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REPO MEN / EEUU / 2010
Antes de empezar, no confundir con la marcianada punk ochentera de Alex Cox REPO MAN, con la que no tiene nada que ver, ni con el delirio musical-gore REPO! THE GENETIC OPERA, cuyo fondo conceptual es prácticamente el mismo, aunque ambas no se parecen en nada, afortunadamente. REPO MEN, opera prima del realizador de videoclips Miguel Sapochnik, es una adaptación de la novela REPOSSESION MAMBO, de Erik García, y plantea una historia en un futuro peligrosamente cercano, reconocible, aterradoramente posible (sobre todo para los yanquis y su fabuloso sistema de sanidad). La película, de hecho, juega constantemente con un mundo referencial que bebe de BLADE RUNNER (un par de planos-homenaje al canto) y otras paranoias distópicas de Philip K. Dick, sin alardes de efectos ni exceso de pirotecnia, pero lo mejor de REPO MEN es que, a la vez que no es una película para nada metafísica ni compleja en su desarrollo, consigue dejar un curioso poso de amargura y desolación en su conclusión. Y es que REPO MEN, por raro que parezca por lo anterior, es una película jodidamente entretenida y divertida. El constante humor negro que se desparrama en cada secuencia, el cinismo que planea sobre muchas situaciones, hacen de la peli una extraña rara avis dentro del género, referencial y original a un tiempo, a lo que hay que sumar el ramalazo gore propio del mismo argumento, llevado en ocasiones al paroxismo demencial en cuanto a los límites del aguante del cuerpo humano (como en la penúltima secuencia, genial) y ribeteado por cierto sentido del cachondeo del que afortunadamente, el elenco saca oro. No es casual que otro de los guiños explícitos de la peli sea al famoso skecth del "donante de órganos" que los Monty Python rodaron para EL SENTIDO DE LA VIDA, algo que aclara muchas cosas, jejeje. La pareja de protagonistas, dos tíos que me encantan, Jude Law y Forest Withaker (con unos cuantos kilos de menos, por cierto), saben en todo momento en que liga están jugando, y disfrutan con sus personajes. Aunque la película tiene un desarrollo un tanto moroso en su primera hora, hay que esperar a la parte final para que la cosa explote todo su potencial, tramo en el que, además, se concentra casi toda la acción de la peli, y atención a ese homenaje total a la genial secuencia de la lucha en el pasillo de OLD BOY, que de tan descarado resulta muy divertido (al final Jude Law, por si no había quedado claro, acaba a martillazos). Sumad a todo esto un interesante uso de la banda sonora y ciertas canciones, y tendreis entre las manos una de las películas más locas y desconcertantes de la cartelera, que por cierto se ha estrellado en taquilla en su estreno norteamericano. Que les den. Con todas sus irregularidades, REPO MEN es una de las nuestras. Para no perdérsela.
Ejemplos de la curiosa campaña publicitaria
- Lo mejor: la tendencia al desparramo sin desviarse del fondo de la cuestión, un buen cocktail de diversión y reflexión con momentos tan hilarantes como extrañamente hermosos
- Lo peor: las arritmias de la primera hora de metraje, en la que la historia no acaba de despegar
CABEZAS
SPLICE / Canadá, Francia, EEUU / 2010
Dirección: Vincenzo Natali
Guión: Vincenzo Natali, Antoinette Terry Bryant y Doug Taylor; basado en un argumento de Vincenzo Natali y Antoinette Terry Bryant
Producción: Steven Hoban
Música: Cyrille Aufort
Fotografía: Tetsuo Nagata
Montaje: Michele Conroy
Diseño de producción: Todd Cherniawsky
Vestuario: Alex Kavanagh.
Interpretación: Adrien Brody (Clive Nicoli), Sarah Polley (Elsa Kast), David Hewlett (William Barlow), Delphine Chanéac (Dren adulta), Brandon McGibbon (Gavin), Simona Maicanescu (Joan)
Natali, añorando Alien
La fórmula del experimento, nunca mejor dicho, es apetitosa: una buena parte del FRANKENSTEIN mezclado con ingeniería genética high tech, sazonado con melodrama de pareja y unas gotas de terror, sobre todo en la verbena final. La verdad es que podría ser una (otra) adaptación moderna del clásico de Mary Shelley sin pena ni gloria, si no fuera porque los intereses del morbosillo y juguetón Natali parece que van por otros derroteros... afortunadamente. Tras un modélico arranque en el que espiamos todo el proceso de gestación-desarrollo de la criatura, desde su fase de larva asquerosa a la de encantador engendro sin pelo, es cuando Dren (que así se llama el ser) llega a la pubertad cuando el asunto se pone muy interesante. Si la pareja de científicos (en especial ella) interiorizan a la criatura como una hija deseada, la relacion entre él y su "hija" comienza a echar chispas. Sí amigos, al fin el doctor Frankenstein tiene sexo con su criatura, ¡aleluya!, algo que sólo recuerdo en una peli de Andy Warhol y alguna parodia porno. Así pues, a la feliz idea de que el doctor pruebe las carnes de su monstruo (¡bien!), en una hermosa secuencia, por cierto, se suma el plus del incesto bizarro en el seno de una pareja joven y bien avenida (ellos son los creadores de Dren, sus padres a todos los efectos), un incesto además doble y más bizarro aún en su marciana y atrevida resolución, en un salto mortal con tirabuzón que es, de largo, lo más interesante de la peli, y lo que la aleja años luz de cualquier blockbuster veraniego de tres al cuarto, a pesar de lo que pretendan sus ebrios distribuidores.
Polvazo freak para las masas
Aunque Adrian Brody, "tristón" para los amigos, y la indie Sarah Polley, bastante más expresiva, defienden muy bien sus papeles, es una pena que Natali no sepa rematar con más ingenio todas estas ideas tan jugosas, y el último tramo de la peli sea un "a correr por los bosques a matar al bicho" de manual, puros fuegos artificiales que desequilibran un poco la película, aunque Dren nos reserva una retorcida sorpresa final. Vicenzo Natali sigue siendo un tipo muy interesante, y hasta personal en el cine de género actual, aunque sospecho que todavía nos tiene reservada su gran obra. Por el momento anuncia dos adaptaciones de sendos clásicos de la ciencia-ficción para 2011, uno de ellos el excepcional NEUROMANTE de William Gibson, que se considera la Biblia del movimiento cyberpunk. Estaremos esperando, con la esperanza de que no pierda ese sutil toque imaginativo, algo freak y de serie B que lleva atesorando en toda su carrera. En SPLICE, fijaos en el nombre de los laboratorios: NERD. Natali mola.
PD: hey alexcore, te debo una ;)
- Lo mejor: ¡sexo con el monstruo!
- Lo peor: la verbena final
CABEZAS
THE CRAZIES / EEUU / 2010
Siempre he pensado que puestos remakear como posesos (disculpad el palabro), es mejor hacerlo con películas mediocres o directamente malas. La fiebre yanqui por saquear las décadas de los 70, y últimamente los 80, ha dado dos tipos de resultados: los lamentables, y esos otros totalmente prescindibles, con honrosas excepciones que todos conocemos. Pues vamos con otra: el inane Breck Eisner, de sospechosa filmografía (SAHARA y unos cuantos telefilms) a la cabeza del saqueo a una ultrabarata cinta homónima dirigida en 1973 por un George A. Romero bastante perdido sin sus muertos pululando. Aunque ahora muchos le encasquetan la socorrida etiqueta de "película de culto", el film del pope zombi era cutre, aburridillo y bastante torpe, con un discurso antigubernamental, eso sí, tan explícito como divertido. En otras palabras: mis expectativas sobre THE CRAZIES (2010) eran nulas... y me encanta equivocarme. Una planificación cristalina, ritmo contenido y formas setenteras, con un fantástico uso del scope y eso que se llama "tomarse su tiempo" para plantear la historia, con un inquietante crescendo inicial. Casi todo en THE CRAZIES me recordó a las formas del maestro John Carpenter, y eso es cosa buena amigos. La película resulta, en su primera mitad, sencillamente hipnótica: buenos personajes, brio y elegancia en la dirección y las cuerdas bien tensadas. Fantástica. El problema, como tantas veces, es que el bueno de Eisner no es capaz de mantener el nivelazo a través de un guión que, una vez los personajes echan a correr, deviene en algo bastante más común y genérico. La sosainas interpretación de Timothy Oliphant tampoco ayuda, un tipo cuyo nombre se baraja para hacer de Snake Plisken en el próximo remake de ESCAPE FROM NEW YORK (segunda conexión con Carpenter), algo que desde ya me pone los pelos como escarpias. Estos romanos están locos. Afortunadamente, ahí está Radha Mitchell, una tía que me encanta, para comerse sus escenas conjuntas y alguna más, como la angustiosa secuencia a la que alude el cartel de la peli. Atentos. Así pues, THE CRAZIES no se lleva el notable por los pelos,y como no tengo medias cabezas a mano, lo dejamos en una interesante recomendación que, eso sí y digan lo que digan, le da sopas con ondas a su referente original.
- Lo mejor: la brillante idea de copiar la mano maestra de John Carpenter en un 75% de la peli
- Lo peor: parece que a los guionistas se les acabó la cerveza a mitad de guión
CABEZAS
LA HORDE/Francia/2009
Y al fin los locos franceses han encarado las pelis de zombies de frente y sin tapujos. Si con MUTANTS ya tocaron el tema, aunque de un modo bastante íntimo y hasta cierto punto original, LA HORDE se zambulle de lleno en este ponzoñoso subgénero, vertiente postmoderna y frenética (los zombies lentos parece que ya pasaron a la historia), con la factura técnica habitual por esos lares (excelente, como siempre), pero añadiendo algunos detalles que, si bien no revolucionan el género para nada, resultan de lo más suculentos y divertidos, y que hacen que LA HORDE destaque sobre los centenares de subproductos similares que últimamente atacan nuestras retinas con su pestilente cutrez. No sé que tipo de petit-suisses han devorado en su infancia los jóvenes directores galos, pero el caso es que manejan, desde hace años ya, un nivel técnico y visual dentro del género sencillamente inalcanzable para otras filmografías. Da igual lo que rueden: el aspecto y las texturas de sus películas, su inmediato impacto en el espectador, su ritmo y planificación enervada y efectista, todo se pone a disposición, más que nunca, de otra invasión zombie de manual que se eleva unos cuantos peldaños por encima de sus competidoras. La base es la de siempre: grupo de personajes sitiados por millares de zombies en un espacio aislado. Los caramelitos para el aficionado no tardan en aparecer: antes de que salte a la yugular el primer comecerebros, la pantalla ya se ha empapado bien de hemoglobina, porque en seguida descubrimos que la peli es una especie de megamix delirante entre LA JUNGLA DE CRISTAL (versión sórdido-ruinosa, como salido de una peli de Jean-Pierre Jeunet) y EL AMANECER DE LOS MUERTOS. Todos los personajes (humanos) son una panda de asesinos amorales de gatillo fácil y testosterona desatada dispuestos a liquidarse entre sí a la primera de cambio, hasta la Ripley de turno, más macho-woman que todos sus compañeros juntos. La acción, pues, se dispara (nunca mejor dicho) hasta cotas estratosféricas. Segundo caramelo envenenado: en dos largas y agotadoras secuencias consecutivas, dos personajes acaban con dos zombies... ¡a hostias! Tal cual. Como una pelea de taberna entre borrachos irlandeses, el nivel de contundencia de los puños de nuestros chicos (y nuestra chica) hace que uno salte del sillón, enajenado. Y por último, el machete: uno de los más carismáticos de la función se lleva la palma en otra larga secuencia de supervivencia subido al capó de un coche, tirando de arma blanca cuando las balas se agotan, en un hilarante clímax de violencia desbocada y nihilista que, otra vez, le deja a uno anonadado frente a la pantalla. Imagino que esto es muy poco para los no adeptos al género, pero os aseguro que para los zombimaníacos de pro, LA HORDE es un espectáculo de primer nivel, divertido, frenético y dinámico como el que más, jodidamente intenso a ratos, con personajes bien definidos y generosas dosis de hemoglobina, que os dará una hora y media de entretenimiento violento y estilizado, que sin estar a la altura de los ya clásicos franceses que todos tenemos en la cabeza, os va a dejar bien satisfechos. Nuestros vecinos siguen sin errar el tiro. Recomendada.
- Lo mejor: se devora de principio a fin sin pestañear, y las set-pieces comentadas son de antología
- Lo peor: bueno, no es más que una peli de zombies, con la adrenalina disparada, eso sí
CABEZAS
HIERRO / España / 2009
Un niño desaparece sin dejar rastro en un ferry. Su madre se vuelve (literalmente) loca buscándolo en la diminuta isla que da nombre a la película, hasta que descubre que... carajo... ¿cómo no nos habíamos dado cuenta antes? En resumen, esto y nada más que esto es lo que vamos a encontrar en la ópera prima de Gabe Ibañez, un tipo que, menos mal, es capaz de subir el listón visual de un guión que es pura trampa, en el que no hay apenas progresión dramática, que juega sin ton ni son con golpes de efecto y géneros varios, que es puro aire, vaya. HIERRO se mueve por los terrenos trillados del thriller de desapariciones inexplicables al estilo de la mítica ALARMA EN EL EXPRESO de Hitchcock o la reciente (y estimable) PLAN DE VUELO: DESAPARECIDA, pero asentando un estilo visual totalmente atmosférico, psicológico, sórdido e inquitante al relato, bastante cerca de lo que Brad Anderson hizo con la fabulosa EL MAQUINISTA y, a otro nivel, LOS SIN NOMBRE de Jaume Balaguero, para entendernos. Pasando por alto una historia, ya digo, que no es que tenga agujeros, sino que es un sumidero mental en sí misma, la película se soporta y sobrelleva con cierto interés por la fantástica factura técnica del conjunto y el buen ojo de Gabe Ibañez para la planificación en scope, logrando unas imágenes realmente hermosas, de colores pálidos y luz nublada, que saca buen partido dramático de los parajes naturales de la isla de Hierro. Tan sólo la especial obsesión del director por dar significado alegórico a cada plano, que resulta algo cansino, enturbia un trabajo de dirección más que notable, con una Elena Anaya entregada a su jugoso (aunque monotemático) personaje. Ecos del terror minimalista nipón resuenan por aquí y el Lynch de manual por allá, pasajes oníricos y vueltas de tuerca sin sentido para rubricar una película que, en otras manos, habría sido un tostón insoportable. Al bueno de Gabe sólo le resta encontrar una historia bien construída para darlo todo. Estaremos esperando.
- Lo mejor: la gran belleza visual del conjunto
- Lo peor: el guión resulta vacío e insustancial, además de tramposo e inverosímil
CABEZAS
THE NEW DAUGHTER / EEUU / 2010
Luis Berdejo es uno de esos autoexiliados directores españoles que tratan de abrirse paso en la industria de Hollywood. Co-guionista de [REC] y autor de un puñado de cortometrajes (...YA NO PUEDE CAMINAR está muy bien), THE NEW DAUGHTER es su ópera prima en el largo, avalada por la presencia de un ajado y tristón Kevin Costner de protagonista absoluto y una inexpresiva Ivana Baquero (la chavala de EL LABERINTO DEL FAUNO) como adolescente inquietante, aunque pese a estas caras conocidas ha tenido muchos problemas de distribución en los EEUU, y sigue sin fecha de estreno por estos lares. THE NEW DAUGHTER pretende dar una vuelta de tuerca al subgénero de los "niños malditos", pero la rosca del guión está oxidada y Berdejo apenas puede hacer nada para levantar el vuelo de una historia inane vista mil veces, previsible de principio a fin, cuyos únicos apuntes interesantes (la mitología nativa y el túmulo funerario) son apenas eso, apuntes sin desarrollar, que evolucionan (poco) por una trama cansina y llega de estereotipos hasta llegar a un final tremendamente apresurado, casposillo y poco satisfactorio, que huele a falta de presupuesto a la legua. Una pena, porque el bueno de Berdejo controla muy bien los resortes del género, elegante en la puesta en escena y con capacidad para inquietar, primando siempre la sugerencia frente a lo explícito, pero lastrado, repito, por una historia manida y recurrente en casi todos sus elementos, y un plantel de actores simplemente correcto en esta prescindible peliculilla de miedo. Otra vez será...
- Lo mejor: el buen hacer de su director, lo único reseñable de este mediocre tostoncillo sin sustancia
- Lo peor: nos la sabemos de memoria, nada que la haga destacar sobre todas las demás CABEZAS
DEAR WENDY / Dinamarca / 2004
Dirección: Thomas Vinterberg
Guión: Lars von Trier
Producción: Sisse Graum Jørgensen
Música: Benjamin Wallfisch
Fotografía: Anthony Dod Mantle
Montaje: Mikkel E.G. Nielsen
Diseño de producción: Karl Juliusson
Dirección artística: Jette Lehmann
Vestuario: Annie Perier
Guión: Lars von Trier
Producción: Sisse Graum Jørgensen
Música: Benjamin Wallfisch
Fotografía: Anthony Dod Mantle
Montaje: Mikkel E.G. Nielsen
Diseño de producción: Karl Juliusson
Dirección artística: Jette Lehmann
Vestuario: Annie Perier
Interpretación: Jamie Bell, Bill Pullman, Michael Angarano, Danson Gordon, Novella nelson, Chris Owen, Alison Pill, Mark Webber, Trevor Cooper
Ya sabeis por estos lares que mis opiniones sobre Lars Von Trier, el danes zumbado, son como mínimo bipolares. Mayormente no soporto sus misóginos melodramas arty tipo ROMPIENDO LAS OLAS, MEDEA, DOGVILLE etc... pero casi todo lo que perpetra al margen de ellos me parece de lo más interesante, sobre todo cuando ataca otros géneros y se deja llevar por su esquizoide punto de vista sobre las cosas, dejando al descubierto su punzante y negrísimo sentido del humor. Lo que ha sido una auténtica sorpresa es que su mejor película no la haya dirigido él. DEAR WENDY es un guión que, muy sabiamente, regaló a su amigo, cómplice y co-creador de aquella patraña publicitaria a la que llamaron Dogma, Thomas Vinterberg. Vinterberg, responsable de lo único medianamente interesante que parió el famoso Dogma, la espléndida CELEBRACIÓN (¿alguién recuerda alguna otra además de LOS IDIOTAS?), coge las riendas de la función y rubrica una película tan extraña y extravagante como apasionada de principio a fin.
Lars & Thomas, maquinando
Hay que dejarlo claro desde el principio: DEAR WENDY es una marcianada de narices, otra de esas muy difíciles de contar. Imaginad una mezcla entre una película de adolescentes que forman una especie de hermandad secreta tipo EL CLUB DE LOS CINCO, una comedia indie-proletaria con rebufos del Lynch más light, un western de Sam Peckinpah y algunos detalles al más puro estilo Tarantino... Si no os da una indigestión, seguro que la disfrutais. El origen y centro neurálgico de esta película es la especial obsesión por las armas de fuego de Lars Von Trier, sencillamente. Coleccionista y tirador, obviando quién es el mendrugo que le selló una lincencia de armas al danés, DEAR WENDY surge de la fascinación humana ante el simple hecho de tener una pistola entre las manos. Por otra parte, DEAR WENDY parece una especie de spin off escindido de esa Trilogía Americana inconclusa que por el momento forman DOGVILLE y MANDERLAY, nacida a su vez de la fascinación-repulsión del danés oligofrénico acerca de la cultura y el cine norteamericano. Aunque de producción enteramente danesa, y rodada en Dinamarca, DEAR WENDY es una película cosncientemente americanizada, basculando constantemente entre el realismo sucio de la américa profunda, cazurra y desnortada, y el esperpento ligero preñado de sarcasmo.
Pacifistas con armas, ese podría ser el paradójico resumen conceptual de DEAR WENDY. A modo de fábula, la película arranca con una voz en off, una carta de despedida que más bien parece una carta de amor. Poco a poco, mediante la voz del personaje de Jamie Bell (su mejor papel), se va desgranando la surrealista y demencial situación a la que se han visto abocados un grupo de colegas adolescentes, los Dandies, que han visto cómo un inocente juego "secreto" se ha transformado en una aterradora realidad en la que la violencia latente de su entorno les estrecha el cerco hasta obligarles a tomar una decisión extrema que marcará sus destinos para siempre. Evidentemente, la película pretende ser una reflexión ética acerca de la violencia en general, y las armas en particular, como eje vertebrador no sólo de la sociedad norteamericana, sino de la sociedad occidental, a la que Lars Von Trier parece ver como eso, una sociedad compuesta por pacifistas con armas. O dicho de otro modo: si quieres la paz, prepárate para la guerra. Afortunadamente, Thomas Vinterberg rebaja el tono solemne y tremendista que le hubiese dado su amigo, no me cabe duda, para aligerar el conjunto con certeros toques cómicos (siempre irónicos), jugando con los resortes del western de forma muy original, estrambótica y divertida. Precisamente, imagino que ese puede ser uno de los principales escollos para algunos espectadores: la historia es durísima, pero el tono flota con ligereza pop (atención a los momentos "musicales" con canciones de The Zombies), por lo que para algunos les resultará intragables algunas secuencias y giros de la historia, seguramente quejándose, una vez más, de cierta infantilización de la violencia que la película trata de analizar. No es mi caso, pues creo que uno de los grandes valores de la película es esa capacidad de riesgo que permite a la historia crecer, a los personajes desarrollarse y que todo termine como tiene que terminar, con un incómodo nudo en el estómago.
Minimalista en su planetamiento, apenas tres o cuatro escenarios, efectiva en su planificación con esos detalles pop que os comentaba, con unas interpretaciones sólidas y perfectamente conjuntadas, en especial del grupo de actores jóvenes, y de un inmenso Bill Pullman, como siempre acostumbra este pedazo de actor, DEAR WENDY es una de las reflexiones más lúcidas y arriesgadas sobre la tenencia (y uso) de armas de fuego por parte de los ciudadanos, sobre la "política del miedo", todo ello con la forma de una entretenidísima parábola ética acerca de ese preciso y terrible momento en el que una utopía se va al garete, personificada en un grupete de chavales sin futuro, huérfanos de esperanza pero ávidos de romper su gris rutina diaria a base de ideas e ideales, reinventando el funesto destino que les espera. Fascinante película, recomendadísima dentro de su kamikaze osadía. Todo un descubrimiento.
- Lo mejor: su gran originalidad, riesgo y curioso tono, evitando el hiperdramatismo panfletario
- Lo peor: que para algunos haya tramos en la historia difíciles de encajar, o que directamente se desconecte de la trama por pura incredulidad
CABEZAS
Efectivamente, con vosotros el segundo episodio de COSMO TRIP, no digo más. Como siempre, podeis verlo también en su web oficial, y si os van las redes sociales, haceros seguidores en el facebook, de este singular petit cabrón, chavales y chavalas. Para los frikis tecnológicos, en breve os daré noticias sobre una aplicación gratuíta para móviles que estamos desarrollando. Ah, y os podeis suscribir al canal de Lince Studios en Youtube, donde también iremos subiendo todas las novedades de nuestros proyectos. Por despliegue que no quede.
A disfrutar!
THE ROAD / EEUU / 2009
Me resulta realmente difícil encontrar algo negativo en THE ROAD. John Hillcoat ha firmado una película sólida como una roca en todos sus apartados, sabe lo que quiere contar y cómo mostrarlo en sus pálidas y turbadoras imágenes, sin desviarse ni un minuto ni andarse por las ramas. Su puesta en escena, cadenciosa y elegante en todo momento, está labrada con esmero sobre un extraordinario trabajo de fotografía de Javier Aguirresarobe que, huyendo de postproducción digital, filtra cada plano de esta notable película hasta lograr una textura visual grisacea y nublada que multiplica el desasosiego y la desolación de esta tremenda historia postapocalíptica. Viggo Mortensen, magnífico, construye una interpretación mesurada y sutil, profunda y emocional, con muy pocos elementos, sólo al alcance de los más grandes, como el inquietante y emocionante secundario que rubrica un irreconocible Robert Duvall. La sobriedad de todo el film, muy poco dado a golpes de efectos gratuítos, subraya la dureza del devenir vital de ese padre y su hijo en un mundo cuya humanidad está a punto de extinguirse. THE ROAD emociona y pone un nudo en el estómago sin recurrir a la sensiblería ni al llanto telenovelesco. Todo funciona y todo está en su sitio. Y, quizás, ese es el principal problema que yo, personalmente, le he encontrado a la película: THE ROAD no asume riesgos respecto a su referente literario, esa obra maestra de la literatura contemporanea firmada por Cormac McCarthy. Como adaptación, es modélica, pero no aporta nada a la novela más allá de la visualización precisa de sus palabras, y tampoco la traiciona. Las adaptaciones que más me ponen son aquellas que, finalmente, acaban siendo complementarias a su origen impreso. Pienso en MIEDO Y ASCO EN LAS VEGAS, en la TRILOGÍA DEL ANILLO, en EL ALMUERZO DESNUDO, en DÉJAME ENTRAR, EL RESPLANDOR, BLADE RUNNER, NO ES PAIS PARA VIEJOS o EL NOMBRE DE LA ROSA, a botepronto. Todas ellas, quizás porque sus autores cinematográficos son eso, autores, añaden un plus a las novelas originales, un nuevo punto de vista, una relectura o nuevas interpretaciones, o lo que es lo mismo, llevan esas historias a su terreno personal y las adaptan a su universo visual y vital. Éso entiendo yo por una buena adaptación al cine de una obra literaria. Insisto, sin ser una mala película, ni de lejos, THE ROAD no aporta casi nada a la novela de McCarthy, con lo que, desde mi punto de vista, se queda coja como entidad fílmica independiente. Me gustaría saber qué opinais de la película, sobre todo los que no habeis leído el libro, porque, en esta ocasión, soy incapaz de separar uno de otro, y quizás por ello THE ROAD, que podría haber sido una obra maestra, me dejó un tanto frío. ¿Qué os parece, gente?PD: PUEDE SER UN SPOILER: he leído por ahí a mucha gente esputando sobre el supuesto happy end de la película (algo discutible, por otra parte), y achacando este final a una hipotética claudicación de la película a los estándares hollywoodienses. Llaman "vendido" a Hillcoat, y por extensión a todo el equipo. No lo entiendo. THE ROAD tiene, plano a plano, exactamente el mismo final que la novela.
- Lo mejor: se mire por donde se mire, es una gran película
- Lo peor: haberme leído antes el libro
CABEZAS

DYING BREED / Australia / 2008
Confieso que tengo especial predilección por el cine de género australiano, desde los primeros albores de Peter Weir en los setenta hasta las recientes pelis de Greg McLean (WOLF CREEK y ROGUE). Imagino que será ese enigmático exotismo que desprenden los alucinantes parajes naturales o su particular historia colonial quizás... el caso es que DYING BREED viene a engordar la lista, aunque su carne fílmica en esta ocasión es bastante magra y con poca sustancia. Precisamente, la peli de Jody Dwyer juega con los dos elementos que os comentaba, puesto que es un survival puro y duro en el que el habitual grupo de jovenzuelos en celo sigue la pista del extinto Tigre de Tasmania, para toparse con la también habitual panda de rednecks que, casualmente, mantienen viva la leyenda de un tal Alexander Pearce, un famoso caníbal austral, recluso británico fugado para más señas, que ya inspiró aquella RAVENOUS hace unos años, trasladando la acción de Australia a las Montañas Rocosas de EEUU. Entretenida y rodada con ritmo y con brío, en especial en su grotesco tramo final, poco más se puede decir de este correcto survival de manual, sólo apto para amantes del género pero que no aporta absolutamente nada, ni en la forma ni en el fondo, a lo que ya hemos visto decenas de veces. Ya sabeis: personajes estultos que hacen cosas tontas, paisajes inhóspitos por doquier, mugre, mordiscos, dientes podridos, endogamia a paladas, tachanes sonoros y alguna que otra secuencia tensa para evitar el bostezo (la del túnel). Nada nuevo bajo el sol.
PD: la leyenda de Alexander Pierce y sus peculiares hábitos culinarios ha sido protagonista de otras dos recientes producciones australianas, VAN DIEMEN´S LAND, ganadora de una mención especial el año pasado en Sitges, próximamente en SESIÓN GOLFA, y LA ÚLTIMA CONFESIÓN DE ALEXANDER PIERCE, mediometraje histórico tembién inédito en estos lares.
- Lo mejor: no aburre
- Lo peor: la hemos visto cien veces
CABEZAS
THE HUMAN CENTIPEDE / Holanda / 2009
Señoras y señores, se me agarren los machos porque el viaje va a ser vomitivo, digo, movidito. Triunfante en las sesiones golfas (¡of course!) del último Festival de Sitges, THE HUMAN CENTIPEDE viene a ser como el rebufo pestilente megafreak que uno espera como agua de mayo de vez en cuando, ese esputo fílmico capaz de hacer arquear las cejas en ángulos inverosímiles a la vez que provoca el espasmo estomacal. Seguro que muchos ya habeis oído hablar de ella, a los que no, aquí va la sinopsis: dos actrices porno norteamericanas y un turista japonés son secuestrados por un cirujano alemán que, harto de separar siameses, se ha decidido a unirlos en una escatológica criatura, a la que pretende amaestrar cual cachorrito. ¿Unirlos? Pues sí amigos, en una ingeniosa cirugía ano-traqueal compuesta de tres piezas humanas, en la que la que ocupa el lugar central se lleva la peor parte. ¿Os vais haciendo una idea?... Sep, exactamente eso. Evidentemente, sólo un enfermo mental esquizoide puede tomarse en serio semejante argumento, pero lo mejor de la función es que NO ES UNA COMEDIA y NO ES UNA PELI GORE. Los que busquen aquí desbarre hemoglobínico ultragore, montaje espídico y humor demencial de cómic que se busquen cualquier caspa nipona tan de moda en estos tiempos. THE HUMAN CENTIPEDE tira por una consecuente frialdad en la puesta en escena y en la tonalidad general, acerada y quirúrgica, más propia de un David Cronenberg ochentero, o del sobrevalorado Michael Haneke rodando una de miedo. Tom Six no se anda con tonterías, y el viaje recoloca al espectador en una posición cada vez más incómoda (como sus desdichados protagonistas): de la tensión inicial, pasando por la angustia física rayando en la locura, para terminar con un puñetazo de brutalidad conceptual difícil de digerir. Y todo esto, repito, sin apenas una gota de sangre. Six juega con maestría sus dos principales bazas: la tremenda capacidad de sugestión de sus imágenes (que cuenta con la desaforada imaginación del respetable, incapaz de dejar de pensar en el sufrimiento bestial de los sujetos del experimento), y el personaje del mad doctor, sabiamente interpretado por Dieter Laser, un tipo desagradable, enloquecido y enigmático a un tiempo, que no baja el pistón ni medio minuto, siempre en su sitio, remedo de un Mengele contemporáneo, que además consigue rubricar, por puro delirio, las pocas secuencias remotamente cómicas de la función, que aún resultan más dolorosas porque no sólo no dan un respiro al espectador, sino que logran incomodarle aún más. Pasaré por alto la lamentable, en todos los sentidos, actuación de la pareja de policías, la escenita de la confesión del japonés, bastante chusca, y cierta desgana formal en algunas secuencias, para centrarme en ESA SECUENCIA FINAL. Desde MARTYRS no he sufrido en mis carnes un epílogo más doloroso, bestial e inenarrable que el largo plano secuencia final de THE HUMAN CENTIPEDE, seguramente el más atroz imaginable para su protagonista, e insisto, sin que la sangre llegue al río en ningún momento. Como podeis imaginar, THE HUMAN CENTIPEDE no es plato para cualquier paladar pero, pese a sus numerosos defectos, pertenece a esa clase de cine de género provocador, insensato, incómodo, transgresor y bien construído que tanto echo de menos en demasiadas ocasiones. Recomendada para mentes juguetonas (en ayuno).
PD: Tom Six amenaza con THE HUMAN CENTIPEDE (FULL SEQUENCE), la secuela, para este mismo año...
- Lo mejor: su desbordante capacidad para jugar con la imaginación del espectador sólo mediante la sugerencia, lo que la hace aún más aterradora
- Lo peor: cierta cutrez formal en algunos momentos, y sobre todo que mucha gente se enfade tanto con ella y quiera untar en brea ardiente y arrojar por una colina a su director... sólo es una película, chicos
CABEZAS
CARGO /Suiza / 2009
Tras unos cuantos días de intenso currele y otros de merecido descanso y relajo alejado de cualquier cosa con cables y electricidad estática, retomo el asunto con un buen batallón de reseñas para ponerme al día. Trataré de ser breve, porque el cargamento está bien surtido. Comenzamos con CARGO, una insólita muestra de ciencia-ficción europea, realizada en un sitio tan extraño para el género como puede ser Suiza (¿?). Lo primero que llama la atención es su exquisita factura formal, tanto que es muy difícil de creer que esta película costase, como afirma su director debutante Ivan Engler, un mísero millón de euros (¿¿??). Os aseguro que, a nivel visual, juega en la misma división que cualquier producción con cuarenta veces más presupuesto. El nivel de detalle en los diseños y su completa funcionalidad, basada en los últimos proyectos espaciales (atención a la estación giratoria del principio) nos sumergen en un ambiente muy de hard sci-fi, ideal para los más fanáticos degustadores del género, una apuesta por el realismo espacial "en-un-futuro-no-tan-lejano" que arranca de manera harto enigmática, con un rollete calustrofóbico y oscuro muy prometedor, pero no os hagais ilusiones... CARGO aguanta el tirón poco más de media hora, porque en seguida, cuando el guión debería ir desgranando sus mejores bazas, uno ya tiene en el coco el maldito pensamiento recurrente tan habitual en la ciencia-ficción de los últimos años: "Joder, esto ya lo he visto". Y para más inri, se nos cuela en la película una de las historias de amor más tontas que un servidor ha sufrido recientemente, con alguna secuencia de vergüenza ajena. Además, como casi cualquier película de género europea, excepto las locuras franchutes que de vez en cuando nos llegan por aquí, se confunde un ritmo lento (en ocasiones cansino) con un subtexto que pretende ser reflexivo, algo que acaba resultando un incordio cuando, repito, lo que nos están contando ya lo hemos visto unas cuantas veces. Quitadle a PANDORUM las cabriolas circenses y metedle con calzador el ritmo de SOLARIS, eso viene a ser CARGO. Recomendable como curiosidad para completistas de la ciencia-ficción más pura. Ivan Engler sabe manejar los resortes visuales del género, sólo le resta trabajar con un guión más interesante y trabajado, así que a la espera quedamos del que anuncia como su próximo proyecto, otra nueva muestra de género que, según afirma, "será un thriller basado en la Teoría de Cuerdas". Glups.
PD: por cierto, no confundir con el thriller homónimo dirigido en 2005 por Clive Gordon, una interesante coproducción anglo-española con Luis Tosar en el reparto, que transcurría íntegramente en un barco.
- Lo mejor: su cuidadísima factura técnica, asombrosa
- Lo peor: el desequilibrio brutal entre los efectos visuales y el diseño de producción y la historia que nos cuentan, demasiado derivativa y referencial
CABEZAS
Aún a riesgo de ser pesado, os presento otro de los proyectos en los que estoy currando, porque sé que éste en especial os va a gustar, bribones. La cosa se llama SANGRÍA, y es nuestro primer proyecto de animación 2D, con técnica tradicional y artesanal y un acabado final... hum... digamos que sucio y algo sórdido, jejeje. SANGRÍA también se va a distribuir de manera gratuíta online y en breve tendrá su web correspondiente. Por el momento, podeis disfrutarlo en en canal de Lince Studios de Youtube.
¿De qué va la cosa? Bien, como dirían los yanquis, las palabras claves podrían ser: horror comedy, death metal, fun gore... y diversión y risas a paladas, amigos! Sin más, os pongo el adelanto en forma de teaser, que será la cabecera de todos los capítulos.
Con ustedes, la familia SANGRÍA.
Yeah!
ALICE IN WONDERLAND / EEUU / 2009
Dirección: Tim Burton
Guión: Linda Woolverton; basado en los libros “Alicia en el País de las Maravillas” y “A través del espejo” de Lewis Carroll
Producción: Joe Roth, Suzanne Todd y Richard D. Zanuck
Música: Danny Elfman
Fotografía: Dariusz Wolski
Montaje: Chris Lebenzon
Diseño de producción: Robert Stromberg
Vestuario: Colleen Atwood
Interpretación: Mia Wasikowska (Alicia), Johnny Depp (Sombrerero Loco), Helena Bonham Carter (Reina Roja), Alan Rickman (voz de la oruga), Anne Hathaway (Miranda, la Reina Blanca), Michael Sheen (voz del Conejo Blanco), Stephen Fry (voz del Gato de Cheshire), Timothy Spall (voz del sabueso), Crispin Glover (Jota de Corazones), Christopher Lee (voz de Galimatazo)
Es curioso cómo en los últimos meses se han acumulado tres películas muy esperadas de otros tantos directores muy personales, y las tres con un denominador común: son adaptaciones de tres clásicos infantiles. Hablo de DONDE VIVEN LOS MONSTRUOS, de Spike Jonze, extrañísima pero hipnótica miniatura que bascula entre la histeria y la melancolía, como la vida misma; FANTASTIC MR. FOX, de Wes Anderson, la que tengo en la recámara y que en breve caerá, aún más con la recomendación del sr. Emil; y finalmente la que nos ocupa, esta especie de adaptación de la mítica ALICIA bajo el prisma de Tim Burton y, esto no es un dato baladí, producida al amparo de la Disney, que dicho sea de paso, sigue teniendo los derechos desde que hace décadas hiciese su propia adaptación animada, seguramente la película más disfrutable de la casa (y menos empalagosa) junto con EL LIBRO DE LA SELVA.
A priori, que Burton se haga cargo de una adaptación de ALICIA parece lo más natural del mundo, una especie de "ya estabas tardando, amigo". Los universos creativos, porque universos son, de Lewis Carrol y Tim Burton parecen confluir en armonía, al menos en el plano teórico. El delirio, la imaginación desbordada y libre y la profunda anarquía visual y conceptual que desprende ALICIA, y aún más, su segunda parte, a A TRAVÉS DEL ESPEJO, me hacían frotarme las manos. Pensaba en BITELCHÚS, o en MARS ATTACKS!, las dos pelis más anarkas del amigo Burton, y ya estaba salivando. El choque de locomotoras creativas podría ser descomunal, porque, creo que ya os habreis dado cuenta, la obra de Carroll me parece una de las cimas de la literatura fantástica de todos los tiempos. Y no he dicho infantil, porque creo que ambas novelas rebasan con mucho ese calificativo. Son la caña. Así que, esta vez sin las dichosas gafas 3D, ahí estaba yo, expectante en la butaca, anticipando un momento histórico o algo así. Casi dos horas después era incapaz de librarme de la palabra decepción, que revoloteaba sin compasión por mi cabeza...
Voy a empezar por lo bueno. Visualmente, la ALICIA de Tim Burton es un festín, como no podía ser de otra forma (sólo faltaba...). En especial, la paleta de colores de la película y su textura visual es impresionante, con un toque de oscuridad bien enfocada, un diseño de personajes extraordinario (es, en un 75%, una película de animación en realidad) y una factura general sobresaliente. Su desorbitado presupuesto de 250 millones de $, el más alto hasta el momento que ha manejado Burton, se traduce en pantalla en un opíparo festival para los sentidos. Los personajes humanos, en especial las dos reinas, son todo un hallazgo. La Reina Roja, en manos de una Helena Bonham Carter desatada, es gloriosa, pero es que la Reina Blanca, encarnada por la habitualmente pavisosa Anne Hathaway, tiene un puntito rarísimo y como "flotante", ida, con una extraña y sutil locura que sin duda es fruto de una precisa dirección de actores. De Johnny Depp no voy a repetirlo: único. La jovenzuela Mia Wasikowska, sin embargo, se limita a aguantar el tirón, esta Alicia no resulta especialmente memorable. Y aquí empiezan los problemas, en el propio personaje de Alicia, amigos.
No tengo problemas en que esta Alicia sea ya una chavala de buen ver, no una niña. Tampoco me importa que este sea un "regreso" a un mundo que ella había interiorizado como un sueño, un regreso al País de las Maravillas una vez superada la infancia. Vale, ok, puedo asumirlo. Lo que me saca de mis casillas es que la guionista Linda Woolverton agarre las novelas, las pase por el maldito filtro del Manual del Guionista de Hollywood, y que el resultado sea un guión fofo e insípido, que sigue a rajatabla las normas de cualquier blockbuster veraniego de segunda que prostituye el corazón mismo de Carroll, y que encima nos lo quiera colar como una "actualización" de la mitología. Dos ejemplos. Primero: ¿para qué diantres tiene Alicia una "misión épica" en su País de las Maravillas? ¿por qué ese tono mesiánico del personaje, que ha de salvar el mundo, otra vez? ¿de qué va esto, de una batallita final entre buenos y malos? ¿Es que nos hemos vuelto idiotas de pronto? ¡Es Alicia, copón! Nada más contrario al espíritu de las novelas que señalar con el dedo y juzgar a sus criaturas. Segundo: aquí teneis el Jabberwoocky (en español, Galimatazo), un ser absurdo que aparece en un poema dadaísta escrito por Lewis Carrol.
Brillaba, brumeando negro, el sol;
agiliscosos giroscaban los limazones
banerrando por las váparas lejanas;
mimosos se fruncían los borogobios
mientras el momio rantas murgiflaba.
¡Cuidate del Galimatazo, hijo mío!
¡Guárdate de los dientes que trituran
Y de las zarpas gue desgarran!
¡Cuidate del pájaro Jubo-Jubo y
que no te agarre el frumioso Zamarrajo!
Valiente empuñó el gladio vorpal;
a la hueste manzona acometió sin descanso;
luego, reposóse bajo el árbol del Tántamo
y quedóse sesudo contemplando...
Y así, mientras cabilaba firsuto.
¡¡Hete al Galimatazo, fuego en los ojos,
que surge hedoroso del bosque turgal
y se acerca raudo y borguejeando!!
¡Zis, zas y zas! Una y otra vez
zarandeó tijereteando el gladio vorpal!
Bien muerto dejó al monstruo, y con su testa
¡volvióse triunfante galompando!
¡¿Y haslo muerto?! ¡¿Al Galimatazo?!
¡Ven a mis brazos, mancebo sonrisor!
¡Qué fragarante día! ¡Jujurujúu! ¡Jay, jay!
Carcajeó, anegado de alegría.
Pero brumeaba ya negro el sol
agiliscosos giroscaban los limazones
banerrando por las váparas lejanas,
mimosos se fruncian los borogobios
mientras el momio rantas necrofaba...
agiliscosos giroscaban los limazones
banerrando por las váparas lejanas;
mimosos se fruncían los borogobios
mientras el momio rantas murgiflaba.
¡Cuidate del Galimatazo, hijo mío!
¡Guárdate de los dientes que trituran
Y de las zarpas gue desgarran!
¡Cuidate del pájaro Jubo-Jubo y
que no te agarre el frumioso Zamarrajo!
Valiente empuñó el gladio vorpal;
a la hueste manzona acometió sin descanso;
luego, reposóse bajo el árbol del Tántamo
y quedóse sesudo contemplando...
Y así, mientras cabilaba firsuto.
¡¡Hete al Galimatazo, fuego en los ojos,
que surge hedoroso del bosque turgal
y se acerca raudo y borguejeando!!
¡Zis, zas y zas! Una y otra vez
zarandeó tijereteando el gladio vorpal!
Bien muerto dejó al monstruo, y con su testa
¡volvióse triunfante galompando!
¡¿Y haslo muerto?! ¡¿Al Galimatazo?!
¡Ven a mis brazos, mancebo sonrisor!
¡Qué fragarante día! ¡Jujurujúu! ¡Jay, jay!
Carcajeó, anegado de alegría.
Pero brumeaba ya negro el sol
agiliscosos giroscaban los limazones
banerrando por las váparas lejanas,
mimosos se fruncian los borogobios
mientras el momio rantas necrofaba...
Pues bien, ¿sabeis en qué se convierte esta genialidad lingüística? En un vulgar dragón digital, a la postre el antagonista que Alicia, armadura en ristre (lo juro, Alicia con una armadura) ha de cepillarse, para ser aún más originales, con una espada mágica. Así de simple, así de tonto, así de inane. Y de postre: ¿a qué viene ese tonillo final de "Manual de la Jovencita Emprendedora" que se gasta la peli? No niego que el mensaje final de la peli sea positivo para la chavalería, pero el alma de Alicia está muy lejos de ser un ejemplo viviente de un manual de autoayuda.
En medio de esta medianía argumental, para más inri, el capullo de Tim Burton, que no ha tenido las narices de plantarse y exigir una revisión del guión, nos deja caer algunos detalles, algunos indicios, algunas pistas de lo que su ALICIA, en realidad, podría haber sido. Ese breve flashback con la Alicia niña deja con la miel en los labios. Hay momentos en el que Burton logra arrancarse el corsé, y hace gala de ese libertinaje y anarquía total que esta película pedía a gritos para no ahogarse en la mediocridad, pero son breves espejismos. Burton no ha sabido, o no ha querido, dotar a su película del grado de locura y transgresión que necesitaba para respirar, para hacerse grande. A estas alturas no me basta con disfrutar de esos árboles de ramas retorcidas, de esos setos con forma de animales ni de esos calcetines a rayas si no hay algo más que lo acompañe. Lamentablemente, su Alicia es una Alicia domesticada, y no creo que se pueda decir nada peor de una adaptación de ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS. Mucha policía, poca diversión.
- Lo mejor: a pesar de todo, el brío de Burton se deja entrever en algunos momentos, acordes con el deslumbrante despliegue visual
- Lo peor: el nefasto Manual del Guionista se pega de leches tanto con Carroll como con el propio Burton
CABEZAS
Eso que veis arriba es un enlace directo a COSMO TRIP, el nuevo proyecto en el que participo, una serie de animación 3D online que hoy mismo ha visto la luz. Os voy a contar más bien poco, mejor que entreis, veais el primer episodio (al que sucederán muchos, muchos más) y exploreis la web a placer, que poco a poco iremos llenando de contenido.
Espero que lo paseis bien con las breves desventuras de este ridículo personajillo galáctico, obsesionado con conquistar todo el universo... planeta a planeta.
A disfrutar!
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