Culpables


Golfos


Filmografia


Parque Temático




Visionarios


VICKY.CRISTINA.BARCELONA / EEUU-España / 2008

Vaya tela. De Woody Allen me gusta casi todo, en mayor o menor medida, pero VICKY.CRISTINA.BARCELONA me parece uno de los momentos más bajos de la filmografía del neoyorkino, un patinazo tremendo que llegó incluso a irritarme a ratos. Para empezar, me molesta esa torpe voz en off que no aporta nada a la historia, que se dedica a subrayar algo que ya estamos viendo o a sacarse de la manga reflexiones sin fundamento narrativo para tratar de coser trozos de una historia en el fondo bastante insustancial. Me cansa sobremanera la obsesiva insistencia por mostrar Barcelona como si de un publirreportaje se tratase, por no hablar de la avalancha de tópicos "spanish" guitarrita española en mano, en la que no falta ni Albeniz ni Paco de Lucía, omnipresentes en la banda sonora. Me irrita ese rollo snob que, oh dios mío, roza la pedantería en los diálogos, algo bastante extraño en el viejo Woody. Me aburren las reflexiones culturales, esputadas sin pizca de gracia ni salero y llenas de tópicos, como los propios personajes, demasiado artificiosos. Scarlett Johansson me demuestra una vez más que, más allá de su potente presencia física, es una actriz de recursos muy limitados. Y lo que es peor de todo, apenas esbozo un par de sonrisas en hora y media de aburrimiento esperando que la película pegue ese subidón inesperado, ese giro genial... que nunca llega. Cierto, con la aparición del personaje de Penélope Cruz la película remonta ligeramente el vuelo, pero no lo suficiente para salvar del naufragio este desastre. Apenas unos minutos de autentica química entre ella y Javier Bardem que hacen saltar chispas y dan brillo a una obra sin gracia, sin sustancia ni inteligencia, y que en el fondo parece una revisión del "landismo" setentero, pero en plan bohemio y soñador. Un auténtico fiasco.

- Lo mejor: los toma y daca verbales de Bardem y Penélope, mezclando idiomas
- Lo peor: ¿se supone que es una comedia?


CABEZAS

ZACK & MIRI MAKE A PORNO / EEUU / 2008

Lo confieso: mi reencuentro con Kevin Smith ha sido vía la "factoría Appatow" que últimamente tan buenos ratos me hace pasar, y en concreto vía Seth Rogen, lo que son las cosas. Después de aquel horror edulcorado-babosil de nombre JERSEY GIRL desconecté por completo del orondo barbudo, incluso sigo sin haber catado CLERKS II, y alguna otra. Afortunadamente, con ZACK & MIRI MAKE A PORNO las cosas vuelven a su estado natural, o al menos en parte. Sin ser nada del otro jueves, la película es muy entretenida, está llena de palabras malsonantes cada 30 segundos y resulta felizmente soez por momentos. Por supuesto, las obsesiones personales del sr. Smith también están aquí (empezando por STAR WARS y terminando por la presencia de sus "habituales"), y nos regala un par de secuencias realmente brillantes y algunos diálogos chispeantes con esas ingeniosas réplicas a la velocidad de la luz marca de la casa. Seth Rogen sigue en su linea, o sea, muy bien, y es la espléndida Elisabeth Banks la que se lleva el gato al agua con su chispeante trabajo, ambos con una química en pantalla digna de mención. Entonces, ¿cuál es el problema? Pues que no hay sorpresas: el guión, en especial en su segunda mitad, avanza con el piloto automático en una única dirección, cada vez más convencional; lo que se presupone rompedor (o al menos bastante friki, como puede ser el mundillo del porno casero) acaba siendo plano y muy poco aprovechado y, para rematar la faena, la película acaba abrazando de pleno esa categoría tan peligrosa como es la "comedia romántica", con su dosis de ñoñería y moraleja imprescindible. Así, aún siendo, repito, una película perfectamente disfrutable, ¿HACEMOS UNA PORNO? acaba convirtiéndose en un deslucido híbrido entre el viejo Kevin Smith, la nueva comedia americana y el romanticismo conservador hollywoodiense... ¿Otro patinazo de Kevin Smith? No del todo, pero el que busque reencontrarse con la vieja gloria indie en todo su esplendor seguramente se va a llevar un chasco.

Ah, por cierto, si no la veis en versión original subtitulada os vais a perder la mitad de los chistes.

- Lo mejor: Zack y Miri calentándose con un bidón en el que queman las facturas sin pagar
- Lo peor: serán cosas mías, pero mosquea ese tufillo rancio que acaba desprendiendo la película


CABEZAS


DEAD SNOW/Noruega/2008

Mirad un momento el poster: nieve y zombies nazis. Pues eso es exactamente lo que nos ofrece esta remota producción noruega donde se demuestra, básicamente, que los nórdicos tienen sentido del humor. Concisa, directa y al grano, a pesar de la consabida media hora inicial de puro trámite y presentación de personajes, donde caben todos los tópicos (el friki cinéfilo, la calentorra, el tímido, el responsable, la hippie, el lugareño misterioso, la cabaña aislada, la antigua maldición...), la película explota cual gozosa piñata gore en el mismo momento en el que, a plena luz del día, el batallón de nazis zombies hace su aparición. A partir de este momento, festival del humor sangriento rigurosamente absurdo donde cualquier atisbo de verosimilitud brilla por su ausencia (ni falta que hace) y los protagonistas se convierten en un trasunto de Correcaminos humanos perseguidos por la horda de nazis putrefactos, pero con un plus de inventiva visual y dominio del gag físico, rozando casi el cine mudo por momentos, cosa que se agredece y mucho. Intestinos saltarines a ritmo de cartoon nórdico que rinde sentida pleitesía, otra vez, a los grandes del género y que ofrece exactamente lo que promete, cerveza en ristre y en buena compañía: pura diversión y despiporre sangriento a ritmo de heavy metal capaz de arrancar unas buenas carcajadas. Chapeau.

- Lo mejor: toda la traca final, of course
- Lo peor: en las secuencias nocturnas no se ve nada


CABEZAS


SEXYKILLER / España / 2008
Dirección: Miguel Martí
Guión:
Paco Cabezas
Producción:
Jaume Roures y Tedy Villalba
Música:
Fernando Velázquez.
Fotografía:
Carles Gusi
Montaje:
David Pinillos
Dirección artística:
Llorenç Miquel
Vestuario:
Paco Delgado
Interpretación:
Macarena Gómez (Bárbara/Sexykiller), César Camino (Tomás), Alejo Sauras (Álex), Ángel de Andrés (inspector), Juan Carlos Vellido (profesor de anatomía), Juan Díaz (Jesús), Nadia Casado (Clara), Fernando Ramallo (Ángel), Ramón Langa (decano)


Ya iba siendo hora, ha tardado en llegar pero ya la tenemos aquí. Tras unos cuantos intentos más bien desastrosos (UNA DE ZOMBIS en los terrenos de la serie B, casposa, KÁRATE A MUERTE EN TORREMOLINOS, de pleno en la serie Z, atroz), por fin tenemos nuestra "comedia gore patria", o si lo preferís, la respuesta cañí, 20 años después, a los desparramos de unos primerizos Sam Raimi o Peter Jackson, salvando las distancias en ambos casos. Clarísimo lo debía tener su guionista Paco Cabezas al escribir este delirium-tremens berbenero y absurdo, realmente tonto por momentos, y muy claro el sosainas de Miguel Martí a la hora de desplegar recursos de todo tipo para plasmar en imágenes semejante insensatez. La consigna: "esto es lo que hay, ni más ni menos".


Sorprendente cambio de registro en el mentado Cabezas (con ese apellido tan "Sesión Golfa", caramba) tras su estimable y seriota APARECIDOS, SEXYKILLER es un auténtico bombón para cualquier aficionado a la hemogoblina desatada, el ritmo frenético, los juegos referenciales, el gag más físico que verbal y a cierta regocijante estupidez, así que nadie se deje engañar: si no conectas a los 5 minutos de película, mejor apaga y vámonos, porque "esto es lo que hay".


Probablemente este comentario golfero sea bastante más entusiasta que la calidad de la peli en sí, lo sé, pero no puedo ocultar lo mucho y bien que me lo pasé en esa hora y media. Evidentemente, la película no funciona al 100% durante todo el metraje, y a la postre queda muy lejos en desparpajo y frescura que los clásicos gore que todos tenemos en mente, incluso en desparramo de sangre (ni punto de comparación con BRAINDEAD, por ejemplo). Algunos gags y chistes funcionan muy bien, otros son simplemente pésimos. Durante su tramo central (lo que los cinéfilos americanófilos llaman "segundo acto") el guión pega un bajón considerable y la historia serpentea a la deriva sin rumbo abusando de la reiteración, pero rápidamente se ve subsanado por un inesperado giro argumental que no sólo transforma la narración, sino toda la película en sí, ese tipo de quiebro delirante que un servidor recibe con sonoros aplausos y otra cerveza. Es en esta última parte donde pienso que SEXYKILLER despliega sus mejores bazas y se convierte en una gozosa experiencia multirreferencial rayando el surrealismo, y picoteando sin rubor de la mentada BRAINDEAD (los clásicos son los clásicos amigos), pero también de los delirios médicos de RE-ANIMATOR y de joyitas escondidas de la serie B ochentera como NIGHT OF THE CREEPS (de la que se sablea, por cierto, hasta una magistral linea de diálogo).


Dejo para el final otro de los grandes aciertos de la película: su reparto. Si bien todos los actores parece que saben qué tipo de película están rodando, lo que es un alivio, que los imprescindibles cameos están bien dosificados (es increíble cómo Ramón Langa puede hacerlo tan mal en tan pocos segundos), y que ver al gran (en todos los sentidos) Angel de Andres haciendo de zombie vale su peso en oro, la que se lleva la palma es su protagonista, Macarena Gómez, totalmente convincente en su trasunto de una especie de Paris Hilton psicópata y cañí, y que consigue insuflar a su personaje una vida, una energía, una simpatía asesina y una potencia digna de elogio, y que además logra algo inaudito, sólo al alcance de los más grandes: hacer de la sobreactuación un arte. Imposible sería imaginar SEXYKILLER ya sin Macarena, por lo que ella solita suma una cabeza al cómputo global de esta película irregular pero plenamente gozosa y a años luz de otros intentos lamentables del pasado. Antes muerta que sencilla.


- Lo mejor: su simple existencia ya es algo para celebrar... ¡segunda parte ya!... y Macarena, claro

- Lo peor: con más esmero podría haber sido mucho mejor


CABEZAS




Echadle un vistazo al teaser...

PASSENGERS / EEUU / 2008

Rodrigo García, para el que no lo sepa, es el hijo del ilustre Gabriel García Márquez, otra demostración más de que el talento no se hereda. Artífice de un par de dramas "de mujeres" con cierto prestigio festivalero (la etiqueta no es mía) que atufan a ese rollo de "tío sensible que comprende el alma femenina" (al menos la que yo he visto), con PASSENGERS pretende metérsela doblada al respetable usando el envoltorio de un estilizado thriller psicológico made in Shyamalan o algo así, más falso y artificial que cualquier plano secuencia de Garci. Con una aséptica y correcta factura visual el bueno de Rodrigo nos lleva de la manita por un "complejo" drama psicológico que abarca un accidente de avión, a sus supervivientes y a una inexperta psicóloga. Ella se encarga de atender los rollos postraumáticos de los afortunados mientras se enamora de uno de sus pacientes, hasta que poco a poco los integrantes de la terapia de grupo comienzan a desaparecer y ella comienza a cuestionar su propia cordura... y vosotros ya sabeis de qué va esto, ¿no? Pues el sr. García piensa que el público es medio idiota, y deja para el final ese giro tan sobado esperando epatar, cuando sólo consigue el bostezo, porque:

- A: el quiz de la cuestión se adivina desde el minuto 30

- B: la historia de amor es tan boba y falta de interés como sus enamorados

- C: estamos hartos de manuales de autoayuda de todo a 100, del "carpe diem" y de que los muertos se lo pasen mucho mejor al otro lado que a este, aunque no sepan que están muertos... ups, se me ha escapado...

- Lo mejor: los secundarios con las jetas de David Morse y Dianne West
- Lo peor: es taaaaaan predecible y taaaaaan correcta...


CABEZAS

CTHULHU / EEUU / 2007

Inauguro Zombiexpress con esta cosa de inmediatas resonancias lovecraftianas y nefastos resultados. El desconocido Dan Gildark nos propone su particular versión de la mitología del genio de Providence mezclada con una soporífera historia de traumas infantiles filogays (tal cual os lo cuento) carente de cualquier atisbo de misterio, tensión, horror y presupuesto. La película va dando unos bandazos tan aburridos como el tren de la bruja: ahora investigo sectas, después recupero a mi amor adolescente, de pronto veo salamandras gigantes, es hora de reivindicar mi condición sexual ante los pueblerinos, debo impedir el fin del mundo, alguien me ha robado las lentillas mientras dormía... En fin, un absoluto galimatías embutido en un cansino y constante tono azul con algunas secuencias que dan vergüenza ajena (cualquiera que implica a la ¿actriz? esa de Sensación de Vivir y a las salamandras gigantes), recursos arty de parbulario (ese niño atontado mirando el televisor con niebla) y una absoluta falta de coherencia. Todo aquí pretende estar tan sugerido que no está, para más inri con un tramo final sableado del final de EN LA BOCA DEL MIEDO del maestro John Carpenter, sobra decir que a años luz de esa maravilla, esa sí, plenamente lovecraftiana. Otra decepción más que destroza sin rubor material del escritor norteamericano, y encima con una de sus más míticas creaciones en el título, ya les vale. Seguiremos esperando a Guillermo del Toro y su archianunciada adaptación de EN LAS MONTAÑAS DE LA LOCURA, que lo mismo cuando se deje de trajinar hobbits al fin se decide a rodar.

- Lo mejor: es tan torpe que hasta se ve con cariño
- Lo peor: utilizar el gancho del título como excusa de colarnos un pseudo drama gay
(¿?)

CABEZAS





Aviso para navegantes: dado que se preveo un verano laboral intenso, lo que significa ausencia vacacional, lo que significa que gran parte del tiempo casero que me quede libre lo voy a dedicar a ponerme al día con la montaña de DVD´s que me esperan junto a la tele, pretendo inaugurar la nueva sección ZOMBIEXPRESS, que básicamente serán comentarios breves y concisos acerca de (casi) todo lo que espute mi pantalla, y que llegarán en oleadas. Por supuesto, combinaré esta faceta telegráfica con los comentarios habituales más extensos de pelis que realmente me motiven para ello.

Sigan atentos a su pantalla...

THE FALL / EEUU - India - Inglaterra / 2006
Dirección:
Tarsem
Guión:
Dan Gilroy, Nico Soultanakis y Tarsem
Producción:
Tarsem
Música:
Krishna Levy
Fotografía: Colin Watkinson
Montaje:
Robert Duffy
Diseño de producción:
Ged Clarke
Vestuario: Eiko Ishioka
Interpretación:
Lee Pace (Roy Walker), Catinca Untaru (Alexandria), Justine Waddell (Evelyn), Julian Bleach (Mystic), Leo Bill (Charles Darwin), Marcus Wesley (Otta Benga), Robin Smith (Luigi), Daniel Caltagirone (Sinclair/Gobernador Odio), Ronald France (Otto), Kim Uylenbroek (doctor/Alejandro Magno), Emil Hostina (padre de Alexandria/bandido).

Hoy toca indignarme un poco. Aprovechando la reciente edición de DVD de esta película, que casi se podría considerar un estreno teniendo en cuenta que en salas la dejaron vivir poco más de 15 días, lanzo preguntas al éter: ¿quién decide qué se estrena y qué pasa a engrosar las grasientas estanterías videocluberas (o e-muleras)? ¿qué se publicita y que se esconde? ¿qué criterios siguen los distribuidores, en concreto? ¿por qué no dejan que películas como THE FALL aguanten un poco el tirón y acaben encontrando su público en pantalla grande? Me niego a creer que la única guía sea la supuesta comercialidad de una cinta, puesto que THE FALL no es menos comercial que esas afrancesadas comedias de qualité, ni que la última sensación festivalera iraní de "niño-busca-padre-en-el-desierto", ni que la penúltima comedieta cañí con adolescentes en celo. Entonces... ¿quién es el capullo cegato que relegó a esta película al ostracismo?...


Dicho esto, vamos al tema: THE FALL es la segunda obra de un director yanqui de origen hindú (sí amigo Shyamalan, no estás solo) que responde por Tarsem Singh, acortado aquí a simplemente Tarsem, forjado en el mundo del videoclip (ya oigo temblar a algunos) y coleguita de Spike Jonze y David Fincher quienes, por cierto, son los productores ejecutivos de la cinta. Seguro que algunos de vosotros recuerda LA CELDA, aquella película tan extraña protagonizada por Jennifer Lopez, que venía a ser una especie de revisión del cine de psicópatas (tipo Hannibal Lecter) pero en plan psicoanalítico-lisérgico. Si la visteis seguro que la recordais, pues hay imágenes allí que no se olvidan con facilidad, muy por encima de su rutinario guión. Afortunadamente, la asombrosa capacidad visual de Tarsem permanece intacta y supervitaminada en THE FALL (sólo teneis que echar un vistazo a las fotos del post), con el añadido, además, de que están sustentadas por una historia mucho más interesante por su audacia estructural y su arrítmico y extraño in-crescendo.


Se podría decir que THE FALL es un cuento de hadas sin hadas, una revisión del relato clásico de aventuras en clave psicológica, o una curiosa mezcla entre LA PRINCESA PROMETIDA, LAS MIL Y UNA NOCHES y EL BARÓN DE MUNCHAUSSEN en su faceta "imaginada", tamizada por una pausada historia iniciática en la que una niña y un joven actor asimilan con dolor una de las enseñanzas básicas de la vida: aprender a caer. Una caída, precisamente, es lo que desencadena el relato, plasmado en un asombroso prólogo en blanco y negro: un joven especialista de cine tiene un accidente en un rodaje (estamos en los albores del cine) y es ingresado en un hospital de L.A. Pronto se hace amigo de Alexandria, una niña de origen hindú que también está allí, convaleciente por un brazo roto. Lo que comienza de forma casi casual, un cuento inventado por este actor para entretener a la cría durante las aburridas tardes en el hospital, poco a poco va creciendo en magnitud e intensidad hasta abarcar subtramas en las que ambos, actor y niña, se involucran en el relato, dejando aflorar poco a poco vivencias personales (traumáticas, por supuesto) y mezclando sus vidas y sus pasados en un cuento apasionante de incierto final, pues una de las cosas más hermosas de THE FALL es que la narración "imaginaria" que sostiene la trama "real" se va construyendo paso a paso y sobre la marcha, sacando a la luz asuntos muy feos y mutando poco a poco de un luminoso y hermosísimo cuentecillo oriental en otra cosa bastante más dolorosa, en la que los desengaños, la muerte y la ausencia de los seres queridos afloran como un iceberg que amenaza con torpedear el supuesto "final feliz" que esta historia debía tener... y no digo más al respecto.


Desde luego, no se puede decir que THE FALL sea una película de aventuras al uso, ni siquiera un drama al uso. Deliberadamente arrítmica en su mezcla entre los dos mundos con los que juega constantemente (que a la postre acaban siendo el mismo, por supuesto), tanto el universo cotidiano como su reflejo imaginario parecen a veces entorpecerse, pero nunca se llegan a estancar. Evidentemente, la película es ante todo un auténtico festín visual. El absoluto dominio de Tarsem del encuadre, de la calidad cromática (¡esos colores, por dios!) y de la composición de la imagen es, sencillamente, apabullante, dejándonos boquiabiertos con las imágenes que desfilan ante nuestros ojos, de una belleza absoluta. Además, la película tiene una cualidad que la hace única en el 2009 y que la alejan radicalmente de otras como 300, por ejemplo: prácticamente un 90% se rodó en escenarios naturales y en parajes reales (4 años de rodaje, 27 países diferentes) y los trucajes son tan artesanales como en los comienzos del cine, o dicho de otro modo, nada de ordenadores y efectos digitales, todo aquí es óptico o mecánico y, aunque el espectador no tenga por qué saberlo, algo de esa artesanía visual tan pura se filtra en la sensación final que uno recibe, esa cualidad orgánica que otorga a la película una calidez insospechada. Además, el bueno de Tarsem no descuida a los actores (ni una sola estrella en el reparto: otro punto a su favor) y consigue, en especial de la niña, una interpretación tan natural y encantadora, tan pura, que en ocasiones parece que la cría está improvisando unos diálogos para nada improvisados. ¿Qué les dan de comer a los niños-actores yanquis? ¿Por qué los nuestros parecen replicantes cabezones adictos a la morfina?

Tarsem, en su salsa

Terminando, muchas cosas caben en THE FALL, y la mayoría de ellas están en su sitio: sentimentalismo no sentimentaloide, aventura, drama, comedia y un apabullante "sentido de la maravilla" presente en todo el relato, al final una declaración de amor al noble arte de contar historias (en la forma que sea) y de disfrutar escuchándolas, algo tan milenario y tan inherente al ser humano como respirar.

- Lo mejor: la apabullante belleza y su intenso y emocionante tramo final

- Lo peor: el ritmo es extraño, cuando no lento


CABEZAS




Siguiendo el sabio consejo del sr. Ydol, he añadido a la sección Parque Temático etiquetas con las cabezas que a lo largo de estos meses he ido otorgando a las 48 películas que se han dejado caer ya por estos lares. Permitidme este pequeño acto de onanismo fílmico, porque los resultados son curiosos:

- Ganan por goleada las 7 cabezas, lo que me lleva a pensar que, o soy muy benévolo repartiendo cabezas o sólo comento películas que me gustan.

- Las 10 cabezas se las lleva en exclusiva INLAND EMPIRE, con dos cojones.

- La mínima hasta el momento ha sido de 2 cabezas, que van para sendos bodrios: MAX PAYNE y PATHFINDER (EL GUÍA DEL DESFILADERO).

- Tenemos una rara avis con PLANET TERROR, única película del blog sin calificar.

Dicho queda.


TERMINATOR SALVATION / EEUU / 2009
Dirección:
McG
Guión: Michael Ferris y John Brancato
Producción: Moritz Borman, Derek Anderson, Victor Kubicek y Jeffrey Silver
Música: Danny Elfman
Fotografía: Shane Hurlbut
Montaje: Conrad Buff
Diseño de producción: Martin Laing
Vestuario: Michael Wilkinson
Interpretación: Christian Bale (John Connor), Sam Worthington (Marcus Wright), Moon Bloodgood (Blair Williams), Helena Bonham Carter (Dra. Serena Kogan), Bryce Dallas Howard (Kate Connor), Anton Yelchin (Kyle Reese), Common (Barnes), Jadagrace Berry (Star), Jane Alexander (Virginia), Michael Ironside (gereral Ashdown), Ivan Gvera (general Losenko), Beth Bailey (Lisa)



Me planto en la butaca y se apagan las luces. Veo imágenes que pasan a la velocidad de la luz ante mis ojos, confusas, epilépticas, digitales. Estruendo. Caos. Ruído. Los ojos me hacen chiribitas. Ya me duele la cabeza, y aún no ha empezado la película. Me acabo de tragar dos trailers consecutivos: TRANSFORMERS 2 y G.I.JOE y francamente, sin los títulos sería incapaz de distinguirlas. Todo parece cortado por el mismo patrón: el mismo estruendo, el mismo ritmo, la misma imagen acelerada. Siempre he sido defensor del buen cine de acción comercial pensado para el disfrute colectivo. Adoro toda esa retahila ochentera y estival: DEPREDADOR, JUNGLA DE CRISTAL, DESAFÍO TOTAL, ARMA LETAL etc etc y... TERMINATOR. Bastaba con ver una imagen, un fotograma, y ya saltaba la chispa del placer mental, pura diversión, puro entertenimiento perfectamente reconocible por su carisma. Ahora esto ya no me pasa, y en muchos casos me irrita. La personalidad, o al menos cierto carácter propio, brilla por su ausencia en el submundo palomitero. No distingo. No reconozco. Todo me parece igual, puro trabajo en cadena. Los Terminators disparan ahora al otro lado de la cámara con sus cerebros cibernéticos. Estoy aturdido...


No es cuestión ahora de repasar las bondades de la trilogía original, pero TERMINATOR me parece una obra maestra, y TERMINATOR 2 una versión hipervitaminada de la misma, ambas totalmente disfrutables y ya en los dominios de la mitología audiovisual (al menos de la mía). Ideas apasionantes con un envoltorio deslumbrante. Grandes películas capaces de crear eso que llaman un "universo propio", que como tal sólo parece habernos mostrado una pequeña parte. No voy a destrozar TERMINATOR 3 porque no me parece una bazofia, como a todo el mundo, sino un entretenimiento digno que no llega a la suela de los zapatos a sus dos precedentes, sobra decirlo. Clausurada la trilogía y desvinculados por completo de ella sus creadores, el mágico binomio Cameron / Schwarzenneger, ¿qué sentido tiene abrir brecha otra vez? ¿Alguien podía imaginar un Alien sin su Ripley? Da igual amigos, el $$$ manda y nada más. A pesar de ello uno, que es hombre de costumbres, cae en la trampa otra vez, dispuesto a sucumbir ante el metal y la cacería humana.


Ya muy mosqueado por la elección del director, ese tal McG que esputó al mundo sus ÁNGELES DE CHARLIE, memeces sicalípticas postmodernas de encefalograma plano dignas de estos tiempos audiovisuales, sólo me queda agarrarme al clavo ardiendo del milagro. Confieso que la introducción de la peli es rara de cojones, y por ello siembra la curiosidad. Después suenan los ecos industriales del marcial Terminator Theme versión Danny Elfman, y se me arquea una ceja. Mola. Después, ya metidos en materia futurista, la primera secuencia (de acción) me deja pegado a la butaca con su realismo sucio, su fotografía en tonos metálicos y su estilo cuasi-documental, con ese pedazo de plano secuencia en el helicóptero digno del mejor Brian de Palma (¿dónde te escondes, Brian?). A los 15 minutos, ¡oh sorpresa! tengo esperanzas de estar ante una buena peli, una continuación digna de la saga, pero es un espejismo. En pocos minutos todo se encauza a lo que TERMINATOR SALVATION quiere ser: una más. No voy a negar que la película tiene sus momentos (el ataque del mostrenco gigantesco a la gasolinera está muy bien, y la persecución posterior con las motos también), pero nada acaba de cuajar del todo, nada resulta memorable, y las referencias a otras (buenas) pelis se amontonan hasta asfixiar. Sablear MAD MAX es síntoma de buen gusto, no lo niego, pero da la sensación de que cada 15 minutos la película lanza ganchos desesperados a los veteranos como un ciberperrillo abandonado, tratando de merecerse simpatía, aprecio, cariño. Sólo así uno es capaz de justificar que vuelva a sonar durante 10 segundos el You Could Be Mine de los Guns´n Roses, el cameo digital de Schwarzie (tan lozano como en el 84), esa mítica Polaroid de Sara Connor con la mirada triste, y que resuene otra vez el mítico "Volveré". Pequeñas golosinas que se revuelven en contra de la película y que sólo sirven para recordarnos, carajo, lo cojonudas que son las originales. Ni el bueno de Christian Bale es capaz de levantar un personaje mal planteado y peor desarrollado (¡por dios, estamos hablando de John Connor!), y se limita a poner su mejor "cara de Batman" con esa voz tan ronca y susurrante marca de la casa, tratando de dotar de intensidad a diálogos rimbombantes y vacíos. Ni siquiera el personaje de Marcus está aprovechado, ese misterioso tipo que no sabe dónde está ni quién es, que tanto juego podría haber dado, y sólo sirve para justificar una subtrama demencial (y desde mi punto de vista incongruente con el resto de la serie) que tiene su punto ágido con la aparición del holograma de Helena Bonham Carter explicando un rollo inexplicable metido con calzador en el asunto. Para más inri, todo el rato se lanzan cebos al respetable que nunca se llegan a concretar (el "golpe final" a Skynet ni es golpe ni es final, como nos recuerda esa tosca y molesta voz el off justo antes de los créditos finales), solucionando de prisa y corriendo todo el tingladillo con el único objetivo de hacerlos pasar por caja en la más que previsible "nueva trilogía" que se nos avecina, porque amigos, TERMINATOR SALVATION no es más que el pistoletazo de salida para una nueva franquicia pensada y ejecutada para todo espectador de menos de 16 años que no conoce la trilogía original y cuyos intereses cinematográficos empiezan y acaban en los videojuegos de última generación y en sus adaptaciones.


Tampoco es cuestión de negar que la película es entretenida, porque lo es, que los efectos y algunas secuencias son impresionantes, porque lo son, y que hay algunas (muy pocas) ideas interesantes plasmadas con brillantez, pero no puedo quitarme de la cabeza la sensación de que lo que más me ha gustado es todo aquello que me remite directamente a las películas originales. Y eso dice muy poco a favor de TERMINATION SALVATION, una hamburguesa audiovisual sólo un poco por encima de la media del menú fast-food que nos llega de EEUU todos los veranos, que puede saciar el hambre mientras dura, pero que carece por completo de nutrientes, de sustancia, de entidad propia, de espíritu. Un simple pasatiempo. Una vez más, una pena.


- Lo mejor: la fotografía en tonos metálicos, volver a escuchar a los Guns en una moto

- Lo peor: es casi una del montón, algo imperdonable si lleva la palabra "Terminator" en el título


CABEZAS


CORALINE / EE.UU. / 2007
Dirección: Henry Selick.
Guión:
Henry Selick; basado en el libro de Neil Gaiman.
Producción:
Bill Mechanic, Claire Jennings, Henry Selick y Mary Sandell.
Música:
Bruno Coulais.
Fotografía:
Pete Kozachik.
Montaje:
Christopher Murrie y Ronald Sanders.
Diseño de producción:
Henry Selick.
Doblaje original
: Dakota Fanning (Coraline Jones), Teri Hatcher (madre), Jennifer Saunders (señorita Spink), Dawn French (señorita Forcible), Ian McShane (Sr. Bobinsky), Keith David (gato), John Hodgman (padre), Robert Bailey Jr. (Wybie Lovat).

Todo el mundo asocia la maravillosa PESADILLA ANTES DE NAVIDAD con Tim Burton, algo injusto sólo en parte. Evidentemente, el macabro cuento navideño tiene el sello visual y la impronta comercial del célebre director neogótico, pero todo el trabajo sucio (dirección incluída) lo hizo este genio de la animación stop-motion llamado Henry Selick. Con LOS MUNDOS DE CORALINE, al fin se ha resarcido para siempre jamás, y de qué manera amigos... Un absoluto triunfo artístico que pone en su sitio el tantas veces defenestrado cine de animación, una técnica de contar historias que demasiadas veces resulta pueril y otras tantas trata a los niños como idiotas. Afortunadamente esta película se codea con las maravillas de Pixar y Miyazaki, demostrando una vez más que la inteligencia y el talento no conoce ni de falsas fronteras tecnológicas ni de herramientas, ya sean éstas la tinta y el papel, el ratón y el monitor o el alambre y la espuma.


Tras la regulera JAMES Y EL MELOCOTÓN GIGANTE (aún con producción burtoniana) y la fallida aunque curiosa MONKEYBONE (mezcla de animación y acción real con algunos hallazgos geniales), Selick concentró todos sus esfuerzos en llevar a la gran pantalla el cuento infantil de Neil Gaiman, reconocido guionista de cómics (suyos son SANDMAN, STARDUST, 1602 o mi preferido, ORQUÍDEA NEGRA) y ultimamente también novelista de éxito. Cinco años después (tres de preproducción y dos de rodaje) ya tenemos en nuestras pantallas LOS MUNDOS DE CORALINE, una verdadera joyita que, además, es la primera película de animación stop-motion de la historia concebida directamente para su proyección en 3D. Lamentablemente yo he visto la peli en su versión "normal" (pero en pantalla grande, eso sí), así que sólo puedo imaginar sus virtudes tridimensionales, que si se aproximan a lo que imagino, podrían hacer de esta película una obra maestra de la historia de la animación. Queda dicho.


Para empezar, ésta es una de esas películas con esa magia especial capaz de interesar tanto a niños como adultos por igual, de hecho, quizás un crío demasiado pequeño pueda quedar traumatizado con algunas de las imágenes y conceptos (algunos de ellos muy oscuros y terribles) que pueblan esta asombrosa película. ¿Una peli de "terror infantil"? Quizás esa sea su mejor definición, lo que nos lleva directamente a una de sus fuentes más directas, esa obra maestra de la literatura universal llamada ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS, transformada en CORALINE EN EL PAÍS DE LAS PESADILLAS para la ocasión. Coraline es una niña vital, inteligente y fantasiosa que acaba de mudarse con sus padres a un nuevo caserón que comparten con tres pintorescos vecinos: en el ático el sr. Bobinsky, un extravagante artista circense de origen ruso que domina el noble arte de amaestrar ratas; en el sótano, dos viejas y orondas actrices jubiladas de varietés que coleccionan perros disecados. Pronto se hace amiga de Wyborn, un chaval verborreico de su misma edad, y de su enigmático gato negro. Sin embargo, el tremendo ansia de diversión de la niña y su curiosidad por la vida pronto chocan con la gris existencia de sus progenitores, dos insípidos especímenes de mediana edad únicamente interesados por su trabajo: escriben un catálogo de botánica, pero odian la tierra y las plantas. Ignorada en su propia casa y aburrida hasta las trancas, Coraline descubre de pronto una vía de escape a sus inquietudes: una pequeña puerta sellada en el salón que da paso a... otro mundo, o mejor dicho, a una vida alternativa. Con total naturalidad la niña cruza el umbral y entra en su "otra casa", donde conoce a sus "otros padres", un trasunto de dobles de los suyos propios pero que se desviven por hacer que la vida de la cría sea plena y feliz a base de cariño, diversión, fantasía y pura imaginación. Incluso el gato habla y se muestra mucho más afable. Cada vez más enganchada a esta realidad paralela (a la que ella considera un simple sueño, pues siempre la visita de noche), deja pasar un detalle crucial: todos los seres que la habitan (excepto el gato) tienen unos fríos botones negros en lugar de ojos...


Llegado a este punto, me descubro a mí mismo como un ente babeante ante tamaña demostración de belleza formal y de encanto en los personajes y de la historia. Es complicado describir la hermosa calidez visual que envuelve toda la peli, esa suave paleta de colores poco saturados capaces de dotar de vida a un mundo propio, la gracia de la animación y la delicadeza de la música, la perfección formal en todos sus aspectos, una suavidad general sutilmente teñida, no obstante, por un fuerte sentimiendo de inquietud: así es, ante la aparente felicidad y los alegres delirios de Coraline en su "otra vida", algo crece en el ambiente, cada vez más inquietante... y ¡pum! una cajita con dos botones y una aguja y una propuesta bastante gore dan la vuelta a la historia. No es cuestión de destripar lo que sucede a continuación, pero sí decir que en este momento LOS MUNDOS DE CORALINE recupera el sabor clásico de los cuentos de toda la vida, de las historias de hadas y brujas y de toda la carga de profundidad levemente malsana que suelen contener. El idílico mundo alternativo de Coraline degenera poco a poco en un oscuro relato de fantasmas y brujas en el que una palabra, la MUERTE, empapa toda la narración, prolija en detalles sórdidos y terroríficos, pivotando siempre sobre un elemento tan inocente como un par de botones. Los romanos tapaban los ojos de los muertos con monedas, y los ojos siempre se han considerado las "ventanas" del alma... El amiguito de Coraline se llama Wyborn, fonéticamente idéntico a "¿Why born?", y un largo etc.... Es glorioso disfrutar como un enano (como un niño, caramba) del delirium tremens que Selick orquesta con mano firme en aras de llevar a Coraline a la madurez (relativa), a la toma de conciencia acerca del mundo real y de la infinita capacidad de asombro que alberga el ser humano. Una fascinante historia para niños diseñada para asustar a los mayores que ya han perdido la inocencia.


- Lo mejor: la arrebatadora belleza de cada fotograma, y el tétrico discurso subliminal

- Lo peor: pequeñas caídas de ritmo, por otra parte poco importantes


CABEZAS




LYNCH (ONE) / EE.UU. / 2007
Dirección y Guión: blackANDwhite
Productora: Absurda / Hideout Films / Oneblackarm Films

Música: Sune Martin y Boss Whitley
Fotografía: Morten Søborg

Ya lo dijo el bueno de Philip K. Dick, los marcianos llegan en oleadas. Tras meses y meses sin mentar a uno de mis directores-fetiche, en poco tiempo han caído por aquí CARRETERA PERDIDA, SURVEILLANCE y esta gran sorpresa de nombre LYNCH (ONE), que me ha pillado totalmente desprevenido. Lo fácil sería decir que es un documental sobre la figura de David Lynch, evidentemente, pero la cosa va un poco más allá. Quien se espere una detallada biografía de sus peripecias, un sesudo recorrido por su obra cinematográfica y variadas entrevistas del personaje en cuestión y amigos y familiares va de culo, amigos. Apenas nada de eso nos encontramos en LYNCH (ONE), o al menos del modo que uno puede preconcebir. El colectivo nórdico que se autodenomina blackANDwhite (ni idea de donde han salido) ha tirado por la tangente y ha construído (o más bien deconstruído, como Ferrá Adriá con sus experimentos culinarios) un auténtico documental "lynchiano" sobre la figura de Lynch, en el fondo y en la forma, jugando con curiosas instantáneas captadas directamente de la vida cotidiana del norteamericano durante dos años (2004-2006), siguiéndolo en sus labores creativas mayormente, que curiosamente sólo en ocasiones tocan el cine.

Cualquiera mínimamente interesado por su figura ya sabe que las actividades creativas de David Lynch abarcan también la fotografía, la pintura, la escultura, la ebanistería y cualquier cosa que, simplemente, le llame la atención, incluída la meditación trascendental y la música. Todo eso y un poco más está concentrado y retorcido en la escasa hora y media del documental, estructurado por piezas que se basan, libremente, en conceptos muy cercanos a todo el universo de Lynch. Es un opíparo festín tener la posibilidad de meter las narices en la intimidad creativa de este tipo tan (aparentemente) extraño, de escucharle charlar sin ser entrevistado, de observarle desarrollar ideas y de plasmarlas en los más diversos ámbitos. Y por si esto fuera poco, todo ello enmarcado en el delirante proceso que le llevó a maquinar primero y registrar en video digital después ese monumento llamado INLAND EMPIRE, auténtica muestra de su inagotable pasión por dirigir. Es una gozada escucharle divagar acerca de una película que aún no existe mientras alucina en colores con la belleza de una fábrica abandonada en Polonia, compartir sus dudas y momentos de "bajón" entre cigarrillo y cigarrillo o admirar un viejo gramófono roto como si fuese el Arca de la Alianza. Un placer ser testigo de su negrísimo y juvenil sentido del humor, escuchar sus delirantes anécdotas (que suelen culminar en una carcajada al unísono del equipo de rodaje) y quedarse embobado (como él a veces) divagando acerca de dónde demonios provienen las ideas. Divertido verle juguetear con una cámara de fotos digital en una fábrica ruinosa, secuencia que termina con un curioso numerito que hace que, en un segundo, un relajado paseo se convierta en una inquietante estampa lynchiana, protagonizada por él mismo ("¡Hey Sally!... ¿you remember me?")... y más divertido aún verle dar órdenes en el rodaje polaco de INLAND EMPIRE, hasta el punto de acabar a gritos con todo el mundo en un ataque de mala leche que dura muy poco (lo rubrica con un chiste sobre Einstein). En medio de todo esto, Lynch friega el suelo de su set o agarra la radial para partir por la mitad una vaca en miniatura o se lía a martillazos con una pared de un decorado para ver si queda bien una puerta.


En fin, una absoluta delicia que se aleja de casi todo lo que se ha escrito y filmado en plan "académico" sobre Lynch y que nos lo presenta de una forma mucho más orgánica e íntima, más cotidiana, el universo mental y artístico de este tipo y que nos regala el inmenso placer de contemplar en tiempo real las actividades de uno de los genios de nuestro tiempo. A mí me dejó con ganas de más...

PD: los extras del DVD (ya editado en España) son tan suculentos como el propio documental. Atentos al montaje con un montón de fotos del propio Lynch (una maravilla para cualquier aficionado a la fotografía), versiones extendidas de algunas de sus apacibles charlas y los teasers de LYNCH (TWO) y LYNCH (THREE), algo que aún no sé si es un chiste o un proyecto con futuro...

- Lo mejor: el placer de husmear en los apasionantes vericuetos mentales de este hombre

- Lo peor: que el nombre de Lynch te provoque alergia inmediata...


CABEZAS




Os dejo con el trailer del documental (echadle un vistazo, merece la pena) y de regalo, al fin, con el videoclip de Speed Roadster, el tema que compuso e interpretó para la banda sonora de SURVEILLANCE




Los habituales a Sesión Golfa ya saben cúanto me gustó REC, esa genial salvajada histérica e hipervitaminada que nos regalaron a cuatro manos Jaume Balagueró y Paco Plaza, germen de una de las escasísimas sagas de terror que hemos sido capaces de exportar más allá de nuestras fronteras. Pues bien, rodada bajo el más estricto secreto, REC2 está a punto de caramelo, y como muestra aquí van los dos primeros teasers, especialmente cachondo el segundo. Ya no me quedan uñas de pura impaciencia. A disfrutar!