nuevas profundidades. Sin embargo, la peli funciona muy bien como lo que es: un divertimento insustancial sólo apto para degustadores del género como nosotros, bien rodado, con ritmo y set-pieces muy conseguidas, que se beneficia además de buenos f/x y de un final bastante molón, pero nada más. Su comparación con la maravilla de Neil Marshall es cruel. No hay más cera que la que arde.
- Lo mejor: se deja ver, es correcta, entretenida
- Lo peor: no aporta nada desde ningún punto de vista, la olvidaremos pronto
CABEZAS
Retomo la entrañable sección de Incunables y la mezclo con un breve Informe para ventilarme un comentario a cerca de una de las trilogías de ciencia-ficción más deliciosas de la historia del cine: el tríptico del doctor Quatermass producido por la mítica factoría inglesa Hammer entre las décadas de los 50 y los 60.
EL EXPERIMENTO DEL DOCTOR QUATERMASS de Val Guest (1955)
Aunque la Hammer ya tenía un historial de 20 años realizando policiacos y comedietas de baja estofa para públicos poco exigentes, éste es su primer gran éxito de público y crítica, el título que puso a la productora inglesa en el candelero y la película que empezó a configurar su merecida fama como La Casa Del Terror. Tras comprar los derechos de un célebre serial radiofónico, recultan al eficaz artesano Val Guest para la dirección y le rodean de algunos de los jóvenes talentos que más tarde se convertirían en parte del "nucleo duro" de la empresa: Lester Bowie a los efectos especiales y James Bernard a la música. EL EXPERIMENTO DEL DOCTOR QUATERMASS supone la presentación del homónimo personaje, un huraño, malencarado y antipático doctor en ciencias físicas que se dedica, muy a su pesar, a luchar contra variadas invasiones alienígenas (una distinta en cada entrega) que insisten en asolar distintos parajes de la campiña inglesa, e incluso en destruir la mismísima London City. Supone también una especie de reacción a todo ese cine de género yanqui que inundó las pantallas durante los años 50 a base de platillos volantes de juguete y psicotrónicos invasores verdes de cartón piedra en plena Guerra Fría. En la trilogía de Quatermass no hay ovnis como tales, y los extraterrestres son cualquier cosa menos hombrecillos verdes. Una vuelta de tuerca que mezcla ciencia avanzada (que hoy nos parece descacharrante, ¡esos diseños!) con terror cósmico y unos toques de cine de acción conspiranoico, un cocktail que visto hoy día resulta de lo más moderno y refrescante.
En esta primera parte, un cohete (el experimento al que alude el título, sacado de un tebeo de Tintín) regresa a la Tierra tras su periplo espacial más allá de nuestra galaxia. De sus tres tripulantes, dos se han convertido en pedacitos de gelatina, y el único superviviente se encuentra en una especie de estado catatónico, vive en un mundo de tinieblas mientras su cuerpo está mutando en algo asqueroso. Se ha traido "algo" del espacio exterior dentro de sí. El pobre incauto, cansado de los manoseos médicos, escapa del hospital con ayuda de su novia, que se muere del susto cuando descubre que su brazo derecho se ha convertido en una especie de masa musgosa, razón de más para una ruptura sentimental. Mientras, en bueno de Quatermass, interpretado por Brian Donlevy, un retaco cuadrado que no se quita la gabardina ni muerto, entra y sale de los decorados a toda velocidad, discute con todo el mundo y demuestra una hiperactividad más propia de un cartoon que de un prejubilado como él. Finalmente, el astronauta, que ahora es una cosa informe que repta por muros de diez metros y asusta a borrachinas sin techo, decide que si ha de morir lo mejor es terminar sus días electrocutado en la abadía de Westminster, marco incomparable que sin embargo es visualizado con un lamentable pulpo de goma subido a un andamio. A pesar de sus carencias presupuestarias y un monstruo final más que penoso, la película tiene un montón de hallazgos que se han repetido hasta la saciedad en el cine de ciencia-ficción y que siguen siendo tan disfrutables hoy como el primer día. De ritmo trepidante (su primera media hora es rapídisima), condensa en apenas 78 minutos una nueva forma de encarar el género, de un modo más serio, abstracto y terrorífico que sus contemporáneos norteamericanos, jugando con la psicología de masas y el suspense y regalándonos un personaje ya icónico en la historia del género.
CABEZAS
QUATERMASS 2 de Val Guest (1957)
Tras el tremendo éxito, y porque la Hammer siempre ha sabido exprimir el limón como nadie, en dos años la productora ya tenía en circulación una segunda parte, además de una especie de auto plagio (X-THE UNKNOWN) en verdad lamentable en el que no merece la pena gastar dos palabras. Con el mismo equipo técnico que la primera, QUATERMASS 2 arranca otra vez a toda castaña, con una pareja huyendo en coche por la campiña inglesa. A él un meteorito le impactado en la jeta, literalmente, y le ha dejado una extraña marca, como una quemadura en forma de V. Quatermass, que pasaba por allí, empieza a mosquearse con el asunto, y en seguida descubre que cerca hay una especie de complejo militar secreto que, para más inri, es una copia de un proyecto propio de una base lunar que fue rechazado por el congreso, y es que Quatermass no pierde el tiempo, amigos. A su colega unos militares con mascarilla le parten la cara y se lo llevan, por curioso, pero él, que sigue siendo un armario de dos puertas, consigue huir. A partir de aquí, un puro delirio conspiranoico en el que el buen doctor se pelea, con su habitual mala leche y determinación, con todos los estamentos posibles: policía, congresistas, científicos, militares... dispuesto a desenmascarar una sucia trama gubernamental en la que nada es lo que parece. Mientras, los hombres "marcados" por la misteriosa quemadura se multiplican, y dejan de ser ellos y se convierten en especie de zombies autómatas que sólo responden a una directriz (¿os suena?). A la vez, la lluvia de pequeños meteoritos asola la zona. Aunque todo el mundo le saca una cabeza de estatura, Quatermass logra colarse disfrazado en la instalación para descubrir que lo que hacen allí no es trigo limpio, y que hay algo en unas bóvedas que está siendo alimentado, algo... que no es de este mundo. Dicho y hecho, Quatermass, que además de animadversión por los monstruos espaciales tiene dotes de mando, logra organizar una guerrilla y atrincherarse en una de las salas mientras planea un modo de asfixiar a la "cosa" suministrando oxígeno por unas tuberías, pero la "cosa" es más lista de lo que parece, y bloquea el suministro con los cadáveres de algunos guerrilleros. Mal hecho. Quatermass se termina de encabronar, lo manda todo al carajo y ordena lanzar una bomba nuclear al asteroide de origen de los aliens. Él es así. Sin ambargo, las masas informes como montañas se liberan de las bóvedas con su aspecto vagamente lovecraftiano, y comienzan a pisar maquetas y destruirlo todo, en plan Godzilla, aunque el arrebato les dura poco...
Tan vibrante o más que la primera, esta vez la invasión se planea a gran escala, y Quatermass es más resolutivo e hiperactivo que nunca, protagonizando además unas divertidas secuencias de acción metralleta en mano. Toda la trama en la base extraterrestre (en realidad una factoría petrolífera de la Shell) es de lo más entretenida, mucho más espectacular, y al fin los monstruos finales cumplen, siguiendo la máxima de cualquier secuela: ofrecer más de todo. QUATERMASS 2 fue un nuevo éxito de taquilla, y otra vez una influencia más que notable para muchas películas venideras, pero tuvieron que pasar 10 años para que la trilogía tuviese su merecida y aplaudida conclusión.
CABEZAS
¿QUÉ SUCEDIÓ ENTONCES? (QUATERMASS AND THE PIT) de Roy Ward Baker (1967)
Cuando la saga estaba casi olvidada, cambio de tercio. Roy Ward Baker arranca su colaboración con la casa sustituyendo a Guest en las labores de dirección, y Andrew Keir encarna a Quatermass en lugar del mazacote de Brian Donlevy. Además, el pulcro blanco y negro de las dos precedentes se sustituye por un hermoso tratamiento del color en tonos ocres, marca de la casa, un evidente aumento presupuestario y sobre todo, una trama diabólica y compleja con las insinuaciones y lecturas más divertidas e impactantes de la serie. Mi preferida. Una ampliación en las obras del metro de Londres en la estación de Hobbs End (nombre que tomó John Carpenter a modo de homenaje para el pueblo de EN LA BOCA DEL MIEDO) deja al descubierto unos fósiles humanoides que datan de hace 5 millones de años. Junto a los huesos aparece un extraño objeto metálico de origen desconocido. Quatermass ya ha metido su hocico en el asunto, pero los militares no tardan en tomar las riendas: creen que el dichoso artefacto es una bomba V2 de los nazis que no estalló. Craso error. Quatermass, que sabe mucho de estos asuntos, hace camarilla con un paleontólogo y su maciza ayudanta (estupenda Barbara Shelley, una de las más célebres hammerets) para descubrir que el artefacto, más bien una astronave, lleva enterrada ahí el mismo tiempo que los fósiles. El chisme está hecho de una aleación desconocida, es imposible de perforar e irradia una extraña fuerza magnética que vuelve tarumba al personal a su alrededor. Los militares, bastante obtusos, insisten en mantener su teoría, pero Quatermass va por libre y le ha dicho a la prensa lo que opina del asunto. Él es así. Una vez más, el buen doctor se enfrenta al estamento militar a gritos, aunque la interpretación de Keir es mucho más mesurada y sutil, dotando al personaje de un plus de emotividad y fragilidad emocionante. Finalmente la nave se abre por sí sola, y, como la Caja de Pandora, la cosa se empieza a descontrolar...
Aunque el primer tercio de la peli es un tanto plomizo, rodado casi exclusivamente en un solo decorado (la excavación en el metro), la cosa no tarda en animarse y desplegar todo su potencial. Sólo deciros que la teoría acerca de la invasión alienígena (más bien una invasión "por poderes") es tremendamente original y sugestiva, mezclando mutaciones genéticas, lecturas cerebrales, psicología freudiana, esoterismo y control de masas al estilo nazi, y su conclusión una divertida blasfemia: el ser humano no es hijo de Dios, sino del mismísimo Diablo. Su parte final, una auténtico apocalipsis de cartón piedra en pleno Londres sobre el que gravita una deidad extraterrestre de claros aromas lovecraftianos ha pasado a la historia e influído a un montón de films posteriores, con un desolador plano fijo de los dos únicos supervivientes durante los créditos finales simplemente memorable. Todas editadas recientemente en DVD en España, así que no teneis excusa para no disfrutar de este festín de pura y encantadora ciencia-ficción artesanal, y de paso descubrir los auténticos orígenes de algunos de los conceptos e imágenes que el cine de género lleva manoseando desde hace décadas.
Aunque el primer tercio de la peli es un tanto plomizo, rodado casi exclusivamente en un solo decorado (la excavación en el metro), la cosa no tarda en animarse y desplegar todo su potencial. Sólo deciros que la teoría acerca de la invasión alienígena (más bien una invasión "por poderes") es tremendamente original y sugestiva, mezclando mutaciones genéticas, lecturas cerebrales, psicología freudiana, esoterismo y control de masas al estilo nazi, y su conclusión una divertida blasfemia: el ser humano no es hijo de Dios, sino del mismísimo Diablo. Su parte final, una auténtico apocalipsis de cartón piedra en pleno Londres sobre el que gravita una deidad extraterrestre de claros aromas lovecraftianos ha pasado a la historia e influído a un montón de films posteriores, con un desolador plano fijo de los dos únicos supervivientes durante los créditos finales simplemente memorable. Todas editadas recientemente en DVD en España, así que no teneis excusa para no disfrutar de este festín de pura y encantadora ciencia-ficción artesanal, y de paso descubrir los auténticos orígenes de algunos de los conceptos e imágenes que el cine de género lleva manoseando desde hace décadas.
CABEZAS
SHUTTER ISLAND / EEUU / 2010
Dirección: Martin Scorsese
Guión: Laeta Kalogridis; basado en la novela de Dennis Lehane
Producción: Mike Medavoy, Bradley J. Fischer y Martin Scorsese
Fotografía: Robert Richardson
Montaje: Thelma Schoonmaker
Diseño de producción: Dante Ferretti
Vestuario: Sandy Powell
Interpretación: Leonardo DiCaprio (Teddy Daniels), Mark Ruffalo (Chuck Aule), Ben Kingsley (Dr. John Cawley), Michelle Williams (Dolores Chanal), Patricia Clarkson (Rachel), Max Von Sydow (Dr. Naehring), Jackie Earle Haley (George), Emily Mortimer (Rachel)
Una semanita ha esperado su turno la nueva película de Martin Scorsese en la recámara de Sesión Golfa, el tiempo que han necesitado mis neuronas para poder escudriñar los cientos de vericuetos creativos y narrativos de SHUTTER ISLAND, una peli que me sugiere más preguntas que respuestas me ofrece, a muchos niveles. Una para empezar: Scorsese es un clásico moderno, todos conocemos en mayor o menor medida su filmografía, y algunas sus imágenes ya forman parte de nuestra formación cultural, de nuestra vida, así que me pregunto hasta qué punto puede influir su propio nombre a la hora de comentar una película tan peculiar como SHUTTER ISLAND. ¿Mi percepción de la película sería distinta si no supiese nada de ella, si no tuviese acceso a los créditos, si el nombre de su director fuese invisible? Segunda cuestión: ¿es SHUTTER ISLAND una peli de género o una peli de autor? ¿O más bien las dos cosas? Y por último y más importante: ¿es SHUTTER ISLAND una buena película?
Mi impresión inicial nada más terminar la proyección: ésta es una de esas pelis que a priori no admiten medias tintas, o entras en el juego y la disfrutas como un enano o te parece una soberana tomadura de pelo, cualquiera de las dos opciones son legítimas y perfectamente viables. Desde la primera imagen que vemos (creo que definitoria del sentido de toda la película, un barco emergiendo entre una densa bruma gris) la sensación de extrañeza se apodera de los sentidos. En pocos minutos ya estamos metidos en harina: esto es un thriller con todas las de la ley, un auténtico film noir ambientado en los años 50, una historia de tintes clásicos que trata de aclarar una desaparición. Dos detectives, un misterio y un espacio físico (y metafórico) que resulta impactante e imponente: una prisión de máxima seguridad aislada en una isla cuyos presos son enfermos mentales. Ahí es nada. A partir de ahí, una diabólica tela de araña que se va desplegando poco a poco mientras acompañamos al detective Teddy Daniels en sus pesquisas, una historia que se retuerce sobre sí misma hasta mutar el sentido de la realidad del protagonista y del espectador mismo y convertir la película en otra cosa, y perdonad que sea tan críptico pero os tengo mucha estima y a nivel argumental aquí me debo plantar. Me lo agradecereis.
SHUTTER ISLAND es una película que requiere una especial atención a los detalles, a todo lo que vemos y oímos. Mientras el viejo zorro neoyorquino nos lleva de la mano a través de la apasionante investigación y uno se dedica a atar cabos argumentales, absorto, resulta que incrustados en cada secuencia, en cada plano, hay detalles casi subliminales que van cargando la peli de un sentido que la hace trascender y redirigirla sin prisa pero sin pausa a otro nivel de narración que, como es de suponer, implosiona en el tramo final de la película y la transforma. Scorsese, genio y figura, utiliza a su antojo sus géneros preferidos y va punteando este thriller tan modélico como marciano con secuencias que se deslizan hacia otros sabores: el melodrama, pequeños toques bélicos, momentos oníricos y surrealistas y, ovación amigos... ¡cine de terror!. Pues sí, al menos dos secuencias completas (la del cementerio, de un gótico desaforado, y la del módulo C, puro horror expresionista) mezclan con temple los aromas del thriller (del que nunca se huye del todo) hacia un cine de género que, para sorpresa de un servidor, ya me hace desear una peli de terror del bueno de Martin. De hecho, ese aire enrarecido, sórdido y tormentoso, como de constante peligro inminente que rodea a toda la película, me hace pensar si, en realidad, no estamos más bien ante una muestra de terror psicológico disfrazada de thriller. Como os dije, muchas preguntas en el aire... Se ha comentado mucho también del preciso toque hitchcockiano de la peli, y lo cierto es que es algo difícil de rebatir. Hitchcock, el más oscuro e inquietante (VÉRTIGO o RECUERDA, quizás, y también LOS PÁJAROS) sobrevuela sobre SHUTTER ISLAND como una sombra alargada, sin duda un pequeño placer que se da a sí mismo un tipo tan cinéfilo como Scorsese. Me pregunto qué habría hecho Brian De Palma con semejante material... ¿dónde te escondes, Brian?. Pero no sólo Hitchcock, también obras maestras del cine negro clásico como LAURA o CORREDOR SIN RETORNO, de Samuel Fuller, están por aquí en mayor o menor medida, al igual que otros grandes de la serie B. Un homenaje soterrado que, en manos de cualquier otro, probablemente sería simple plagio.
El meollo de la cuestión, quizás, sean los polémicos momentos oníricos. Ejerciendo de orfebre, Scorsese engarza la trama con secuencias soñadas por Teddy Daniels, estallidos del subconsciente en los que, obviamente, se agazapan algunas de las claves de la película. Lo genial del asunto es que estas piezas (algunas de ellas bellísimas) no se aislan del conjunto, sino que más bien lo van fagocitando hasta trastornar la regla universal del cine: el punto de vista. No es que el punto de vista cambie de un personaje a otro, es que la propia naturaleza del mismo se transforma: lo que comienza siendo un relato objetivo muta en una subjetividad paranoica poco a poco hasta llegar a ese punto que suele poner nervioso a buena parte de la platea: "coño, ¿lo que estoy viendo es real o imaginario?". Desde los tiempos de la olvidada AL LÍMITE, con Nicholas Cage de conductor de ambulancias (peli a reivindicar pero ya), Scorsese no había hecho uso del delirio con una firmeza y convicción tan potente, y ese es precisamente el único escollo al que se tiene que enrentar el espectador, al que Scorsese, desde el principio, le ha planteado una cuestión básica: "¿juegas o no juegas?". Si la respuesta el afirmativa, vas a disfrutar mucho. Si tu cerebro se resiste, la película se te desmorona como un castillo de naipes.
Vamos con la estrella de la función. Siempre he pensado que el peor enemigo de Leonardo Di Caprio es su propia jeta de eterno jovenzuelo. Aprecio sus esfuerzos por salirse del canon, especialmente con su ya dilatada alianza con Scorsese (con la excepción de su inverosímil personaje para GANGS OF NEW YORK, que me destrozó la peli por sí solo), pero no he acabado de tragármelo en sus papeles adultos hasta SHUTTER ISLAND. Aquí sí. Di Caprio lidia con el personaje más difícil y complejo de su carrera, y no me queda otra que quitarme el sombrero ante un trabajo tan currado, sutil y entregado. El plantel que le rodea (pues su personaje es el prota absoluto de la función) está a la altura, lanzando constantes guiños al espectador en ese subtexto escondido que os comentaba. Desde los psiquiatras interpretados por Ben Kingsley y Max Von Sydow (eso es ir sobre seguro, qué cracks) hasta el personaje de Chuck, el compañero de Daniels, encarnado por Mark Ruffalo, un secundario sólo en apariencia anodino.
Si algo puede resumir una peli tan compleja y apasionante como SHUTTER ISLAND quizás sea la completa, redonda ambivalencia de su final. Cuando creemos que ya está todo el pescado vendido, el cabrón del italoamericano nos regala una última secuencia que retuerce la función en un nudo final, y con un ultimísimo plano que consigue, por sí solo, elevar a la película hasta una ambigüedad casi perfecta, dejando al espectador entre noqueado y desnortado. Si tienes a alguien al lado, sólo te hará falta mirarle la cara, pues lo más probable es que los dos tengais dos versiones distintas de la peli, y lo más cojonudo es que ambas pueden ser válidas. A la postre, SHUTTER ISLAND me ha parecido un auténtico y genuino divertimento cinéfilo de Martin Scorsese. Un artefacto que juguetea sin compasión con los géneros y las espectativas del espectador, una película que transpira pasión por el cine, una joya (otra más) en la filmografía del maestro, que será considerada como una "obra menor" pero que en mi opinión resulta mucho más estimulante y apasionante que sus últimas pelis, en las que la palabra "riesgo" parecía haber sido borrada del diccionario personal del director. Además, tengo la intuición de que SHUTTER ISLAND ganará con el tiempo, y soportará como una campeona la dura prueba del segundo visionado, algo en lo que la mayoría de su estilo suelen fracasar estrepitosamente. Sí, disfruté mucho con la última de Scorsese. Como un enano.
- Lo mejor: Martin Scorsese se arriesga en plan kamikaze con la fuerza de un principante y la sabiduría de un maestro
- Lo peor: es muy exigente con el espectador
CABEZAS
MULBERRY STREET / EEUU / 2006
Siempre me ha parecido que el subgénero zombie es el más político-social de todos los derivados del terror. MULLBERRY STREET es otro curioso ejemplo de ello. Rescato esta joyita de 2006 gracias a los fenómenos de cultmoviez, página de obligada visita para cualquier lector de Sesión Golfa. Opera prima de Jim Mickle de ínfimo presupuesto y grandes resultados, me alegra seguir comprobando que la serie B contemporánea, la auténtica, aún es capaz de parir films tan estimulantes como este. Mulberry St. es una calle real de Manhattan y uno de los centros neurálgicos de la vida italoamericana de la gran manzana, y en ella transcurre la mayor parte de la acción. Tan neoyorquina como cualquiera de Woody Allen, la escueta trama se toma su tiempo en presentar un vecindario muy modesto, variopinto y multirracial, un submundo que roza la marginalidad pero que permite empatizar con la rica galería de personajes que entran en juego, todos ellos muy bien planteados y desarrollados, y alejados por completo de los estereotipos teenager/fashion acostumbrados. No son títeres sin alma ni mera simple carne de cañón para el exterminio. Todo aquí supura verdad por los cuatro costados, incluido ese edificio vecinal ajado y decadente y los hogares de sus habitantes, plasmados con texturas sucias y un hermoso grano en la fotografía, cuya integridad es amenazada por la construcción de una gran torre de oficinas. Por otra parte, la guerra de Irak gravita en segundo plano en la historia, reforzando la veracidad de la función con pequeños apuntes. Evitando tópicos y cualquier tono de chufla (aunque la peli no es nada solemne), una vez entrados en harina la plaga estalla, y una vez más nos vemos inmersos en una cruenta batalla por la supervivencia que toma como modelo al moderno "infectado" pero añadiendo una curiosa variante zoológica. Estructurada en brillantes secuencias bien hilvanadas y aprovechando los escasos recursos al máximo, con puntuales momentos gore perfectamente encajados, el ritmo feroz y lo estimulante de su propuesta visual (que en ocasiones me recordó a las primeras pelis de David Cronenberg, VINIERON DE DENTRO DE... y RABIA) nos llevan de la mano sin descanso hasta el final, una rúbrica tremenda que rinde homenaje al creador de todo esto allá por 1968. MULBERRY STREET es una película notable, perfectamente pensada, planificada, rodada e interpretada, que además de las "delicias" que todos esperamos ofrece un inteligente y humanista plus de emotividad y un tono algo triste e incluso melancólico, punteado con esporádicos arrebatos de furia. Espero vuestras opiniones.
- Lo mejor: la rica galería de personajes y lo veraz de sus vidas y relaciones en un contexto tan de género
- Lo peor: que joyitas como esta sigan con una distribución/repercusión tan pésima, sobre todo por la ceguera integrista de todos los que siguen despreciando este género per se
CABEZAS
THE COLLECTOR / EEUU / 2009
La pareja de guionistas de las últimas entregas de la serie SAW (que sigo sin ver, ni ganas) cambian de tercio y se zambullen en el slasher sin perder esos toques de torture-porn que tanta fama y dólares (y clasificaciones X, jajaja) le han dado a la saga. A priori, merendola de higadillos más bien poco apetecible, pero una noche de sábado insomne cualquier cosa puede pasar frente a la pantalla y el cerebro no atiende a razones. Mayúscula sorpresa pues cuando a los 45 minutos de peli descubro que estoy atenazado al sofá como una garrapata al lomo de un perro callejero. Hasta que llegan los higadillos y la peli se convierte en más o menos lo que podíamos esperar, podríamos estar hablando de uno de los mejores hallazgos del género de los últimos años, ahí es nada. Esta primera mitad de THE COLLECTOR es un notable ejemplo de cómo manejar los resortes de un thriller de terror hasta llegar a un sublime estado de tensión constante usando con aplomo y sabiduría todos lo resortes audiovisuales, o dicho de otro modo, un trabajo milimétrico de puesta en escena, ritmo, montaje y planificación que se debe al señor Marcus Dunstan y, en igual medida, a la magnífica interpretación de Josh Stewart, muy por encima de lo habitual en este tipo de productos. El macabro juego del ratón y el gato que se traen entre manos protagonista y antagonista en el claustrofóbico escenario de una casa clausurada a cal y canto y plagada de trampas mortíferas merece por sí solo figurar desde ya en cualquier antología de género que se precie. El problema es que, sin que esa precisa labor de dirección flaquee en ningún momento, la trama no consigue dar mucho más de sí y en cuanto el psicópata comienza su labor más, digamos, creativa, la película se deja llevar por los consabidos tópicos que todos conocemos. Insisto, el trabajo tras las cámaras es excepcional en todo el metraje, pero la falta de consistencia en un guión demasiado esquemático y, sobre todo, la ausencia total de cualquier atisbo de explicación sobre lo que estamos viendo, acaba bajando el listón gravemente. Parece evidente que THE COLLECTOR quiere inaugurar una nueva franquicia, y quizás esa sea la razón de tal carencia de asideros a los que agarrarse, pues las pistas sobre las motivaciones de este nuevo asesino son tan difusas que, al final, la película acaba siendo un deslumbrante ejercicio de estilo sin sustancia. Imagino que esas tremendas lagunas quedarán subsanadas en posteriores entregas, pero son las que, precisamente, evitan que THE COLLECTOR sea por sí misma una película excepcional y se quede sólo en una grata sorpresa. Aún así, muy recomendada.- Lo mejor: la puesta en escena, sobre todo en su primera mitad, sencillamente ejemplar por su capcidad para poner en tensión cada nervio del espectador
- Lo peor: el esquemático desarrollo del guión y la frustración que generan tantas preguntas sin respuesta
CABEZAS
VINYAN / Francia-Bélgica / 2008
Sólo hay una cosa peor que un director de cine crea que es un genio, y es tratar de hacérselo saber al mundo entero. El belga Fabrice Du Weltz pertenece a esta categoría. Con sólo dos películas en su currículum, VINYAN y la delirante CALVAIRE, el bueno de Du Weltz ya se permite el lujo de titular su película a toda pantalla con su nombre (FABRICE DU WELTZ´S VINYAN), buscando una autoría y un prestigio que todavía le queda un poco grande. Muy poca trayectoria para estos arrebatos ególatras amigo. Los que me leeis ya sabeis que CALVAIRE me pareció una curiosa tomadura de pelo de lo más freak, que para nada alcanzaba la categoría de "perturbadora obra maestra" que parece que ansiaba (y que algunos no tardaron en anunciar a los cuatro vientos). VINYAN reincide en muchos de los aspectos chungos de su opera prima, pero resulta bastante más interesante. La historia se traslada a un entorno exótico, Birmania, y toma como telón de fondo el pavoroso tsunami que arrasó la zona en 2004. Precisamente la traumática experiencia de una pareja occidental que perdió a su hijo en la catástrofe es el eje central de una película a caballo entre el dramón psicológico, la aventura selvática y el terror, digamos, abstracto-infantil. La búsqueda del niño desaparecido deviene en uno de esos "descensos a los infiernos de la mente" en paralelo al viaje físico de la pareja, cuya cordura y lucidez se van diluyendo poco a poco mientras se internan en las profunidades ignotas de la jungla birmana. Guardando las distancias y la prudencia, a años luz del genio de Coppola, podríamos hablar de un remedo de APOCALYPSE NOW sin guerra, sustituyendo al coronel Kurtz por Josh, el niño perdido, y al personaje de Martin Sheen por la madre coraje lunática que interpreta con su habitual frialdad una recauchutada Emmanuelle Beart. Al final, una vez más, "el horror", absurdo, telúrico y abstracto y, esta es la pena, bastante gratuíto. Película de atmósfera y sordidez controlada más que de acción, VINYAN, pese a sus logros, tiene el problema de no saber muy bien qué hacer con los elementos en juego una vez alcanzado el nudo de la historia, repetitiva en su tramo central y difusa en su última parte, buscando una especie de solución casi chamánica y freudiana del trauma materno-infantil con ese final a la vez poético y terrible, pero mal desarrollado repecto a la psique de su personaje central. Resolución arriesgada que, curiosamente, me lleva a pensar en el ANTICHRIST de Lars Von Trier, pero rodado un año antes. ¿Habría visto el danés VINYAN antes de enfrascarse en su paranoia misógino-satánica? En cualquier caso, otra curiosa película de Fabrice Du Weltz, a la espera de que nos entregue en algún momento algo bueno de verdad.
- Lo mejor: su lograda y malsana atmósfera, algunas genialidades visuales y el eterno segundón Rufus Sewell, que logra sacar petroleo de su personaje-comparsa
- Lo peor: demasiado pretenciosa y artificiosa
CABEZAS
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