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 INCEPTION / Inglaterra / 2010
Dirección y guión: Christopher Nolan
Producción: Christopher Nolan y Emma Thomas
Música: Hans Zimmer 
Fotografía: Wally Pfister
Montaje: Lee Smith
Diseño de producción: Guy Hendrix Dyas
Vestuario: Jeffrey Kurland.
Interpretación: Leonardo DiCaprio (Cobb), Ken Watanabe (Saito), Joseph Gordon-Levitt (Arthur), Marion Cotillard (Mal), Ellen Page (Ariadne), Tom Hardy (Eames), Cillian Murphy (Robert Fischer), Tom Berenger (Browning), Michael Caine (Miles), Lukas Haas (Nash), Pete Postlethwaite (Maurice), Dileep Rao (Yusuf)


Más de quice días he dejado reposar ORIGEN en mi cabeza, el último aldabonazo a la jeta de la industria audiovisual por cortesía de uno de sus renovadores, que insiste en torpearla desde dentro, el cada vez más apasionante e interesante Christopher Nolan. No me apetece entrar ahora en el discurso maniqueo de Nolan Genio Total vs Nolan Pretencioso y Hueco, que parece que es lo que está de moda. Pienso que los que le veneran como un dios del cine desde su anterior película, EL CABALLERO OSCURO, calificándola de obra maestra total, han perdido el norte (y eso de nombrarlo ya como el relevo generacional de Stanley Kubtrick es de risa), mientras que los que le tachan de ilusionista vacío pues... deberían ir al oculista. Entre Batman y Batman, Nolan disfruta sacando adelante proyectos muy personales, supuestas películas "pequeñas" entre el universo megalomaníaco del caballero oscuro. Ya lo hizo con la fascinante EL TRUCO FINAL (THE PRESTIGE), y repite con ORIGEN antes de embarcarse de lleno en BATMAN 3, el regreso a un guión original, un soplo de aire fresco en la cartelera entre tanto remake, secuelas, precuelas, revisiones y adaptaciones. Y es que ORIGEN es una auténtica rara avis dentro del maremagnum del blockbuster veraniego, un trepidante viaje directo hacia territorios desconocidos en el cine comercial, una virguería audiovisual plagada de conceptos, imágenes e ideas alucinantes superpuestas entre capas y capas de significado y significante, tan bien ensambladas que por momentos uno se confunde con el otro. Así pues, saco el bisturí y entro en faena...


Nivel 01: Lo que nos cuentan
ORIGEN, al fin una buena traducción de su original INCEPTION, es un thriller se mire por donde se mire. Y un thriller contruido alrededor de un gran robo, además. Desde su mismo arranque, de esos que ya te dejan clavado en la butaca, Nolan deja bien a las claras por dónde va a ir su película. Su perfecto dominio de los resortes del género, que ya ha desarrollado en casi todas sus películas con más o menos acierto, queda claro desde el principio. La acción, perfectamente orquestada y dosificada durante todo el metraje, está constantemente punteada por explicaciones por parte de los personajes de las "reglas del juego", las normas por la que se rige el armazón de la película, unas leyes físicas y psicológicas que el espectador tiene que asumir, porque de no hacerlo corre el riesgo de desconectar antes de la primera media hora. Lo tomas o lo dejas. Además, de forma muy inteligente, el drama instrospectivo (otros lo llamarán trauma psicológico) va cobrando fuerza, infiltrándose por los resquicios del tecno-thriller hasta ocupar un lugar dominante en la narración. La emoción humana sustituye a los fuegos de artificio poco a poco, mutando lentamente como los mismos escenarios por los que transcurre la acción. PATADA.

Nivel 02: Cómo nos lo cuentan
Bajamos otro nivel. Ya sabemos que ORIGEN es un thriller pero... ¿qué clase de thriller? Uno clásico y rompedor a un tiempo, con unos cimientos reconocibles por cualquiera, pero que levantan un edificio fascinante e hipnótico, una arquitectura audiovisual precisa en su fabulosa mixtura de tradición y ruptura. Como cualquier película de grandes robos, ORIGEN tiene tres segmentos bien diferenciados: una introducción (o golpe fallido) que sirve de presentación de personajes y su modus operandi; una segunda parte (o formación de un nuevo equipo) en la que profundizamos en los protagonistas, conocemos a otros, y se define la estrategia para el "gran golpe", y finalmente un tercer acto en el que se desarrolla dicho golpe, sorteando dificultades varias, hasta llegar a la resolución final. Hasta aquí todo ok, y ORIGEN sigue este esquema al pie de la letra, con una salvedad: el tercer acto, lo que sería el climax final de cualquier película de su especie, dura la mitad del metraje, ya de por si bastante dilatado (cerca de dos horas y media). ¿Una hora y cuarto de climax? Pues sí amigos, tal cual, ver para creer. PATADA

Nivel 03: Lo que vemos y oímos
Descendemos otro nivel. ¿Cómo se sostiene un tercer acto que dura más de la mitad de la película? Superponiendo capas de significado y de acción. Hablaba antes de las reglas del juego, ahora toca hablar de las piezas y el tablero. ORIGEN  es un thriller, está claro, pero es un thriller onírico, por lo tanto, su campo de actuación es la mente humana, los sueños. Nolan, tipo listo, recrea el siempre escurridizo universo onírico con las ideas muy claras. Se aleja todo lo posible de lo que cualquiera puede visualizar en su cerebro como "surrealismo", se coloca en las antípodas de Dalí, las ensoñaciones de alto diseño de LA CELDA o los delirios barrocos de Terry Gilliam , por ejemplo, y aplica a su película lo mismo que a la saga del murciélago: realismo y síntesis, pero que nadie se alarme, pese a ello ORIGEN contiene algunas de las imágenes del año, de las que se quedan pegadas a la retina durante mucho tiempo. Por absurdo que parezca, el universo mental de ORIGEN tiene unas leyes perfectamente coherentes (las "reglas del juego"), utilizando en contadas ocasiones la imaginería que todo el mundo podría esperar de un entorno subconsciente, pero desestructurando la película usando "muñecas rusas" narrativas, o lo que es lo mismo, sueños dentro de sueños dentro de sueños dentro de sueños... sin jugar nunca la baza de la confusión. Hasta cuatro niveles de narración simultanea (o cinco, depende de con quién lo comenteis...) se suceden ante nuestros alucinados ojos y perpelejo cerebro. El mejor (y más titánico) trabajo de montaje del año, sin duda, un curro de orfebrería visual de quitarse el sombrero y la tapa del craneo, porque aunque ORIGEN requiere cierta concentración del respetable (lo que vemos es tan importante como lo que oímos), en ningún momento da la sensación de hallarnos perdidos en un caos narrativo, más bien al contrario. Las continuas referencias de género (desde las pelis de James Bond hasta MATRIX) ayudan a que el viaje sea aún más emocionante y disfrutable. La película avanza como una locomotora guiada por un Leonardo DiCaprio, otra vez, en estado de gracia, es casi insultante la facilidad con la que este actor es capaz de capear con personajes que serían la perdición de algunos de sus compañeros de generación, y rodeado por un preciso reparto de auténtico lujo (atención a Ellen Paige), que logran entre todos sacar oro de los personajes más episódicos y dotar a la peli de un acertado aire coral casi operístico, en el que todos tienen algo que decir y su momento de gloria. Por algo será que Nolan es el único capaz de sacar de su jubilación a Michael Caine, una reverencia señores.  PATADA

Nivel 04: Cómo lo vemos y oímos
Llegamos a un estadio más profundo de ORIGEN. ¿A qué ha jugado Nolan después de dos horas y media de proyección? ¿Por qué en la sala la gente suelta un chillido ahogado justo cuando el director corta a machete el ultimo plano de la película? ¿Por qué otros tantos se han ido al bar a la media hora? En mi opinión, ORIGEN es una celebración del propio cine como arte de contar historias, de epatar los sentidos y de emocionar al espectador. Bajo su superficie lujosa y brillante en todos sus aspectos (atención a la mejor banda sonora de Hans Zimmer en años), Nolan juguetea con resortes narrativos que son a la vez estilo y significado, forma y fondo fusionados.  Un ejemplo: el concepto de "arquitectura" como espacio físico y mental a un tiempo, y al consiguiente "arquitecto" como creador y receptor simultaneo. Otro ejemplo: la elipsis es un recurso de estilo a la vez que una herramienta narrativa con propia significación, plasmada en un sencillo y lacónico "¿recuerdas cómo has llegado hasta aquí?". Tanto es así, que en última instancia, en el último momento, el protagonista rompe su regla de oro y cede su totem al propio espectador, dejando así que cada uno de nosotros interprete individualmente lo que acaba de ver y experimentar... sumando un nuevo nivel de significado que permite replantear la película, algo similar a lo que Scorsese hizo magistralmente con SHUTTER ISLAND, la otra gran película del año y con la que ORIGEN comparte algo más que su excepcional protagonista, aunque ya veremos si Nolan es capaz de divertirse y disfrutar tanto maquinando una película cuando tenga las canas y la experiencia del genio neoyorquino...


Postcoitum
Ya habreis notado que ORIGEN me ha parecido un prodigio, una celebración, un polvazo cinematográfico tras el que se devora un pitillo que rara vez sabe tan bien. ORIGEN me persiguió durante unos cuantos días y aún la tengo detrás de la oreja. Evidentemente, sólo el tiempo dejará a la peli en su sitio, y ya veremos si es capaz de abrir brecha. Pocas veces se puede contemplar en pantalla grande una fusión tan precisa y disfrutable de cine masivo y osado en un solo film, puesto que ORIGEN es una película tan comercial como experimental en su esencia, tan física como cerebral. Mientras gente tan brillante y carente de prejuicios como Christopher Nolan sigan en activo, dirigiendo sus poderosas sinfonías audiovisuales, podemos respirar tranquilos y esperar grandes momentos. Y sin las dichosas gafas 3D...


- Lo mejor: que sea capaz de magrear mis sentidos y mis neuronas a un tiempo, ¡y de qué manera!

- Lo peor: el nivel de la base en la nieve me resultó algo facilón


  CABEZAS




 CENTURION / Inglaterra / 2010
Cuarta película del inglés Neil Marshall, que poco a poco se está labrando una nada desdeñable carrera, ampliando cada vez más sus horizontes fuera del terror con aires más épicos y de pura acción. Tras su ópera prima, la curiosa y disfrutable DOG SOLDIERS, loco y entretenido megamix entre el cine bélico y  de terror con hombres lobo, llegó su obra maestra, THE DESCENT, una de las muestras de terror puro más alucinantes de los últimos años, imprescindible. Después se despachó a gusto con DOOMSDAY, fábula futurista  algo dispersa y totalmente carpenteriana, frenética y violenta, un cruce entre MAD MAX y ESCAPE FROM NEW YORK con sobredosis de esteroides. Aunque lo pretendía, no logró del todo el favor del respetable, éxito de taquilla que se le resiste, y de nuevo lo intenta con CENTURIÓN, ese salto defintivo de la serie B para aficionados a un público más generalista. Ignoro si lo va a conseguir, lo que sí sé es que los ingredientes son los adecuados para una buena sesión veraniega de acción y aventuras en pantalla grande. La fórmula de CENTURIÓN es bien sencilla y efectiva: una sólida base visual y musical que mira de frente al mítico GLADIATOR de Ridley Scott (como cualquier película "de romanos" que se ha rodado desde entonces, imitando hasta los gorgoritos de Lisa Gerrard en su ya clásica banda sonora), pero multiplicando por diez la acción, la violencia, la oscuridad y el frenesí visual, y dotando a la peli de una estructura que roza el cine bélico "de guerrillas". Roma en su esplendor, brillantes oropeles, fastuosos desfiles y grandes escenas de masas, nada de nada. Carreras por bosques tenebrosos, chorretones de sangre por doquier, barro, mugre,  machotes con músculos en tesión, supervivencia extrema y tremebundas luchas cuerpo a cuerpo a estacazo limpio, todas las que querais. Marshall agarra por los pelos históricos la misteriosa desaparición de la Novena Legión de Roma en tierras escocesas, la mezcla con la leyenda que rodea a los Pictos, y se monta este entretenido tinglado cuasibélico en sandalias en el que su grupete de soldados tienen que sobrevivir detrás de las lineas enemigas, sustituyendo la selva vietnamita por los bosques escoceses, los vietcongs por pictos realmente cabreados, y los AK-47 por cualquier cosa que sea capaz de cercenar un miembro. Y a correr. Sus personajes, como en todas sus pelis (excepto en THE DESCENT, que tenían más miga) están bien definidos y bien interpretados de un certero brochazo, la nota exótica la ponen las guerreras pictas, mas brutitas si cabe que sus compañeros masculinos, y cuando la cosa se tuerce, como en la tonta historia de amor entre Quintus y la brujilla, que está a un paso de causar sonrojo, Marshall sabe reconducir la narración a lo que realmente importa: la energía cinética desbocada. Si le sumamos a esto unos parajes naturales diurnos que quitan el hipo, de una belleza total (los nocturnos tiran demasiado de luz azulada y humos, como siempre) y un final convenientemente cínico y descreído, no hay razón para que no se disfrute de esta enervada muestra de cine de aventuras en la que, como no podía ser de otra forma, Neil Marshall disfruta como un enano planificando sus notables secuencias de acción con una brutalidad poco vista en el género hasta ahora, como en la intensa masacre de la mismísima Novena Legión. 

 El poster del ilustrador Simon Bisley para la peli

- Lo mejor: da lo que promete, ni más ni menos, en especial por el empuje y el brío de Marshall en la dirección y su estlo visual, primitivo y hermoso a la vez

- Lo peor: su esquemático dibujo de personajes y situaciones, y algunas salidas de tono que no benefician al conjunto

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 WRISTCUTTERS / EEUU / 2006
Creo que WRISTCUTTERS es la peli De Culto más reciente de Sesión Golfa (data de 2006), y desde luego merece tal honor. Recomendación expresa de Kill Yr. Idols (gracias hermano), la película de Goran Dukic es una especie de comedia dramática fantástica encuadrada en un mundo postmortem que no es ni el cielo ni el infierno, sino un inquietante no-espacio habitado esclusivamente por suicidas, un universo visual y sensorial muy parecido al nuestro, pero en el que la gente no sonríe, por el que pululan algunos ángeles caídos, y en el que se obran, de vez en cuando, pequeños milagros domésticos. El amigo Goran Dukic agarra por las solapas los modos y maneras de la más clásica road movie desértica yanqui, con texturas muy cercanas al indie de los noventa (la película está financiada por el Instituto de Cine de Sundance), pero lo mezcla con un curioso sentido del humor más bien negruzco, muchos silencios, largas secuencias discursivas y un puntito surrealista muy de agradecer, con ciertos aromas balcánicos, una especie de mezcla entre el Jim Jarmush de DOWN BY LAW y un Emir Kusturica con una sobredosis de valium, para entendernos. Sin aspavientos pero con las cosas muy claras, al principio uno se puede encontrar algo desorientado por la rareza de la historia, pero en seguida, a poco que te caiga simpática la propuesta, ya estás embobado por completo. WRISTCUTTERS avanza a paso lento, sin prisa pero sin pausa, los personajes se van definiendo poco a poco hasta convertirse en una película apasionante, entretenida, deliciosa por lo parca a la vez que imaginativa que resulta. Sumemos a esto unas interpretaciones tan melancólicas como sus imágenes, una sutil aura de tristeza (y asombro) que lo envuelve todo, una banda sonora en la que conviven Gogol Bordello y Tom Waits con total naturalidad y, por supuesto, la estrambótica interpretación del propio Waits, bordando, como siempre, el secundario más estrafalario y divertido de la función. Y encima tiene un final tan sencillo como hermoso y efectivo, que le da total sentido a su propio título. Pues eso, WRISTCUTTERS es una pequeña joyita escondida, una original delicia de exótico aroma y sabor suave y ácido a la vez, aunque quizás no apta para todos los paladares.

- Lo mejor: lo simpática, entretenida, sencilla, transparente y original que resulta

- Lo peor: algunos tramos menos conseguidos, como todo lo relativo al Rey, y lo cutrillo de algunos efectos

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 AFTER.LIFE / EEUU / 2009
AFTER LIFE es una interesante propuesta de difícil catalogación que ha pasado totalmente desapercibida, a pesar de su apetitoso reparto, imagino que por una erronea (o inexistente) campaña publicitaria. Aunque se perderá en los marasmos de la serie B más derivativa, y ya digo que no estamos hablando de ninguna obra maestra, la película de Agnieszka Wojtowicz-Vosloo (¿la primera directora en Sesión Golfa? puede ser...) tiene los suficientes alicientes como para hincarle el diente una de estas noches de asueto. A medio camino entre el cine contemplativo-existencial del bueno de M. Night Shyamalan y un capítulo "seriote" de HISTORIAS DE LA CRIPTA pero sin Creepy, AFTER LIFE toma también las formas del cine de terror oriental ya en recesión (sin fantasmas melenudos), configurando una curiosa empanada de cocción lenta que ni siquiera sé si calificar de terror, tal es la ambigüedad de la que hace gala esta película. Justin Long y Christina Ricci forman una joven pareja en crisis, pero ella tiene un accidente de coche y despierta de improviso sobre una camilla de autopsias en manos de un tanatopractor con el afilado y curtido rostro de Liam Neeson, que le comunica con toda la calma del mundo que está muerta pero... ¿realmente lo está? Lo más interesante, de largo, es el duelo interpretativo y físico al que se enfrentan ambos personajes, encerrados en un sótano rodeado por otros muertos, un agrio y espeluznante periplo existencial en el que la Ricci ha de asumir su condición de difunta mientras Neeson hace todo lo posible por que el tránsito entre esta y la otra vida sea lo menos traumático posible, con algunos apuntes morbosos lógicos en esta situación (necrofilia incluída) y una elegante atmósfera mortuoria que acaba por impregnar todo el metraje. A la vez, el personaje de Justin Long comienza una histérica cruzada por averiguar si su prometida realmente murió en el accidente, una treta argumental que no tiene el más mínimo interés y que funciona sólo como gancho para el respetable, puesto que la respuesta final no interacciona para nada con el resto de la película, o dicho de otra manera: da igual, ya que el meollo de la cuestión dramática se sostiene por sí solo en el espectacular toma y daca entre el buen doctor y su "paciente". Christina Ricci borda otro de sus  enigmáticos personajes cercanos a la muerte, fascinante y hermosa cuanto más pálida, con una generosidad física digna de mención (se pasea por la mitad del metraje en pelotas, como debe ser en tal circunstancia), mientras que Neeson rubrica un personaje memorable, en el fondo y en las formas, digno de un Vicent Price en su momento de gloria, lo juro. Sobresaliente. Su sola presencia e interpretación es suficiente aliciente para ver AFTER LIFE, curiosidad que os recomiendo rescatar pero ya del olvido. 

- Lo mejor: el dueto protagonista, y en especial Liam Neeson

- Lo peor: las costuras del guión son toscas y están mal hilvanadas, el niño me sobra

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 REPO MEN / EEUU / 2010
Antes de empezar, no confundir con la marcianada punk ochentera de Alex Cox REPO MAN, con la que no tiene nada que ver, ni con el delirio musical-gore REPO! THE GENETIC OPERA, cuyo fondo conceptual es prácticamente el mismo, aunque ambas no se parecen en nada, afortunadamente. REPO MEN, opera prima del realizador de videoclips Miguel Sapochnik, es una adaptación de la novela REPOSSESION MAMBO, de Erik García, y plantea una historia en un futuro peligrosamente cercano, reconocible, aterradoramente posible (sobre todo para los yanquis y su fabuloso sistema de sanidad). La película, de hecho, juega constantemente con un mundo referencial que bebe de BLADE RUNNER (un par de planos-homenaje al canto) y otras paranoias distópicas de Philip K. Dick, sin alardes de efectos ni exceso de pirotecnia, pero lo mejor de  REPO MEN es que, a la vez que no es una película para nada metafísica ni compleja en su desarrollo, consigue dejar un curioso poso de amargura y desolación en su conclusión. Y es que REPO MEN, por raro que parezca por lo anterior, es una película jodidamente entretenida y divertida. El constante humor negro que se desparrama en cada secuencia, el cinismo que planea sobre muchas situaciones, hacen de la peli una extraña rara avis dentro del género, referencial y original a un tiempo, a lo que hay que sumar el ramalazo gore propio del mismo argumento, llevado en ocasiones al paroxismo demencial  en cuanto a los límites del aguante del cuerpo humano (como en la penúltima secuencia, genial) y ribeteado por cierto sentido del cachondeo del que afortunadamente, el elenco saca oro. No es casual que otro de los guiños explícitos de la peli sea al famoso skecth del "donante de órganos" que los Monty Python rodaron para EL SENTIDO DE LA VIDA, algo que aclara muchas cosas, jejeje. La pareja de protagonistas, dos tíos que me encantan, Jude Law y Forest Withaker (con unos cuantos kilos de menos, por cierto), saben en todo momento en que liga están jugando, y disfrutan con sus personajes. Aunque la película tiene un desarrollo un tanto moroso en su primera hora, hay que esperar a la parte final para que la cosa explote todo su potencial, tramo en el que, además, se concentra casi toda la acción de la peli, y atención a ese homenaje total a la genial secuencia de la lucha en el pasillo de OLD BOY, que de tan descarado resulta muy divertido (al final Jude Law, por si no había quedado claro, acaba a martillazos). Sumad a todo esto un interesante uso de la banda sonora y ciertas canciones, y tendreis entre las manos una de las películas más locas y desconcertantes de la cartelera, que por cierto se ha estrellado en taquilla en su estreno norteamericano. Que les den. Con todas sus irregularidades, REPO MEN es una de las nuestras. Para no perdérsela.

 Ejemplos de la curiosa campaña publicitaria


- Lo mejor: la tendencia al desparramo sin desviarse del fondo de la cuestión, un buen cocktail de diversión y reflexión con momentos tan hilarantes como extrañamente hermosos

- Lo peor: las arritmias de la primera hora de metraje, en la que la historia no acaba de despegar

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SPLICE / Canadá, Francia, EEUU / 2010
Dirección: Vincenzo Natali 
Guión: Vincenzo Natali, Antoinette Terry Bryant y Doug Taylor; basado en un argumento de Vincenzo Natali y Antoinette Terry Bryant
Producción: Steven Hoban
Música: Cyrille Aufort
Fotografía: Tetsuo Nagata
Montaje: Michele Conroy
Diseño de producción: Todd Cherniawsky
Vestuario: Alex Kavanagh.
Interpretación: Adrien Brody (Clive Nicoli), Sarah Polley (Elsa Kast), David Hewlett (William Barlow), Delphine Chanéac (Dren adulta), Brandon McGibbon (Gavin), Simona Maicanescu (Joan)

Vincenzo Natali es un tipo bien curioso. Consiguió colar su ópera prima en festivales generalistas, fuera de los circuitos habituales, la famosa CUBE, que además tuvo una larga vida en salas de versión original, una de esas pelis pequeñas  y minimalistas de bajo presupuesto y grandes resultados, construida a base de talento y buenas ideas, que todo el mundo ha visto y de la que se recuerda su bestial sensación de claustrofobia. Después llegó CYPHER, una joyita cyberpunk bastante trotona que bebía tanto de William Gibson como de Alfred Hitchcock. De su siguiente obra, NOTHING, justo eso os puedo decir, porque no he logrado encontrarla por estas redes del señor. Regalo un riñón en relativo buen estado a quien me de pistas sobre su  misterioso paradero. En 2005 se sacó de la manga GETTING GILLIAM, un mediometraje documental que versa sobre uno de sus cineastas más admirados, un puto genio: el gran Terry Gilliam. Editado en España en los extras del DVD de TIDELAND y, sobra decirlo, de visionado obligado para cualquier seguidor de Gilliam, probablemente el tipo cuyas luchas y fracasos han sido más y mejor documentados de toda la historia. También participó en la peli coral PARIS JE´TAIME con un minúsculo corto, y finalmente llega a pantalla grande la esperada SPLICE, dice que uno de sus proyectos más personales y que ha tardado cuatro años en llevar a buen puerto, a pesar de que los distribuidores españoles quieren hundirla en diez minutos con el ingenioso título EXPERIMENTO MORTAL. Manda huevos.

Natali, añorando Alien

La fórmula del experimento, nunca mejor dicho, es apetitosa: una buena parte del FRANKENSTEIN mezclado con ingeniería genética high tech, sazonado con melodrama de pareja y unas gotas de terror, sobre todo en la verbena final. La verdad es que podría ser una (otra) adaptación moderna del clásico de Mary Shelley sin pena ni gloria, si no fuera porque los intereses del morbosillo y juguetón Natali parece que van por otros derroteros... afortunadamente. Tras un modélico arranque en el que espiamos todo el proceso de gestación-desarrollo de la criatura, desde su fase de larva asquerosa a la de encantador engendro sin pelo, es cuando Dren (que así se llama el ser) llega a la pubertad cuando el asunto se pone muy interesante. Si la pareja de científicos (en especial ella) interiorizan a la criatura como una hija deseada, la relacion entre él y su "hija" comienza a echar chispas. Sí amigos, al fin el doctor Frankenstein tiene sexo con su criatura, ¡aleluya!, algo que sólo recuerdo en una peli de Andy Warhol y alguna parodia porno. Así pues, a la feliz idea de que el doctor pruebe las carnes de su monstruo (¡bien!), en una hermosa secuencia, por cierto, se suma el plus del incesto bizarro en el seno de una pareja joven y bien avenida (ellos son los creadores de Dren, sus padres a todos los efectos), un incesto además doble y más bizarro aún en su marciana y atrevida resolución, en un salto mortal  con tirabuzón que es, de largo, lo más interesante de la peli, y lo que la aleja años luz de cualquier blockbuster veraniego de tres al cuarto, a pesar de lo que pretendan sus ebrios distribuidores.

Polvazo freak para las masas

Aunque Adrian Brody, "tristón" para los amigos, y la indie Sarah Polley, bastante más expresiva, defienden muy bien sus papeles, es una pena que Natali no sepa rematar con más ingenio todas estas ideas tan jugosas, y el último tramo de la peli sea un "a correr por los bosques a matar al bicho" de manual, puros fuegos artificiales que desequilibran un poco la película, aunque Dren nos reserva una retorcida sorpresa final. Vicenzo Natali sigue siendo un tipo muy interesante, y hasta personal en el cine de género actual, aunque sospecho que todavía nos tiene reservada su gran obra. Por el momento anuncia dos adaptaciones de sendos clásicos de la ciencia-ficción para 2011, uno de ellos el excepcional NEUROMANTE de William Gibson, que se considera la Biblia del movimiento cyberpunk. Estaremos esperando, con la esperanza de que no pierda ese sutil toque imaginativo, algo freak y de serie B que lleva atesorando en toda su carrera. En SPLICE, fijaos en el nombre de los laboratorios: NERD. Natali mola.

PD: hey alexcore, te debo una  ;)


- Lo mejor: ¡sexo con el monstruo!

- Lo peor: la verbena final

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 THE CRAZIES / EEUU / 2010
Siempre he pensado que puestos  remakear como posesos (disculpad el palabro), es mejor hacerlo con películas mediocres o directamente malas. La fiebre yanqui por saquear las décadas de los 70, y últimamente los 80, ha dado dos tipos de resultados: los lamentables, y esos otros totalmente prescindibles, con honrosas excepciones que todos conocemos. Pues vamos con otra: el inane Breck Eisner, de sospechosa filmografía (SAHARA y unos cuantos telefilms) a la cabeza del saqueo a una ultrabarata cinta homónima dirigida en 1973 por un George A. Romero bastante perdido sin sus muertos pululando. Aunque ahora muchos le encasquetan la socorrida etiqueta de "película de culto", el film del pope zombi era cutre, aburridillo y bastante torpe, con un discurso antigubernamental, eso sí, tan explícito como divertido. En otras palabras: mis expectativas sobre THE CRAZIES (2010) eran nulas... y me encanta equivocarme. Una planificación cristalina, ritmo contenido y formas setenteras, con un fantástico uso del scope y eso que se llama "tomarse su tiempo" para plantear la historia, con un inquietante crescendo inicial. Casi todo en THE CRAZIES me recordó a las formas del maestro John Carpenter, y eso es cosa buena amigos. La película resulta, en su primera mitad, sencillamente hipnótica: buenos personajes, brio y elegancia en la dirección y las cuerdas bien tensadas. Fantástica. El problema, como tantas veces, es que el bueno de Eisner no es capaz de mantener el nivelazo a través de un guión que, una vez los personajes echan a correr, deviene en algo bastante más común y genérico. La sosainas interpretación de Timothy Oliphant tampoco ayuda, un tipo cuyo nombre se baraja para hacer de Snake Plisken en el próximo remake de ESCAPE FROM NEW YORK (segunda conexión con Carpenter), algo que desde ya me pone los pelos como escarpias. Estos romanos están locos. Afortunadamente, ahí está Radha Mitchell, una tía que me encanta, para comerse sus escenas conjuntas y alguna más, como la angustiosa secuencia a la que alude el cartel de la peli. Atentos. Así pues, THE CRAZIES no se lleva el notable por los pelos,y como no tengo medias cabezas a mano, lo dejamos en una  interesante recomendación que, eso sí y digan lo que digan, le da sopas con ondas a su referente original.

- Lo mejor: la brillante idea de copiar la mano maestra de John Carpenter en un 75% de la peli

- Lo peor: parece que a los guionistas se les acabó la cerveza a mitad de guión


  CABEZAS





 LA HORDE/Francia/2009
Y al fin los locos franceses han encarado las pelis de zombies de frente y sin tapujos. Si con MUTANTS ya tocaron el tema, aunque de un modo bastante íntimo y hasta cierto punto original, LA HORDE se zambulle de lleno en este ponzoñoso subgénero, vertiente postmoderna y frenética (los zombies lentos parece que ya pasaron a la historia), con la factura técnica habitual por esos lares (excelente, como siempre), pero añadiendo algunos detalles que, si bien no revolucionan el género para nada, resultan de lo más suculentos y divertidos, y que hacen que LA HORDE destaque sobre los centenares de subproductos similares que últimamente atacan  nuestras retinas con su pestilente cutrez. No sé que tipo de petit-suisses han devorado en su infancia los jóvenes directores galos, pero el caso es que manejan, desde hace años ya, un nivel técnico y visual dentro del género sencillamente inalcanzable para otras filmografías. Da igual lo que rueden: el aspecto y las texturas de sus películas, su inmediato impacto en el espectador, su ritmo y planificación enervada y efectista, todo se pone a disposición, más que nunca, de otra invasión zombie de manual que se eleva unos cuantos peldaños por encima de sus competidoras. La base es la de siempre: grupo de personajes sitiados por millares de zombies en un espacio aislado. Los caramelitos para el aficionado no tardan en aparecer: antes de que salte a la yugular el primer comecerebros, la pantalla ya se ha empapado bien de hemoglobina, porque en seguida descubrimos que la peli es una especie de megamix delirante entre LA JUNGLA DE CRISTAL (versión sórdido-ruinosa, como salido de una peli de Jean-Pierre Jeunet) y EL AMANECER DE LOS MUERTOS. Todos los personajes (humanos) son una panda de asesinos amorales de gatillo fácil y testosterona desatada dispuestos a liquidarse entre sí a la primera de cambio, hasta la Ripley de turno, más macho-woman que todos sus compañeros juntos. La acción, pues, se dispara (nunca mejor dicho) hasta cotas estratosféricas. Segundo caramelo envenenado: en dos largas y agotadoras secuencias consecutivas, dos personajes acaban con dos zombies... ¡a hostias! Tal cual. Como una pelea de taberna entre borrachos irlandeses, el nivel de contundencia de los puños de nuestros chicos (y nuestra chica) hace que uno salte del sillón, enajenado. Y por último, el machete: uno de los más carismáticos de la función se lleva la palma en otra larga secuencia de supervivencia subido al capó de un coche, tirando de arma blanca cuando las balas se agotan, en un hilarante clímax de violencia desbocada y nihilista que, otra vez, le deja a uno anonadado frente a la pantalla. Imagino que esto es muy poco para los no adeptos al género, pero os aseguro que para los zombimaníacos de pro, LA HORDE es un espectáculo de primer nivel, divertido, frenético y dinámico como el que más, jodidamente intenso a ratos,  con personajes bien definidos y generosas dosis de hemoglobina, que os dará una hora y media de entretenimiento violento y estilizado, que sin estar a la altura de los ya clásicos franceses que todos tenemos en la cabeza, os va a dejar bien satisfechos. Nuestros vecinos siguen sin errar el tiro. Recomendada.

- Lo mejor: se devora de principio a fin sin pestañear, y las set-pieces comentadas son de antología

- Lo peor: bueno, no es más que una peli de zombies, con la adrenalina disparada, eso sí

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 HIERRO / España / 2009
Un niño desaparece sin dejar rastro en un ferry. Su madre se vuelve (literalmente) loca buscándolo en la diminuta isla que da nombre a la película, hasta que descubre que... carajo... ¿cómo no nos habíamos dado cuenta antes? En resumen, esto y nada más que esto es lo que vamos a encontrar en la ópera prima de Gabe Ibañez, un tipo que, menos mal, es capaz de subir el listón visual de un guión que es pura trampa, en el que no hay apenas progresión dramática, que juega sin ton ni son con golpes de efecto y géneros varios, que es puro aire, vaya. HIERRO se mueve por los terrenos trillados del thriller de desapariciones inexplicables al estilo de la mítica ALARMA EN EL EXPRESO de Hitchcock o la reciente (y estimable) PLAN DE VUELO: DESAPARECIDA, pero asentando un estilo visual totalmente atmosférico, psicológico, sórdido e inquitante al relato, bastante cerca de lo que Brad Anderson hizo con la fabulosa EL MAQUINISTA y, a otro nivel, LOS SIN NOMBRE de Jaume Balaguero, para entendernos. Pasando por alto una historia, ya digo, que no es que tenga agujeros, sino que es un sumidero mental en sí misma, la película se soporta y sobrelleva con cierto interés por la fantástica factura técnica del conjunto y el buen ojo de Gabe Ibañez para la planificación en scope, logrando unas imágenes realmente hermosas, de colores pálidos y luz nublada, que saca buen partido dramático de los parajes naturales de la isla de Hierro. Tan sólo la especial obsesión del director por dar significado alegórico a cada plano, que resulta algo cansino, enturbia un trabajo de dirección más que notable, con una Elena Anaya entregada a su jugoso (aunque monotemático) personaje. Ecos del terror minimalista nipón resuenan por aquí y el Lynch de manual por allá, pasajes oníricos y vueltas de tuerca sin sentido para rubricar una película que, en otras manos, habría sido un tostón insoportable. Al bueno de Gabe sólo le resta encontrar una historia bien construída para darlo todo. Estaremos esperando.

- Lo mejor: la gran belleza visual del conjunto

- Lo peor: el guión resulta vacío e insustancial, además de tramposo e inverosímil

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 THE NEW DAUGHTER / EEUU / 2010
Luis Berdejo es uno de esos autoexiliados directores españoles que tratan de abrirse paso en la industria de Hollywood. Co-guionista de [REC] y autor de un puñado de cortometrajes (...YA NO PUEDE CAMINAR está muy bien), THE NEW DAUGHTER es su ópera prima en el largo, avalada por la presencia de un ajado  y tristón Kevin Costner de protagonista absoluto y una inexpresiva Ivana Baquero (la chavala de EL LABERINTO DEL FAUNO) como adolescente inquietante, aunque pese a estas caras conocidas ha tenido muchos problemas de distribución en los EEUU, y sigue sin fecha de estreno por estos lares. THE NEW DAUGHTER pretende dar una vuelta de tuerca al subgénero de los "niños malditos", pero la rosca del guión está oxidada y Berdejo apenas puede hacer nada para levantar el vuelo de una historia inane vista mil veces, previsible de principio a fin, cuyos únicos apuntes interesantes (la mitología nativa y el túmulo funerario) son apenas eso, apuntes sin desarrollar, que evolucionan (poco) por una trama cansina y llega de estereotipos hasta llegar a un final tremendamente apresurado, casposillo y poco satisfactorio, que huele a falta de presupuesto a la legua. Una pena, porque el bueno de Berdejo controla muy bien los resortes del género, elegante en la puesta en escena y con capacidad para inquietar, primando siempre la sugerencia frente a lo explícito, pero lastrado, repito, por una historia manida y recurrente en casi todos sus elementos, y un plantel de actores simplemente correcto en esta prescindible peliculilla de miedo. Otra vez será...

- Lo mejor: el buen hacer de su director, lo único reseñable de este mediocre tostoncillo sin sustancia

- Lo peor: nos la sabemos de memoria, nada que la haga destacar sobre todas las demás

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DEAR WENDY / Dinamarca / 2004
 Dirección: Thomas Vinterberg
Guión: Lars von Trier
Producción: Sisse Graum Jørgensen
Música: Benjamin Wallfisch
Fotografía:
Anthony Dod Mantle
Montaje: Mikkel E.G. Nielsen
Diseño de producción: Karl Juliusson
Dirección artística: Jette Lehmann
Vestuario: Annie Perier
Interpretación: Jamie Bell, Bill Pullman, Michael Angarano, Danson Gordon, Novella nelson, Chris Owen, Alison Pill, Mark Webber, Trevor Cooper


Ya sabeis por estos lares que mis opiniones sobre Lars Von Trier, el danes zumbado, son como mínimo bipolares. Mayormente no soporto sus misóginos melodramas arty tipo ROMPIENDO LAS OLAS, MEDEADOGVILLE etc... pero casi todo lo que perpetra al margen de ellos me parece de lo más interesante, sobre todo cuando ataca otros géneros y se deja llevar por su esquizoide punto de vista sobre las cosas, dejando al descubierto su punzante y negrísimo sentido del humor. Lo que ha sido una auténtica sorpresa es que su mejor película no la haya dirigido él. DEAR WENDY es un guión que, muy sabiamente, regaló a su amigo, cómplice y co-creador de aquella patraña publicitaria a la que llamaron Dogma, Thomas Vinterberg. Vinterberg, responsable de lo único medianamente interesante que parió el famoso Dogma, la espléndida CELEBRACIÓN (¿alguién recuerda alguna otra además de LOS IDIOTAS?), coge las riendas de la función y rubrica una película tan extraña y extravagante como apasionada de principio a fin.

 
Lars & Thomas, maquinando

Hay que dejarlo claro desde el principio: DEAR WENDY es una marcianada de narices, otra de esas muy difíciles de contar. Imaginad una mezcla entre una película de adolescentes que forman una especie de hermandad secreta tipo EL CLUB DE LOS CINCO, una comedia indie-proletaria con rebufos del Lynch más light, un western de Sam Peckinpah y algunos detalles al más puro estilo Tarantino... Si no os da una indigestión, seguro que la disfrutais. El origen y centro neurálgico de esta película es la especial obsesión por las armas de fuego de Lars Von Trier, sencillamente. Coleccionista y tirador, obviando quién es el mendrugo que le selló una lincencia de armas al danés, DEAR WENDY surge de la fascinación humana ante el simple hecho de tener una pistola entre las manos. Por otra parte, DEAR WENDY parece una especie de spin off escindido de esa Trilogía Americana inconclusa que por el momento forman DOGVILLE y MANDERLAY, nacida a su vez de la fascinación-repulsión del danés oligofrénico acerca de la cultura y el cine norteamericano. Aunque de producción enteramente danesa, y rodada en Dinamarca, DEAR WENDY es una película cosncientemente americanizada, basculando constantemente entre el realismo sucio de la américa profunda, cazurra y desnortada, y el esperpento ligero preñado de sarcasmo.


Pacifistas con armas, ese podría ser el paradójico resumen conceptual de DEAR WENDY. A modo de fábula, la película arranca con una voz en off, una carta de despedida que más bien parece una carta de amor. Poco a poco, mediante la voz del personaje de Jamie Bell (su mejor papel), se va desgranando la surrealista y demencial situación a la que se han visto abocados un grupo de colegas adolescentes, los Dandies, que han visto cómo un inocente juego "secreto" se ha transformado en una aterradora realidad en la que la violencia latente de su entorno les estrecha el cerco hasta obligarles a tomar una decisión extrema que marcará sus destinos para siempre. Evidentemente, la película pretende ser una reflexión ética acerca de la violencia en general, y las armas en particular, como eje vertebrador no sólo de la sociedad norteamericana, sino de la sociedad occidental, a la que Lars Von Trier parece ver como eso, una sociedad compuesta por pacifistas con armas. O dicho de otro modo: si quieres la paz, prepárate para la guerra. Afortunadamente, Thomas Vinterberg rebaja el tono solemne y tremendista que le hubiese dado su amigo, no me cabe duda, para aligerar el conjunto con certeros toques cómicos (siempre irónicos), jugando con los resortes del western de forma muy original, estrambótica y divertida. Precisamente, imagino que ese puede ser uno de los principales escollos para algunos espectadores: la historia es durísima, pero el tono flota con ligereza pop (atención a los momentos "musicales" con canciones de The Zombies), por lo que para algunos les resultará intragables algunas secuencias y giros de la historia, seguramente quejándose, una vez más, de cierta infantilización de la violencia que la película trata de analizar. No es mi caso, pues creo que uno de los grandes valores de la película es esa capacidad de riesgo que permite a la historia crecer, a los personajes desarrollarse y que todo termine como tiene que terminar, con un incómodo nudo en el estómago.


Minimalista en su planetamiento, apenas tres o cuatro escenarios, efectiva en su planificación con esos detalles pop que os comentaba, con unas interpretaciones sólidas y perfectamente conjuntadas, en especial del grupo de actores jóvenes, y de un inmenso Bill Pullman, como siempre acostumbra este pedazo de actor, DEAR WENDY  es una de las reflexiones más lúcidas y arriesgadas sobre la tenencia (y uso) de armas de fuego por parte de los ciudadanos, sobre la "política del miedo", todo ello con la forma de una entretenidísima parábola ética acerca de ese preciso y terrible momento en el que una utopía se va al garete, personificada en un grupete de chavales sin futuro, huérfanos de esperanza pero ávidos de romper su gris rutina diaria a base de ideas e ideales, reinventando el funesto destino que les espera. Fascinante película, recomendadísima dentro de su kamikaze osadía. Todo un descubrimiento.


- Lo mejor: su gran originalidad, riesgo y curioso tono, evitando el hiperdramatismo panfletario

- Lo peor: que para algunos haya tramos en la historia difíciles de encajar, o que directamente se desconecte de la trama por pura incredulidad

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Efectivamente, con vosotros el segundo episodio de COSMO TRIP, no digo más. Como siempre, podeis verlo también en su web oficial, y si os van las redes sociales, haceros seguidores en el facebook, de este singular petit cabrón, chavales y chavalas. Para los frikis tecnológicos, en breve os daré noticias sobre una aplicación gratuíta para móviles que estamos desarrollando. Ah, y os podeis suscribir al canal de Lince Studios en Youtube, donde también iremos subiendo todas las novedades de nuestros proyectos. Por despliegue que no quede.

A disfrutar!

THE ROAD / EEUU / 2009
Me resulta realmente difícil encontrar algo negativo en THE ROAD. John Hillcoat ha firmado una película sólida como una roca en todos sus apartados, sabe lo que quiere contar y cómo mostrarlo en sus pálidas y turbadoras imágenes, sin desviarse ni un minuto ni andarse por las ramas. Su puesta en escena, cadenciosa y elegante en todo momento, está labrada con esmero sobre un extraordinario trabajo de fotografía de Javier Aguirresarobe que, huyendo de postproducción digital, filtra cada plano de esta notable película hasta lograr una textura visual grisacea y nublada que multiplica el desasosiego y la desolación de esta tremenda historia postapocalíptica. Viggo Mortensen, magnífico, construye una interpretación mesurada y sutil, profunda y emocional, con muy pocos elementos, sólo al alcance de los más grandes, como el inquietante y emocionante secundario que rubrica un irreconocible Robert Duvall. La sobriedad de todo el film, muy poco dado a golpes de efectos gratuítos, subraya la dureza del devenir vital de ese padre y su hijo en un mundo cuya humanidad está a punto de extinguirse. THE ROAD emociona y pone un nudo en el estómago sin recurrir a la sensiblería ni al llanto telenovelesco. Todo funciona y todo está en su sitio. Y, quizás, ese es el principal problema que yo, personalmente, le he encontrado a la película: THE ROAD no asume riesgos respecto a su referente literario, esa obra maestra de la literatura contemporanea firmada por Cormac McCarthy. Como adaptación, es modélica, pero no aporta nada a la novela más allá de la visualización precisa de sus palabras, y tampoco la traiciona. Las adaptaciones que más me ponen son aquellas que, finalmente, acaban siendo complementarias a su origen impreso. Pienso en MIEDO Y ASCO EN LAS VEGAS, en la TRILOGÍA DEL ANILLO, en EL ALMUERZO DESNUDO, en DÉJAME ENTRAR, EL RESPLANDOR, BLADE RUNNER, NO ES PAIS PARA VIEJOS o EL NOMBRE DE LA ROSA, a botepronto. Todas ellas, quizás porque sus autores cinematográficos son eso, autores, añaden un plus a las novelas originales, un nuevo punto de vista, una relectura o nuevas interpretaciones, o lo que es lo mismo, llevan esas historias a su terreno personal y las adaptan a su universo visual y vital. Éso entiendo yo por una  buena adaptación al cine de una obra literaria. Insisto, sin ser una mala película, ni de lejos, THE ROAD no aporta casi nada a la novela de McCarthy, con lo que, desde mi punto de vista, se queda coja como entidad fílmica independiente. Me gustaría saber qué opinais de la película, sobre todo los que no habeis leído el libro, porque, en esta ocasión, soy incapaz de separar uno de otro, y quizás por ello THE ROAD, que podría haber sido una obra maestra,  me dejó un tanto frío. ¿Qué os parece, gente?

PD: PUEDE SER UN SPOILER: he leído por ahí a mucha gente esputando sobre el supuesto happy end de la película (algo discutible, por otra parte), y achacando este final a una hipotética claudicación de la película a los estándares hollywoodienses. Llaman "vendido" a Hillcoat, y por extensión a todo el equipo.  No lo entiendo. THE ROAD tiene, plano a plano, exactamente el mismo final que la novela.

- Lo mejor: se mire por donde se mire, es una gran película

- Lo peor: haberme leído antes el libro

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 DYING BREED / Australia / 2008

Confieso que tengo especial predilección por el cine de género australiano, desde los primeros albores de Peter Weir en los setenta hasta las recientes pelis de Greg McLean (WOLF CREEK y ROGUE). Imagino que será ese enigmático exotismo que desprenden los alucinantes parajes naturales o su particular historia colonial quizás... el caso es que DYING BREED viene a engordar la lista, aunque su carne fílmica en esta ocasión es bastante magra y con poca sustancia. Precisamente, la peli de Jody Dwyer juega con los dos elementos que os comentaba, puesto que es un survival puro y duro en el que el habitual grupo de jovenzuelos  en celo sigue la pista del extinto Tigre de Tasmania, para toparse con la también habitual panda de rednecks que, casualmente, mantienen viva la leyenda de un tal Alexander Pearce, un famoso caníbal austral, recluso británico fugado para más señas, que ya inspiró aquella RAVENOUS hace unos años, trasladando la acción de Australia a las Montañas Rocosas de EEUU. Entretenida y rodada con ritmo y con brío, en especial en su grotesco tramo final, poco más se puede decir de este correcto survival de manual, sólo apto para amantes del género pero que no aporta absolutamente nada, ni en la forma ni en el fondo, a lo que ya hemos visto decenas de veces. Ya sabeis: personajes estultos que hacen cosas tontas, paisajes inhóspitos por doquier, mugre, mordiscos, dientes podridos, endogamia a paladas, tachanes sonoros y alguna que otra secuencia tensa para evitar el bostezo (la del túnel). Nada nuevo bajo el sol.

PD: la leyenda de Alexander Pierce y sus peculiares hábitos culinarios ha sido protagonista de otras dos recientes producciones australianas, VAN DIEMEN´S LAND, ganadora de una mención especial el año pasado en Sitges, próximamente en SESIÓN GOLFA, y LA ÚLTIMA CONFESIÓN DE ALEXANDER PIERCE, mediometraje histórico tembién inédito en estos lares.

- Lo mejor: no aburre

- Lo peor: la hemos visto cien veces

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 THE HUMAN CENTIPEDE / Holanda / 2009
Señoras y señores, se me agarren los machos porque el viaje va a ser vomitivo, digo, movidito. Triunfante en las sesiones golfas (¡of course!) del último Festival de Sitges, THE HUMAN CENTIPEDE viene a ser como el rebufo pestilente megafreak que uno espera como agua de mayo de vez en cuando, ese esputo fílmico capaz de  hacer arquear las cejas en ángulos inverosímiles a la vez que provoca el espasmo estomacal. Seguro que muchos ya habeis oído hablar de ella, a los que no, aquí va la sinopsis: dos actrices porno norteamericanas y un turista japonés son secuestrados por un cirujano alemán que, harto de separar siameses, se ha decidido a unirlos en una escatológica criatura, a la que pretende amaestrar cual cachorrito. ¿Unirlos? Pues sí amigos, en una ingeniosa cirugía ano-traqueal compuesta de tres piezas humanas, en la que la que ocupa el lugar central se lleva la peor parte. ¿Os vais haciendo una idea?... Sep, exactamente eso. Evidentemente, sólo un enfermo mental esquizoide puede tomarse en serio semejante argumento, pero lo mejor de la función es que NO ES UNA COMEDIA y NO ES UNA PELI GORE. Los que busquen aquí desbarre hemoglobínico ultragore, montaje espídico y humor demencial de cómic que se busquen cualquier caspa nipona tan de moda en estos tiempos. THE HUMAN CENTIPEDE tira por una consecuente frialdad en la puesta en escena y en la tonalidad general, acerada y quirúrgica, más propia de un David Cronenberg ochentero, o del sobrevalorado Michael Haneke rodando una de miedo. Tom Six no se anda con tonterías, y el viaje recoloca al espectador en una posición cada vez más incómoda (como sus desdichados protagonistas): de la tensión inicial, pasando por la angustia física rayando en la locura, para terminar con un puñetazo de brutalidad conceptual difícil de digerir. Y todo esto, repito, sin apenas una gota de sangre. Six juega con maestría sus dos principales bazas: la tremenda capacidad de sugestión de sus imágenes (que cuenta con la desaforada imaginación del respetable, incapaz de dejar de pensar en el sufrimiento bestial de los sujetos del experimento), y el personaje del mad doctor, sabiamente interpretado por Dieter Laser, un tipo desagradable, enloquecido y enigmático a un tiempo, que no baja el pistón ni medio minuto, siempre en su sitio, remedo de un Mengele contemporáneo, que además consigue rubricar, por puro delirio, las pocas secuencias  remotamente cómicas de la función, que aún resultan más dolorosas porque no sólo no dan un respiro al espectador, sino que logran incomodarle aún más. Pasaré por alto la lamentable, en todos los sentidos, actuación de la pareja de policías, la escenita de la confesión del japonés, bastante chusca, y cierta desgana formal en algunas secuencias, para centrarme en ESA SECUENCIA FINAL. Desde MARTYRS no he sufrido en mis carnes un epílogo más doloroso, bestial e inenarrable que el largo plano secuencia final de THE HUMAN CENTIPEDE, seguramente el más atroz imaginable para su protagonista, e insisto, sin que la sangre llegue al río en ningún momento. Como podeis imaginar, THE HUMAN CENTIPEDE no es plato para cualquier paladar pero, pese a sus numerosos defectos, pertenece a esa clase de cine de género provocador, insensato, incómodo, transgresor y bien construído que tanto echo de menos en demasiadas ocasiones. Recomendada para mentes juguetonas (en ayuno).

PD: Tom Six amenaza con THE HUMAN CENTIPEDE (FULL SEQUENCE), la secuela, para este mismo año...

- Lo mejor: su desbordante capacidad para jugar con la imaginación del espectador sólo mediante la sugerencia, lo que la hace aún más aterradora

- Lo peor: cierta cutrez formal en algunos momentos, y sobre todo que mucha gente se enfade tanto con ella y quiera untar en brea ardiente y arrojar por una colina a su director... sólo es una película, chicos

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 CARGO /Suiza / 2009
Tras unos cuantos días de intenso currele y otros de merecido descanso y relajo alejado de cualquier cosa con cables y electricidad estática, retomo el asunto con un buen batallón de reseñas para ponerme al día.  Trataré de ser breve, porque el cargamento está bien surtido. Comenzamos con CARGO, una insólita muestra de ciencia-ficción europea, realizada en un sitio tan extraño para el género como puede ser Suiza (¿?). Lo primero que llama la atención es su exquisita factura formal, tanto que es muy difícil de creer que esta película costase, como afirma su director debutante Ivan Engler, un mísero millón de euros (¿¿??). Os aseguro que, a nivel visual, juega en la misma división que cualquier producción con cuarenta veces más presupuesto. El nivel de detalle en los diseños y su completa funcionalidad, basada en los últimos proyectos espaciales (atención a la estación giratoria del principio) nos sumergen en un ambiente muy de hard sci-fi, ideal para los más fanáticos degustadores del género, una apuesta por el realismo espacial "en-un-futuro-no-tan-lejano" que arranca de manera harto enigmática, con un rollete calustrofóbico y oscuro muy prometedor, pero no os hagais ilusiones... CARGO aguanta el tirón poco más de media hora, porque en seguida, cuando el guión debería ir desgranando sus mejores bazas, uno ya tiene en el coco el maldito pensamiento recurrente tan habitual en la ciencia-ficción de los últimos años: "Joder, esto ya lo he visto". Y para más inri, se nos cuela en la película una de las historias de amor más tontas que un servidor ha sufrido recientemente, con alguna secuencia de vergüenza ajena.  Además, como casi cualquier película de género europea, excepto las locuras franchutes que de vez en cuando nos llegan por aquí, se confunde un ritmo lento (en ocasiones cansino) con un subtexto que pretende ser reflexivo, algo que acaba resultando un incordio cuando, repito, lo que nos están contando ya lo hemos visto unas cuantas veces. Quitadle a PANDORUM las cabriolas circenses y metedle con calzador el ritmo de SOLARIS, eso viene a ser CARGO. Recomendable como curiosidad para completistas de la ciencia-ficción más pura. Ivan Engler sabe manejar los resortes visuales del género, sólo le resta trabajar con un guión más interesante y trabajado, así que a la espera quedamos del que anuncia como su próximo proyecto, otra nueva muestra de género que, según afirma, "será un thriller basado en la Teoría de Cuerdas". Glups.

PD: por cierto, no confundir con el thriller homónimo dirigido en 2005 por Clive Gordon, una interesante coproducción anglo-española con Luis Tosar en el reparto, que transcurría íntegramente en un barco.


- Lo mejor: su cuidadísima factura técnica, asombrosa

- Lo peor: el desequilibrio brutal entre los efectos visuales y el diseño de producción y la historia que nos cuentan, demasiado derivativa y referencial


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