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El sueco, maquinando

Michelangelo, en plena faena

PLANET TERROR / EEUU / 2007
Dirección, Producción y Guión y Fotografía: Robert Rodriguez
Música: Robert Rodriguez, Graeme Revell, Carl Thiel
Montaje: Ethan Maniquis, Robert Rodriguez
Dirección artística: Carl HornerVestuario: Nina Proctor
F/X: KNB Group
Intérpretes: Rose McGowan, Marley Shelton, Freddy Rodriguez, Josh Brolin, Jeff Fahey, Michael Biehn...

Cuchipandi nº1: las chicas son guerreras

Poster de GRINDHOUSE: lo que nunca veremos...

Cuchipandi nº2: lesbo-enfermera sadomaso y amigos

Cherry: armada hasta las trancas
CABEZAS
Falta un rollo de película, así que Planet Terror no se puntúa.
-Lo mejor: todo
1997, RESCATE EN NUEVA YORK (1981) y 2013, FUGA DE LOS ÁNGELES (1996), de John Carpenter



Lee Van Cleef vs Kurt Russell: duelo de titanes

Por si no había quedado claro: ahora comparen el asedio y los tiroteos del grupejo de infames encerrados en el bar de Planet Terror y la resistencia armada y macarra del grupúsculo de policías y asesinos "liberados" de Asalto... contra las bandas de delincuentes zombificados que operan en las sombras... O esas secuencias corales de gente hacinada en celdas cochambrosas...


TRILOGÍA DE LOS ZOMBIES (1968-1985), de George A. Romero

La noche de los muertos vivientes, Zombie y El día de los muertos, la madre del cordero, la trilogía original del creador de zombie moderno tal y como hoy lo entendemos, devoradores de carne humana en avanzado estado de descomposición con un único punto débil: el cerebro. En Zombie, Dawn of the dead, la 2ª parte, por vez primera vemos tíos y tías (convenientemente patilleros y acampanados, eran los 70) armados hasta los dientes y ametrallando muertos vivientes, el nacimiento de ese subgénero que algunos llaman survival-horror. Y también a un helicóptero triturando zombies... Para más inri, ahí tenemos ese momento en Planet Terror en el que el poli bobo interpretado por Tom Savini es desmembrado y devorado en plano fijo, plagio total de un plano idéntico en el que un militar corre esa misma suerte en El día de los muertos.





Sam Raimi pre-Spiderman

Un tipo extraño Lucio Fulci, un erudito cinéfilo que trabajó con Sergio Leone pero que luego se dedicó a parir una tras otra copias infames de los grandes éxitos de zombies de la época, su propia pentalogía paralela con su propio estilo purulento, megatóxico y ultraexplícito. Un auténtico guarrete, amo y señor de la amputación en primer plano. Sus películas son aburridas en su mayor parte, faltas de ritmo y con unas interpretaciones infames (esos italianos con pseudónimos yanquis...), pero tiene el extraño don de hipnotizar al respetable con unas atmósferas malsanas, enfermizas y un punto oníricas, eso que llaman un estilo propio. Con el estacazo en el ojo a Tarantino, Rodriguez copia literalmente una secuencia idéntica en Zombi 2 (también conocida como Zombie Flesh Eaters o Nueva York bajo el terror de los zombies), ese celebérrimo plano de "astilla en el ojo"...

uyuyuyuyuyuyuyuy....



Levantando hasta a los muertos...





Bruce Willis, a lo suyo




Su obligada secuela presenta jugosas novedades. Juan Carlos Fresnadillo, el más prometedor (y vago) director español en estos momentos, acepta el reto de comandar y escribir 28 Semanas Después tras un parón de ¡¡6 años!! desde su fabulosa y marciana ópera prima Intacto. Danny Boyle y su compadre Alex Garland supervisan de cerca el proyecto, aunque todo el elenco y personajes son completamente nuevos, aportando un nuevo punto de vista que funciona como perfecta continuación de la historia madre.


Un malestar creciente que culmina con un largo puñetazo en la boca del estómago que hace que te revuelvas en la butaca. Así funciona la secuencia introductoria de 28 Semanas Después, así prepara Fresnadillo al respetable para soportar y encarar lo que se le viene encima, una película frenética, enervante, de ritmo y montaje histérico, seca, árida, sin contemplaciones. Parece como si la cámara estuviese poseída también por el maldito virus de la rabia, y no sólo visualmente. Al look sucio y granuloso, que en ocasiones parece buscar una apariencia semi-documental e hiperrerealista, se une un trasfondo realmente descorazonador, rozando el nihilismo. Si toda buena película de zombies SIEMPRE trata sobre algo más (es el subgénero social del terror por excelencia), ésta amplía horizontes, curiosamente volviendo a los orígenes, a la mítica obra maestra de George A. Romero, La Noche De Los Muertos Vivientes, y arremetiendo sin piedad contra la más sacrosanta institución: la familia. Así es, la familia resulta el núcleo vital pero también el cáncer del argumento de la película: padre, madre e hijos son progresivamente degenerados y enfrentados entre sí para culminar en algo parecido a un canibalismo familiar (ético y físico), en una secuencia que será recordada (la de el hospital) por mucho tiempo. Fresnadillo no da tregua alguna: la película resulta tensa hasta en los momentos supuestamente calmados. El virus de la cobardía, del miedo atroz, del remordimiento se propaga como el de la rabia, y la delgada linea que separa infectados y sanos se diluye. El ejército yanqui (¿quién si no?) encargado de "supervisar" la reconstrucción y repoblación de un Londres arrasado pierde el control por completo, y manifiesta su clara esencia fascista ante la desesperada situación: ante el caos y la imposibilidad de diferenciar buenos y malos sólo hay una solución, la aniquilación total. Viendo la orden dada a los francotiradores, que pasan de un asesinato selectivo a un fuego a discreción (masacrando infectados y sanos, todos por igual, en una secuencia simplemente atroz) es imposible no pensar en cualquier país subordinado (pero descontrolado) al poderío militar norteamericano, en cualquier Irak. Los civiles, la gente inocente, nosotros mismos, resultamos ametrallados sin compasión o hacinados en hangares subterráneos, aterrados, todo "por nuestra seguridad". Londres arrasada, el gobierno autorizando la utilización de armas químicas y biológicas, en horror campando a sus anchas por todos los flancos, la indefensión más absoluta del hombre que, desde su perspectiva personal, también siente la cobardía y la traición en sus propias carnes.

Imposible no destacar a Robert Carlyle en su papel, el más desagradecido y difícil de la función (y probablemente de su carrera). Suya es la mirada del terror y de la culpa, de la mentira y de la pura rabia, del más radical anti-heroe, y suyas son las secuencias más salvajes (e incómodas) de la cinta. A pesar de que su personaje se diluya a mitad de la obra y pase a convertirse en una sombra, él lleva el peso y hace pivotar el protagonismo hacia sus propios hijos, en un vaivén emocional y argumental digno de elogio. Muchos elogios para esta película valiente aunque no perfecta, a la altura de su predecesora (pero sin su factor sorpresa, obviamente) y que, seguramente, resultará un espejo desesperante de lo que se nos avecina, y que, atendiendo al plano final de la película, quizás veamos en 28 Meses Después...

CABEZAS

-Lo mejor: salvaje, valiente, demoledora, sin concesiones... y la asfixiante secuencia inicial

Angelica, recordando Psicosis











