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DARK FLOORS / Finlandia / 2008

Más allá de su puntual momento de fama eurovisiva, los Lordi me parecen un grupo de lo más divertido, y sus discos puro entretenimiento hard-rock ochentero sin más pretensiones. Por eso, cuando me enteré de que iban a participar en una peli de terror, con argumento de Mr. Lordi, el líder de la banda, me podía esperar cualquier cosa... menos esto. El aire festivo y desenfadado del grupo brilla por su ausencia en una película muy seria con una de esas tramas retorcidas que nos conduce a delirios metafísicos de universos paralelos y el "mal en estado puro", muy en plan SILENT HILL con figura infantil incluída, para entendernos. Lo cierto es que la película arranca muy bien: una niña con algún problema psicológico (¿autismo?) pinta convulsivamente inquitantes dibujos que anuncian ominosas presencias malignas mientras le realizan todo tipo de pruebas en un hospital para determinar su enfermedad. De improviso algo ocurre allí y su padre, acompañado de una enfermera maciza, un guardia de seguridad negro, un tipo insufrible y un vagabundo esquizo deben resolver el enigma, encerrados en el hospital (ahora desierto) y amenazados por unos seres monstruosos de origen desconocido (los Lordi al completo, of course), mientras los conflictos entre ellos no tardan en surgir y la realidad del entorno va mutando poco a poco. La pena es que este sugestivo punto de partida se ve lastrado por un desarrollo errático y gratuíto hasta llegar al punto de "todo vale", saltándose a la torera cualquier atisbo de coherencia, y encima tratando de hilarlo todo en uno de esos finales sorpresa que tan bien conocemos, pero que en este caso no tiene el menor sentido. Además, las puntuales apariciones de los Lordi soltando alaridos resultan tan gratuítas y están tal mal rodadas  (pero muy mal) que rozan el ridículo más espantoso, unos parches aislados en una buena trama que cantan tanto como mera "excusa" publicitaria para el film que lo mismo hubiese dado que apareciese el Monstruo de las Galletas o Chiquito de la Calzada, tal es la desconexión de estos personajes con la película en sí. O dicho de otra forma, no hay  manera de tragarse esos personajes disfrazados con caretas de látex de cotillón de halloween dentro de una atmósfera tan psicológica y estilizada como pretende la película. Y es una pena, insisto, porque durante la historia hay muy buenos apuntes (la vista al exterior del hospital con la lluvia "congelada", las llamadas por los interfonos, los juegos temporales entre los dos universos paralelos) y en general no aburre en ningún momento, una curiosa muestra de cine de género finlandés, algo que no abunda.

- Lo mejor: la idea de base es interesante, la película bastante entretenida
- Lo peor: ¿qué pintan Lordi en todo esto?

CABEZAS



Queridos lectores de Sesión Golfa, no hace mucho ha caído en mis manos una estupenda copia restaurada de una de las joyas ocultas de cine nipón de los 70, conocida como HOUSE, o HAUSU en original, dirigida por un tal Nobuhiko Obayashi en 1977.

La cosa promete muchos colorines y delirio oriental sin fin, pero no logro encontrar ni unos míseros subtítulos en español para poder deglutirla a placer. Así pues, dejo aquí el desesperado llamamiento subtitular, por si alguno de vosotros se topa con ellos en los habituales buceos virtuales. No garantizo su existencia, aunque me han llegado noticias de que circulan copias subtituladas.

Se recompensará con... un comentario peliculero a la carta.


THE WIZARD OF GORE / EEUU / 2007

Dentro de la absurda fiebre remakeadora yanqui, al fin una cuya existencia sí tiene algo de sentido: la nueva versión de una de las pelis menos conocidas del padrino del gore, el sr. Herchell Gordon Lewis, sinvergüenza sesentero que dedicó su vida a desmembrar chicas en bikini en sus celebradas megacaspas de chillones colores, poco argumento y nulo interés. El caso es que este remake tiene su puntito por varias razones: por su endiablado y retorcido argumento, por sus entrañables secundarios y por el rollo visual psicotrópico que el tal Jeremy Kasten le imprime al asunto. Confieso mi debilidad por las pelis en la que las drogas tienen importancia capital, y esta es una de ellas. Ese simple hecho da al asunto un acertado toque que va creciendo en despiporre hasta hacerse poco menos que incomprensible lo que, por una vez, aumenta la diversión. Da igual si al final uno no se entera de mucho: el trayecto ha sido divertido. Mezclar cierta estética retro, número de magia gore al estilo Grand Guignol (impagable Crispin Glover en su papel de Montag, deglutiendo cada palabra, obligatorio en v.o.s.), vagabundos comegusanos (genial e irreconocible Jeffrey Combs), tenderos proxenetas aficionados a las sanguijuelas (Brad Dourif, tan freak como siempre), strippers, psicodelia, investigación policial, mentiras y trucos de magia. Lástima que los protagonistas sean tan pésimos y que el guionista se líe con sus propios juegos de manos, porque por lo demás me lo pasé pipa. Un ejemplo de esas buenas-malas películas que tanto nos gustan por aquí.

- Lo mejor: los magníficos secundarios y los números de Montag
- Lo peor: vale, la película acaba siendo un cacao de narices


CABEZAS



ANTICHRIST / DINAMARCA-FRANCIA-ALEMANIA / 2009
Dirección y guión: Lars Von Trier
Producción:
Meta Louise Foldager
Fotografía:
Anthony Dod Mantle
Montaje: Anders Refn
Diseño de producción:
Karl Júlíusson
Vestuario:
Frauke Firl
Interpretación: Willem Dafoe, Charlotte Gainsbourg

Tres días, tres, he tardado en asimilar (y a ratos) la última película de Lars Von Trier para poder escribir unas palabras. Para variar, hoy empiezo por el final: si la intención del danés era rodar un puro ejercicio de estilo dentro del género, ha logrado una película sobresaliente, fascinante, hermosa y brutal. Si ha utilizado el género para una particular y ególatra purga mental que sólo a él le interesa y así ahorrarse las sesiones del psiquiatra, manipulando alegorías para compartir con el mundo sus desvaríos depresivos, me parece un ejercicio vacío y petulante. Por último, si de verdad se cree la tesis sobre la que se sostiene ANTICHRIST, y no estamos hablando de metáforas sino de una visión del mundo, la película me parece, directamente, repugnante, la mayor muestra de misoginia literal que yo he visto en una pantalla en mi vida. Aún no sé con que opción ni impresión quedarme, sinceramente, tal vez sean las tres o tal vez ninguna. Bienvenidos al frenopático.

Con un ego que no le cabe en el cuerpo, los únicos créditos iniciales de la película son el nombre de Lars Von Trier y el título, ambos al mismo tamaño (y en un pretendido guiño entre iguales, la película está dedicada al ruso Andrei Tarkovski). Como ya os podeis suponer, ANTICHRIST no es una película narrativa al modo clásico, sino un film "de tesis" en el que una hipótesis se desarrolla lentamente a lo largo del metraje para llegar a una conclusión final que muchos consideran ambigüa pero que a mí me parece transparente en su delirio. Por lo tanto, es un film en el que, realmente, apenas ocurre nada más allá de la tortuosa evolución íntima de esa pareja instalada en la tragedia por la pérdida de un hijo pequeño, apenas un bebé que comenzaba a dar sus primero pasos. Sólo hay que leer los títulos de los distintos capítulos en los que se estructura la historia para saber cual será el ominoso ambiente general del asunto: Sufrimiento, Dolor, Genocidio... la alegría de la huerta. Movida ella en principio por lo que parece un evidente sentimiento de culpabilidad llevado al paroxismo, él (psiquiatra de facto) decide pasar de tratamientos estándar y someter a su amada a un complejo proceso psicoanalítico con el fin de bucear hasta el núcleo mismo del problema patológico y cortarlo de raíz. ¿Cómo? Enfrentando a su pareja a sus miedos más profundos en el escenario mismo en el que parece que se gestaron: una cabaña perdida en el corazón de un bosque de nombre Edén, donde la mujer pasó el verano anterior con su (difunto) hijo escribiendo una especie de tesis sobre... el satanismo medieval y las matanzas de género. Lejos de funcionar como bálsamo purificador, el salvaje paraje natural actúa como terrible y psicotrópico catalizador para las obsesiones homicidas y autodestructivas de la señora ante los incrédulos ojos de su señor esposo, que cuando quiere darse cuenta de lo bruja que es su mujer (en todos los sentidos) ya sólo le resta salir corriendo, pero le resulta imposible... y hasta aquí debo contar.


¿Qué tenemos entonces? A unos trasuntos de Adán y Eva perdidos en el Edén y rodeados de toda una vasta simbología luciferina/religiosa que surge de la propia naturaleza (humana y de la otra), perdidos en una cartarsis freudiana con elementos y lugares reconocibles del cine de terror satánico/psychokiller. Tela marinera. Como ya os he comentado, la estética de la película es impecable, con algunos residuos de ese timo que fue el Dogma pero llevado a una estilización bien hermosa, utilizando un curioso elemento recurrente durante todo el film: secuencias con cámara super-lenta que rubrican algunos momentos especialmente bellos (y terribles) de la historia, como todo el magnífico prólogo en blanco y negro construído como una pequeña aria operesca. Toda la primera parte pre-bosquimana funciona como preparación del respetable a lo que se le va a venir encima, y a partir de entonces todo depende de la paciencia/complicidad que uno tenga para tragarse según que cosas. Si uno elige la opción superficial, que me parece la más sana, ANTICHRIST puede disfrutarse sin muchos problemas como una insólita película de género, y divertirse descubriendo los resortes que Lars Von Trier despliega en este sentido: cabaña semi-abandonada en la profundidad del bosque, el mítico desván polvoriento que oculta más de un misterio, el tono de autentico survival-horror de toda la parte final, con psicópata y gore incluído... Aunque tarde en arrancar, la película a este nivel funciona a las mil maravillas, perfilada, repito, con una belleza (y brutalidad) formal que quita el hipo. Sin embargo, parece que esa no es la intención última del danés, que se empeña en "cargar" de significado alegórico casi cada secuencia, cada plano, cada diálogo, dotando de una densidad al conjunto que le hace a uno pensar que aquí hay mucho más... aunque sea para mal.


Por una parte, la evolución psicológica en la mujer resulta poco menos que incomprensible a un nivel racional, y más cuando el sr. Trier insiste en subrayar la dualidad entre la pareja hasta rozar el estereotipo: él (figura masculina) representa la racionalidad, la inteligencia y la humanidad bien entendida, la bondad; ella se adentra en los abismos de la ¿locura? hasta transformarse en un ser irracional, instintivo y, claro está, malo malísimo. Angel vs Demonio en el Edén. Por otra parte, llega un momento que resulta imposible ver a los personajes como entes individuales, sino como representantes universales de su propio género, y no lo digo yo, sino que es un asunto que se explicita en varios diálogos poco antes de la explosión de violencia que desboca a la peli hasta su final. Por si esto fuera poco, Lars tira de imaginería medieval (sobre todo de El Bosco y los grabados de Doré) para reforzar esta idea de "lucha mitológica" entre el hombre y la mujer, idealizados como contrarios en el que ella se lleva la peor parte del pastel conceptual. Si realmente el danés piensa lo que creo que piensa al respecto, está para que le encierren, y cuenta con mi más sincero desprecio.


Como ya se ha hablado mucho de la interpretación de Charlotte Gainsbourg a raíz de su premio en Cannes (sobre todo referido a sus desnudos y esa ya famosa automutilación), no voy a incidir en ello: entrega total a un personaje. Sí que quiero resaltar el asombroso trabajo de Williem Dafoe, tanto o más complejo que el de su partenaire (pero menos impactante), que demuestra otra vez que es uno de los mejores de su generación. Ambos dan una palpable y física muestra de poderío interpretaivo como únicos actores de esta historia. Chapeau para ambos.


Finalmente, sigo sin saber qué conclusión sacar de esta película. Me ha fascinado y me ha repelido al mismo tiempo. Me la tragué de improviso y sin premeditación, de cabo a rabo (eso de "a ver qué tal se ve...") y me dejó una sensación muy extraña. Me parece genial y una tomadura de pelo. La entiendo y no la entiendo. Así que, aunque no sea la recomendación más divertida de la temporada, espero que alguno de vosotros/as, si os animais, me dejeis comentarios al respecto, porque otra cosa no, pero esta peli los provoca a paladas. Mientras tanto, ANTICHRIST es la segunda película Sin Cabezas de Sesión Golfa. Soy incapaz. Lars, tú si que eres el Antifistro...

- Lo mejor: su estética y acabado formal, su provocación visual, y cómo se las ingenia para que no resulte aburrida

- Lo peor: la carga ideológica que fluye bajo esas imágenes


CABEZAS
No puedor, no puedor...


Dedicado al camarada Emil... trailer completo de THIRST con subtítulos... y otros delirios orientales: lo último de Takashi Miike y Shinya Tsukamoto. Muy fuerte oiga.







Me apetecía postear unos cuantos trailers de lo que se nos avecina en las próximas semanas: por delante de todas, por supuesto, la última de Terry Gilliam, al fin con un trailer en condiciones, y que está a punto de estrenarse por estos lares. Impresionante. Después un trocito que se ha filtrado de SPLICE la esperada última peli del canadiense Vicenzo Natali (CUBE, CYPHER). Seguimos con la coña marinera de ZOMBIELAND, una comedia zombie (y van...) protagonizada por Woody Harrelson que promete diversión a paladas. Y por último el trailer de THE BOX, la última peli del siempre interesante Richard Kelly (DONNIE DARKO, SOUTHLAND TALES) basada en un relato del gran Richard Matheson.

A disfrutar!










GRACE /EEUU / 2009

El gran Alexcore me la recomendó y además me la sirvió en bandeja (gracias colega), así que vamos con GRACE, o la última vuelta de tuerca al subgénero de infantes cabrones. Y digo infantes porque la edad de la criatura, en este caso, se reduce peligrosamente hasta convertirlo en un... bebé. Estrenada con cierta polémica en Sundance supone el debut del tal Paul Solet, un tipo al que habrá que seguirle la pista desde ahora. En realidad GRACE no es del todo originalísima en su planteamiento, como se dice, basta recordar CROMOSOMA 3 (THE BREED) de David Cronenberg (con la que tiene más de un punto en común), la saga ¡ESTOY VIVO! del cachondo Larry Cohen y hasta el demencial ERASERHEAD del sr. Lynch. Lo que le da ese plus de interés a la peli, una vez más, no es el cuento, sino la forma de contar el cuento. Preñada (jejeje) de una atmósfera triste y desoladora, tremendamente fría y con look pseudo-indie, GRACE se decanta sin dudarlo por la tensión y el mal rollo (incluso la sordidez) antes que por el terror puro y duro o el gore, construyendo poco a poco una historia inexplicable que se sustenta exclusivamente en un enfermizo instinto maternal (y no sólo por parte de la mamá, sino también por la suegra) más allá de toda lógica. Que el bebé en cuestión sea o no un vampiro, como se ha dicho, es lo de menos (no lo es, amigos). Lo que importa aquí son los extraños lazos psicológicos entre la criatura y su desquiciada madre, un personaje que, como todos los demás de la función, en ningún momento resulta ni agradable ni empático. Pocos asideros emocionales deja el tal Solet para el espectador en este espectáculo minimalista que bebe (y mucho) tanto del citado Cronenberg (la frialdad de las relaciones personales) como del Polanski más enfermizo (el manto de moscas sobre el rostro del bebé, la degradación del entorno del hogar) con ramalazos lynchianos (el amanecer con la nana) y de algunos rasgos estilísticos de la "nueva ola" francesa de terror. Muchos cabos quedan suspendidos en la narración sin acabar de atarse (todo el discurso homeopático-naturista, la sexualidad lésbica de la protagonista), pero sin embargo la película logra sobradamente su objetivo: inquietar, y mucho. Además, tiene uno de esos epílogos molones que, para más inri, deja la puerta abierta... Os lo dije, no es un vampiro.

- Lo mejor: su sobrada capacidad para crear muy mal rollo
- Lo peor: es excesivamente fría


CABEZAS


DRAG ME TO HELL / EEUU / 2009
Dirección: Sam Raimi
Guión:
Sam Raimi e Ivan Raimi
Producción:
Rob Tapert y Grant Curtis
Música:
Christopher Young
Fotografía:
Peter Deming
Montaje:
Bob Murawski
Diseño de producción:
Steve Saklad
Vestuario:
Isis Mussenden
Interpretación:
Alison Lohman (Christine Brown), Justin Long (Clay Dalton), Lorna Raver (Sra. Ganush), Adriana Barraza (Shaun San Dena), David Paymer (Sr. Jacks), Dileep Rao (Rham Jas), Bojana Novakovic (Ilenka)

Hace poco hablaba de los viejos amores cinéfilos a propósito de Peter Jackson. Redondeo la jugada con algo que, para mí, no sólo ha sido un gozoso reencuentro en pantalla grande sino la confirmación de un talento ya tan universal como clásico: Sam Raimi y su reciente ARRÁSTRAME AL INFIERNO. No os voy a dar la brasa recapitulando los méritos primerizos de este cachondo mental con cara de seminarista, porque cualquier lector de Sesión Golfa debería salivar ante la simple mención de la trilogía EVIL DEAD, pero sí que quiero dar un repaso general a la (extrañísima e irregular) carrera de este tipo, capaz de hacernos vibrar de puro placer cinético con un Ash desatado motosierra y recortada en mano, pero también de hacernos roncar con los problemas existenciales de un Kevin Costner con gorra de beisbol (ENTRE EL AMOR Y EL JUEGO); capaz de hacer un ejercicio de mímesis caligráfica con el estilo de los Coen (UN PLAN SENCILLO) y de rodar un cartoon de carne y hueso único en la historia del cine (CRIMEWAVE); capaz de visualizar una de las mejores superproducciones de superhéroes (DARKMAN) y una de las peores (SPIDERMAN 3); capaz de rozar el ridículo más espantoso (RÁPIDA Y MORTAL), de colarnos un telefilm de sobremesa como prestigioso drama emocional (PREMONICIÓN) y, por último, muy capaz de llegar a la sublimación del arte de contar un cuento a medianoche (ARRÁSTRAME AL INFIERNO).


Con esta esquizofrenia estilística, entonces, ¿cuántos Sam Raimis hay filmando por el mundo? Pues hasta ahora uno solo, mutante; desde la última, una simbiosis perfecta de sí mismo. Y lo más gracioso es que el bueno de Raimi ha logrado su techo estilístico con su obra más pequeña en lustros, porque al lado de los mamotretos del Hombre-Araña, ARRÁSTRAME AL INFIERNO no es que sea una película pequeña, es que es diminuta. Hartito de productos prefabricados, ha pasado de armar todos los impersonales muebles del almacen de Ikea a pulir con mimo un precioso carillón artesanal en un garaje, disfrutando de cada detalle, y eso se nota a la legua. Se comenta el "regreso a los orígenes", y aunque algo de eso sí que hay, se trata más bien de volver a trastear con un juguete que estaba cogiendo polvo en un armario, pero no ya desde la pasión destroyer de un chaval sino desde la sabiduría cinematográfica adquirida en todos estos años y el redescubrimiento feliz de todo eso por lo que, en una ocasión, un imberbe Raimi cogió una cámara y la usó como si fuese un bate de beisbol.


Como todo en esta película es pequeño, minimalista, la historia también lo es: la maldición que una vieja gitana lanza sobre la pavisosa empleada de una sucursal bancaria por no concederle una demora en el pago de la hipoteca, y con ello perder su casa. El previsible ascenso de la chica en el banco (ascenso=ser impasible con los dramas ajenos) se ve truncado, claro, por los efectos que esta maldición tiene en la vida cotidiana de la muchacha, que poco a poco la va trastocando mental y físicamente hasta llevarla a un estado de paranoia incontrolable. Cuando, desesperada, acude en persona a pedir perdón a la vieja, es demasiado tarde: la gitana ha muerto, y con ello cualquier posibilidad de frenar los tremendos efectos de la maldición... Capitalismo VS Esoterismo en un combate a muerte, amigos... ¿quién saldrá victorioso?


Deliberadamente retro y artesanal, la progresión de la película funciona con la perfección añeja de ese carillón que os comentaba, plano a plano y secuencia a secuencia, nada falta y nada sobra en un asombroso ejercicio de in-crescendo narrativo pulido hasta el mínimo detalle en el que cada giro en la historia la hace avanzar impasible hasta ese aldabonazo final. ARRÁSTRAME AL INFIERNO es uno de esos casos (milagros) en los que cada escena es un tour de force en sí misma, pero que nunca desequilibra el conjunto. Os podría hablar de la extraordinaria secuencia del banco con la vieja, un ejemplo de maestría en la planificación digna del mejor Hitchcock, o de la cena con los padres del novio, simplemente perfecta en su creciente tensión, que va desde la normalidad al delirio en apenas 5 minutos. Cualquiera de los ataques de la Lamia, ese espíritu satánico que acosa a la prota (y que no es más que... ¡una sombra!), es asombroso por su sencillez, por su transparencia, por su efectividad. Y así con cualquier momento de la peli agarrado al azar, os lo seguro. Aunque como veis la historia es un ejemplo clásico de "cuento de miedo a medianoche", nada en la peli resulta acartonado (aunque sí artesanal, insisto), y eso es gracias al cachondo punto de vista con el que Raimi mira a la historia y a sus criaturas. Sin caer nunca, insisito, nunca en la parodia, el sentido del humor cafre y repugnantillo de Raimi campa a sus anchas por todo el metraje. Otro ejemplo de maestría: la secuencia del ataque de la vieja en el coche, rodada de tal manera que es capaz de provocar tanto el sobresalto, como la tensión y la carcajada, todo en uno, estirando el tempo narrativo como un chicle para que la cosa funcione como tiene que funcionar. Por supuesto, los toques hiperbólicos made in Raimi tampoco están ausentes en la función (¿qué hay más cartoon que a alguien le caiga un yunque en la cabeza y los ojos le salgan disparados de las órbitas?), pero perfectamente dosificados. Pienso también en la pobre Alison Lohman, y cómo tiene que soportar que Raimi le introduzca reiteradamente por la boca (con perdón) todo tipo de asquerosidades, vómitos, gusanos, babas de vieja... con una saña tan gozosa como chocante, retorciendo su imagen de actriz "sana, adolescente y pavisosa", algo así como si a la Hannah Montana esa le lanzasen boñigas de vaca durante todo un concierto, redondeando el festín con la juguetona banda sonora de Christopher Young.


Resumiendo, aunque seguro que muchos la tachan de paso atrás en la carrera más industrial de su director, que a muchos otros les parezca un producto algo caduco y trasnochado (incluso demasiado cutre en los trucajes respecto a lo que la industria tiene malacostumbrado al personal) y que la mayoría opine que es de esas obras menores en la filmografía de cualquier director con un mínimo de prestigio, ARRÁSTRAME AL INFIERNO, para un servidor, supone una joyita atemporal, una obra de autor incontestable y, hasta el momento, la cima estilística y narrativa de ese geniecillo inquieto llamado Sam Raimi. Evidentemente todo depende del interés que uno ponga en este tipo de cuentos de miedo, pero lo que es irrefutable es que, se mire por donde se mire, cinematográficamente la película es una auténtica maravilla hecha desde y para el disfrute y la diversión de cualquier aficionado al género. Una pasada.


- Lo mejor: ni le sobra ni le falta nada

- Lo peor: la excesiva utilización, en momentos muy puntuales, del estruendo para provocar el susto


CABEZAS

DEMONLOVER / Francia / 2002

Entre punks adictos a la heroína y maldiciones gitanas cuelo esta cosilla francesa dirigida por el prestigioso ex-enfant terrible Olivier Assayas. Advierto que es la única peli que he visto de este hombre, y lo cierto es que no me ha parecido para tanto. Thriller tecnológico en ambiente megacorporativo internacional reforzado por un casting franco-norteamericano-nipón, esta es una de esas películas que prometen mucho y acaban dando más bien poco, y que, una vez más, confía en que las neuronas del espectador estén lo suficientemente adormecidas como para metérsela doblada en varias ocasiones. Pues no amigo Assayas, no cuela, y es una pena porque gran parte del (excesivo) metraje de DEMONLOVER es muy entretenido y lo suficientemente exótico e interesante como para crear una expectativas que acaban explotando en fuegos artificiales demasiado predecibles. Como os decía, la cosa comienza como un thriller ambientado en altas esferas empresariales en el que la traición y el engaño parecen ser el comportamiento habitual entre tiburones y tiburonas vestidos con trajes de Armani, enredados en peligrosos juegos de poder. Y es que la "escuala" principal de la peli, el personaje que interpreta con convicción la yanqui Connie Nielsen, es el gélido eje sobre el que pivota toda la función, revestida con una estética entre fría, publicitaria y plenamente colorista (en su segmento nipón). Curiosa en tanto nos muestra el modus vivendi de esta voraz fauna corporativa, y muy entretenida por los vericuetos argumentales y temáticos con los que se mueve (lo del porno nipón 3D es un puntazo), la cosa empieza a debilitarse cuando la Nielsen se pone el pasamontañas y de pronto nos vemos inmersos en MISIÓN IMPOSIBLE, tan-tan-tantantantan... De ahí al final, pues bueno, pretendida sordidez ("el lado oscuro de Internet", amigos), derrapes argumentales y neuronales, coqueteos con las snuff-movies, una particularmente ridícula conversación en un restaurante chino que se supone que es el clímax emocional y una parte final absolutamente verbenera y predecible, con una secuencia epílogo que pretende ser turbadora pero que en el fondo es más inocente que BARRIO SÉSAMO. No obstante y a pesar de sus desvaríos, no está tan mal. Ah, y con Chloë Sevigni, y Gina Gershon fumando yerba, una tipa que particularmente me encanta.

- Lo mejor: el planteamiento y el retrato del mundo corporativo internacional
- Lo peor: el desparramo del último tercio


CABEZAS



REPO MAN / EEUU / 1984
Dirección y guión: Alex Cox

Música: Steven Hufsteter e Iggy Pop

Fotografía: Robby Müller

Intérpretes: Emilio Estevez, Harry Dean Stanton, Olivia Barash, Tracey Walter, Sy Richardson, Susan Barnes, Fox Harris, Del Zamora


Quizás alguno de vosotros no conozcais a Alex Cox. Como tantas cosas en la vida, a veces los estímulos llegan por oleadas, y todo ha empezado con la lectura de POR FAVOR, MÁTAME (LA HISTORIA ORAL DEL PUNK), de Legs McNeil y Gillian McCain, desde ya la auténtica biblia sobre el movimiento punk contada en tiempo real por sus propios apóstoles. Mil birras desde aquí para el compañero Emil por el descubrimiento. Una cosa lleva a otra, y en mi fastuosa montaña de dvd´s comenzaron a brillar dos pelis, con sendos punkis en la portada: uno en segunda fila, anónimo y caricaturesco (REPO MAN) y otro en primer plano soltando un alarido, célebre y real como la vida misma (SID & NANCY). Ambas cintas, dirigidas por un señor llamado Alex Cox, tipo del que, hasta el momento, solo tenía referencias tangenciales, han rubricado con alegres escupitajos mi quicena punki. Como aunque no lo parezca soy un tipo ordenado, antes de empezar por la primera, dejadme que os hable un poco de Alex Cox.

En todos estos años, mis encuentros con este tipo han sido en plan "colega de"... Colega de John Waters, colega de Alex de la Iglesia, colega de Terry Gilliam... Gracias a ello, actor secundario en PERDITA DURANGO (uno de los polis fronterizos) y LOS CRÍMENES DE OXFORD (el profesor de matemáticas que se vuelve loco, lo mejor de la peli por cierto), coguionista de la primera versión de MIEDO Y ASCO EN LAS VEGAS... Poco a poco el círculo se va cerrando, y le veo por ahí de jovenzuelo y con cresta... mmm... se rumorea que groupie (gay) en sus tiempos mozos de The Clash y Sex Pistols y pseudo-mánager durante una temporada de The Pogues. Vaya. Por supuesto, también director de cine y documentalista (sus dos documentales versan sobre Akira Kurosawa y... el mito de Emmanuelle). Su productora se llama (literalmente) El Ángel Exterminador. Evidentemente, este tipo es carne de Sesión Golfa amigos.


De una trayectoria fílmica no ya errática sino surrealista, tras su inencontrable ópera prima SLEEP IS FOR SISSIES, el tipo dirige REPO MAN, lo que canónicamente se suele llamar una peli de culto, con la que, curiosamente, no es muy difícil toparse a las tantas de la madrugada en nuestras televisiones, cuando hasta las teletiendas agonizan. Así fue mi primer contacto, años ha, con esta peli, de la que sólo tenía un recuerdo difuso. Me la he repasado hace poco en una deslumbrante copia remasterizada y sólo os puedo decir una cosa: hay pelis fáciles de contar, otras aburridas de contar y unas pocas imposibles de contar. Por supuesto, REPO MAN pertenece a esta última especie. Y sí, el maromo de la portada es Emilio Estevez.


Digamos que REPO MAN es un thriller punk sobrenatural. Digamos que la cosa va de un tipo moribundo que atraviesa los EEUU con una cosa fluorescente en el maletero que desintegra a todo el que la mira (sólo os he contado los primeros 3 min de la peli, tranquilos). Digamos que Emilio Estevez es un punki light que se queda sin trabajo en el súper. Supongamos que, sin querer, roba un coche (repito: sin querer) y entra en contacto con una mafia casposa de "recuperadores" de vehículos compuesta por un grupo de frikis y sus rivales gansta-latinos. Digamos que una sociedad secreta gubernamental con trajes plateados y luces de colores persigue al tipo del coche exterminador. Supongamos que unos flipados de los ovnis también. Digamos que los colegas punkis del prota se enteran de que el coche vale 20 de los grandes y van tras él. Supongamos que al final el más colgado de todos los personajes tenía razón, que un bidón ardiendo debajo de un puente es fuente eterna de sabiduría, que realmente "no future" y que el caos es la vía más rápida para alcanzar la inmortalidad. Todo ello subrayado por una banda sonora vociferada por Iggy Pop. ¿Os ha quedado claro?


Ochentera y barata hasta la médula, REPO MAN hace gala durante todo su metraje de una libertad creativa y conceptual de muchos quilates. A pesar de la impresión que podais tener por su delirante argumento, seriedad poca: la película está contada con una ligereza y una tendencia a la comedia surrealista sorprendente, un poco en la vena de un John Landis en sus buenos tiempos, pero con un filo mucho más punki, of course, y sin menospreciar sus buenas persecuciones, tiroteos y enredos de todo tipo, hasta el punto de que en sus últimos 20 minutos es imposible seguir la avalancha de giros, situaciones y cambios de escenario a toda pastilla que el sr. Cox nos propone, muy en consonancia con el caos punk que, desde el principio, parece ser la base ideológica de REPO MAN. Un (quizás demasiado) tiernecito e imberbe Emilio Estevez adolescente, que no obstante aguanta el tirón estupendamente hasta hacer de Otto un personaje muy simpático, tiene la fortuna de estar secundado por uno de los mejores devora-escenas de los últimos 30 años: Harry Dean Stanton, genio y figura, actor soberbio haga lo que haga. Sumad a todo esto algunas lineas de diálogo geniales, un ritmazo frenético (sobre todo en su último tercio), un sentido del cachondeo tan sanote como destroyer y tendreis REPO MAN, una pequeña joyita ochentera tan anárquica como disfrutable, con esa extraña sensación de que, pese a todo, parece que Alex Cox sabe de lo que habla, por muy delirante que sea su discurso. En definitiva, un buen puyazo anti-sistema en plena era Reagan. A descubrirla ya.

- Lo mejor: lo dificil que es encontrar hoy en día películas tan libres como esta

- Lo peor: no conectar con su anárquico discurso


CABEZAS

HEAVENLY CREATURES / Nueva Zelanda / 1994
Dirección: Peter Jackson

Guión: Peter Jackson y Frances Walsh

Música: Peter Dasent
Fotografía: Alun Bollinger

Intérpretes: Kate Winslet, Melanie Lynskey, Sarah Peirse, Diana Kent, Clive Merrison, Simon O´Connor, Jed Brophy, Peter Elliot



Es probable que Peter Jackson sea uno de los cineastas más mencionados en Sesión Golfa, es lo que tienen los viejos amores. Director de alcance y fama mundial a raíz de la fabulosa trilogía de EL SEÑOR DE LOS ANILLOS, es bueno recordar que antes de ese titánico tour de force al bueno de Jackson apenas le conocían dos grupúsculos de cinéfilos (o cinéfagos, tanto da): por una parte los gore-adictos cachondones que le descubrimos con su inenarrable, delirante, casposa, ultragore y megadivertida ópera prima MAL GUSTO, y que poco después vimos en BRAINDEAD el culmen y la muerte por puro exceso del propio género, por otra los que se fijaron en él a raíz de CRIATURAS CELESTIALES en los circuitos festivaleros. De hecho, fue con esta película con la que el neocelandés comenzó a labrarse cierto prestigio más allá de sus apocalipsis gore, genero en el que literalmente lo expulsó todo y en el que, lógicamente, ya poco más tenía que decir tras la apabullante BRAINDEAD, película sobresaliente se mire por donde se mire.


Peter Jackson siempre ha sido un enamorado de su tierra, algo que no es nada anecdótico si repasamos su carrera: desde su primer film, gran parte de ellas suceden en Nueva Zelanda, y todas se han rodado allí, incluso la americanizada THE FRIGHTENERS, gran parte de KING KONG y ese genial capricho cinéfilo en forma de falso documental como es FORGOTTEN SILVER, en el que para más inri se centraba en Colin McKenzie, supuesto cineasta paisano suyo creador del cine en color, el sonido y el travelling... mucho antes que todos los demás. Mantiene un equipo fijo de trabajo desde sus más tiernos comienzos, desde su coguionista habitual Frances Walsh hasta el equipo técnico casi casi al completo, un alarde de fidelidad bastante marciana en el mundillo. Todas sus pelis son, como mínimo, coproducciones neocelandesas. Los ingresos por turismo se han disparado tras el rodaje de los anillos. Se dice incluso que ha dado trabajo a través de su productora (Wingnut Films) y de su empresa de efectos visuales (Weta) a un 80% de los profesionales de su país y a todos los estudiantes en prácticas de audiovisuales. Si en Wellington no le ponen un monumento ya, al menos deberían declararle "industria cultural" en sí mismo o algo. Así no es de extrañar que poco tiempo después de terminar BRAINDEAD, Peter se fijase en un suceso que conmovió a la sociedad neocelandesa a mediados de los 50: el brutal asesinato de una mujer a manos de dos adolescentes, Pauline y Juliet, siendo la víctima además madre de la primera. Pauline dejó constancia de los dos tormentosos años de relación con su amiga Juliet en unos diarios que, y eso se avisa desde el principio en la peli, son la base sobre la que se sustenta la historia.


Efectivamente, bajo el (temible) epígrafe de "basado en hechos reales", que a mí invariablemente me trae a la mente imágenes de sofá y ronquidos, arranca la historia de CRIATURAS CELESTIALES, sólo para ser demolida a los pocos minutos porque, si hay algo de lo que carece la película, curiosamente, es de objetividad pseudoperiodística, algo que la honra y la hace aún más grande. Tras un curioso arranque documental, la imagen idílica se rompe con un alarido: dos chicas jóvenes gritan y corren ensangrentadas por un bosque, registradas por una cámara frenética en constante movimiento. Al contrario que muchos otros, que cuelan sin rubor opinión travestida de información, Peter Jackson no engaña a nadie y pone las cartas sobre la mesa: esto no va a ser un docudrama neutro ni un telefilm, esto es la narración totalmente subjetiva de un asesinato visto a través de los ojos, las palabras y los sentimientos de las asesinas, un punto de vista tan sincero como arriesgado. Ni más ni menos.


Así, al librarse de muchos estereotipos externos cuando el cine aborda estos espinosos asuntos, el orondo Jackson se lanza a la piscina con total libertad creativa, sin ceñirse a género alguno, logrando trasmitir esa mágica sensación de "pura vida" que traspasa la pantalla sin renunciar en ningún momento a la complejidad, tanto en el preciso dibujo de sus dos protagonistas como en el de los secundarios (sus familiares), lejos del estereotipo y con una carga de ambigüedad notable. Muy lejos del frio estigma documental, CRIATURAS CELESTIALES es un verdadero festival de emociones desatadas, muchas de ellas contradictorias, pero siempre tremendamente humanas y, ante todo, una arrebatadora historia... de amor. No puedo llegar a entender como algo tan diáfano y evidente es maquillado en algunos foros con epítetos tan tontos como "perturbadora amistad especial" o "inmersión a los abismos de la locura" y chorrosandeces así, allá ellos. Esta magnífica historia de la gestación de un crimen pasional adolescente, un acto tan puro en su génesis como atroz en su resultado, curiosamente, molesta a algunos espectadores por la absoluta falta de un juicio paralelo por parte del director, que para más inri riega la mayor parte de la película con una vitalidad, una luz abrumadora y una sensibilidad que se desparrama en cada fotograma, sin que por ello el crimen en sí resulte menos seco y brutal. Pura sabiduría narrativa, amigos.


Por supuesto, el extraordinario trabajo de sus dos protagonistas (y todos los secundarios) ayuda, y mucho, a que CRIATURAS CELESTIALES sea una peli tan deslumbrante. El debut de Kate Winslet es, sencillamente, espectacular. Siempre caminando por el mismo filo de la sobreactuación, pero controlando cada mínimo detalle, la inglesa consigue perfilar una Juliet que es como una locomotora vital siempre a punto de descarrilar, rebosante de vida, alegría y fantasía, extrovertida y un punto lunática, una fuerza de la naturaleza cuyo contrapunto, la retraída y callada Pauline, interpretada certeramente por la olvidada Melanie Lynskey, se acopla como un guante hasta conformar su reverso compatible, ambas funcionando como un Yin-Yang imparable, una unidad cómplice y potencialmente peligrosa. La dirección de Jackson, tan energética como de costumbre (esos movimientos de cámara imposibles) se beneficia además por una exquisita puesta en escena (algunas escenas del "Cuarto Mundo" parecen ya bocetos de EL SEÑOR DE LOS ANILLOS) que en esta ocasión presta especial atención a los detalles y a la ambientación de la época, ribeteada con un delicado aliento poético (y musical) que multiplica por cien el disfrute de esta maravillosa película, y que no hace sino confirmar que Peter Jackson, más allá de la popularidad mediática con la que carga desde hace unos años, es uno de los autores fundamentales del cine moderno, pues creo que ya atesora en su carrera unas cuantas obras que, dentro de no mucho tiempo, serán consideradas clásicos. Tiempo al tiempo.

Ellas dos, las de verdad

PD: tras el juicio y cinco años de prisión (eran demasiado jóvenes para sufrir la pena capital o la cadena perpetua), Juliet y Pauline fueron liberadas por separado con la condición de no volver a verse ni comunicarse jamás. Pauline desapareció de la vida pública para siempre, pero Juliet se convirtió en la célebre escritora de novela negra Anne Perry. Se cree que desde el juicio nunca volvieron a tener contacto.

- Lo mejor: que una película sobre un crimen atroz sea también un canto a la vida y la libertad


- Lo peor:
que muchos sigan cegados sólo por el fulgor de los anillos

CABEZAS

No, a pesar de que va para un mes que no posteo, no estoy en búsqueda y captura, hermanos y hermanas. Asuntos laborales de esos muy absorbentes, como los pañales, me tienen abducido sin un mísero momento para disfrutar frente a las teclas. Muy pronto estaré de vuelta con un buen arsenal cinéfago de actualidad como ARRÁSTRAME AL INFIERNO, DISTRITO 9, una purga mental de nombre ANTICRISTO y alguna que otra delicia de culto recuperada de algún polvoriento almacén virtual... y ya de paso celebraremos como se merece haber rebasado las 10.000 visitas.

Sigan atentos a sus pantallas y... vigilen los cielos.

Mientras tanto, un abrazo!


GOZU / Japón / 2003

Ya me he visto una buena ristra de pelis de Takashi Miike, ya estoy avisado pues, pero da igual: invariablemente este tipo es capaz de atizarme unos cuantos sopapos mentales con cada nuevo reto fílmico, y desde luego GOZU no es una excepción. Planteada como un relato minimalista de yakuzas en el que no hay disparos ni acción, desde la primera secuencia se nos pone sobre aviso sobre el particular universo Miike ("ese Chihuahua está adiestrado para matar yakuzas"), una escena delirante que, o bien te hace abrir los ojos como platos, o te hace abalanzarte sobre el botón de stop. La personal visión del mundo del japonés infecta cada fotograma de esta delirante película que bascula constantemente entre lo hilarante, lo grotesco, lo decididamente visceral (sin vísceras en este caso), lo absurdo, lo obsesivo, lo perturbador, lo poético, lo sexual y lo más abiertamente bizarro, una apología de la anormalidad como forma de comprender el mundo, arriesgadísima apuesta que en buena parte del metraje se cepilla cualquier atisbo de racionalidad y propone al espectador un auténtico reto, un combate a muerte contra su paciencia, dejándolo (dejándonos) sin GPS mental en un paraje con ecos constantes al cosmos onírico-surrealista de David Lynch, al delirio cárnico y escatológico de un David Cronenberg en sus mejores tiempos o incluso al laconismo verborreico de Quentin Tarantino. Enfermiza y caótica a partes iguales, pero con momentos realmente bellos y secuencias más que sorprendentes, sin embargo GOZU tiene un gran, gran problema: en su primera hora es tremendamente aburrida. Por mucho que conectes con esta delirante historia, Miike confía demasiado en la resistencia del respetable, construye un maremagnum de secuencias largas y aisladas entre sí que pueden funcionar por sí solas, pero que insertadas en el contexto resultan mediocres, desesperantes y con una alarmante falta de ritmo. Hay que aguantar el chaparrón amigos, porque mediada la peli (estamos hablando de una cinta de 130 minutos) la cosa al fin se focaliza (en su delirio) y tira para adelante hasta desembocar en uno de esos finales "made in Miike" que os aseguro que pasarán a formar parte de vuestra lista de "finales más epatantes de la Historia del Cine", lista en la cual Miike debe tener como cuatro o cinco, jejeje. Recordad, el punto de inflexión es la secuencia en la que un tío en calzoncillos con cabeza de vaca lame la cara del protagonista: de ahí en adelante es pan comido. Desde luego no es su mejor película, a pesar de que es de las más "prestigiosas" (yo me quedo con VISITOR Q , AUDITION o ICHI DE KILLER), pero el nipón se las arregla para rubricar su obra con una habilidad pasmosa, ese final ya mítico que, superado el estado de shock, resulta totalmente coherente con la ¿trama? que se había planteado desde el principio. Quizás esta no sea la mejor película con la que entrar en su personal universo, pero si no conoceis a Takashi Miike, ya estais tardando.

- Lo mejor: Miike es único
- Lo peor: lo de siempre en su cine, le sobran minutos por un tubo


CABEZAS