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CONCURSANTE/España/2007
Hay veces que las películas tienen vida propia. Hace cuatro años nadie hizo ni puñetero caso a CONCURSANTE, ópera prima de Rodrigo Cortés, hoy aclamado en medio mundo por BURIED. Los meses pasaron sin pena ni gloria para una peli que parecía abocada al olvido total, pero los caminos del señor son inexcrutables, amigos. Con la obscena crisis financiera mundial en plena expansión, sus causantes directos disfrutando de pingües dividendos y parte de la masa social ciudadana comenzando a desperezarse y esputar verdades como puños, CONCURSANTE parece haber resucitado por motu propio, transformando su esencia de película minoritaria y escondida (seguramente a pesar de los deseos de su director) en un privilegiado status de culto, citada y recomendada en cientos de foros y redes sociales a la luz de los acontecimientos generados por el 15 M. La relevancia de CONCURSANTE es hoy notable, y si se hubiese estrenado ayer, parecería incluso una película oportunista, tal es su actualidad. Cortés, tipo listo, supo posicionarse con un pie en la lucidez, otro en el cinismo y el cerebro esputando mil imágenes y conceptos por segundo. Porque CONCURSANTE es una película netamente postmoderna, espídica, abasalladora, fragmentada, satírica, videoclipera, martinscorsesiana por momentos, davidfincheriana en otros, enérgica siempre y multimedia en su concepto. La mera anécdota argumental, sobre un tipo que gana tropecientos millones en un concurso, lo que supone el inicio de su destrucción como ser humano, se convierte en toda una tesis analítico-cocainómana sobre el funcionamiento financiero mundial, cómo se mantiene y las causas que hacen que el ciudadano asuma sus grilletes sin articular queja alguna. O sea, el mismo meollo de la economía especulativa, también llamado capitalismo a secas. Tan ilustrativa en sus pretensiones como extenuante en su exposición, sus apenas 90 minutos sobran para lanzar a la palestra el mensaje, como un adoquín envuelto con un periódico que emerge en medio del gas en una carga policial. Pedagógica a le vez que frenética (algunos momentos parecen manufacturados por un Michael Moore hasta el culo de speed), todo el caos que transmite la película, en ocasiones excesivo y algo gratuíto, se sostiene sin embargo por la tremenda y paradójica sencillez de su trasfondo, sencillez en la que lo obvio son verdades como puños, y lo que se deduce de ello... como poco interesante. Uno de esos casos en los que el argumento está a servicio de una tesis (y no al revés), con la feliz anormalidad de que el lenguaje (audiovisual) que se utiliza está muy lejos del academicismo al uso. Si uno es capaz de pasar por alto los habituales desequilibrios de una primera película (querer contarlo todo y querer contarlo ya), y un argumento por momentos algo inverosimil, lo que nos queda es una rara avis dentro del panorama nacional, bastante única en realidad, que ya es de culto pero que se merece mucho más. Recomendada para cualquiera con ojos conectados al cerebro. Bravo.- Lo mejor: tenerlo tan claro y contarlo así
- Lo peor: esa larga secuencia final... hum...
CABEZAS
Como nos estamos volviendo mucho más serios y regulares, ya teneis aquí la décima extinción de vuestro marciano predilecto, el esperadísimo Episodio 10 de COSMO TRIP, ya sabeis, ese demencial proyecto de animación 3D online en el que colaboro, esta vez también con la participación de vuestro guionista favorito. Algo distinto, algo subido de tono, estamos sopesando cambiar el nombre a PORNO TRIP.
Os recuerdo que también podeis bichear en su facebook y en el canal de Youtube de LINCE STUDIOS, además de en su propia web, donde podeis repasar todos los episodios anteriores.
Y ya sabeis... ¡difundid la buena nueva!
CARNE DE NEÓN / España / 2010
Paco Cabezas es un tipo bien curioso, y hasta cierto punto, una rara avis dentro de la cinematografía peninsular. Sus personales zarpas ya se han hecho notar en proyectos tan personales como APARECIDOS (su estimable estreno en el largo) o la demencial y muy divertida SEXYKILLER, aquí como guionista. CARNE DE NEON nace de un previo cortometraje homónimo y, al igual que sus otros proyectos, hinca la cabeza en géneros, digamos, marginales. Si APARECIDOS escarba en el cine de fantasmas con subtexto político-social y SEXYKILLER en el puro desparramo paródico y gore, CARNE DE NEÓN se encara con el thriller de acción trotón y cínico, con dos referentes nítidos y evidentes como estandartes que guían la función: las películas más gamberras de Guy Ritchie y la notable influencia de un primerizo Quentin Tarantino. Sin ser una operación de copia descarada, es evidente que Cabezas tiene la filmografía de ambos entre ceja y ceja: el ritmo sincopado de la narración, la presentación de personajes y cierta frescura general en las formas por el lado Ritchie; la caracterización de personajes, violencia desatada, cierta sordidez y esos diálogos y situaciones (algunos realmente "referenciales") por el lado Tarantino. Pero de nada serviría esta traslación de referentes foráneos a la industria nacional si la cosa chirría o se queda en un mero calco sin alma, y aquí llega la buena noticia: CARNE DE NEÓN funciona a casi todos los niveles. La película se defiende por sí misma con garra y energía, configurando un universo propio que logra, con algunos peros, sacar la cabeza por encima de su propia referencialidad y reivindicarse orgullosa. En vez de "españolizar" sus referentes, logra crear un tiempo y espacio indefinido, mezcla de muchas cosas, en la que sus criaturas se mueven con soltura cínica en ocasiones, y con tragedia sangrienta en otras. Cabezas no se amilana, caminando por la cuerda floja en no pocas ocasiones (bravo por él, molestando a los defensores del "buen gusto") y logra hacer que, en un reparto tan coral como éste, todos y todas estén estupendos, con mención especial para las chicas (Macarena Gómez, tan bien como siempre, Ángela Molina, estratosférica en su inolvidable papel) y que además logra obrar el milagro de que su prota, el imberbe e ídolo de quinceañeras Mario Casas, resulte el contrapunto ideal para tanto hijoputismo reinante en la película. Aunque tiene algunos problemas de tono y leves incoherencias (sobre todo entre su primera mitad y su último acto, que abandona casi por completo el sarcasmo en pos de la tragedia), aunque algunos de sus puntales tiran por la vía rápida y están muy poco currados (el personaje del Chino y el del policía, puro artificio y tópico), el conjunto resulta vibrante, cañero, entretenido y, curiosamente, deja cierto poso de humanidad y un cálido recuerdo más allá de la sobredosis de esputos, disparos, insultos, palizas y tremendismos varios. Muy recomendable. Siete cabezas para Cabezas, amigos.
- Lo mejor: lo bien que funciona en su conjunto, el buen trazo de personajes en general y la excelente labor de sus intérpretes
- Lo peor: los desequilibrios de tono hacia el final y la poca entidad propia de sus villanos
CABEZAS
THE WARD / EEUU / 2010
Casi diez años ha tardado John Carpenter en volver a la gran pantalla tras la ya lejana FANTASMAS DE MARTE. Diez años. En este largo paréntesis, el maestro se ha refugiado en la televisión, regalándonos dos muestras de su talento en la serie MASTERS OF HORROR, con sendos episodios: el extraordinario CIGARETTE BURNS, y el curioso y polémico PRO-LIFE. Así pues, encarar con un mínimo de ecuanimidad THE WARD no me resulta tarea fácil. Carpenter es una de las razones por las que amo el cine, así de sencillo. Autor y artesano por igual, y a mucha honra, su maestría narrativa, su destilado clasicismo formal y su ácida visión contemporánea conforman una filmografía extensa y coherente que nos ha regalado, como mínimo, media docena de grandes obras y, probablemente, otros tantos clásicos sin fecha de caducidad. Francotirador del género en su forma más pura, heredero de maestros y a su vez inspiración para las nuevas generaciones, Carpenter nunca puso en peligro su integridad como cineasta, siempre ha sido un outsider en la industria, literalmente, un orgulloso puntal de una serie B orgullosa de sí misma. Uno de últimos clásicos aún en activo, en la misma liga que Clint Eastwood, Scorsese o cualquier otro que os venga a la mente. Por ello, es complicado defender con algo de entusiasmo THE WARD, seguramente, una de sus películas más flojas, si no la que más. THE WARD huele a película alimenticia, a encargo, a kilómetros de distancia (una prueba: su única implicación en el proyecto ha sido en sus labores de dirección, algo inusual para él). THE WARD hace gala de una notable apatía, justamente, en los momentos en los que se presupone que Carpenter sabe dar el do de pecho: en las secuencias de suspense. En la gran mayoría de las set-pieces de terror puro, el viejo John pone el piloto automático y sigue a pies juntillas la teoría del pre-susto y el ¡tachán!, abusando de los golpes de efecto gratuítos, cuando nunca ha sido un director "tachanero" (y segunda prueba de que esta película es una paga-facturas en toda regla). Por último, ese guión... en fin, no voy ha hacer sangre, sólo comentar que es una de esas historias de fantasmas en un psiquiátrico con giro final, pero no sólo muy mal armada (a la hora de reconstruirlo, faltan piezas en el puzzle), sino que sigue paso por paso la estructura y concepto de una pequeña delicia hitchcockiana de hace unos años (y ATENCIÓN: SPOILER) titulada IDENTIDAD, ¿recordais? ¿Qué nos queda pues? Pues que Carpenter lleva mucho cine a sus espaldas, y que cuando le apetece saca su genio y nos deslumbra con hermosas imágenes, curiosamente aquí en los momentos menos oscuros de la función, haciendo gala de una exquisita composición en scope (la hermosa secuencia del baile improvisado, por ejemplo) y una precisa dirección de actrices en los momentos en los que todas ellas interactuan en el encuadre. Y que, áun a medio gas, enarbola el primer mandamiento de Billy Wilder con sabiduría: "sobre todo y ante todo, nunca aburrir". Si Hitchcock, Ford o Howard Hawks tuvieron también que aceptar proyectos para poder comer, no veo razón ninguna para lanzar al maestro Carpenter a los leones, como muchos ya están haciendo, advirtiendo, eso sí, que THE WARD no debería ser nunca la puerta de entrada a su maravillosa filmografía.
- Lo mejor: en manos de cualquier otro la película sería infumable
- Lo peor: la duda razonable sobre el futuro creativo de Carpenter
CABEZAS
KOKUHAKU / Japón / 2010
Muchas veces, y yo el primero, usamos con excesiva alegría el término "obra maestra", diluyendo su verdadero significado con películas que realmente no lo merecen. Sólo el tiempo y repetidos visionados pueden dotarla de tan gradilocuente etiqueta, cuando el pasmo se reproduce una vez más, cuando el estremecimiento se perpetúa, cuando los vellos se erizan otra vez. Eso y la capacidad de crear escuela a base de susurros o machetazos, tanto da, desbrozar lo obvio hasta vislumbrar nuevos portales, abrir caminos en suma, o al menos, dar la sensación de que se buscan y encuentran nuevos modos de expresión en eso tan viejo (y tan joven) que llamamos cine. Bien, pues con un sólo visionado a altas horas, y con sus efectos aún cabalgando desbocados por mis neuronas, CONFESSIONS, sexta película del nipón Tetsuya Nakashima, aquí y ahora, me arriesgo y afirmo que me ha parecido una maldita obra maestra. Como las creaciones hechas para perdurar, CONFESSIONS combina con maestría cerebro y entrañas, frialdad y pasión, para elaborar una absorbente tela de araña que, en parte, bebe de la tradición muy nipona de contar un hecho trágico desde una multiplicidad de puntos de vista (recordemos RASHOMON, del maestro Kurosawa), lo que añade matices, recovecos y claroscuros que, en una primera impresión, ni siquiera podíamos sospechar. Esta especial gramática audiovisual, fascinante pero nada innovadora, es el sólido puntal sobre el que, seguramente, descansa el gran, enorme milagro sobre el que CONFESSIONS se contruye: su hermosa puesta en escena, su hipnótico sentido del ritmo, su abrumadora poética audiovisual. Y digo AUDIOvisual porque aquí la música y las cadencias sonoras son tan o más importantes que el mero apartado visual, ya de por sí fascinante. Sí, casi siempre el sonido es el hermano pequeño del gran dictador, la imagen, y no hay muchas ocasiones en que la música, y aún más, las canciones extradiegéticas, funcionen como un todo perfecto con lo que vemos, configurando así ese magma creativo que llamamos cine, y que en ocasiones también llamamos arte. He leído por ahí que CONFESSIONS es un videoclip de dos horas con imagen al ralentí, una opinión que ni comparto ni acabo de entender, aunque supongo que como definición podría funcionar. Pocas veces he visto en una peli dos canciones, dos leitmotiv, interactuar como pura esencia y contraposición, marcando tempos y puliendo sensaciones: aquí las delicadas notas de los RADIOHEAD más melancólicos, tristes, chocan de bruces con la distorsión ruidista de unos desbocados BORIS. Pura magia que diluye los límites de la secuencialidad tradicional contruyendo... otra cosa, algo que hay que ver. Sobran más comentarios. Buscad y disfrutad de esta película tan hermosa, tan terrible, tan especial, tan única.
- Lo mejor: sin referentes, me desconcierta, me estremece, me fascina hasta el tuétano
- Lo peor: que la experiencia se acabe
CABEZAS
Efectivamente malandrines, se ha hecho esperar pero ha merecido la pena: ya se ha estrenado el Episodio 09 de COSMO TRIP, la serie de animación 3D online en la que colaboro.
Y si quereis acceder al resto de episodios y contenidos especiales de la web, sólo teneis que pinchar la imagen del "Petit Cabrón" acosado por las Sillyconitas.
LA MEUTE / Francia / 2010
A los franceses se les está yendo la pinza, el brío y la dignidad. Si hace muy pocas lunas cada entrega de estos nuevos bárbaros era recibida con taquicardias por el aficionado, de un tiempo a esta parte, aunque el goteo sigue más o menos al mismo ritmo, la calidad media de los esputos visuales que lanzan al mundo comienza a ser preocupante. Era de esperar, pero no por ello deja de ser algo decepcionante. Desde LA HORDE no siento esa descarga eléctrica con acento galo por las vértebras. Porque amigos, LA MEUTE es un truño en las narices: completo, amorfo y sin sustancia. Ya sabemos que perderse por la campiña francesa es una cosa muy chunga considerando que la densidad de dementes por kilómetro cuadrado parece ser preocupante (recordad FRONTIERE(S), HUMAINS o CALVAIRE amigos), pero sin embargo la cosa no empieza mal, incluso ilusiona, con este look tan duro en la imagen y un arranque con misterio, al menos hasta que el maromo inquietante "desaparece". A partir de ahí la película se convierte en una especie de teatrillo amateur que trata de tocar todos los palos a la última moda sin ahondar en ninguno, con una habilidad tirando a lo lamentable y una especie de ansiedad por imitar la iconografía redneck yanqui que resulta ridícula. Cambios de tercio cada quince minutos que anuncian cosas que nunca llegan, situaciones absurdas sin ser graciosas (aunque lo pretendan, y ni siquiera estoy seguro de eso), personajes lamentables sin excepción (esos moteros... ¿son una parodia? ¿son simplemente memos?, ¿qué me decís del policía?), monstruos haciendo posturitas a cámara y uno de esos finales... buf. Dificil destacar algo en semejante despropósito, y menos recomendarlo con las cosas realmente potentes que hay por ahí pululando. También conocida como THE PACK, por si alguien se equivoca. Quizás el boom de esta Nouvelle Horreur Vague haya sido cosa de unas cuantas mentes brillantes y no un estallido generacional. No sé. Estoy confuso. La silla con los alambiques mola...- Lo mejor: no llega a los 80 minutos
- Lo peor: que esta y otras anuncien el canto de cisne de esta brillante oleada de cine de género francés CABEZAS
PRIMAL / Australia / 2010
El masoquismo compulsivo es una de las señas de identidad del aficionado al terror, amigos. Podría haber pinchado EL LAZO BLANCO, PA NEGRE o THE FIGHTER, pero no. La llamada de la selva. Sabes que lo que estás a punto de poner ya lo has visto cien mil veces sólo mirando fugazmente el poster, pero ahí nos aposentamos, salivando frente a la tele cigarrillo de liar en ristre y con un "No molesten" colgando del gaznate. Y aunque las sorpresas existen (aleluya) la mayoría de las veces el acto masoquista culmina con éxito. Una pura desviación audiovisual de desconocido origen patológico. PRIMAL es una de esas al 100%. No hay una sola razón por la que recomendar al no aficionado esta película. Canónica de principio a fin y fiel al survival como la que más, se demuestra que la industria australiana se está poniendo las pilas, sobre todo cuando ya empieza a generar su propias copias, como la que nos ocupa. Greg McLean dio el pistoletazo de salida con torpedos del calibre de WOLF CREEK o ROGUE, a la que siguieron brillantes gemas como RED HILL o la extraordinara THE HORSEMAN. La ópera prima de Josh Reed se situa en una segunda división que no aporta nada, pero hará disfrutar de hora y media de horrores saltarines. Sacando máximo partido a los abrumadores entornos naturales de su tierra natal y sus atávicos misterios (punto en común de todas las muestras de género salidas de Australia, por cierto), si uno se resiste a apagar el reproductor a los 10 minutos disfrutará de una peliculita de horror bastante apañada con buen ritmo, absurdo argumento en el que se intenta meter con calzador todos los tópicos habidos y por haber (a saber: jovenzuelos de camping, monstruos prehistóricos, virus letales, agua contaminada, posesiones chungas, advertencias ancestrales y "¡¿donde guardaste el machete?!"...) pero dotado de cierto brio y empaque en la puesta en escena (un par de peleas guapas), sorpresa final demente y gore (que hará sonreir a los fanáticos de Lovecraft y sus bichitos tentaculares con ganas de fornicio) y un metraje ajustado y al grano, lo que le impide aburrir ni un solo minuto. Una peli que se deglute y excreta con cariño, con la única originalidad de que aquí el poseso de turno destripa a un canguro en vez de a un ciervo. Recomendable sólo para masoquistas y románticos, pero sólo si ya has visto todas las mencionadas arriba.
- Lo mejor: las hay mucho, mucho peores
- Lo peor: las hay mucho, mucho mejores
CABEZAS
SCOTT PILGRIM VS THE WORLD / EEUU / 2010
¡Al fin, pardiez! Ya estaba tardando en meterme entre pecho y espalda la adaptación de los famosos cómics de Brian O´Malley que tan variada (y polarizada) ristra de comentarios ha provocado. Los originales sólo los conozco de pasada, con ese estilo tan manga-naif, asunto que en breve solucionaré con una hábil incursión en la biblioteca de mi hermana. Dicho esto, no hay problema para los no iniciados como yo: la película habla por sí misma. Y más que hablar, atruena con una explosión de color y decibelios descontrolados. SCOTT PILGRIM VS THE WORLD es una de esas que sólo exigen una cosa del espectador: entrar en el juego. Si a los 5 minutos no estás pasándolo muy bien, mejor busca otra cosa que echarte a las retinas. Porque la última película de Edgar Wright (tipo que lleva trayectoria marciana y de culto, ya) es completamente sincera en su planteamiento y resultados, una vibrante muestra de nuestros tiempos audiovisuales que no se corta ni un pelo a la hora de aunar estilos, influencias y hasta plataformas y medios. Comedia romántica juvenil + videoclip + cómic + videojuegos, pero tomando de cada uno lo que enriquece y complementa a los restantes, que no es poca cosa, sin rechinar y creando un todo cohesionado, coherente y, lo más importante, entrañable y disfrutable al 100% por (casi) cualquier tipo de público ávido de dejarse deslumbrar con un entretenimiento de primer nivel y moderada cantidad de frikismo en sangre. Pero la palabra clave es CARISMA. SCOTT PILGRIM mola mucho, amiguetes. Es una peli que derrocha carisma por los cuatro costados, tan referencial como, ¡oh milagro!, novedosa por sí misma. Un torrente narrativo de ritmo impecable (pero nunca confuso), que hace diabluras con los resortes del montaje (atención a la superposición de secuencias mediantes elipsis a machete) y maneja cual prestidigitador todo lo que cualquier chaval crecido en los 80 con unas mínimas inquietudes culturales ha mamado en su adolescencia, y a mucha honra. Reivindicación autoconsciente de lo indie-pop con cierto ramalazo punki, mucha energía desatada y buen rollo sin ñoñerías, con su punto justo de cinismo postmoderno y mucha, mucha diversión, cuyo único punto débil quizás sea la desopilante acumulación de peleas a lo "Mortal Combat" en su recta final, en el fondo un pequeño pasote perdonable porque, para mi sorpresa, la película de Edgar Wright me ha dejado poso y permanece en mis neuronas vivamente mucho después de su enajenante visionado. Dentro de su muy delirante argumento (que no hay que desvelar a los neófitos), los personajes funcionan y quedan en la memoria (lo de Michael Cera es... puro carisma), fruto del trabajo bien hecho a todos los niveles y de una tremenda capacidad para empatizar con ellos y ellas. Mucho más de lo que podría esperar. Genial. Y mi hermana, que se ha devorado todos los cómics, está encantada. Segunda parte ya.- Lo mejor: no hay otra igual (por el momento)
CABEZAS
TUCKER & DALE VS EVIL / Canadá / 2010
Cada cierto tiempo ocurre, y mola. En alguna parte del mundo alguien agarra por los belfos los dogmas del género, les da la vuelta con inteligencia y ganas de cachondeo y demuestra la infinita elasticidad del cine de terror. Si el penúltimo, genial ejemplo, fue SHAUN OF THE DEAD (ZOMBIES PARTY), tirando de las variadas apocalipsis zombies que el celuloide nos ha dado, pero con ambiente proletario a lo Ken Loach y alma de comedia romántica; o THE COTTAGE, tronchante bastardización entre un thriller a los "hermanos Coen" y cualquier slasher de pacotilla de ambiente rural, a reivindicar pero ya, ahora llega el turno de TUCKER & DALE VS EVIL, deliciosa vuelta de tuerca al hermético subgénero del survival con gotas de slasher. Y una puntualización: como los ejemplos anteriores, ésta no es una parodia, sino una comedia con todas las letras. Mejor no leais más esta parrafada, simplemente, birra en ristre y en buena compañía, sentaos a verla y disfrutad. Hacedme caso. Porque tenemos la típica pandilla de adolescentes pijos y chavalas turgentes pasando un finde rural. Tenemos un par de lugareños feos y con pocas luces. Y una cabaña en lo más profundo del bosque con una macabra maldición. Todos los ingredientes en un survival de manual. La maniobra, pues, es tan sencilla como brillante: darle la vuelta al punto de vista. Porque los "montañeses" son dos almas cándidas e inocentes, dos seres encantadores, y los jovenzuelos una panda de memos llenos de prejuicios que les toman por peligrosos psicópatas sedientos de sangre. El juego con los topicos es un descojone (el primer encuentro en la gasolinera, la motosierra, la decoración de la casa, el policía...) y uno tras otro, los teenagers van muriendo por accidente de las maneras más absurdas, mientras los pobres rednecks Tucker y Dale, asustados por la escabechina que sucede a su alrededor, piensan que se trata de una panda de tarados dispuestos a culminar un retorcido suicidio colectivo, jejeje. Lo bueno es que la pareja protagonista funciona muy bien, aunque es imposible no acordarse de ZOMBIES PARTY, una vez más, y es que los ingleses suelen ser bastante insuperables en esto del humor, amigos. Es una pena que la película no aguante el fuelle durante todo su metraje, y en especial por el respetable desinfle que sufre en su último tercio, con ese típico retruécano innecesario que le hace perder enteros y parte de su encanto inicial, una modearada cuesta abajo rubricada por un epílogo que rechina por los lados. Lo dicho, aunque juega en la misma liga que las delicatessen mencionadas, TUCKER & DALE VS EVIL no llega a ese nivelazo, aunque no por ello deja de ser disfrutable para cualquiera en general y una obligación para los amantes del género.
- Lo peor: no llegar tal lejos como prometía, le falta algo de inventiva visual
PD: misterios de la distribución y las redes, la copia que disfruté era un workprint de excelente imagen pero a falta de los f/x digitales y muchos de sonido, perfectamente visible y disfrutable, aunque si alguno caza la versión completa, mi agradecimiento será eterno, chicos y chicas. Así que, como no tengo 6 cabezas y media y tiro de imaginación, TUCKER & DALE VS EVIL se lleva un merecido...
- Lo mejor: Tucker & Dale!
PD: misterios de la distribución y las redes, la copia que disfruté era un workprint de excelente imagen pero a falta de los f/x digitales y muchos de sonido, perfectamente visible y disfrutable, aunque si alguno caza la versión completa, mi agradecimiento será eterno, chicos y chicas. Así que, como no tengo 6 cabezas y media y tiro de imaginación, TUCKER & DALE VS EVIL se lleva un merecido...
AGNOSIA / España / 2010
Y si ayer hablaba de cacaos mentales patrios, al loro con AGNOSIA, cosa fílmica bastante insólita en la producción nacional del pasado año. Ambientación decimonónica, atmósfera de thriller, historia de amor romántico-febril basada en una idea delirante, momentos de terror psicológico, ramalazos casi steampunk, misterios insondables de la mente y... una chica que necesita gafas. Paso de explicaros la trama, no sé muy bien por qué, aun compartiendo pifias con LOS OJOS DE JULIA, la peli de Eugenio Mira la he disfrutado mucho más. Será porque se arroja a ratos a los brazos de lo improbable, o porque camina sin complejos por el filo de la navaja del ridículo, o porque hay muchas películas en una, o porque esa noche servidor estaba blandito, pero este compendio de ideas brillantes, trama imposible y resultado raro raro me acabó seduciendo, aún con sus flojeras y desinfles, que no son pocos. Si la de Guillem Morales trataba de impresionar al público a toda costa y de forma un tanto artificial (y patética), AGNOSIA hace gala de su orgullo de serie B lujosa y marcianada neogótica, pintando una Barcelona que puede recordarnos al Londres de THE PRESTIGE, por ejemplo, buceando también en esa literatura pulp que roza el melodrama desatado (quizás su vertiente más discutible, que por momentos la hace derivar hacia cosas cercanas a una miniserie de esas de "epoca" de TVE) pero, ya digo, con ideas alucinantes (esa habitación negra y su iluminación "de estrellas") y una notable falta de vergüenza y mesura. Lamentablemente, las piezas no encajan todo lo bien que debieran y la cosa da unos bandazos que hundirían al Titanic otra vez, Felix Gómez anda justito con su papel de vértice del triángulo amoroso, mientras que Eduardo Noriega se esfuerza por dar lecciones de interpretación con su habitual entrecejo fruncido, mirada diarreica y dicción de pitufo maquinero (no entiendo el prestigio de este hombre, por la gloria de Al Pacino). Pero, oh gracias señor por tu infinita misericordia, ahí está una hermosa y emocionante Bárbara Goenaga, para comérsela como Joanna, origen y destino de toda la rocambolesca trama, personaje al límite con el que muchas habrían sucumbido al escarnio y el cachondeo, pero que ella defiende con una integridad y una riqueza de matices de ovación y vuelta al ruedo.
- Lo mejor: su rareza intrínseca y falta de prejuicios, y la Goenaga
- Lo peor: desbarres por doquier, Noriega frunce el ceño again
CABEZAS
LOS OJOS DE JULIA / España / 2010
Sigo rescatando cosas del 2010, en especial las producciones patrias que se me escaparon. Turno para LOS OJOS DE JULIA, la entrega anual de miedo con absoluto protagonismo de Belén Rueda, producida otra vez por el ubicuo Guillermo del Toro, y segunda peli de Guillem Morales tras su prestigiosa EL HABITANTE INCIERTO, que aún no he visto. Y sí, cierto prestigio sobrevuela sobre estos ojos con nombre de mujer, como si hubiese un cine de género "serio", el que disfruta del respeto del respetable, y el resto fuese carne de frikis sin cerebro. Pues bueno, pues vale, pues me alegro. Me parece muy bien que, año tras año, en las españas triunfe EL ORFANATO y LOS OJOS DE JULIA, de verdad, lo celebro, pero son películas que, en el primer caso, me gusta pero no me apasiona, y en el segundo... mejor entremos en materia. LOS OJOS DE JULIA es una película formalmente impoluta, por momentos brillante, pero nada apasionante, y mucho menos memorable. Puede ser que los ojos de Karba estén ya demasiado fogueados por miles de terrores varios, pero los de Julia tienen muchas trampas, y todas huelen a kilómetros. El amigo Morales picotea de demasiados referentes con la intención de epatar al espectador, de mantenerle en un constante asombro y tensión, pero lo único que consigue es provocar la confusión y, lo que sí que resulta terrorífico, el aburrimiento. Me explico. La cosa comienza con misterio bien medido, oscuridad, juego de dobles y ambiente sobrenatural. Jugamos en terrenos orientales, jugamos a THE EYE o DARK WATER, sentimos esa atmósfera nublada y una amenaza difusa, nada que objetar. Algún momentazo aislado en el mejor tramo de la película, con diferencia, ideas claras y pulso firme (la incursión en los vestuarios de las ciegas). Pero dura poco. Demasiado pronto comenzamos a olernos algo extraño: esas pistas falsas que no llevan a ningún sitio, y lo descubrimos según nos tiran el anzuelo, mal rematadas al final y con prisas (las llaves, la niña...). Guillem que de pronto quiere ser Dario Argento sobre todas las cosas, y no se acerca ni de lejos. Irritantes decisiones visuales en este tramo (¿para qué ocultar el rostro de un asesino cuya identidad es irrelevante en términos narrativos?) y último tercio con un psicópata pesadísimo (¿plastópata?) con una motivación entre absurda y delirante, que pretende un profundo juego psicológico con la protagonista, rematado por un giro final sencillamente ridículo. Para rematar el desaguisado, último plano con ínfulas de poesía metafísica tan gratuíto como inútil. Y dejo a parte a Belén Rueda. No voy a cargar contra su interpretación, sentida y currada, nada fácil, pero sí contra la decisión de casting: Belén Rueda ya me aburre en este registro, me carga. Un poco más de riesgo, carajo, ¿qué tal Emma Suarez o Leonor Watling como Julia? Y es precisamente eso, riesgo de verdad, atrevimiento, lo que le falta a esta peli, que siempre se queda en la corrección neogótica más absoluta, queriendo ofrecer de todo en pequeñas dosis, buscando el aplauso y el respeto general, y que al final no sabe a nada. Truñete al canto, amigos.- Lo mejor: su primer tercio
- Lo peor: su indigestión de referencias, su plastópata en acción, se hace eterna
CABEZAS
LEMMY / EEUU / 2010
Con el cachondo epígrafe de "49% motherfucker, 51% son of a bitch" se presenta el esperadísimo documental dedicado a la mítica figura de Lemmy Kilminster, sobran presentaciones. Aclarar, antes de nada, que NO es un documento acerca de los Motörhead, sino que se centra muy mucho en desglosar la carrera y personalidad de este titán del rock, insustituible en el sentido más literal, probablemente inmortal, como él mismo señala aquí socarronamente en el "Ace of Spades", vociferando aquello de "I don´t want to live forever", a lo que le añade "but apparently I am", jejeje. Aunque en wikipedia se le atribuyen 66 años, nadie sabe a ciencia cierta su edad. Un auténtico personaje, y por si alguno albergaba la duda a estas alturas, sin un ápice de pose sobre su chepa. Este tío es de verdad, de la berruga a las botas, puro rock´n roll encarnado, un tipo auténtico que deja en babuchas a tanta estrellita del rock de pastel. Mola todo verle, con esas pintas, en unos grandes almacenes, pedir la caja recopilatoria de los Beatles (una de sus pasiones) pero en mono, no en estereo. Lo mismo que se pasea con una cruz de hierro nazi en el pecho sobre un tanque alemán en un descampado a la vez que afirma "soy todo lo contrario a un nazi", por si algún memo aún mantiene tal aseveración. Cómo arranca la emoción a su (recién) encontrado hijo con sólo un par de palabras, un auténtico motherfucker con su corazoncito. O su particular y honesta visión acerca del consumo de drogas, anfetas mayormente. Y es que este abuelete con voz de cazalla que como te descuides te levanta la chorba en un plis plas, además de rockear como un cabrón, de destilar puro rock, acaba exhudando una especie de ternura cabrona que desarma. Así que ya sabeis lo que hay aquí: todo un derroche de personalidad rockera con protagonismo absoluto de un tipo de los que ya no quedan, con un buen puñado de seguidores/fans/camaradas hablando de y conversando con él, de los que tengo que destacar, sobre todo, al bueno de Dave Grohl, cuya admiración por Lemmy le sale por los poros. Documental apañado, bien estructurado y bien documentado (esto último no es muy común), cuyo principal valor se basa en el tremendo magnetismo del personaje al que dedica su metraje, sin duda. Aunque lejos de otras maravillas del rockumentary reciente como el magistral ANVIL!, LEMMY es un festín para cualquier aficionado a su protagonista, al rock y a la buena múscia en general.- Lo mejor: Lemmy!
- Lo peor: sus compañeros de andanzas de Motörhead quedan en un excesivo segundo plano
CABEZAS
THE TROLL HUNTER / Noruega / 2010
Si no haces un falso documental no eres nadie, chaval. Los amigos noruegos, que se están poniendo las pilas de un tiempo a esta parte (desde DEAD SNOW, básicamente), lo saben bien, toman nota de los últimos éxitos de este peculiar formato audiovisual y nos regalan THE TROLL HUNTER, una curiosa revisión de un género que, personalmente, cada vez me gusta más. Sin reinventar la rueda para nada, los hijos de Odin se llevan la fórmula a su terreno para conjugar con gracia los más reconocibles resortes del "mockumentary" y una brillante revisión de su propia cultura ancestral, pagana y mitológica, lo que da como resultado una curiosa y entretenida película. La premisa mola: el gobierno noruego ha estado ocultando desde tiempos inmemoriales la existencia real de los trolls mediante un equipo de "contención" que se dedica a eliminarlos cuando salen de sus "reservas", cuyo miembro ejecutor es el "Troll Hunter" al que alude el titulo. El habitual grupete de jovenzuelos periodistas documentará sus andanzas, desde el escepticismo hasta la más completa implicación en los increíbles hechos. Y THE TROLL HUNTER gusta tanto porque, desde un punto de vista visual, se busca un naturalismo extremo, pero sin embargo la peli está trufada de momentazos delirantes y puntos muy sarcásticos, en su justa medida, atención al peregrino sistema de extracción de sangre de troll, a la teoría de que estos bichos tan paganos "huelen" a los cristianos (jejeje), o al particular modo de mosquear al gigantón final, poniéndole a todo volumen... ¡una canción de misa!. Además, los parajes naturales nórdicos son absolutamente increíbles y se palsman en pantalla con estremecedora belleza, y, como digo, toda la peli está teñida de una especie de sutil "sentimiento pagano" que, curiosamente, no se da de bruces con el realismo que tratan de perseguir sus sugestivas imágenes. Y tampoco espereis una sucesión ininterrumpida de seres peludos, porque la dosificación está perfectamente ajustada, con tan sólo cuatro encuentros con estos seres, un in-crescendo calculado que termina como tiene que terminar... A LO GRANDE (y con temazo de los Svelertak en los créditos, yeah!).
- Lo mejor: la unión de la mitología nórdica con el rollo documental es bien curiosa
- Lo peor: poco riesgo en su narrativa y aspectos más formales
CABEZAS
No suelo hacer este tipo de entradas, pero es que esto me ha superado. Estaba yo deglutiendo unos anacardos con nocturnidad y alevosía, mando a distancia en ristre, un viernes cualquiera por la noche cuando, entre un adolescente seborreico encerrado en una especie de pecera de plástico y un vidente que mete fotocopias de billetes de 500€ entre unas cartas del tarot inventadas, aparece una cabecera inquietante, toda entre retro y nostálgica, más bien polvorienta, y un título: LAGRIMAS EN LA LLUVIA. Debajo una firma que no llego a leer. Da igual. Dos segundos después el titular del nombre aparece invadiendo la pantalla, con una leve sonrisilla a juego con su ladeado flequillín y expresión de que nos va a decir algo importante: el ínclito Juan Manuel de Prada comienza su pausado sermón, expandiendo lentamente sus palabros como se expande una supernova que pretende engullir toda la galaxia. Al menos la forma esférica ya la domina. Hace unos años, de Prada (seguro que le pone que le llamen así) quería ser Francisco Umbral. Ahora parece que se ha comido a Francisco Umbral. Y quiere impartir justicia robándole ademanes y expresiones, pero no está sólo amigos. A sus lados orbitan presencias inquietantes, astros menores que rinden pleitesía a su estrella, dos a cada lado en su particular sistema có(s)mico.¿Y por qué aquí? Porque colegas, LÁGRIMAS EN LA LLUVIA es una especie de asombrosa simbiosis entre ¡QUÉ GRANDE ES EL CINE!, un discurso de Fuerza Nueva y la Misa de Maitines. Porque LÁGRIMAS EN LA LLUVIA es un "programa de cine". Porque ponen una peli y luego se abre el debate. Y porque el otro día emitieron LA CIUDAD DE LOS NIÑOS PERDIDOS. Me tragué esa preciosa poesía visual (hacía años que no la repasaba) y después resulta que el Armageddon ya había comenzado... y yo sin enterarme, y yo con estos pelos. Me lo dijo de Prada, abriendo mi mente como una pirula de LSD, iluminando mis neuronas. Me lo dijo un sacerdote con ilustre cargo en la Universidad Católica (o equivalente), un tipo que se dedicaba a leer un libro de hojas sepias y encuadernación de cuero marrón mientras sus compañeros hablaban, para sólo levantar una ceja de vez en cuendo, mirar a cámara y pontificar un poco, descubriendo códigos ocultos francmasones, postcomunistas y libertarios ye-yes en la caja de cereales del desayuno, y volver a su apasionante lectura, de la que nunca dejó entrever la portada (¿una edición bolsilibro del Necronomicón, quizás?). Y no era todo: un tal "algo" Trillo, sin duda hermano del ex-ministro de defensa "Yakolev" por configuración genética, tono de voz y aires opusdeis, farfullaba algo sobre la manipulación mental, el apocalipsis sobrevenido y cosas que incluían las palabras Zapatero, decadencia y caos, todo en frases subordinadas. Una tipa, letrada de profesión y vocación, relacionaba los conceptos anteriores con confusas teorías que colocaban a los poderes fácticos en la sombra dirigiendo los hilos. Mis pobres neuronas no podían asimilar tales revelaciones a la velocidad a la que eran escupidas por lo que era, sin duda, el "comité de sabios" definitivo de la pequeña pantalla. Lo que sí tenía claro es que yo, iluso televidente, llevaba años en la inopia más total, ciego ante el Fin de los Tiempos que se me caía encima. Lo que seguía sin cuadrar era LA CIUDAD DE LOS NIÑOS PERDIDOS en todo esto. El presidente del Foro de la Familia (cuarto elemento orbitando) me habló de discriminación efectiva, marginación sobrevenida y doctrina hegemónica. Dejé los pistachos para buscar un diccionario, cuando el tipo al fin pronunció las palabras mágicas: "nuestros hijos, los niños". ¡Coño! Por aquí van los tiros. De Prada debió intuir, con su omnipotencia, mi toque de atención, por lo que rápidamente me lo explicó todo, y yo al fin pude encajarlo en el Orden de las Cosas: resulta que LA CIUDAD DE LOS NIÑOS PERDIDOS es una película que, usando la metáfora visual y conceptual, está pensada y ejecutada como una carga de profundidad contra... la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Jean-Pierre Jeunet es un alma lúcida y ya sabía entonces lo que iba a llegar. Allí donde yo había visto, en mi supina ignorancia, un gótico canto a la imaginación y a la libertad, a la capacidad del ser humano para soñar y ser soñado, un entusiasta poema dedicado a lo freak, bizarro y a lo que se sale de la norma establecida... pues no. El científico es Zapatero, que con su sibilino invento (La Máquina que Roba los Sueños AKA Educación para la Ciudadanía), logra lobotomizar a los niños mientras duermen (AKA, mientras están en clase, alejados de los brazos protectores de sus progenitores, que de verdad sí que saben lo que es conveniente para ellos), conviertiendo a nuestros infantes en seres sin conciencia ni criterio, seres lobotomizados por una diabólica conspiración mundial que pretende dilapidar, por este orden, a la Familia, a la Religión, a la Decencia y a las Buenas Costumbres. Profético Jean-Pierre Jeunet, sin duda. Y qué mal hemos interpretado esta joya francesa hasta ahora, pardiez.
No os pongo un video del programa, paso, pero lo podeis encontrar en Youtube sin mucha dificultad, simplemente siguiendo el rastro de babas del amigo de Prada. Ardo en deseos de ver cómo se las ingenia con más películas, desde aquí propongo ya emisiones de SENDEROS DE GLORIA, LA ÚLTIMA TENTACIÓN DE CRISTO y TIERRA Y LIBERTAD, para que de una vez por todas el Illuminati y sus Acólitos nos desvelen, sermón mediante, las verdaderas intenciones de sus autores. Seguramente ni BLADE RUNNER, a la que alude el título del programa, es lo que parece, y la hemos malinterpretado con ignoracia. Allí me encontrarán, mesmerizado ante la pantalla, como una mosca ante una gran bola de heces. Mientras tanto, os dejo con un clásico, que viene a exponer la misma tesis que de Prada y sus muchachos, pero alcohol mediante y con mucho más salero.
GENTLEMEN BRONCOS / EEUU / 2009
Tras esta película, quizás deba replantearme la utilización tan masiva de la palabra freak. GENTLEMEN BRONCOS rebasa con creces la mera anécdota friki para zambullirse sin complejos en la ciénaga de lo raro, excéntrico y cutre y chapotear por lo malsano y lo dadá, rubricando una especie de sentida oda a la vergüenza ajena. Jared Hess habita la esquina más recóndita de lo que han llamado "nueva comedia americana", con el bueno de Judd Apatow a la cabeza, pero en el caso de Hess con intenciones más cercanas a lo que han perpetrado los Farrelly o, si nos salimos del tiesto, el mismísimo John Waters (pero sin su habitual carga anarko-destructiva). Ahora a todo esto lo llaman post-comedia (¿?) al igual que hay un post-rock, un post-metal y un post-it... La mejor definición de GENTLEMEN BRONCOS es "apocalipsis nerd". No hay un sólo personaje que no acumule taras, excentricidades o delirios, o que no sea directamente desagradable, eso cuando no exhiben un notable retardo mental, generalmente rodeado por una gozosa querencia hacia lo escatológico (vómitos y cacas). Además, Hess adorna su película con un elemento aglutinador muy del gusto friki: la ciencia-ficción de los años 50 retrofuturista, con una curiosa narración paralela en forma de cutre-película protagonizada por un Sam Rockwell desatadísimo, y que logra ser un engendro intermedio entre MUCHACHADA NUI y la GUÍA DEL AUTOESTOPISTA GALÁCTICO, o algo. La cuestión final es: ¿funciona GENTLEMEN BRONCOS como comedia? Depende. No es una película para partirse el pecho sin respiro (aunque tiene sus momentos gloriosos) sino más bien de simpática conexión con el respetable, si es que uno es capaz de conectar con semejante fauna de tarados. Simpática sin más, bastante petarda, grasienta y sudorosa, poseída a ratos tanto por el espíritu de Ed Wood como del citado Waters, con ciertos ribetes de ternura y una banda sonora en la que suenan desde los Scorpions hasta Black Sabbath. Curiosa como mínimo y, obviamente, sólo apta para... freaks. Voy corriendo a por NAPOLEON DYNAMITE.- Lo mejor: los memorables créditos iniciales y el tronchante taller de escritura de ciencia-ficción
CABEZAS
BLACK SWAN / EEUU / 2010
Dirección: Darren Aronofsky
Guion: Mark Heyman, Andrés Heinz y John McLaughlin; basado en un argumento de Andrés Heinz.
Producción: Mike Medavoy, Arnold W. Messer, Brian Oliver y Scott Franklin
Producción: Mike Medavoy, Arnold W. Messer, Brian Oliver y Scott Franklin
Música: Clint Mansell
Fotografía: Matthew Libatique
Montaje: Andrew Weisblum
Diseño de producción: Thérèse DePrez
Vestuario: Amy Westcott.
Interpretación: Natalie Portman (Nina), Vincent Cassel (Thomas Leroy), Mila Kunis (Lily), Barbara Hershey (Erica), Winona Ryder (Beth)
Así pues, curada la herida, Darren logró "estar" de nuevo en la industria, a la que pone en jaque otra vez con este deslumbrante y arrebatado CISNE NEGRO, película ya triunfal en su carrera por los desmedidos elogios que ha recibido y la entusiasta respuesta del respetable, algo que seguramente se verá acrecentado por el merecido oscar que acaba de lograr su protagonista absoluta: Natalie Portman. Y es que BLACK SWAN es una de esas pelis construida alrededor de un personaje, un único y dictatorial punto de vista que absorbe la película por completo, en la que todas y cada una de las secuencias (sin excepción) se levanta sobre el frágil cuerpo de su actriz, una enorme Natalie Portman que se convierte en dueña y señora de la película, incluso por encima de las artes de su director, uno de esos casos en el que actriz, personaje y película son indisolubles. Como otras obras de Aronofsky, ésta también es un calibrado megamix de géneros, quizás la que más juega a combinar sus distintos resortes. En apariencia, o al menos en su primer tramo, BLACK SWAN es un melodrama puro, una historia de sacrificio y ambición ambientada en el cerrado mundo de la danza clásica. Sin embargo, también desde su inquietante arranque, Darren ya nos avisa que lo que subyace en la (aparentemente) sencilla trama es algo mucho más turbio, oscuro, retorcido. Detalles. CISNE NEGRO es una película habitada por pequeños detalles que van tomando cuerpo (nunca mejor dicho) hasta explotar con toda su apasionante crudeza en su apoteósico final. Un drama que se va tiñendo de thriller psicológico hasta oscurecerlo, retorcerlo, transformarlo en otra cosa, estructurado por distintas "arias" audiovisuales que desembocan en algo parecido a una epifanía operística, tan terrorífica como poética. Mucha tela que cortar.
Aunque en realidad no inventa nada, Aronofsky hace suyos los postulados más variopintos, fijando su particular mirada, sobre todo, en los modos y maneras de los 70. Si se retroalimenta a sí mismo con una planificación muy cercana al "realismo sucio" que ya experimentó con THE WRESTLER, cámara en mano siempre encima de sus personajes, también toma prestado del gran Brian De Palma el juegueteo morboso con el policíaco y los delirios paranoicos que hicieron tan grandes a HERMANAS, VERTIDA PARA MATAR, IMPACTO o incluso EL FANTASMA DEL PARAÍSO, pero ensuciando y granulando las texturas visuales al máximo, perdiendo algo de su ligereza y ganando en asfixia mental y sordidez. Por otro lado, aunque en menor medida, las referencias a los giallos del maestro Dario Argento, y muy especial a su obra cumbre: SUSPIRIA, con la que comparte no pocos elementos narrativos, aunque ésta con un tono mucho más seco, duro y terroso, muy alejado de los alardes de estilo y color del genio italiano. Para redondear, un par de momentazos audiovisuales extraídos directamente del mejor David Lynch, siguiendo la estela de LOST HIGHWAY, FIRE: WALK WITH ME y MULHOLLAND DRIVE por el tratamiento de las texturas y, sobre todo, de los efectos de sonido y la música (atención a la secuencia de la discoteca, impactante, atronadora). Y por último, aunque algo cogido por los pelos, también es curiosa alguna referencia a LA MOSCA de David Cronenberg, algo en lo que es mejor no meterme aquí si no has visto la peli. Nada mal como referencias bien asimiladas, ¿no os parece?
Como veis, me he mordido la lengua a base de bien en cuanto a la historia de CISNE NEGRO. Hacedme caso: mejor no saber demasiado, ir virgen al cine (recomiendo muy mucho pantalla grande y sonido potente) y dejarse llevar, sin más. Del interés se pasa a la angustia, de ahí a la intriga, al suspense, al terror y a la más pura emoción, un carrusel audiovisual dirigido a la velocidad del rayo, como he dicho antes, con estructura de opereta y que, es necesario reseñarlo, reutiliza la música de Tchaikovsky del LAGO DE LOS CISNES (cortesía de Clint Mansell y su mano maestra para remezclarlo con la electrónica) como un ariete emocional contra el espectador y núcleo vertebrador de todo el relato. De la Portman, poco más que decir: ella es la película, y su interpretación, sobrenatural. No pienso que esta obra sea un punto de inflexión en la carerra, de Aronofsky, pero sí me parece que destila un equilibrio casi perfecto entre sus primeras pelis (en especial REQUIEM POR UN SUEÑO) y el cambio de rumbo de THE WRESTLER, una especie de descontrol controlado bastante cerebral dentro de su nucleo psico-sexual. Un ejercicio de funambulismo que transita con pies firmes sobre esa delgada linea roja que separa lo sublime de lo ridículo, aunque menos arriesgada y al límite que en THE FOUNTAIN. Y como ya sabreis, para terminar de rizar el rizo, acaba de firmar, por vía de su colega Hugh Jackman, por una película de WOLVERINE... Grande Aronofsky, carallo!
- Lo mejor: el preciso control de Aronofsky sobre las influencias que maneja y todos los elementos de su película, incluída la Portman, alucinante
- Lo peor: ese control a veces parece que atenaza un poco la historia, que por momento me pide un plus de desparramo y riesgo
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