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Amig@s, ya disponible el Nº 12 de la revista gratuita de cine 24 CUADROS POR SEGUNDO. Espectacular número en el que hemos terminado la monografía dedicada al gran David Lynch, quizás el estudio más completo de su obra en español que podéis encontrar por esta red de redes. 86 páginas repletas de contenido que además incluye estrenos, cortometrajes, LO MEJOR DE 2013 y mucho, mucho más, todo a distancia de un click. Aquí tenéis los enlaces:



BLOG, donde os podéis descargar cualquier número de la revista

Ale, a disfrutar.


THE INNOCENTS / Inglaterra / 1961
- Dirección: Jack Clayton
- Guión: Truman Capote y Willian Archibald, basado en la novela OTRA VUELTA DE TUERCA de Henry James
- Fotografía: Freddie Francis
- Música: Georges Auric
- Intérpretes: Deborah Kerr, Peter Wyngarde, Megs Jenkins, Pamela Franklin, Michael Redgrave, Martin Stephens

A veces hay que echar la vista atrás para disfrutar de un poco de aire fresco. Regresar a THE INNOCENTS te recuerda que una película puede ser pura magia, no necesariamente blanca. Esas películas que se inyectan en la piel y una sensación-chute perdura mucho más allá del final de los créditos. Las que no te dan una papilla regurgitada sin sustancia sino misterio y ninguna certeza. En 1961 el británico Jack Clayton rodó hasta la fecha y sin discusión la mejor adaptación del clásico de Henry James UNA VUELTA DE TUERCA, una de las novelas de terror más adaptadas (y sableadas, ¿eh amigo Amenabar?) de todos los tiempos, cosa llamativa cuando es una historia en la que, siendo rigurosos, no ocurre nada. Etiquetada con alegría como "película de fantasmas", THE INNOCENTS pone en solfa la cuestión y marca el tono de la película desde sus mismos títulos de crédito iniciales: tras los créditos de la 20th Century Fox (por primera vez sin su famosa fanfarria) suena la espectral voz de una niña entonando una canción. En siniestras penumbras, una mujer joven reza al borde del desmayo una plegaria para proteger a "los inocentes", rodeada de oscuridad. Por puro contraste, THE INNOCENTS es una película visualmente luminosa, las tinieblas no están precisamente en el paisaje exterior. La obsesiva voz interior de la joven institutriz nos habla de un alma puritana y reprimida mientras una araña se come a una mariposa y de la boca de la estatua de un querubín surge una cucaracha. 

Duelo de miradas en las brumas del castillo encantado

El corsé decimonónico esconde bajo las enaguas todo un mundo de perversión. THE INNOCENTS es, ante todo, una película muy perversa y, en esencia, un drama psicosexual. Una pareja de niños, hermanos, esos inocentes, capaces de hacer enloquecer de deseo a una monja. Poca broma. Detrás del velo de prodigiosa belleza visual de esta película, gracias a un Jack Clayton en estado de gracia (y perversión) y a su director de fotografía, el maestro Freddie Francis (habitual de la Hammer y que ya en los 80 rubricó otra obra maestra con su luz: EL HOMBRE ELEFANTE, de David Lynch), cuyo asombroso trabajo durante todo el metraje tiene momentos insuperables. Comparad, por ejemplo, la larga secuencia en la que Deborah Kerr recorre la casa a la luz de un candelabro con cualquier secuencia "con velas" rodada hoy. La gradación de la luz de esta película, que progresivamente va hundiéndose en las tinieblas, rima con las sensaciones que poco a poco nos infectan, arrastrados por un guión que es una virguería mental, cortesía de, en pie señores, Truman Capote.

Mapa mental de una posible perturbada

THE INNOCENTS nunca deja de juguetear con la más clásica imaginería gótica propia de las "casas encantadas" (mansión victoriana, un jardín a la orilla de un lago que es puro romanticismo decadente, velas y candelabros, escaleras y pasillos interminables, reflejos en las ventanas...) e incluso por instantes se zambulle en los resortes más elegantes del terror clásico, pero siempre da la sensación de que hay algo más que lo que vemos, escondido entre las brumas psicológicas de la protagonista. Película "mental" como la que más, debajo de todo el bellísimo armazón audiovisual se agazapan asuntos tan oscuros como la represión y el abuso sexual, indicios de pederastia y, si nos ponemos exquisitos, la posibilidad de un incesto. Todo este trasfondo, progresivamente más y más pegajoso y terrible, tiene su punto culmen en el arrebatado climax final (esos alaridos de la niña en off, pura demencia) que culmina en un duelo mental entre la institutriz y el niño (ese niño que se comporta como un adulto, beso en la boca incluido), de una violencia e intensidad que corta la respiración.

La portada del primer disco de Black Sabbath junto al lago

Al igual que en la novela, el debate si THE INNOCENTS es una historia de fantasmas reales o no, a la postre, carece de importancia, aunque hay pistas para el que quiera leer entre lineas (mucha atención a la primera conversación con el tío de las criaturas). Aunque el primer impulso es interpretar la película en uno u otro sentido, pocas veces se apunta que ambas tesis pueden ser complementarias. Jack Clayton regaló al mundo una de las películas más fascinantes, poéticas e intensas de la historia, todo un tratado sobre las esquinas más retorcidas de la psique humana y los extraños misterios de la vida, sobre la belleza, la inocencia y lo que se esconde entre las sombras. Obra de arte.

- Lo mejor: un festín para los sentidos y la mente

- Lo peor: nada

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BAGHEAD / EEUU / 2008
Que un cineasta con una idea no tenga un céntimo para levantar una película es más viejo que el mismo cine. Se financian con aportaciones de amigos/familiares (ahora por crowdfunding) y lían a los colegas para que trabajen por la cara en su película, siempre sufriendo el pluriempleo (actor-carpintero-productor-guionista, productor-hacedor de sandwiches-script, director-guionista-productor-operador-editor etc...). Como no hay pasta para alardes técnicos, la cámara es la más barata posible, y nos olvidamos de trípodes, travellings y demás zarandajas. Al hombro y tirando de zoom. Mejor iluminamos con una linterna. Y rodamos en la casa de tus suegros. Pues bien, a esto los hipsters, siempre atentos a lo último, ahora lo llaman (ojo al dato): mumblecore. Lo que toda la vida ha sido cine caspa y/o/u la más lisa y llana serie B (tirando a zetosa) ahora es lo más in en los circuitos underground, porque lo indie ya es demasiado mainstream. Y resulta que BAGHEAD es uno de los hitos del nuevo "género", my friends, pero no se asusten que por algo se ha colado en Sesión Golfa. Aunque las demás parece que son pelis urbanas de relaciones costumbristas entre treintañeros blancos que no frecuentan la ducha (Sesión Golfa pasa y envida), BAGHEAD juguetea a dos manos con el cine de terror desde un puto de vista, digamos, despreocupado. Una historia de cuatro actores tratando de escribir el guión de una película en una cabaña en el bosque mientras son acosados por un tipo con una bolsa en la cabeza. Sep, una bolsa. Aunque la veta terrorífica, en realidad, se anuncia pero nunca llega, y la comedia (supongamos) tampoco es para doblarse el lomo de risa, BAGHEAD resulta de lo más simpaticota si juegas a la complicidad. Los hermanos Duplass (no se puede ser más mumblecore) saben sacar calidez y honestidad de la relación entre sus cuatro personajes, y la apariencia ultra amateur de la imagen, esta vez, refuerza la frescura de la propuesta, sobre todo por su acertado elenco y la presencia de esa ricura de chavala llamada Greta Gerwig, musa, por supuesto, del movimiento mumblecore. Aunque a la supuesta sorpresa final se le ve el cartón a leguas, BAGHEAD funciona bien dentro de sus limitaciones, como una agradable curiosidad dentro del cine de guerrilla norteamericano, pero tampoco da para mucho más y se olvida en un rato. Desde Sesión Golfa proponemos llamar jandercore a las películas baratas de chicas jóvenes que están muertas y se pudren frente al espejo mientras reflexionan sobre la existencia y se apartan los gusanos (ya he visto tres en los últimos meses) o apiticarn a las de señores mayores viajando solos en un yate y luchando por su vida bajo muchas tormentas (llevo dos). 

- Lo mejor: entretenida, fresca, breve y sin pretensiones

- Lo peor: tan intrascendente como un sandwich vegetal

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OLDBOY / EEUU / 2013
Hace once años, el OLDBOY de Park Chan-wook fue mi entrada por la puerta grande al cine coreano. Pantalla grande, recomendación de un buen amigo (eterno agradecimiento, Emil) y se obró el milagro: esa sensación única que ocurre muy de vez en cuando al ver una película, ese sentimiento inabarcable de volver a descubrir el cine, de recordar a ras de epidermis por qué amo tanto el séptimo arte. Obra maestra incontestable del cine mundial de los últimos lustros, todo el planeta giró su mirada hacia oriente para descubrir que, carajo, allí estaba pasando algo muy gordo. Una década más tarde Spike Lee (!!) estrena el remake de OLDBOY, porque parece que el público yanqui sigue sin ver cine que no tenga acento de Arkansas. Innecesario: por supuesto. Inferior al original: no hace falta decirlo. Un desastre absoluto, una blasfemia, como muchos gritan: tampoco es para tanto, vuelvan a tomar su medicación. Obviamente, la película de Spike Lee (insisto: !!) es una especie de OLDBOY para dummies. Se barre de un plumazo todo lo que en el original había de ambigüedad moral, humor atravesado y esa pátina onírica para convertir esta alucinante historia en un violento, efectivo y hasta cierto punto extraño thriller de venganza para aquellos que no disfrutaron de la original. Ni más ni menos. Lee, consciente de que no le va a llegar ni a la suela del zapato a Park Chan-wook, se dedica a lanzar al respetable guiños cómplices (¡pero cómete el puto pulpo!) y trata de rehacer alguna escena mítica (martillo y pasillo, no digo más) con desigual fortuna. Josh Brolin, convertido física y moralmente en una tanqueta humana, ayuda, y mucho, a que la película no decaiga demasiado, un acierto, pero Lee se equivoca en la visión fashion-verbenera de los dos malos de la función: Samuel L. Jackson, "nigger man", sigue viviendo en una de Tarantino, y Sharlto Copley sólo logra provocar un poquito de vergüenza ajena. La malsana poesía coreana se trasmuta en un soneto de rima consonante fácil de asimilar a la primera, la delicatessen oriental en una pasta regurgitada y pre-masticada para matar el hambre. Entretenida con algún momento puntual hermoso e intenso, quizás la película de Spike Lee pueda gustar con moderación a todos los que no hayan visto la original, pero esos pobres incautos pueden estar seguros de que están consumiendo un OLDBOY "marca blanca". 

- Lo mejor: Josh Brolin, y su ajustado metraje, que logra no aburrir

- Lo peor: esa habilidad tan yanqui de convertir lo excepcional, misterioso y mágico en carne de palomitas y multisala

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THE MAN FROM EARTH / EEUU / 2007
Hoy toca rescatar del olvido la semidesconocida THE MAN FROM EARTH, una muestra digna de culto de un tipo de película para la que cualquier apelativo va a ser pedante. La extraña obra de Richard Schenkman es adaptación de una novela de Jerome Bixby, historia que comenzó a escribir en la década de los 60 y concluyó en su lecho de muerte en 1998. THE MAN FROM EARTH es, en esencia, ciencia-ficción de ideas (y sólo de ideas) en la que cualquier otro factor, simplemente, se ha borrado del mapa. Una conversación de hora y media en tiempo real entre un grupo de amigos en una cabaña en torno a la inquietante confesión de uno de ellos, John Oldman, como despedida: asegura ser un hombre de Cro-Magnon de 14 mil años de edad que ha sobrevivido hasta nuestros días (tal cual). Tan brutal arranque podría haber dado para cualquier comedia bufa, pero es el paisaje humano el que configura el tono de todo el relato. Todos los colegas, de edades variables, son profesores universitarios: de biología, física, psicología, teología, historia... El propio Oldman (cachondo apellido), se despide de su docencia y amigos para cambiar de residencia, ritual que ejecuta cada diez años, el tiempo en el que la gente de su entorno comienza a notar que no envejece. Así pues, tras un primer momento de estupor, sus colegas entran en el juego, reflexionando cada uno desde su punto de vista y especialidad sobre la posible veracidad del relato de John y sus implicaciones pero, ¿está diciendo la verdad o no es más que un juego mental algo sádico?. THE MAN FROM EARTH, insisto, es una película discursiva en la que todo se desarrolla, con pasmosa naturalidad, mediante el intercambio constante de conceptos, un diálogo apasionante que a los aficionados a la sci-fi más, digamos, cerebral, les va a poner como una moto. Pero que nadie salga corriendo. Si tú, espectador, también entras en el juego, te aseguro que no hay un sólo minuto de aburrimiento. Cierto punto de inflexión a mitad de la película, apasionante y hasta blasfemo, consigue que la cosa tome tintes monumentales, de los que te excitan las neuronas y te obligan a mantenerte magnetizado delante de la pantalla. Y todo eso sin dejar de ver a gente corriente hablando junto al fuego en una cabaña, con una agradable sensación de intimidad gracias a un grupo de actores sólidos y competentes, con un par  de viejos conocidos de la serie B como el añorado William Katt y el bueno de Tony Todd. Gran y apasionante película, recomendada para cualquier amante de desbaratarse un poco las propias estructuras mentales. Y de la fantasía poética con un final sensacional. Pero THE MAN FROM EARTH tiene un delirante chiste apócrifo que no aparece en la peli: la siguiente película del erudito y cerebral Richard Schenkman fue... ¡¡ABRAHAM LINCOLN VS ZOMBIES!!

- Lo mejor: su tremenda capacidad para remover el cerebelo sólo mediante ideas y un buen grupo de actores escupiendo palabras

- Lo peor: que visualmente sea tan plana y, a veces, hasta descuidada y fea

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ANTISOCIAL / Canadá / 2013
En un absurdo ejercicio, si se pudiese resumir el cine de terror de los últimos años con una sola palabra, bien podría ser "infectados". El zombie, quizás el último subgénero del terror "clásico", ha mutado desde las cloacas de los años 80 y 90, donde era un reducto del fandom cuando buscaba los productos más pestilentes, hacia una especie de vigorización mainstream cuyo su cumbre, hasta el momento, ha sido la mediocre pero exitosa WORLD WAR Z. Los entrañables muertos putrefactos que se caían a pedazos mostrando sus interioridades, lentos y asfixiados, han dado paso a gente plusmarquista y gruñona que sangra por las orejas. Y ya no están muertos, sólo están infectados. Las causas de la infección se han multiplicado exponencialmente, a veces con teoremas delirantes, explicaciones que nunca antes había necesitado el vetusto género de los muertos vivientes. Y esa quiere ser, en parte, la razón de ser de ANTISOCIAL, la ópera prima del canadiense Cody Calahan (también coguionista). En 2014 Facebook es el demonio. Tirando de jovenzuelos enganchados a sus smartphones y laptops, Cody Calahan arranca su propuesta colocando las expectativas muy altas: que el virus se transmita al usuario a través de una red social tiene su punto. Durante unos cuantos minutos, Calahan parece que quiere servir en bandeja una sarcástica lectura social de la forma en que la gente joven se comunica en el s.XXI, pero al primer alarido el chiringuito se desinfla. La sátira se queda en chascarrillo. El asedio a la casa, tan apetecible siempre para los muertos (perdón: infectados), se convierte en una hora de rutina cercana al sopor, sólo rota por algún momento tenso muy bien rodado que trata de recuperar su discurso, digamos, "social", aunque en seguida se reconduce a la rutina. Hay que llegar casi hasta el final para disfrutar de lo mejor de la función (cuidado que va un SPOILER): que los sanos tengan que taladrarse el cráneo con una broca del quince para no ser infectados mola, y que la chavala se convierta al final en una Ripley mata-zombies (en un retruécano final muy resultón) también, pero justo en ese momento la función se acaba. El estereotipado grupo de amiguetes tampoco ayuda a levantar la película, con un grupo de personajes e intérpretes especialmente soso y mediocre. Así pues, una pasable muestra de cine de infectados con un punto excéntrico y algunos momentos intensos y divertidos que, desde luego, podría haber dado para mucho más.

- Lo mejor: los primeros y últimos diez minutos

- Lo peor: lo que ocurre en medio

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ENDER´S GAME / EEUU / 2013
La adaptación del clásico moderno de ciencia-ficción EL JUEGO DE ENDER de Orson Scott Card llevaba años revoloteando por Hollywood. Gente como Wolfang Petersen o Ridley Scott trataron de hincarle el diente sin éxito, hasta que el temible Gavin Hood tomó las riendas, adaptó la novela y se encargó de dirigir. Sí, el mismo paisano que nos regaló la peor entrega de todo el universo X-MEN, la soporífera, torpe e impersonal WOLVERINE: ORIGINS. La cosa pintaba muy negra, por eso ENDER´S GAME resulta, hasta cierto punto, una agradable sorpresa. Respetuosa con la brillante fuente literaria, el trabajo de adaptación del propio Hood hace malabares con las (muchas) complicaciones del argumento, se cepilla varias subtramas por la cara (el plan de dominación mundial vía Internet de los hermanos de Ender es la más llamativa), pero a cambio es capaz de sintetizar con éxito las ideas centrales del libro sin dejarse nada importante por el camino. Es cierto que el amigo Gavin se esfuerza quizás demasiado por que la cosa quede clara y comprensible a la primera (es ésta una historia con asombroso giro final), pero a cambio dota al film de un plus de seriedad y cierta cualidad espartana que se aleja del tono simpaticote-cómplice de muchas de su misma liga, pero tampoco se deja vencer por la grandilocuencia soporífera de libro de auto-ayuda. Poca broma con Ender. Gavin Hood sabe mantener un interés constante y creciente durante los dos primeros tercios de la historia, máxime cuando el desarrollo de la trama es más psicológico que físico. Todo el periodo de instrucción de Ender va a desesperar a los más nerviosos ("mierda, ¿pero cuando llega la batalla?"), pues funciona como una especie de LA CHAQUETA METÁLICA a escala infantil trufado, eso sí, de un par de secuencias visualmente deslumbrantes, como la primera incursión al Campo de Batalla en gravedad cero, un verdadero hallazgo de diseño para un concepto nada fácil de visualizar. Asa Butterfield, el inquietante infante del HUGO de Scorsese, es capaz de sostener sobre sus hombros a un Ender bajo control, un asombroso trabajo que hace comprensible la excesiva síntesis de algunos momentos de la película, como su fulminante evolución militar de batallón en batallón, imprescindible para llegar a comprender del todo la dimensión de la historia. No se puede decir lo mismo de un Harrison Ford cumplidor, pero muy aburrido en su hinchada y apática interpretación, ni de un Ben Kingsley cuyo personaje queda algo desdibujado, y no, no cuela como samoano. Pese a estos desajustes, ENDER´S GAME acaba siendo una honesta muestra de ciencia-ficción seria y adulta cuyo extraño y anticlimático final suma enteros a la propuesta, aunque no será del agrado de los más talibanes. Aunque no es la gran película que podría haber sido de contar tras las cámaras con un tipo con más empuje y talento, está muy lejos de ser el gran fiasco que todos esperábamos con los cuchillos afilados. 

- Lo mejor: su apuesta por un tono serio y adulto en una historia llena de niños y su respeto hacia el original literario

- Lo peor: le falta un plus de personalidad

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GENTE EN SITIOS / España / 2013
El adjetivo "sorprendente" suele estar bastante devaluado por la facilidad con la que lo solemos utilizar. Sin presupuesto, rodada con cámara de video doméstica (nada de HD, amigos, delicioso granazo) y en escenarios reales, sin iluminar y con un equipo mínimo (cámara, sonido, actores y poco más), GENTE EN SITIOS se gana sin titubeos tan manido epíteto. Y no sólo sorpresa, sino desconcierto general es lo que transmite la última película de Juan Cavestany que, para empezar, se resiste a etiquetas. Película de episodios, sí (algunos de ellos de poco más de un minuto), y por lo tanto coral. Comedia absurda / surrealista / indie (táchese lo que no proceda). También drama desgarrado. Momentos de poesía visual (con un texto de Kafka, buen referente). Cinema Verité que lanza verdades como puños (atención al momento del politólogo Juan Carlos Monedero en un taxi) Y hasta arrebatos de genuino terror. Pura libertad. GENTE EN SITIOS (título perfecto) es un caleidoscopio de personas a ratos delirante, a ratos alucinante, a ratos hipnótico, a ratos descacharrante (soltaréis más de una carcajada, garantizado). Cavestany, sin vergüenza ninguna, nos arroja a nosotros, espectadores, a un puzzle sin resolución que a veces juega consigo mismo y la mayoría de las veces con nuestras expectativas (al final de uno de los relatos, un personaje mira a cámara y esputa: "¡¿Qué es esto?!"). Visual y conceptualmente, Cavestany es de los poquitos que ha recogido las enseñanzas del último Lynch, ése que tiene en INLAND EMPIRE su catedral, y recorre su camino en encuadres (esos primeros planos a ras de epidermis), ritmo (montaje abrupto entre planos y secuencias aparentemente inconexas) y cierto gusto por las texturas feístas. Película fragmentada, capaz de rimar horror y comedia, patetismo y pureza, que juega constantemente con la repetición de gestos cotidianos y situaciones reconocibles para darles la vuelta y llegar, invariablemente, al desconcierto, cuyo mayor peligro es tratar de "entenderla" a un nivel racional usando las herramientas habituales al encarar una película, cuando lo que Cavestany nos regala es una colección de sensaciones contrapuestas, de las que polarizan las opiniones. Insólita, brillante, kamikaze, fascinante. 

- Lo mejor: es única en su especie

- Lo peor: que sólo te parezca una tomadura de pelo

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CARRIE / EEUU / 2013
La fiebre por los remakes sigue en su máximo apogeo amigos. El bussiness es el bussiness, y la enfermedad parece lejos de remitir. En 1976 CARRIE fue un hito porque puso a Stephen King y a Brian De Palma en el mapa, nada menos. Y porque es una película cojonuda. Como otras muchas, CARRIE no necesitaba remake alguno. Dijeron que sería una versión más fiel al libro que la del amigo De Palma, pero vista la pèlícula de Kimberly Peirce la frase es puro humo. Stephen King hace la primera descripción de Carrie en las duchas: "... una rana entre los cisnes. Era una muchacha robusta, con granos en el cuello, la espalda y las nalgas. Su cabello mojado no parecía tener color alguno...". No parece precisamente la descripción de Chloë Grace Moretz. No se atreve, como tampoco hizo De Palma, en desarrollar el arrebato psicótico y telekinésico final, que en la novela lleva a Carrie a arrasar el pueblo entero y escabechar a cualquier incauto con el que se cruzase. En realidad, CARRIE 2013 sigue paso por paso la magnífica peli de Brian De Palma sin esforzarse en ofrecer nada novedoso. Es una pena porque su impactante prólogo, ausente en la versión setentera, pone los dientes muy largos y las expectativas muy altas, pero se queda en un brillante arrebato aislado. Kimberly Peirce abandona cualquier intención de dar personalidad al asunto y asume la dirección de forma efectiva y más que correcta, a veces con cierto brío (en especial en el estupendo climax final), pero todo sin mucha pasión, que era lo que le sobraba a la primera adaptación, con un De Palma desbocado y voyeur


Afortunadamente lo mejor de CARRIE 2013, asumiendo que no vamos a encontrar novedades, son las dos protagonistas. Aunque Chloë Grace Moretz no da el físico (en realidad la recordada Sissy Spacek tampoco lo daba), funciona mucho mejor que Spaceck por edad y constitución (esta Carrie es más adolescente, rezuma fragilidad), y nos regala un par de duelos de muchos kilates con una tremenda Julianne Moore (la adoro mucho), dos pedazos de actrices frente a frente interpretando como gatas furiosas. Ellas son el centro de la función, está claro, aunque todo lo que las rodea (compañeros del instituto, profesores, macarras de medio pelo) resulta mucho más insulso que en la versión De Palma, y ciertamente mucho más pusilánime y recatado. Ya no hay tetas en las duchas. CARRIE 2013 es una película sin duda entretenida, sólida, solvente y eficaz, incluso sobria, pero que no deja huella.

- Lo mejor: sus dos actrices protagonistas, ambas sobresalientes

- Lo peor: no aporta absolutamente nada a la primera versión ni a la novela

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YOU´RE NEXT / EEUU / 2011
Con las neuronas reactivándose lentamente tras los atracones de final de año (de comidas, cenas, meriendas, desayunos, cañas, vermuts, copazos, sidras escanciadas en plena ciclogénesis, roscones, polvorones y listas de resumen de año), Sesión Golfa regresa con lo que viene siendo norma: rescatar rezagadas del 2013. Arrancamos año con YOU´RE NEXT, el enésimo hype de género que estuvo revoloteando por los mentideros online desde 2011 (su año de producción). Glorificada a diestro y siniestro como la enésima y sorprendente vuelta de tuerca al trillado slasher mezclado con eso que llaman ahora "asedio al hogar", cuando servidor estaba llegando al ecuador dudaba seriamente si estaba viendo esa maravilla de la que todo el mundo hablaba. Al límite del aburrimiento, los primeros 50 minutos de YOU´RE NEXT vienen a ser lo de siempre. No hay una sola secuencia (ni plano) que no hayamos visto tropecientas veces ya. El dibujo de personajes, manido y resobado hasta la nausea. El guión, patillero a más no poder y las reacciones de algunos de sus efebos, ridículas. Hasta los belfos de inquietantes asesinos con máscara, oiga. Los subrayados que van anunciando que "esto no es lo que parece", visibles a kilómetros de distancia. Al menos durante tanto rato hemos tenido un par de guiños "amiguetiles" para el aficionado con los papelitos de mi adorado Larry Fessenden (ese realizador-actor-productor con perenne jeta de acabar de despertarse con resaca) y el cachondo personaje que incorpora Ti West, que apenas dura cinco minutos en pantalla. Pero justo en el momento en el que uno ya piensa que, o la cosa se dispara en los últimos 20 minutos o esto no hay dios que lo arregle, se produce el (pequeño) milagro. Los ronquidos desaparecen en el preciso momento en el que uno de los asesinos (enmascarados, por supuesto) pisa la tabla con clavos. Adam Wingard despierta del letargo y, al fin, pone las cartas sobre la mesa con algo de honestidad: YOU´RE NEXT no es más que una peliculita descerebrada y molonamente sangrienta cuyas ínfulas de "psicoanálisis familiar" y ese (supuestamente) innovador ensamblaje dramático no son más que oropeles que caen por su propio peso. Y vista la película completa, las motivaciones y psicología de todo el tinglado es bastante simplona. 

Ti West justo antes de ser escabechado

Así, YOU´RE NEXT se convierte en su último tramo en una revisión sádica de HOME ALONE, sustituyendo al querubín por una chavala experta en supervivencia (su monólogo al respecto es digno de SCARY MOVIE) y cuyos asaltantes son una panda de zoquetes lamentables. Wingard activa el "modo ochentero" hasta en la deliciosa música con sintetizadores desbocados (añorando al mejor Carpenter), convierte a su protagonista en MacGyver (¡qué viejos somos!) y el gore creativo, al fin, se dispara (memorable ese cráneo pasado por la turbomix). La película concluye con el arrebato cartoon apropiado: un yunque cayendo en la cabeza de alguien. No acabo de entender por qué el bueno de Wingard se toma tantas molestias inútiles para enmascarar durante casi una hora la película que realmente quería ser YOU´RE NEXT: la divertida, humilde y honesta, no la pretenciosa y forzada. 

Larry Fessenden, el vecino intermitente

- Lo mejor: que a pesar de su soporífera primera hora, al final la cosa deja un buen sabor de boca

- Lo peor: los agujeros del guión (¿alguien me explica para qué lo del vecino, por ejemplo?), la forzada y simplona motivación de los malos y las absurdas reacciones de las víctimas

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La que faltaba. 2013 ha sido un año peculiar para la cosecha cinematográfica. Ni un documental ni ninguna asiática ni animación en las listas de Sesión Golfa, raro, raro. James Wan en los telediarios del TDT-Party. Avalancha de blockbusters en verano como no se había visto en lustros, especialmente criminal este año. Sin más dilación, la siempre polémica lista de LO PEOR. Vamos al lío.


BLUFFBUSTERS A PALADAS
Sin ser exactos, este verano se han estrenado como doce blockbusters en un periodo de poco más de tres meses. En pleno arrebato oligofrénico todos compitiendo entre sí como perros de presa, estrenados a pares o tríos. Sagas, adaptaciones, reboots, apocalipsis, hombres musculados con mallas o tirantes. Películas muy esperadas que daban para tres temporadas estivales. Prácticamente todas de género. El público ha acudido en masa. El resultado global ha sido lamentable. 
MAN OF STEEL de Zack Snyder, la supuesta visión postmoderna definitiva de Superman. Producida por Christopher Nolan. El fandom babeando, los ejecutivos frotándose las mano para al final vendernos un Jesucristo Supersteel que es un truño de mucho cuidado, un mamotreto interminable de estructura deslabazada y refritos a mansalva que ofrece una visión del superheroe fallida, artificial e involuntariamente ridícula a ratos. 
Tampoco se puede hablar mucho mejor de WORLD WAR Z que lo único que comparte con la novela es su título. El timo de la estampita. Domesticación definitiva del género zombie, convenientemente acicalado para las masas (las gotas de sangre lucen preciosas en la cara de Brad Pitt) y que deja de lado cualquier atisbo de lectura social para entregarse a una débil estructura de videojuego. No causa el sopor de la anterior, y medio funciona cuando se quiere acercar un poco al género original, pero nadie en su sano juicio diría que es una película de terror. 
El antaño brillante y prestigioso y ahora atontado M. Night Shyamalan termina de noquearnos con AFTER EARTH, su soporífera epopeya familiar vestida de ciencia-ficción de autoayuda de la más baja estofa. La película es un valium audiovisual que, además, consigue que Will Smith esté tan intenso que resulte patético y que su hijo sea el actor infantil-juvenil más irritante del momento. Un triunfo. 
Con un argumento idéntico y resultados igual de reguleros, la paranoia yanqui hizo realidad su sueño más húmedo: volar por los aires la Casa Blanca. OLYMPUS HAS FALLEN es un tostón que se olvida mientras se está viendo, un calco de DIE HARD (LA JUNGLA DE CRISTAL) al que le han extraído quirúrgicamente la gracia, el brío y la ironía, y sólo queda un John McClane desnatado con la jeta de Gerard Butler y alguna secuencia de acción bien rodada cortesía de Antoine Fuqua. Sobredosis de banderas ardiendo y miradas al infinito. La otra fue WHITE HOUSE DOWN (ASALTO AL PODER), ese tipo de películas que Ronald Emmerich fabrica con con la punta del... piloto automático. Plana e impersonal como una hamburguesa, pero algo más chisposa que la anterior, al menos hay algo de química y algún momento divertido entre Channing Tatum (sí, con camiseta blanca de tirantes) y ese Obama supercool al que interpreta Jamie Foxx
Un poquito por encima de estos desastres estarían tres películas que, sin ser un horror, se quedan a medio camino de algo potente. OBLIVION es el triste fantasma de una buena película del ciencia-ficción pura. La magnífica realización y el buen ojo de Joseph Kosinski para el encuadre y la creación de imágenes de impacto y belleza y su interesante idea central no consiguen evitar que tengamos que soportar el careto de Tom Cruise en todas y cada una de las secuencias, hasta llegar al extremo de pelear consigo mismo, culminación erótico-festiva del ego desbocado de este hombre. 
ELYSIUM, la esperada película de Neill Blomkamp, al final resultó un pequeño traspiés. Coherente con su discurso social, con momentos muy enérgicos y un arranque prometedor, la cosa se estanca mediado el metraje y el director no regresa hasta que el asunto ya tiene poco arreglo. Sin ser mala, decepciona. 
WOLVERINE es una pena. Supera con mucho a la anterior aventura en solitario del mutante de garras de adamantium, hay buenas ideas (muchas de ellas de Frank Miller) y secuencias de acción elegantes con el atractivo entorno de Tokyo y sus ninjas y yakuzas, pero la película flojea y baja el pistón a ratos, sobre todo por una dirección demasiado gris, una peli que necesitaba un tipo con más carisma detrás de las cámaras. Hugh Jackman, eso sí, está tremendo con un personaje que ya es su segunda piel. 
STAR TREK: INTO DARKNESS es lo más disfrutable de todo este pack, así que quizás no debería estar aquí. Aunque sigo sin descubrir que es "eso tan genial" que tiene el amigo J. J. Abrams, el tipo ha conseguido que me interese el mundillo naif de Star Trek. Sus dos películas funcionan como un tiro. INTO DARKNESS mantiene el tipo de la anterior sin problemas y cuenta con un malo malísimo de los buenos, aunque tanto visualmente como en estructura y personajes cada vez recuerda más a STAR WARS. Por algo será. 
ENDER´S GAME es mi cuenta pendiente por el momento, así que no puntúa, ya que las dos restantes, PACIFIC RIM y PAIN & GAIN se han merecido su lugar en LO MEJOR y las DELICATESSEN respectivamente.




JAMES WAN HASTA EN LA SOPA (y otros terrores de sobremesa)
Que quede claro que no tengo nada en contra de James Wan. El tipo me parece un realizador competente y a ratos brillante. Uno de esos que te garantizan una peli entretenida y, de vez en cuando, sorpresas. Pero de pronto este verano James Wan hasta en la sopa. THE CONJURING en la clausura de NOCTURNA 2013 y la Warner montando un pifostio de seguridad a la digno del Pentágono. THE CONJURING no sólo en los medios especializados, sino en cualquier revista trendy de cine, música o bailes regionales. THE CONJURING en un informativo (perdonad el eufemismo) de Intereconomía. Mi abuela quiere ver THE CONJURING. El mantra, siempre el mismo: es la mejor película de terror de los últimos años, un clásico instantáneo, y James Wan un cineasta apreciado y respetado.... ¿?... El hype barrió también por las redes. Sobresaliente mundial para una película, como mucho, resultona, clasicota y entretenida pero que para los que tenemos el culo pelado de ver género no destaca por gran cosa. Mil veces más potente era  INSIDIOUS y más allá de los habituales nadie le hizo el menor caso. Y de pronto todo dios reivindicando a James Wan, cuando hace dos días sólo era el creador de la saga SAW, como mucho. También unos cuantos alucinaron con THE PURGE, ese insípido thriller con formas de "cine de asedio" del que todo el mundo destacaba su original premisa argumental, pero nadie decía que el guión en sí era una castaña, y la buena idea estaba desaprovechada del todo. Haciendo una purga del mejor cine de género de los últimos tiempos, THE PURGE no habría pasado ni la primera ronda. Y para terminar llegó INSIDIOUS: CHAPTER 2, la despedida confesa de James Wan del cine de terror (¿por qué cosa, señor Wan?) que es una copia sin chispa de la primera parte y que, aunque hay cosas divertidas de lo puro "patilleras" (como diría alexcore), se hunde demasiado pronto el la rutina. Pero todo el mundo volvió ha ensalzar a James Wan. Y Matías Prats la recomendaba en su telediario. Y yo no entendía nada.


CUENTAS PENDIENTES
Como todos los años, sé que faltan cosas por aquí. Lo último de Jim Jarmusch, Ti West, Quentin Dupieux y Woody Allen, para empezar. Así que espero vuestras entusiastas recomendaciones. Y una vez más, gracias a tod@s por pasaros por aquí de vez en cuando. Estáis en vuestra casa. Un abrazo amigos.



Las DELICATESSEN del año, ni LO MEJOR ni LO PEOR, sólo ese grupúsculo de películas (y eventos o confabulaciones) que hay que rescatar del olvido. Sin orden ni ranking específico. Sólo para tus ojos.


APOCALIPSIS Y ALCOHOLISMO
Ya lo sabemos: el Apocalipsis está de moda. Ya sea en forma de plaga zombie o porque la Madre Tierra está encabronada, el fin del mundo vende. Todo muy serio. Al menos hasta que este verano coincidieron dos comedias que le daban una vuelta de tuerca distendida al asunto. THIS IS THE END es la propuesta norteamericana, una enorme broma autoparódica y amiguetil en la que (casi) todos los integrantes de la "nueva comedia americana" se arrejuntan para interpretarse a sí mismos y beber, fumar, esputar tacos y encarar con resaca un fin del mundo infernal. Burda, absurda, soez y demencial: ultradivertida. La respuesta inglesa al eructo yanqui llegó (casi) por sorpresa de la mano del aún infravalorado Edgar Wright, que dio por concluida su "trilogía del Cornetto" con THE WORLD´S END, una absoluta delicia cuyo eslogan ya lo dice todo: "Una noche. Seis amigos. Doce pubs. Aniquilación total. Barmageddon". ¿Queda claro? Al grupo terrorista habitual se le añade el gran Martin Freeman para redondear esta hidratante y jugosa pinta de cerveza negra. Podría haber estado fácilmente en LO MEJOR. Por supuesto, ambas para disfrutar del tirón, birra en mano y en la mejor compañía.



PAIN & GAIN
Si me dicen hace un año que una película de Michael Bay iba a estar en las DELICATESSEN les hubiera pedido el teléfono de su dealer. Ha resultado que PAIN & GAIN llegó de tapadillo, casi por sorpresa, y junto con PACIFIC RIM, es el mejor blockbuster de este verano de encefalograma plano. Aunque la vendieron como otra de acción hiperbólica con ritmo de videoclip electrolatino (mucha atención al poster), PAIN & GAIN es, posiblemente, la mejor comedia negra del año. Bay narra las lamentables peripecias criminales de tres idotas dentro del mundillo del culturismo, en la linea de los mejores trabajos de los Coen. Y ojo con la vis cómica de Dwayne Johnson.



NEO NOIR / McCONAUGHEY
Aunque son cuatro películas muy distintas, y una de ellas es de finales del año pasado, hay algo que las conecta, esa personal visión del cine negro norteamericano desde las tripas. Me refiero a KILLING THEM SOFTLY, KILLER JOEMUD y PRISONERS. Cuatro peliculones que aúnan a cuatro directores que son canela fina. Andrew Dominik, William Friedkin, Jeff Nichols y Denis Willeneuve desarrollan sus propuestas en una linea seca y cortante, deudora en sus formas de los setenta pero con un tono mucho más sombrío y oscuro, películas duras que, aunque a ratos abrazan un humor negro y pegajoso como la brea, nunca dan su brazo a  torcer ni tampoco se acercan a esa especie de desmitificación postmoderna tarantiniana. Poca broma. El trabajo de los actores es espectacular en todas (el reparto coral de KILLING THEM SOFTLY es de quitarse el sombrero), pero destaca el rubiales de Matthew McConaughey, protagonista tanto de KILLER JOE como de MUD, que interpreta a un par de personajes complicadísimos (y muy distintos) con pasmosa facilidad, una cosa tremenda que debería colocarlo en todas la quinielas para los tropecientos premios del año que están por llegar. Esta avalancha noir confirma además la querencia por tan noble género de sus directores, cada uno de ellos aportando su torcida visión acerca de la Norteamérica que conocen, un hálito existencial que va desde el nihilismo descarnado de KILLING THEM SOFTLY a las luminosas penumbras morales de MUD, pasando por la sordidez desesperada y polvorienta de KILLER JOE (ojo que Friedkin está rodando el mejor cine de su carrera con casi ochenta años) o la desolada sensación de escarcha que PRISONERS deja en la piel, quizás la que tiene más hechuras de thriller hollywoodiense de este suculento pack porque incorpora la figura de un asesino en serie. Curiosamente, la presencia de la policía como elemento del relato brilla por su ausencia, y cuando aparece es de la menos noble y honesta forma posible. Si Enrique Urbizu hubiese estrenado este año, sería la quinta de la lista, seguro.



BLUE & MALONE. DETECTIVES IMAGINARIOS
En un año tan regulero para la animación tengo que destacar este espectacular cortometraje español que condensa en sus 20 minutos más de lo que ofrecen muchos largos. La peliculita en formato condensado de Abraham López y la gente de EL VIAJE IMPOSIBLE es un sincero ejercicio de amor por todas las técnicas de animación (2D y 3D) que además es un corto de integración con imagen real, un proyecto casi suicida en nuestra industria que ha demostrado que el que se arriesga obtiene recompensas. BLUE & MALONE tiene como referencia inmediata ¿QUIÉN ENGAÑÓ A ROGER RABBIT?, pero apunta a que detrás de esta historia hay todo un mundo por explorar. Se oirá hablar de estos detectives imaginarios en 2014.



WRONG
Quentin Dupieux es un marciano que habla francés. Aunque WRONG es de 2012, tenía que estar. Dupieux continúa el camino trazado con su fundacional STEAK hacia esa especie de "comedia de la desesperación" en la que las cosas simplemente pasan, sin razón aparente, y entre acciones y reacciones incomprensibles sólo media el desconcierto. Como un solomillo deconstruido en las cocinas de un Bulli mefistofélico cuyo principal condimento es el absurdo de la existencia. No es RUBBER, su masterpiece hasta la fecha, pero Dupieux sigue en sus trece. Y por muchos años. Grande.


Hasta aquí estas delicatessen, picoteos audiovisuales que uno no debe olvidar de este 2013. Por supuesto, podrían haber entrado otros estímulos como la estupenda MAMÁ, INSENSIBLES, ANTIVIRAL, THE LAST WILL AND TESTAMENT OF ROSALIND LEIGHla demencial V/H/S 2 (muchísimo más potente que la primera) o el mejor found footage del año dirigido por Renny Harlin, THE DYATLOV PASS INCIDENT, pero como casi todas han sido ya reseñadas por estos lares, no os doy más la brasa. Próxima parada: LO PEOR DE 2013... y vayan afilando sus cuchillos...



Aquí regresamos, como gremlins anfetamínicos esperando que surja de cualquier esquina una de esas listas de resumen del año que tanto nos enajenan. Afiladas, delirantes, sorprendentes, tontas, descerebradas y en muchos casos absurdas. A veces escritas por tu peor enemigo. Ésta es otra más, la obligatoria LO MEJOR que precede a lo que realmente estáis esperando con los cuchillos afilados: las míticas DELICATESSEN y, ante todo, ese puñado de bodrios infumables que se agolpan en LO PEOR. Así pues, comenzamos esta primera entrega con alguna novedad, porque me aburro de mí mismo: este año, además encajar las pelis voy a destacar algunos eventos, curiosidades o conspiraciones más generales que merece la pena destripar, para lo bueno, lo malo y lo peor. Curioso un 2013 en el que, dejando de lado la única obra maestra que ha dado el planeta Tierra (y que reflexiona sobre él), las demás son, mayormente, obras parcialmente fallidas o irregulares pero que contienen el mejor cine de estos doce meses. Las tres vencedoras realmente anomalías dentro del sistema. Pinchando en los posters podréis acceder a las reseñas que les hice en su momento. Vamos al lío.


12. THE HOBBIT: THE DESOLATION OF SMAUG
Aunque el factor sorpresa ya pasó a mejor vida y puede haber síntomas de agotamiento, la segunda entrega de THE HOBBIT mantiene el pistón a pleno funcionamiento y el listón muy alto. Cierto que el desmedido metraje puede pesar (sobran cosas), pero Jackson mantiene el pulso firme, no desfallece y nos regala (por quinta vez ya) un relato de fantasía épica que tiene su mejor baza en la alternancia de momentos íntimos y reflexivos con secuencias de acción abrumadoras. Un sentido de la aventura que sigue bebiendo de los clásicos y que sigue siendo un regalo para los sentidos.


11. PACIFIC RIM
Vale. PACIFIC RIM tiene un guión tontorrón y algunos de los diálogos (y discursos) más sonrrojantes del año. Los protagonistas son efebos musculados tan hipertrofiados como los robots que pilotan. Y la historia discurre sin sorpresas, pero como dicen, el diablo está en los detalles, y este mamotreto de Guillermo del Toro emociona precisamente porque todo lo demás es una pura maravilla. Por eso y porque no hay nada más guay que ver a Mazinguer Z y a Cthulhu dándose de ostias dirigidos por mr. Del Toro. Como niños. Y además, gana con un segundo visionado. Lo más grande.


10. EVIL DEAD 
Servidor era el primero que esputaba sobre la idea de remakear uno de los intocables de los 80. ¿Qué sentido tiene rehacer algo insuperable? Tras salir de la sala tuve que tragarme mis palabras, una por una. EVIL DEAD 2013 es un directo en plena jeta, un film sólido y duro como una roca, arisco, tenso y brutal, que tiene la osadía de mejorar (sí, mejorar) el argumento original, acercando su pútrida ascua visual a las maneras de los bárbaros franceses. El debut de Fede Álvarez complementa y nunca la traiciona. Y es que a veces la nostalgia puede ser un lastre...



09. THE BATTERY
Rara vez un hype gafapastil se cuela por estos lares, pero siempre hay una excepción. La ópera prima de Jeremy Gardner (también protagonista, guionista y productor) es una rara avis digna de atesorar. Barata y minimalista, Gardner agarra su idea de película y, con los mínimos elementos, la lleva hasta el extremo, jugando valientemente con la paciencia y las expectativas del respetable. Con un ojo puesto en THE WALKING DEAD y otro en sus referentes indies (que van desde un primerizo Jim Jarmusch hasta el Gus Van Sant más libre), THE BATTERY es uno de los hallazgos del año.



08. I AM A GHOST
Cuando una película se convierte en un desafío hay que quitarse el sombrero y aplaudir. I AM A GHOST es una de esas. Vuelta de tuerca radical al sobado tema de las casas encantadas, la ópera prima de H. P. Mendoza (otro sensacional debut, y ya van tres) te deja desorientado al principio, hipnotizado en su desarrollo y patidifuso hacia el final. De nuevo una propuesta minimal (pero mucho), netamente independiente, exprime lo mejor de la narrativa cinematográfica, aún con sus altibajos propios de un debutante. De lo mejor del NOCTURNA 2013, y bien merecido Premio del Público.



07. BYZANTIUM
El regreso de Neil Jordan al cine de chupasangres no ha podido ser más estimulante, ni más distinto a su otra obra vampírica, la famosísima ENTREVISTA CON EL VAMPIRO. Jordan cambia la épica romántica y los trajes de época por la contención y el intimismo en el desolado escenario moderno donde transcurre esta tragedia y esta huida hacia delante de dos vampiras asfixiadas en un mundo de hombres, hechas carne por dos actrices en estado de gracia. Los hermosos arrebatos poéticos propios de Jordan relumbran como joyas y empujan a BYZANTIUM a un nivel superior.


06. LAS BRUJAS DE ZUGARRAMURDI
Aunque muchos agoreros ya daban por enterrada la carrera de Alex de la Iglesia tras la floja LA CHISPA DE LA VIDA y la incomprendida BALADA TRISTE DE TROMPETA, su cine está muy muy lejos de ser un cadáver. Dicen que con estas brujas ha regresado a su mejor época, pero realmente nunca se fue. Hermana de sangre de la fundacional EL DIA DE LA BESTIA, la última película del cineasta vasco supura pasión adolescente, mala leche reconcentrada y diversión punki a paladas a costa de la "lucha de sexos", aún a pesar de un climax final del todo excesivo y chirriante.


05. DJANGO UNCHAINED
Los tiempos en los que cada nuevo estreno de Tarantino era un acontecimiento mundial quedaron atrás. Parte del fandom más rancio ha perdido interés, y algunos incluso hablan de traición. Tonteridas. Quentin sigue tan irreverente y blasfemo como siempre, sólo que sus formas se han vuelto mucho más sofisticadas y, hasta cierto punto, clásicas. Su frontal aproximación al western, sin medida ni sentido del exceso, resulta un ejercicio tan personal como respetuoso y honesto. Cinco minutos de cualquier secuencia de esta película valen más que el ochenta por ciento del cine estrenado en 2013.

04. NOCTURNA 2013
Gracias al tesón de la gente de SCIFIWORLD y de la productora LA CRUZADA regresó a Madrid el cine fantástico en forma de flamante festival que aspira a convertirse en referencia, y allí estuvo SESIÓN GOLFA. Nuestro sentimiento de orfandad por tantos años (desde los tiempos del añorado IMAGFIC) se vio anulado por toneladas de ilusión, aficionados hambrientos y buen cine de género en un proyecto pequeño (de momento) pero plenamente honesto que sólo se vio empañado por su delirante palmarés. Se acaba de confirmar segunda edición para 2014. Allí estaremos, de nuevo.



03. CLOUD ATLAS
Vilipendiada sin medida, la última película de los Wachowski y Tom Tykwer, como el propio Neo, es una anomalía en el sistema. CLOUD ATLAS es una de esas películas más grandes que la vida misma, una historia que es un compendio de historias y que abarca, de facto, casi todos los géneros inventados por el hombre, basculando sin prejuicios entre lo ridículo y lo sublime, que quiere ser a un tiempo tradición y puro riesgo. Aún con sus detalles azucarosos New Age para las masas y algunos excesos, ésta película tan temeraria desprende riesgo y magia a paladas. Única en su (multi) género.


02. THE LORDS OF SALEM
Rob Zombie acaricia por primera vez el podium con su película más árida y difícil. THE LORDS OF SALEM es un drone audiovisual que te mantiene hipnotizado ante el poder de sus imágenes y sus sonidos. Un ritual pagano de cadencia otoñal en el que Zombie da un paso al frente: de Tobe Hopper a Polanski, de Wes Craven a Kubrick, sin perder su esencia ni su personal visión del mundo. El resultado es una obra exigente que se impregna e infecta la piel, una película de terror que es pura atmósfera y que deja un profundo sentimiento de tristeza. 


01. GRAVITY
Por supuesto y sin discusión. La película de 2013. Alfonso Cuarón sienta cátedra (ya lo veremos) con una película enorme, hermosa y profunda, que funciona a la par a nivel racional, sensitivo y sensorial, acariciando la quimera de la perfección en cada uno de sus planos. GRAVITY asombra como una experiencia cinematográfica plena que exige pantalla grande y tres dimensiones, un film hipertécnico (y bellísimo) en la forma y profundamente humanista, cálido y reflexivo bajo la piel. Ya una referencia, dentro de poco un clásico en el que refugiarse cuando sea necesario. Insisto: gracias Cuarón por habernos regalado ésta película. Una especie de milagro ateo. Sobra decirlo: imprescindible.



Próxima parada: las DELICATESSEN de 2013.